Todavía hay muchas preguntas sin resolver sobre los orígenes y las estructuras internas de Júpiter y Saturno. A medida que se van resolviendo las cuestiones abiertas, surgen otras nuevas y nuestra comprensión sigue siendo incompleta. No obstante, las primeras décadas del siglo XXI son una época dorada para la exploración de los planetas gigantes, dada la misión Juno en curso y las recientes mediciones de la Cassini Grand Finale que aún se están procesando. La posibilidad de disponer simultáneamente de información similar sobre Júpiter y Saturno abre oportunidades para mejorar nuestra comprensión de los planetas gigantes y explorar los procesos físicos y químicos que dan lugar a las diferencias. Ahora se sabe que, incluso dentro de nuestro sistema planetario, hay diferencias significativas entre los dos planetas gigantes, lo que sugiere que no hay una forma sencilla de modelar los interiores de los planetas gigantes. Las futuras misiones también desempeñarán un papel importante a la hora de delimitar mejor los interiores de Júpiter y Saturno. La próxima misión JUICE puede revelar más información sobre Júpiter, y una posible misión de sondeo de Saturno proporcionará restricciones sobre la composición atmosférica de Saturno y el proceso de lluvia de helio. Por último, la detección y caracterización de planetas gigantes alrededor de otras estrellas, combinada con el conocimiento de los gigantes del sistema solar, puede conducir a una comprensión más completa de los planetas gaseosos.