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Participación de China en la Gestión de la Salud Mundial

Sin la participación de la República Popular China, el sistema de gestión de la salud mundial (o global) dentro de la sociedad internacional tendrá una grave laguna. Dada su historia epidemiológica, el gran tamaño de su población y su riqueza económica, China es obviamente un elemento importante en la creación y mantenimiento de estrategias sostenibles para prevenir y detener la propagación de futuras epidemias. Al mismo tiempo, es de suma importancia que la sociedad internacional esté dispuesta a adaptarse y a evolucionar de tal manera que sea más inclusiva de los estados no occidentales. En muchos sentidos, el enfoque de China respecto de la gobernanza de la salud mundial (o global) refleja la concepción pluralista de la sociedad internacional: centrada en el Estado, mínima en sus obligaciones y normas compartidas, respetuosa de la soberanía y un instrumento para lograr determinados objetivos específicos. Dado que gran parte de la gobernanza sanitaria mundial (o global) se sitúa en la línea entre el pluralismo y el solidarismo, esto no sitúa necesariamente la posición de China muy lejos de los límites de la sociedad internacional y sugiere que la sociedad internacional puede poseer la adaptabilidad que facilitará las evoluciones normativas que facilitarán la plena entrada de China en la sociedad internacional.

Diplomacia Sanitaria en África

La diplomacia sanitaria es una actividad política que cumple el doble objetivo de mejorar la salud y, al mismo tiempo, mantener y fortalecer las relaciones internacionales. Se trata de mecanismos para gestionar los riesgos sanitarios que entran y salen de todos los países. La diplomacia de la salud no se basa necesariamente en el interés propio ilustrado. Los Estados pueden emprender una diplomacia sanitaria para promover sus propios intereses, con un beneficio humanitario añadido. Algunos autores, por ejemplo, se preocupan mucho por las conexiones entre la salud y la economía internacional, pero lo hacen desde una perspectiva que reconoce que los países más sanos son más productivos económicamente y más capaces de relacionarse con otros a ese nivel. Este cambio de orientación hacia el énfasis en la diplomacia de la salud se ilustra quizá de forma más sorprendente en la relación entre la República Popular China y los Estados africanos.

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