Características del Antiguo Testamento
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Antiguo Testamento en Relación a Teología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] (Nota: esto es una continuación del texto sobre antiguo testamento que se haya en otra parte de esta plataforma online). Escritos proféticos. Otro de los bloques de libros que hallamos en nuestras Biblias es el constituido por los escritos proféticos, que nos han conservado una parte -a veces muy pequeña- de las enseñanzas de los profetas hebreos. Normalmente éstos no escribieron, pero -de modo parecido a como ocurriría más tarde con el ministerio público de Jesucristo-, hombres inspirados por Dios recogieron parte de la predicación de los profetas, constituyéndose así los libros proféticos. El Antiguo Testamento en general atribuye una singular importancia al ministerio de los profetas.Si, Pero: Pero no sólo el Antiguo Testamento, sino el Nuevo Testamento también.
Así, p. ej., la epístola a los Hebreos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) comienza por estas célebres palabras: «Después de haber hablado Dios antiguamente a nuestros padres en muchas ocasiones y de diversas maneras por medio de los profetas, últimamente, en nuestros días, nos ha hablado a nosotros por el Hijo» (Heb 1, 1-2 a).
Hay que advertir que, junto a estos profetas, cuyas enseñanzas fueron’ recogidas más o menos sistemáticamente formando un libro en el Antiguo Testamento, se nos, habla de otros profetas, cuya predicación y noticias biográficas sólo fueron consignadas parcial y ocasionalmente en medio de otros libros históricos -los de Ios, Sam, Reg, que por esta misma causa los antiguos hebreos llamaron profetas priores o anteriores- (p. ej., las noticias del profeta Natán en 2 Sam, o los ciclos de Elías y Eliseo en 1 y 2 Reg respectivamente). Para mencionar a los profetas del Antiguo Testamento suele usarse convencionalmente el título de profetas escritores para los primeramente aludidos, y el de profetas no escritores para el segundo tipo, aun con la impropiedad que evidentemente tienen tales denominaciones.
En cuanto a las características literarias de los escritos proféticos, podemos decir que existen tres principales series de elementos constitutivos: 1) las palabras, discursos u oráculos; están redactados según diversos procedimientos literarios: o bien es Dios quien dirige la palabra, o bien es el profeta quiera habla en nombre de Dios, o bien se trata de ciertas formas literarias (parábolas, alegorías, enigmas, etc.), con frecuencia en poesía, mediante las cuales el profeta dirige una enseñanza o advertencia. 2) Pasajes en los que el profeta habla en nombre propio a sus conciudadanos para exhortarles a la conversión a Dios, tomando ocasión de las propias experiencias. 3) Relatos en tercera persona, que se refieren a la vida y enseñanzas del profeta y que denotan la mano de un redactor distinto del propio profeta. Estas tres series de elementos, bien clasificadas, ayudan a reconstruir el proceso redaccional del libro en cuestión y a estudiar su estructura literaria, para profundizar en el entendimiento de su mensaje, a partir de su enmarcamiento histórico y literario. Puede decirse en líneas generales que, con cierta independencia de la época concreta en que vivió cada profeta, la redacción de los diversos libros proféticos se desarrolló a lo largo de los siglo Viti a principios del tv antes de la era común Algunos de estos libros recibieron complementos escritos posteriores, como Is y Dan; notoriamente este último recibió apéndices y retoques -según se desprende del estudio interno de su texto hasta el s. u antes de la era común (Acerca de cada uno de los profetas y de sus libros respectivos, v. los artículos dedicados a cada uno de ellos).
Cada uno de los profetas ha aportado, con la luz recibida de Dios y su experiencia religiosa personal, un impulso a la vida religiosa del pueblo elegido, ha dado un mensaje que, desde ciertos aspectos, queda como un luz inextinguible y siempre actual. Así, p. ej., Amós (primera mitad del siglo Vnt a. C.) expone, con validez perenne, las exigencias de la justicia y de la caridad sociales que implica la verdadera religión; Oseas (mediados del siglo Vnt a. C.) enseña de modo sublime cómo Dios es sobre todo amor, amor profundo y fiel por su pueblo, aun a pesar de las infidelidades de éste, amor que el profeta expresa por la analogía y las imágenes del amor del esposo por la esposa; Isaías (segunda mitad del siglo VIII) parte de su visión inicial del trono de Dios, para envolver su mensaje religioso dentro de la más elevada concepción de la trascendencia y majestad divinas, etc. Así, cada mensaje de los profetas tiene una validez perenne y alcanza algún punto máximo en el conjunto de la revelación, no superado ya sino por la revelación cumplida de Dios en el Verbo Encarnado, Jesucristo, la más perfecta y expresiva revelación que Dios ha hecho de sí mismo a los hombres.
De todos modos, puede decirse también que el mensaje profético se mueve en tres dimensiones religiosas fundamentales: la fe en el solo Dios Trascendente Yalh wéh, la santidad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y la esperanza mesiánica (véase en esta plataforma: MESÍAS). El mensaje sobre Dios constituye una profundización, no sólo especulativa, sino también y quizá primordialmente- práctica, viva, basada en la experiencia religiosa personal de los profetas y en la tradición secular de Israel. Yahwéh es el Dios único.Si, Pero: Pero no un Dios que habita solo en el cielo inaccesible: es el Dios Bueno, Misericordioso, Poderoso, Providente, Creador que hizo los cielos y la tierra y cuanto en ellos hay, que gobierna sabiamente el universo e interviene amorosamente en la vida de los hombres: és Nuestro Padre Dios. Él hace llover sobre los campos, pone límites a los mares, hace que el Sol y los astros sigan sus senderos, castiga a los malos y premia a los buenos.
La predicación profética tiende toda ella, y desde diversos aspectos, a la santidad del hombre como consecuencia de la santidad de Dios. Por ello, todos los profetas combaten el pecado (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) en cualquiera de sus formas y exhortan a la práctica de las virtudes.Entre las Líneas En un principio, la virtud (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) está en razón directa del cumplimiento sencillo -y a veces simplista- de la Ley. Los profetas irán interiorizando la religión y la misma práctica de la Ley. Esa continua purificación de la religión será misión constante de los profetas, según queda atestiguada en los escritos que de ellos proceden.Entre las Líneas En este sentido, también los profetas son una preparación de la plenitud de la revelación en la vida y enseñanzas de Jesucristo, y correlativamente, los escritos proféticos un acercamiento a los Evangelios.
Finalmente, la esperanza mesiánica constituye algo así como la médula del profetismo escrito. El mesianismo profético es una esperanza de salvación (véase en esta plataforma: SALVACIÓN II); ahora bien, salvación que Dios mismo ofrece y realiza, pero que, al mismo tiempo, exige la fe (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) del hombre en Dios -más que las prácticas externas de la Ley- y la santidad de vida.Entre las Líneas En una serie de textos parece hablarse de un mesianismo sin Mesías: es directamente Yahwéh quien implantará su reinado futuro de justicia y santidad. Pero, en otra serie, muy abundante de textos, el reino de justicia y santidad tendrá un Rey-Mesías, que lo instaurará en nombre de Yahwéh.
Detalles
Por último, otro cielo profético presenta al Mesías no ya como Rey, sino como el siervo sufriente de Yahwéh (ciclo de profecías del «poema del siervo» de la segunda parte del libro de Is, Ps 21, etc.) o como el misterioso personaje del Hijo del hombre (Dan 7).Entre las Líneas En todo caso, el reino mesiánico contemplado en los diversos escritos proféticos será un reinado de felicidad, de restauración de la justicia original, en el que ya no habrá pecado, donde desaparecerá toda violencia y dolor (véase en esta plataforma: REINO DE DIOS). Aunque no pueda establecerse claramente una evolución de la idea mesiánica, puede decirse que la primitiva concepción del Mesías como Rey de la descendencia de David (cfr. 2 Sam 7) adquiere una trascendencia cada vez mayor. De ello es muestra, p. ej., el ciclo de profecías del Emmanuel (Is 9, 1-6; 11, 1-9; etc.), donde las expresiones relativas al Mesías muy difícilmente son reducibles a un personaje meramente humano.
Libros sapienciales. Los escritos sagrados del Antiguo Testamento que constituyen el tercer grupo, se llaman generalmente hagiógrafos, libros sapienciales (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) o didácticos y poéticos.
La sabiduría es un género literario muy característico en todo el antiguo Oriente Medio. Son especialmente conocidas la sabiduría y la literatura sapiencial del antiguo Egipto, Sumer, Asiria y Babilonia. La sabiduría oriental constituyó un género que ante la cultura occidental aparece mixto de experiencias de vida, filosofía no académica, teología y hasta de las- ciencias de las relaciones públicas. Esta sabiduría se expresó en diversas formas literarias y subgéneros: refranes y proverbios, acertijos, fábulas, historietas, poemas sapienciales. Israel fue asimilando estas formas de la cultura oriental, pero hizo la traducción a su propio genio y, sobre todo, con arreglo a su fe y a su religiosidad. Así, la sabiduría hebrea fue profundamente religiosa, tendió a integrarse en la actitud religiosa del hombre ante los acontecimientos de la vida. Y por este camino llegó a ser vehículo apto para expresarse la Revelación divina.Entre las Líneas En los libros sapienciales del Antiguo Testamento llega a considerarse que la sabiduría (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) del hombre no es sino un reflejo pálido, una participación menguada de la misma Sabiduría divina (cfr. Prv 21, 30). A veces es la Sabiduría de Dios (véase en esta plataforma: DIOS IV, 13) la que habla por boca de algunos hombres. También la Sabiduría divina se manifiesta por las obras de la Creación y el hombre ha de saber leer en el orden y grandeza del universo. El hombre intenta sondear la Sabiduría divina sin poder alcanzarla (cfr. Iob 28, 38 y 39).Entre las Líneas En los últimos libros sapienciales del Antiguo Testamento, la Sabiduría divina, que es atributo de Dios, es presentada con una fuerte personalización literaria (véase en esta plataforma: ANTROPOMORFISMO III), aunque distando mucho todavía de constituir una revelación del misterio de las personas divinas (véase en esta plataforma: TRINIDAD, SANTÍSIMA).
Normalmente se incluyen entre los libros sapienciales del Antiguo Testamento los siguientes: Iob, Ps, Prv, Eccl, Cant, Sap y Eccli. Hoy día, los investigadores de la Biblia tienden a ver pasajes sapienciales en otras muchas partes del Antiguo Testamento, tanto en el Pentateuco como en los libros proféticos. [rbts name=”teologia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
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Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre antiguo testamento en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
Concilio VATICANO II, Constitución Dogmática «Dei Verbum» sobre la divina revelación; Pío XII, Encíclica «Divino afflante Spiritu», 30 sept. 1943, en AAS 35 (1943) 297-326; LEEN XIII, Encíclica «Providentissimus Deus», 18 nov. 1893, en ASS 26 (1893194) 278 ss.; S. MUÑOZ IGLESIAS, Introducción a la lectura del Antiguo Testamento, Madrid 1965; L. ARNALDICII, A. G. LAMADRID, G. PÉREZ, M. SALVADOR y J. M. TuÑóN, Antiguo Testamento, Madrid 1969; A. ROBERT y A (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). FEUILLET, Introducción a la Biblia, I, Barcelona 1965; VARios, -Verbum Dei. Comentario General a la Sagrada Escritura, I y II, Barcelona 1956; L. BOUYER, La Biblia y el Evangelio, Barcelona 1968; P. DE SÜRGI, Las grandes etapas del misterio de la salvación, 3 ed. Barcelona 1965; Auzou, La tradición bíblica, 2 ed. Madrid 1966; M. DE TUYA, J. SALGUERO, Introducción a la Biblia, Madrid 1967;
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2 comentarios en «Características del Antiguo Testamento»