Los Directores Generales
Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre los directores generales. [aioseo_breadcrumbs] Nota: Consulte también la información relativa a directivo empresarial.
Concepto de Directores Generales
El Director General es el accionista designado por el Consejo de Administración, que se sitúa jerárquicamente bajo la autoridad del Presidente del Consejo de Administración. Puede ser despedido ad nutum. Con respecto a los terceros, tiene los mismos poderes que el Presidente y es el representante de la empresa.
Datos verificados por: Robert
Directores Generales de las Empresas [CEOs]
¿Cuánto importan realmente los CEO? En los países desarrollados, y cada vez en muchos más lugares, el desempeño y el esfuerzo individual de una sola persona se glorifica por encima del trabajo colectivo o en equipo. Esto es particularmente cierto cuando se trata de emprendedores y líderes empresariales. Es el caso, por ejemplo, de Steve Jobs, Jeff Bezos y Elon Musk, quienes se han convertido en personajes de culto considerados auténticos magnates modernos de la innovación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Aunque esa categoría podría no servir para la mayoría de los CEO, incluso los más anónimos se benefician de su impulso: la mayoría de los CEO a lo largo del mundo ganan entre 50 y 100 veces más que su trabajador medio. Esta diferencia es aún mayor en Estados Unidos, donde la ratio entre la remuneración de un CEO y un empleado es 350:1.
Es razonable preguntarse entonces si los CEO realmente valen tanto. ¿Están sobrevalorados? ¿Tienen sueldos excesivos? Al fin y al cabo, cualquier creación de valor siempre ocurre como resultado de un esfuerzo colectivo. Por ejemplo, las grandes variables de una empresa, como su cultura y el compromiso de los empleados, juegan un gran papel a la hora de determinar el destino de las organizaciones. ¿Por qué pagamos sueldos desorbitados a los CEO? ¿Por qué nos obsesiona tanto saber quiénes son los mejores?
A fin de encontrar respuestas, revisé diferentes estudios científicos sobre el impacto de los CEO. Me centré en artículos publicados en revistas científicas con revisión por pares (artículos académicos). Para elegirlos, era importante que incluyeran indicadores fiables de los posibles atributos de un CEO (si su comportamiento era opaco o transparente, sus valores, su reputación, etc.). También mediciones relevantes de sus resultados empresariales (desarrollo de una cultura empresarial, beneficios obtenidos, rotación de trabajadores, etc.). Tras revisar toda esta literatura, he llegado a tres conclusiones que considero claves:
Los CEO importan. Mucho.
Los líderes siempre importan, pero cuanto más altos sean sus puestos, a más gente afectan. Por ejemplo, los mánagers de nivel intermedio tienen efectos principalmente sobre sus equipos, pero de los líderes del equipo directivo se espera que influyan y condiciones a la mayor parte de una empresa. Estudios recientes a gran escala destacan los efectos que los CEO generan en sus organizaciones. Primero, como demuestra un análisis reciente de 32 empresas tecnológicas, la personalidad de un CEO define la cultura de la organización que dirige. Por ejemplo, los CEO con una mente más abierta y curiosa motivan una cultura emprendedora, mientras que los más determinados inducen una cultura basada en los resultados y los más altruistas llevan a una cultura empática y cooperativa. Segundo, como demostró un estudio temporal de 20 años entre 1993 y 2012, las decisiones y opiniones de un CEO afecta a procesos estratégicos y administrativos clave, como la contratación, los presupuestos y el marketing. [rtbs name=”etapas-del-marketing”] [rtbs name=”estrategias-de-marketing”] Tercero, la reputación de los CEO –su imagen pública– afecta al precio de las acciones de sus empresas.
Se estima que el 22% de la variabilidad del rendimiento (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) de una empresa puede atribuirse directamente al CEO. De hecho, incluso cuando los investigadores recurren a las transcripciones de entrevistas y reuniones para inferir el perfil psicológico de un CEO, su capacidad, sus dotes estratégicas y comunicativas, también predicen una parte importante de la variabilidad del rendimiento (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) de la empresa.
Sobre todo, importan cuando son malos.
Aunque los buenos CEO marcan una gran diferencia, puede que importen mucho más los malos. Las consecuencias del liderazgo (véase también carisma) destructivo están bien documentadas, y son más graves si se está en la cumbre. La avaricia de Jeffrey Skilling les costó 63.000 millones de dólares (unos 59.000 millones de euros) a los accionistas de Enron. Carly Fiorina provocó una caída del 50 % del precio de las acciones de HP mientras despedía a miles de empleados, se pagaba generosamente a sí misma y recorría el mundo de conferencia en conferencia. La temeridad de Stan O´Neal hundió a Merril Lynch, pero aun así él se supo ir con 161,5 millones de dólares (unos 150 millones de euros) de indemnización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Puede que estos casos parezcan extremos, pero simplemente son más grandes y famosos que otros miles de ejemplos menos conocidos.
Por ejemplo, los CEO narcisistas se remuneran sustancialmente más (mediante el salario, los bonus y las acciones) incluso cuando su gestión no impulsa el rendimiento (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) de la empresa. Estudios metanalíticos sugieren que los CEO destructivos -más antisociales, volátiles y con una buena dosis de arrogancia- incrementan la rotación del personal, los hábitos de trabajo perjudiciales (bullying, robos y trampas) y niveles más bajos de compromiso entre los empleados. Sólo en Estados Unidos, las pérdidas de productividad provocadas por la falta de compromiso de los trabajadores podrían alcanzar unos 550.000 millones de dólares (unos 512.000 millones de euros); sin olvidar los efectos negativos para la salud y el bienestar de los empleados. Está claro que los CEO no son el único factor de la falta de compromiso entre los trabajadores, pero la investigación señala que su liderazgo (véase también carisma) pronostica en buena medida el compromiso de los empleados, para bien y para mal.
Importan cada vez más.
Aunque los CEO siempre han importado, la importancia que les atribuimos no deja de crecer. De hecho, según un interesante análisis histórico de 18.000 empresas durante 60 años, los efectos del papel de un CEO sobre el rendimiento (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) de la empresa (la rentabilidad de las ventas, de los activos y el ratio precio-valor contable) han aumentado con el paso del tiempo, al menos en Estados Unidos. Aunque la investigación no identifica las razones exactas de una presencia cada vez mayor del CEO, una explicación plausible sería que nosotros –inversores, mercados, accionistas, etcétera– creemos que ahora son más importantes.
Entre las Líneas
En otras palabras, aunque no hay motivos para sospechar que el trabajo de un CEO sea hoy más relevante que en el pasado, puede que su consideración sí que haya crecido con el tiempo debido a una profecía autocumplida que les atribuye el éxito organizativo.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Dicho esto, incluso cuando los CEO se merecen los sueldos que perciben, eso no significa que la gente vaya a entenderlo ni aceptarlo. Peter Drucker calculó, de forma algo arbitraria, que pagar a los CEO más de 20 veces el sueldo medio tiene probabilidades de generar resentimiento y enfado entre los empleados.
Entre las Líneas
En sus palabras: “La remuneración de un pequeño grupo –que no supera unas 1.000 personas– en la cima de un número muy pequeño de empresas gigantes… ofende al sentido de justicia de muchos, de hecho, de la mayoría de los propios mánagers”. La traducción de eso en cifras actuales es que, según la sugerencia de Drucker, los CEO estadounidenses deberían ganar un millón de dólares (unos 902.300 euros) al año –unas 20 veces el salario medio- y no 17,5 millones de dólares (unos 16,3 millones de euros).
El problema, por supuesto, es que tampoco hay un superávit (véase una definición en el diccionario y más detalles, en esta plataforma, sobre superávit) de primeros ejecutivos con talento y cuya remuneración les sea indiferente, o que la acepten por debajo del resto de sus competidores. Puede que la mejor situación para ellos sea convencer a sus empleados de que realmente merecen lo que ganan; al margen de si es cierto o no. Es más, es probable que si más personas supieran cuánto ganan realmente los CEO, en comparación con sus sueldos o el salario medio, estarían mucho más enfadadas de lo que ya lo están.
Fuente: HBR
Directores Generales de los Registros Civil y Electoral
Ver :
“Consejo de Administración”,
Gobernanza
“Presidente del Consejo de Administración”.
Funcionario de la empresa.
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¿Cuáles son sus requisitos imprescindibles en un nuevo líder, de un nuevo director general?
Tenemos unos cuantos requisitos culturales no negociables: integridad, respeto por la dignidad de las personas, buena ciudadanía. Si hay siquiera un atisbo de disonancia con esos valores, el candidato queda descartado. A partir de ahí, examinamos las competencias pertinentes. Por último, evaluamos si el candidato proporcionará un liderazgo inspirador y colaborador. Hay una frase que significa “Muéstrame el camino”. La capacidad de hacer eso en toda la empresa es fundamental.
¿Qué opino de los candidatos externos para que sean director general?
Siempre hay que tener a alguien en la mezcla que no sea un iniciado a largo plazo. Pero no suelo ser partidario de contratar a personas totalmente ajenas a la empresa; hay demasiados imponderables. Por ejemplo, quien me sucedió como jefe de grupo en 2021. Se unió a nosotros en 2014. Le traje entonces, sin garantías sobre la sucesión, porque quería tener un elemento nuevo que presentar al consejo cuando yo estuviera listo para dimitir. Tampoco estoy a favor de un gran número de prospectos; no es necesario, ni siquiera útil. Cuando recurrimos a cazatalentos, les pedimos que nos den dos o tres nombres. Haremos tantas entrevistas con el cazatalentos como sea necesario para saber lo que necesitamos, pero no queremos una larga lista de candidatos.
¿Cómo capacita a los nuevos directores generales?
Mi antecesor me dio mucho espacio y yo me comprometí a hacer lo mismo. Le dije a Anish: “Tienes una hoja en blanco. Nada está fuera de los límites; si no te gusta un programa que he creado, mátalo”. No le presiono para que se implique; él tira de mi tiempo cuando quiere. Un amigo me dijo una vez: “Sé un pozo; deja que la gente acuda a ti en busca de agua cuando la necesite. No seas un arroyo, metiéndote en los asuntos de todo el mundo”. Mientras los nuevos líderes añadan valor, tienen la libertad de decidir cómo quieren hacer las cosas.
¿Alguna vez tienen en cuenta a miembros de la familia en las grandes empresas familiares?
Muy pocos han tenido interés en incorporarse a la empresa. Si uno de mis nietos quisiera un puesto, le evaluaríamos como a cualquier otra persona. Si no tuviera un hambre y una competencia extraordinarias, le daríamos un despacho y le pondríamos en un consejo de administración, eso es todo. Los directivos profesionales ayudaron a mi abuelo y a mi tío abuelo a crear la empresa. Mi tío fue el siguiente responsable, pero le siguieron dos ejecutivos no familiares. Los líderes profesionales siempre han estado en nuestro ADN.