Jus Soli
Trump puede estar equivocado al afirmar que los Estados Unidos es el único país en el mundo con ciudadanía por derecho de nacimiento. Pero la Ciudad del Vaticano es verdaderamente el único lugar donde usted es un ciudadano a gusto del Papa.
Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales
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Trump puede estar equivocado al afirmar que los Estados Unidos es el único país en el mundo con ciudadanía por derecho de nacimiento. Pero la Ciudad del Vaticano es verdaderamente el único lugar donde usted es un ciudadano a gusto del Papa.
Ciudadanos Costarricenses por Naturalización en Derecho Electoral
Pocos como Kant han reflexionado más y mejor sobre la libertad y la dignidad humana. Pero, ¿dónde radica para la ética de Kant la dignidad de la persona? En el valor que ella, en su actuar libre, se da a sí misma, en su autonomía, por la que el hombre se eleva sobre lo natural. Para Kant la autonomía “no es ninguna otra cosa más que la personalidad, es decir, la libertad e independencia del mecanismo de toda la naturaleza”. La ley moral es “santa, gracias a la autonomía de su libertad”6. Y también afirma que tiene que “ponerse en el alma absolutamente el puro fundamento motor moral”, mediante el cual el hombre siente “su propia dignidad”7. Pero, ¿qué hacer, entonces, con el infra-hombre, con la persona que no ha llegado a su plena autoposesión y autonomía? ¿Qué diremos de la persona que no acepte comportarse moralmente, del inmoral? ¿No merece el respeto en su persona? ¿Qué diremos de las mujeres y las personas de piel negra, que, según Kant, no habían llegado a la mayoría de edad y estaban excluidos del voto? La vía de la autonomía moral, que pretendió fundamentar la dignidad de la persona, ha fracasado -al menos parcialmente- en su proyecto, si nos situamos desde la perspectiva de los oprimidos, desde los incultos, los tontos, los deficientes psíquicos, así como desde el ser humano todavía no nacido, que pareciera, al no ser todavía autónomo, no tener los derechos propios del ser humano racional, autónomo y libre en acto. Ante esto nosotros afirmamos que el hombre no es persona porque obre moralmente de forma autónoma, sino que acontece justo al contrario: por ser persona puede obrar responsable y libremente, de tal forma que su ser persona es condición de posibilidad necesaria para su obrar moral autónomo y libre. Y por ello debemos sostener su digneidad como previa a su dignidad comportamental; de no ser así caeríamos en un actualismo moral que nos parece insostenible.