Rol de la Mujer en el Posneoliberalismo
Fray Cherubino de Siena, que compiló las Reglas del Matrimonio entre 1450 y 1481, aconseja a los maridos: “Cuando veas que tu mujer comete una ofensa, no te abalances sobre ella con insultos y golpes violentos…. Repréndela bruscamente, amedréntala y atemorízala. Y si aún así no funciona… toma un palo y golpéala fuertemente, pues es mejor castigar el cuerpo y corregir el alma que dañar el alma y perdonar el cuerpo…. Entonces golpéala de inmediato, no con rabia, sino por caridad y preocupación por su alma, para que la paliza redunde en tu mérito y en su bien”. Unos siglos más tarde, en sus famosos “Comentarios sobre la ley de Inglaterra”, William Blackstone declaró que el primitivo derecho consuetudinario permitía golpear a la esposa siempre que el marido no sobrepasara los límites razonables del “debido gobierno y corrección”: “Porque, como [el marido] debe responder de su mal comportamiento, la ley consideró razonable confiarle este poder de castigo, con la misma moderación con que se permite a un hombre corregir a sus aprendices o hijos”. Obsérvese que Blackstone justifica esta práctica asumiendo que las mujeres pierden su identidad separada una vez que se casan, lo que significa que sus maridos son responsables de sus actos. En el caso Rhodes, de 1868, de Estados Unidos, también se permite. Pero lo pecular de la decisión en este caso (luego se anuló) es que muestra la forma en que estaba animada por la doctrina liberal, y no por opiniones más antiguas y aristotélicas sobre la subordinación natural del hombre a la mujer. Tales puntos de vista desempeñaron ciertamente un papel en la sociedad liberal: la doctrina discute hasta qué punto tales puntos de vista fueron importantes en el desarrollo del derecho de familia.