Región Asturcántabra
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Región Asturcántabra en Relación a Historia
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Prehistoria y Arqueología. Prehistórica y etnográ£icamente la región Cantábrica forma una región con características propias.Entre las Líneas En el estudio de la prehistoria cantábrica, frente a la abundancia de datos y de conocimientos de la época correspondiente al Cuaternario, se contrapone la escasez de ellos en lo que respecta a las épocas siguientes, desde el Neolítico hasta el momento de la aparición de los castros (véase en esta plataforma: CASTROS Y CITANIAS), generalmente ya de época romana. El norte de España fue una de las regiones donde primeramente comenzaron los estudios de Prehistoria. Precisamente las pinturas de la cueva de Altamira (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) fueron el primer documento de arte rupestre cuaternario conocido (1879) y estudiado. Son las cuevas cantábricas a donde acudieron a investigar las primeras figuras de la Prehistoria, como H. Breuil, H. Obermaier, P. Wernert, H. Alcalde del Río, L. Sierra, conde de la Vega del Sella, E. Hernández Pacheco, Carballo, J. M. de Barandiarán, T. de Aranzadi, etc.
Paleolítico. Las glaciaciones del Cuaternario no dejaron de afectar a la región a., habiendo quedado vestigios claros en la zona de los Picos de Europa, donde las nieves perpetuas bajaban hasta 1.400 m., existiendo un clima análogo al de la actual Escocia. Si poco se sabe de la flora del Paleolítico, por las investigaciones se conocen con cierta exactitud las especies animales de ese momento, habiéndose señalado el hipopótamo (Hippopotamus), el elefante meridional (Elephas meridioñalis), el elefante antiguo (Elephas antiquus), el rinoceronte de Merk (Rhinoceros Merckii), y en el último periodo glaciar el mamut (Elephas primigenius), el rinoceronte ticorino (Rhinoceros tichorhinus) y el reno (Rengi f er tarandus).Entre las Líneas En la costa los moluscos eran análogos a los actuales del norte de Europa. La abundancia de yacimientos paleolíticos cantábricos obedecen a la abundancia de caza que proporcionaba al hombre una vida favorable.
Los principales yacimientos cantábricás son en cueva, habiendo sido excavados un gran número de ellos con todo sistema, lo cual ha proporcionado una secuencia cultural sumamente precisa. A pesar de los últimos trabajos de F. Jordá, si el Paleolítico inferior noses mal conocido, se debe a la falta de investigaciones en terrazas fluviales y playas marinas, siendo el achelense (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) la primera etapa cultural bien documentada en la región.Entre las Líneas En el estrato inferior de la cueva del Castillo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), Obermaier encontró piezas de tipo clactoniense, sobre el que se superponía otro nivel con bifaces del achelense inferior. Cerca del Castillo existe otro yacimiento al aire libre con material achelense, así como en las playas santanderinas del Astillero y de Ciriego o en Avilés y en San Román de Candamo, caracterizándose esta industria por una tipología de hachas con una talla cortica! en su base que recuerdan el asturiense (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general).
El Paleolítico medio o musteriense (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) está bien representado en la región A., y en Unquera se encuentra el primer yacimiento conocido al aire libre.Entre las Líneas En la cueva del Castillo existen niveles musterienses, conteniendo el inferior un musteriense superior de tradición achelense con tipos grandes junto a pequeña industria, como sucede también en la cueva Morín. El musteriense inferior de tipos pequeños ha aparecido en las cuevas santanderinas de la Fuente del Francés, de Cobalejos y de Hornos de la Peña.Entre las Líneas En Asturias el musteriense ha sido estudiado en menor escala en la cueva de Arnero y en la Cuevona (Ribadesella), pero no deja de tener gran interés el nivel de la cueva del Conde donde aparecen mezclados el musteriense y el auriñaciense (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) típico, lo cual constata las pervivencias del Paleolítico medio en el superior.
El Paleolítico superior está mejor estudiado, habiendo sido puesto últimamente al día por F. Jordá, y es más abundante, localizándose primordialmente en cuevas y abrigos. Reviste caracteres particulares sin que se adopte exactamente la secuencia cultural francesa. El auriñaciense típico cantábrico responde al auriñaciense I francés, pero asociado (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “associate” en derecho anglo-sajón, en inglés) a elementos de tradición musteriense, como sucede en la cueva del Conde (Asturias) o en un nivel de la cueva Morín (Santander), donde se superpone a otro con auriñaciense antiguo o protoauriñaciense, anterior al auriñaciense I francés. Otros yacimientos con auriñaciense típico son las cuevas de Arnero (Asturias), Hornos de la Peña y Castillo. La cultura perigordiense I o chatelperroniense II y III francesa no existe en la región A., presentándose raras las puras culturas francesas del perigordiense IV (gravetiense de Cueto de la Mina, Morín y Bolincova) y V (puntas de Font Robert de cueva Morín).Entre las Líneas En la región Asturcántabra aparecen a veces las culturas de piezas de dorso rebajado en un momento anterior a las puntas de la Gravette (Cueto de la Mina).
El solutrense (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), bien representado en la región A., nos es mal conocido y con características dudosas en sus inicios, excepto en el protosolutrense y solutrense inferior de Cueto de la Mina. El solutrense medio y final, en cambio, es muy típico (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). F. Jordá ha establecido cuatro fases. El magdaleniense (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) cantábrico discrepa también del francés, ya que esta cultura no penetra hasta la fase del magdaleniense III francés. Se han establecido cuatro fases: el inferior o antiguo es paralelo al magdaleniense III francés, encontrándose en las cuevas asturianas de Cueto de la Mina, la Lloseta, la Cuevona, la Loja, Viesca y la Paloma, en las santanderinas del Castillo, Altamira, la Pasiega y otras y en las vasconavarras de Berroberría y Bolincova. El magdaleniense medio, poco abundante y caracterizado por la azagaya de base hendida, aparece en las cuevas asturianas de Cueto de la Mina, Balmori, la Lloseta, etc. El magdaleniense superior inicial correspondiente al magdaleniense V francés, y caracterizado por el arpón con una sola hilera de dientes, bastones perforados, se localiza en las cuevas asturianas de Cueto de la Mina, Sofoxó, la Riera, Bricia, en las santanderinas de Morín, El Pendo, El Castillo, etc., y en las vascas de Ermityia Aitzbitarte, Lumentxa, Santimamiñe, extendiéndose hacia Burgos. El magdaleniense superior final, correspondiente al magdaleniense VI francés, y caracterizado por el arpón con doble hilada de dientes, es muy mal conocido.
Con el aziliense (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) el colofón cultural del magdaleniense y el exordio del mesolítico, tiene lugar una gran transformación cultural e industrial, prosiguiendo el arpón de ciervo, tosco y con perforación basal, y haciéndose la industria de sílex microlítica y geométrica (triángulos, trapecios, crecientes). Los niveles azilienses son frecuentes en muchas de las cuevas antes citadas. El asturiense, cultura descubierta por el conde de la Vega del Sella, atribuida a un momento pospaleolítico y caracterizada por el llamado pico, se localiza en grandes concheros (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) Después de concienzudas investigaciones llevadas a cabo por F. Jordá y Llopis Lladó, parece ser que muchas industrias consideradas asturienses, provenientes de brechas, habría que considerarlas más bien como pertenecientes a una etapa prepaleolítica superior y derivada directamente del achelense final.
La región Asturcántabra es de las zonas más ricas en pintura rupestre (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) cuaternaria de tal manera que abarca la cuarta parte de toda esta pintura conocida, estando repartida entre Navarra y Asturias y siendo el principal núcleo Santander. Hay que destacar en Navarra las cuevas de Berroberría, de Alquerdi (magdaleniense antiguo), en el País Vasco las de Santimamiñe (magdaleniense inferior y medio), la Venta de la Perra (grabados auriñacienses), la Sotarriza.Entre las Líneas En Santander se sitúan la Cova Negra de Gibaja, las cuevas de la Haza y Covalanas (solutrense inferior, según Jordá), Salitre (auriñaciense?), El Pendo (solutrense?), El Castillo, la Pasiega y Hornos de la Peña (abundantes superposiciones desde el auriñaciense al magdaleniense con abundante solutrense), Altamira (solutrense y magdaleniense III, según Jordá), la Clotilde de Santa Isabel (auriñaciense típico), las Aguas (solutrense), la Meaza (aziliense).Entre las Líneas En Asturias se localiza la pintura rupestre cuaternaria en las cuevas de la Loja (magdaleniense antiguo), el Pindal (auriñaciense, solutrense, magdaleniense antiguo y aziliense), la Franca (aziliense), las Herrerías, Balmori (magdaleniense antiguo), las Cabrerizas, Lledías (magdaleniense?), San Antonio, los Pedroses, el Buxu (solutrense, según Jordá). La cueva de la Peña de Cándamo, con interesantes superposiciones’de pinturas y grabados que van del auriñaciense al magdaleniense, constituye el mejor conjunto solutrense y el mejor documento para el estudio del arte rupestre cantábrico.
Neolítico. El conocimiento del Neolítico (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) de la región Asturcántabra es verdaderamente pobre, ya por falta de investigaciones, ya porque no existe esta cultura en sentido estricto. Probablemente, como en gran parte del noroeste peninsular, el Epipaleolítico desemboca en el fenómeno dolménico, que define unas culturas pobres, pertenecientes a pueblos pastores y muy mal estudiadas (véase en esta plataforma: MEGALÍTICOS, MONUMENTOS). Incluso lo que podríamos llamar la Edad del Bronce y los inicios del Hierro está todavía por estudiar, ya que sólo se tienen de estas épocas una serie de datos esporádicos.Entre las Líneas En la región Asturcántabra pueden establecerse los círculos megalíticos de raigambre atlántica peninsular: Asturias y el País Vasco, sin que exista un lazo patente en Santander, como áreas secundarias y periféricas. Las plantas de los dólmenes asturianos son poligonales con indicios de corredor, poseyendo materiales pobres y escasos, como hachas líticas y alguna metálica. A veces esos dólmenes están decorados con pinturas, como el dolmen de Santa Cruz (Cangas de Onís) y el de Baradal (Tineo), o con grabados como el de Santa Cruz y Abamia (Cangas), Baradal y Piedra de Allande (Illano). Otros dólmenes asturianos son el de Mian (Amiera), Enterrios (Illano), Merillés (Tineo). El círculo dolménico vasco permanece aislado, desconociéndose sus contactos; en las comarcas navarras de Gorriti, Lecaroz, Maya, Lindus, Valle de Salazar y en las vascas de Gorbea, Elguea, Aizkorri, Altzania, AtaúnBorundá, Aralar, Oiz, ElosuaPlacentzia, Murumendi, Belebieta, etc., se hallan casi un centenar de monumentos. Las formas de los dólmenes vascos son cistas megalíticas con túmulo, existiendo sólo tres ejemplos de dólmenes de corredor y dos de cámaras divididas por losas. Por otra parte, se caracterizan por la gran pobreza de ajuar, si se exceptúan los vasos campaniformes (véase en esta plataforma: CAMPANIFORME, CULTURA) de los dólmenes de Pagobakoitza y Gorostiaran. Entre las puntas de flecha de sílex son frecuentes las triangulares, estando presente alguna punta de flecha o de lanza de metal.
A esta época dolménica deben corresponder los niveles superiores de ciertas cuevas cantábricas con cerámica. Edad del Bronce y del Hierro.Entre las Líneas En la época del Bronce final la región Asturcántabra permanece prácticamente desconocida. Los yacimientos no se han localizado, teniendo noticias sólo por algunos hallazgos sueltos de hachas de talón o con anillas laterales, apéndices, puñales, torques, etc., de bronce. Indudablemente, estas culturas se englobarían en la corriente atlántica, A falta de yacimientos localizados para estudiar este momento, hay que acudir a la topónimia prerromana y preindoeuropea, e incluso a las tardías fuentes escritas. Indudablemente toda la región Asturcántabra mantiene una personalidad caracterizada por el arcaísmo cultural, y por un sustrato con raíces en el Bronce inicial. Sobre estos pueblos pastores se superponen los estratos culturales célticos y posteriormente romanos. Es necesario llegar a la etapa de la cultura de los castros de la Edad del Hierro, que surge en un momento inmediatamente prerromano, según los yacimientos, para tener alguna noticia arqueológica más amplia.Entre las Líneas En la cultura de los castros se han establecido dos grupos: el del noroeste hasta los ríos Navia y Eo (Coaña, Pendia, Los Mazos, Ouría, Illano, Ortiguera de la Escrita) y el del este, desde el Eo hasta el País Vasco (Carabia, Miraveche, Villegas, Monte Bernorio, etc.).Entre las Líneas En el noroeste las casas de los castros presentan plantas redondas y hacia el este, cuadradas, estando fortificados por gruesas murallas y torres. Las necrópolis todavía no han sido identificadas claramente. Es posible que existiese el rito de la incineración o también la exposición de los cadáveres a las aves, como dice Estrabón, lo cual dificultaría esta búsqueda de necrópolis. Algunas cámaras tipo Briteiros o Coaña han sido consideradas como sepulcros, pero indudablemente son enterramientos los túmulos de cinco 6 20 m. de cista central, con rito de incineración y con ausencia de ajuar.
Tiempos romanos. Aparte de las noticias de los textos clásicos sobre las guerras y las costumbres de los cántabros (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) es sólo la epigrafía la que proporciona datos de esta región, ya que las investigaciones arqueológicas han sido poco fructíferas.Entre las Líneas En cuanto a las ciudades romanas de la región A., aunque se desconocen su estructura y urbanismo, sin embargo han sido excavadas algunas, entre las cuales la villa de Beloño ha aportado una considerable cantidad de datos, con su conjunto de villa rústica y urbana del tipo llamado de galería, propio de los países fríos o lluviosos, existiendo otros ejemplos en Puebles, Gijón, la Isla, Vega del Ciego, etc., con una cronología del s. II al V d. de C. Prácticamente la arqueología no conoce los primeros efectos de la cristianización de la región A., ya que sólo se pueden aportar como documentos el sarcófago del niño Itacio de la catedral de Oviedo, con analogías en el sur de las Galias y en Rávena, fechable a fines del s. V o principios del VI, y los restos de necrópolis de Meacaur (Vizcaya), sin que se haya localizado hasta ahora ningún monumento de transición al mundo visigodo de los s. IV al VI. [rbts name=”historia”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre región asturcántabra en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
M. ALMAGRO BACH, Prehistoria, en Manual de Historia Universal, I y 11, Madrid 1953; P. Bosca GeIIPERA, La formación de los pueblos de España, México 1945; ID, El problema etnológico vasco y la arqueología, «Rev. Intern. Est. Vascos», San Sebastián 1923; ID, El problema de los cántabros y de su origen, Santander 1932; J. CARo BARoIA, Los pueblos del Norte de la Península Ibérica, Madrid 1943; Asturcántabra GARCk BELLIDO, Cantabria romana, Santander 1952; J. GONZÁLEZ ECHEGARAY, Los cántabros, Madrid 1966; F. JORDÁ, Préhistoire de la région cantabrique, Oviedo 1957; fD, Notas sobre la cultura dolménica en Asturias, «Archivum» XII, Oviedo 1963; íD, El Paleolítico superior cantábrico y sus industrias, «Saitabi» XIII, Valencia 1963.
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