▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Profano

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

Profano

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]

Profano en Sociología

También de interés para Profano:
▷ Estudios de Sociología y Profano

Sociología y Profano

Los recursos de sociología de Lawi son contenidos de referencia que proporcionan una visión general de toda un área temática o subdisciplina. Estos recursos examinan el estado de la disciplina incluyendo las áreas emergentes y de vanguardia. Al proporcionar una obra de referencia exhaustiva, actualizada y definitiva, los textos y elementos de Lawi ofrecen profundidad del contenido y verdadera interdisciplinariedad. Incluye aspectos como la Sociología cultural, el cosmopolitismo, la sociología del deporte, la ciudadanía global, la cultura popular, Profano y la sociología de la educación superior. Un aspecto clave de estos textos es su alcance y relevancia internacionales.

  • Cambio climático y sociedad
  • Sociología cultural
  • Medidas relacionadas con la sexualidad
  • Las emociones y los medios de comunicación
  • Teoría social y política contemporánea
  • Estudios de Identidad
  • Derechos Humanos
  • Estudios sobre el cuerpo
  • Estudios sobre la vigilancia
  • Estudios sobre el cosmopolitismo
  • Análisis de sistemas mundiales
  • Diseño participativo
  • Estudios sobre la alimentación
  • El Estado del Bienestar
  • Estudios sobre migración
  • Criminología verde
  • Estudios sobre delincuencia y justicia
  • Cambio Social y Medioambiental
  • Teoría Social y Cultural
  • Estudios sobre seres humanos y animales
  • Ciencia, tecnología y sociedad
  • Comunicación pública de la ciencia y la tecnología
  • Estudios de Ciudadanía Global
  • Raza, clase y género
  • Teoría social europea contemporánea
  • Calidad de vida en la Europa de la ampliación
  • Juventud
  • Genética y sociedad
  • Sociología y derechos humanos
  • Cuba Contemporánea: Economía, Política, Sociedad Civil y Globalización
  • Sociología europea
  • Estudios sobre la diversidad
  • Evolución y Sociedad: Hacia una ciencia social evolutiva
  • Estudios sobre los derechos del niño
  • Estudios sobre la ignorancia
  • Sociología del deporte
  • Estudios sobre inmigración y refugiados
  • Graffiti y arte callejero
  • Estudios de diseño
  • Teoría Queer
  • Activismo gay y lésbico
  • Cultura popular latina
  • Pánico moral
  • Estudios sobre la memoria
  • Culturas paranormales
  • Giorgio Vasari
  • Multiculturalismo
  • Sociología de la educación superior
  • Estudios sobre el riesgo
  • Estudios rurales
  • Culturas de fans
  • Sociología Negra
  • Justicia social en la pérdida y el duelo
  • Juventud y Adultez Joven
  • Estudios sobre la globalización
  • Cosmopolitismo
Aquello que pertenece al mundo mundano y cotidiano.

Revisor: Lawrence

Sagrado y Profano en Relación a Religión Cristiana

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]

Terminología

La voz sagrado designa en el lenguaje ordinario aquellas realidades que, por tener una especial relación con Dios y su culto, son dignas de una peculiar veneración y respeto. Lo profano es, en cambio, lo secular y ordinario. Ambos términos son correlativos y, en su mutua interdependencia, sirven para indicar las diversas formas en que la realidad que rodea al hombre está relacionada con Dios. De ahí la complejidad de su interpretación y valoración, ya que en ello están implicadas las cuestiones claves del pensamiento: la realidad de Dios, la comprensión de nuestras vías de acceso a Él, etc. Puede advertirse que, aunque sean correlativos, tiene una cierta primacía genética la noción de sagrado: lo sagrado se presenta como una realidad que destaca frente a las restantes, que resultan luego calificadas como profanas -no sagradas- por referencia a ella.

Así lo confirma la etimología.Entre las Líneas En muy diversas lenguas los términos usados para referirse a lo sagrado proceden de raíces que indican precisamente las ideas de separación y distinción, a las que se unen otras como la referencia a lo maravilloso, lo admirable, lo sobrehumano, lo poderoso, lo que suscita respeto y temor reverencial, lo intocable por su extremada pureza, etc. Así, en hebreo, la sacralidad se expresa con el sustantivo qodesh y el adjetivo gadosh, derivados de la raíz qdd, de sentido controvertido, pero que probablemente significa cortar y que está unida a la idea de separar, segregar. La profanidad se expresa mediante el término hol, derivado de halal, que implica las ideas de impureza y también las de soltar, desvincular; lo profano es, pues, aquello que no está sometido a las prescripciones que colocan a lo sagrado en un ambiente que lo defiende de contactos indebidos y corruptores.

En griego el término fundamental para indicar lo sagrado es hierós, que proviene probablemente de una raíz que indica fuerza, rapidez, vida, así como la excelencia que posee quien está dotado de esas cualidades; junto a él encontramos otras voces como témenos, que proviene del verbo témein, cortar, deslindar, separar; agnós, vinculado a la idea de pureza; hagios, que evoca la sensación de temor y reverencia ante lo misterioso y sobrehumano, y también, aunque secundariamente, la de separación. Los judíos que tradujeron el Antiguo Testamento al griego evitaron la palabra hierós y derivadas, muy vinculadas a los cultos paganos, y tradujeron qadosh por hagios, haciendo así que en la época cristiana este término acabara teniendo un uso muy superior al que tuvo en el griego clásico. Para designar a lo profano encontramos en griego la voz lcoinos, que significa lo corriente, lo común, lo usual.

En latín -de donde provienen los términos castellanos que estamos analizando- el origen del vocabulario sobre la sacralidad se encuentra probablemente en el verbo sancio, cuyo sentido primitivo es delimitar, cercar un terreno sustrayéndolo al uso común. De él derivan dos adjetivos: sacer, para calificar todo lo referente al culto (de él nace el verbo sacrare, que significa la acción de reservar para el culto de Dios algunas personas, lugares o cosas, y cuyo participio, sacratum, es el antecedente inmediato del sagrado castellano); y sanctus, . para poner de relieve el carácter intocable e inviolable de las realidades sagradas y, secundariamente, la inocencia, pureza y virtud que deben caracterizar al hombre en cuanto partícipe en el culto o llamado a él, es decir, la santidad moral. El término profanum es una palabra compuesta del prefijo pro (delante de) y fanum (santuario o zona sagrada): indica, pues, el área que se encuentra más allá de un terreno consagrado al culto divino y, por extensión, todo lo no sagrado.

La Polaridad Sagrado-Profano en Relación a Religión Cristiana

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [2] (Nota: esto es una continuación del texto sobre sagrado y profano que se haya en otra parte de esta plataforma online).

Siendo los términos sagrado y profano correlativos entre sí, es imposible hablar de uno sin referirse, al menos implícitamente, al otro. Y así ha sucedido en las líneas que (lo describen en otra parte de la presente plataforma). Debemos situarnos ahora directamente ante el segundo término de esa correlación: ¿qué es, pues, exactamente lo profano? Ante todo se hace una advertencia previa: si bien los términos sagrado y profano son correlativos, no abarcan la totalidad de lo real. Ni Dios, ni el hombre, ni el pecado, ni la gracia pueden, propiamente hablando, ser calificados ni de sagrados ni de profanos. A lo que ambos términos se refieren no es a toda la realidad en su conjunto sino al mundo que rodea al hombre y precisamente para significar dos diversas maneras según las cuales las cosas, lugares, acciones, etcétera, que integran ese entorno humano pueden quedar incluidas en la relación entre el hombre y Dios.

Esta última afirmación es capital, ya que de no tenerla en cuenta caeríamos en la más grave de las deformaciones a que está expuesto nuestro tema: contraponer lo sagrado y lo profano como lo vinculado con Dios y lo independiente de Él. Nada más falso: lo profano no es un orden de cosas ajeno a Dios -idea absurda, que equivale a negar a Dios mismo-, ni se identifica con lo pecaminoso -como a veces insinúa cierta literatura ascética basada en un monaquismo mal entendido y, más radicalmente, el luteranismo y su doctrina de la corrupción de la naturaleza por el pecado-, sino que es una realidad ordenada a Dios y que puede ser santa y santificada sin que por ello desaparezca su diferenciación con lo sagrado. Si se quiere captar con exactitud la diferenciación entre sagrado y profano es necesario definir ambas realidades poniendo de relieve precisamente cuál es la relación que cada una de ellas dice a Dios a fin de encontrar ahí la razón de la diversidad.Entre las Líneas En ese sentido nos parece que la caracterización más adecuada podría enunciarse así: lo sagrado y lo profano se contraponen entre sí como lo vinculado con el encuentro con Dios (sagrado) y lo relacionado con el vivir ordinario en cuanto momento de manifestar en las obras la fidelidad a Dios encontrado (profano).

El reconocimiento de Dios, la advertencia por parte del hombre de la realidad de Dios y de la posibilidad, en un grado u otro, de comunión con Él, es algo que no puede quedar cerrado en sí mismo, ni limitado a los lugares, hechos, etc., que condujeron a esa advertencia (es decir, a lo sagrado), sino que repercute necesariamente sobre el resto de existir. Conociendo a Dios el hombre conoce que el mundo subsiste en virtud de la acción creadora y sustentadora de Dios. De esa forma, de una parte, es liberado de la angustia ante el sentido de la vida, ya que recibe la certificación de que cuanto le rodea no es un caos, ni un puro sucederse de eventos e impresiones subjetivas en un caminar sin rumbo, sino un mundo, un universo fundado en Dios y dirigido por Él; y, de otra, adquiere un sentido de la realidad mucho más hondo del que deriva de la simple experiencia inmediata, ya que advierte que en todo momento, en y a través de las cosas, está situado ante la presencia actuante de Dios. Ello no quiere decir que el hombre religioso atribuya a todo carácter sagrado (las teofanías y los ritos siguen siendo singulares e individuales, rompiendo la homogeneidad del existir), ni que desconozca los aspectos científicos de la realidad o la urgencia de las tareas cívicas, culturales, etc. (el hombre religioso, incluso el de las civilizaciones más arcaicas y primitivas, ha sabido desarrollar técnicas altamente complicadas, y enfrentarse con seriedad con la tarea de estructurar su propio ambiente vital, etc.), sino sencillamente que sabe que la dimensión operativo-funcional no agota la realidad, sino que está sustentada por otra más profunda que la fundamenta, dándole su último sentido: la dimensión religiosa. Y, como consecuencia, que debe vivir su vida entera, desde las acciones más trascendentales hasta las más ordinarias, en actitud de relación con Dios.

Todo lo cual es recogido y dotado de un matiz más íntimamente personal en el cristianismo: la conciencia de la unión con Dios producida por la gracia lleva en efecto a ver la vida entera como acto de culto y glorificación de Dios, más aún, como manifestación de ese amor depositado por el Espíritu Santo en el alma y destinado a crecer hasta la vida eterna: «ya comáis, ya bebáis, o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios» (1 Cor 10,31; cfr. Col 3,17), porque «todas las cosas son vuestras; vosotros, de Cristo, y Cristo, de Dios» (1 Cor 3,27-23), de modo que la vida entera debe ser ofrecida a Dios como «hostia viva y santa», como «sacrificio espiritual, acepto a Dios por Cristo Jesús» (Rom 12,1; 1 Pet 2,4). Ser cristiano y llevar hasta el radicalismo las exigencias de la fe no consiste en encerrarse «en una especie de mundo segregado, que se presenta a sí mismo como la antesala del cielo, mientras el mundo común recorre su propio camino», sino, al contrario, en adentrarse, unido a Dios y alimentado por la Eucaristía, en el mundo ordinario de los hombres para descubrir y asumir ese «algo santo, divino, escondido en las situaciones más comunes» (J. Escrivá de Balaguer, Amar el mundo apasionadamente, en Conversaciones, 9 ed. Madrid 1973, n° 113-114).

La vivencia de lo sagrado se ordena, en virtud de su propia dinámica, hacia lo profano para incluirlo en una actitud de adoración, amor y obediencia a Dios, dando origen a un movimiento que procede, por así decir, en espiral.Entre las Líneas En ese vivir cristianamente lo profano, el creyente advierte en efecto que su fe y su amor son puestos a prueba, y reconoce su fragilidad: conoce en suma que está unido a Dios e injertado en Cristo, pero en la fe y en una gracia aún no confirmada, y, por tanto, en la fragilidad y en una situación en la que se entremezclan la seguridad en el amor divino y el temor de la propia infidelidad. Se ve de esa forma movido a acudir a la oración y al sacramento para purificar sus acciones y vincularse más estrechamente a Dios, que en el sacramento sale a su encuentro. Lo que, a su vez, le vuelve de nuevo al vivir ordinario para confirmar con las obras la fe, la esperanza y la caridad que la gracia, fruto del encuentro con Dios, ha renovado en él. Hay así en la vida del cristiano una circularidad entre fe, sacramento y vida, destinada a prolongarse durante todo su caminar terreno en espera de la perfecta unión con Dios en los cielos.

Consecuencias

Dos consecuencias fundamentales derivan de ahí:

Lo sagrado, condición de la valoración de lo profano

La conciencia de la excelsitud de la vida divina anunciada en la palabra y comunicada en el sacramento, y consiguientemente la reverencia y sentido de lo sagrado con que el hombre se sitúa ante esas acciones, no implica en modo alguno una desvalorización de lo profano, sino al contrario, el reconocimiento de su verdadero valor como realidad integrada en el plan divino y, por tanto, santificable y santificadora. Sentido de lo sagrado y santificación de lo profano, y también -lo que es en gran parte equivalente- lo cultual y lo profético, son realidades íntimamente unidas entre sí. Para afirmar, como hacen algunos autores, una oposición entre esas dos realidades, es necesario o bien confundir lo sagrado con algunas de sus deformaciones -un ritualismo meramente exterior o un pesimismo negador del valor de lo humano- o bien no haber captado toda la profundidad que la vida moral, y especialmente la moral revelada, implica.

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.

Más Información

Las invitaciones proféticas -y, en general, bíblicas, ya que no son exclusivas del profetismo- a la santidad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) no se sitúan nunca a un nivel exclusivamente moral (adecuación a una ley, fidelidad a la conciencia, etc.), sino que presuponen constantemente, en el A. T., la elección de Israel y su condición de pueblo de las promesas, y, en el Nuevo Testamento, la vida nueva recibida con la gracia y la acción del Espíritu Santo (1 Cor 12,3; Rom 5,5; 8,13-14; Gal 5,22; Philp 2,13; 1 lo 3,3, etc.), es decir, una realidad de orden ontológico y teologal.

En otras palabras, el mensaje bíblico y cristiano sobre la santidad se caracteriza por partir de la santidad o perfección absoluta de Dios, para afirmar luego, y en dependencia de ella, la santidad ontológica (unión con Dios y participación en la vida divina) a que Dios llama en virtud de su elección, y, sobre esa base, dar a conocer la santidad (sacralidad) del culto como acción en la que Dios se hace presente para atraer al hombre hacia Sí, y la santidad moral (rectitud en las obras) que la elección divina hace posible a la par que llama a ella. Una reducción del hombre a lo meramente moral desconoce sus dimensiones ontológicas más profundas y lleva, como ya antes señalábamos, a la incomprensión de lo sagrado: toda afirmación de la trascendencia -y lo sagrado la implicatiende en efecto a ser interpretada por quien se encierra en ese moralismo como una huida de lo real inmediato, en lugar de ser conocida como lo que realmente es: la revelación de la auténtica profundidad de lo real. Una comprensión de la dimensión religiosa del hombre sitúa en cambio ante la verdad más radical y abre a la intelección del don radical que implica la elevación sobrenatural a la participación en la intimidad divina, y consiguientemente de la profunda unidad que existe entre culto y moralidad, entre sacralidad y santificación de lo profano.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Permanencia de la polaridad entre lo sagrado y lo profano

La distinción sagrado/profano es una polaridad constitutiva de la situación presente y, en general, de todo estado en el que el hombre no se haya situado en una total inmediatez con respecto a Dios.Entre las Líneas En la gloria, en la que Dios se comunicará directamente al entendimiento humano y será «toda en todas las cosas» (1 Cor 15,28), esa polaridad desaparecerá: el hombre advertirá, y con absoluta claridad, la trascendencia de Dios y la plena veneración, gratitud y admiración con que debe situarse frente a Él; pero habrá desaparecido la necesidad de signos y figuras que, cortando el tiempo y el espacio -y fundando así la realidad de lo sagrado-, nos lo revelen o nos unan a Él. Mientras tanto la dualidad sagrado/profano permanecerá, ya que es consustancial. a las condiciones de la vida presente. Podemos, pues, decir que el ideal al que debe tenderse no es ni una sacralización de toda la realidad (lo que implicaría el desconocimiento del valor cristiano de lo profano, y desembocaría irremisiblemente en una manipulación clerical de las instituciones humanas y en un desconocimiento del legítimo pluralismo de las opciones temporales), ni una profanización o desacralización de la entera vida humana (lo que implicaría un desconocimiento de su dimensión trascendente y de las profundas exigencias de las que nace el culto, y desembocaría necesariamente en una pérdida del sentido auténtico del vivir, en un moralismo reduccionista y, a largo plazo, en el ateísmo); sino un mantenimiento de esa polaridad viviendo ambos términos con su peculiaridad e integridad: el culto como encuentro con Dios que nos anticipa, en arras, pero en verdad, la plenitud de los cielos; la ordinaria vida humana como realización en la fidelidad y la perseverancia de ese amor a Dios y a los demás en el que consiste la sustancia del vivir y cuya plena expansión será lo propio de la perfección escatológica.

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

[rtbs name=”filosofia-de-la-religion”] [rbts name=”religion-cristiana”]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre sagrado y profano en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
  2. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre sagrado y profano en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Consagración, Secularización, Religión, Iglesia, Culto, Liturgia, Trabajo Humano,

Bibliografía

R. CAILLOIS, L’homme et le sacré, París 1950; M. ELIADE, Lo sagrado y lo profano, Madrid 1967; 1. GRAND’MAISON, Le monde et le sacré, París 1966; G. MORRA, La riscoperta del sacro, Bolonia 1964; 1. DILLERSBERGER, Das Heilige im Neuen Testament, Kutstein 1926; P. VAN IMSCHOOT, La sainteté de Dieu dans l’Ancien Testament, «Vie Spirituelle» 339 (1946) 30-44; J. P. AUDET, Le sacré et le profane: leur situation en christianisme, «Nouvelle Rev. Théologique» 79 (1957) 29-61; L. BOUYER, Le rite et 1’homme, París 1962; A. G. MARTIMORT, Le sens du sacré, «La Maison-Dieu», 25/1 (1951) 47-74; J. PIEPER, Sacralidad y desacralización, «Palabra» 93 (1973) 13-20.

▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
▷ Lee Gratis Nuestras Publicaciones
,Si este contenido te interesa, considera recibir gratis nuestras publicaciones por email de Derecho empresarial, Emprender, Dinero, Políticas, Ecología, Carreras, Liderazgo, Ciencias sociales, Derecho global, Marketing digital y SEO, Inversiones y startups, Ensayos, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack.

1 comentario en «Profano»

Foro de la Comunidad: ¿Estás satisfecho con tu experiencia? Por favor, sugiere ideas para ampliar o mejorar el contenido, o cómo ha sido tu experiencia:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo