El movimiento antiesclavista fue una ruptura histórica de las categorías establecidas de la humanidad. Fue la primera vez que, a nivel regional (abarcando un número considerable de países), un gran número de personas se indignaron, y permanecieron indignadas durante muchos años, por los derechos de otra persona. Y lo más sorprendente de todo, es que era para favorecer los derechos de la gente de otro color, en otro continente. No hubo una sola causa para este despertar moral. En cambio, varios acontecimientos que cambiaron el mundo se combinaron para producir un resultado que sólo unas décadas antes pocos tenían razones para creer que existiría. La era de los derechos y una voluntad sin precedentes de ver a todos los seres humanos como capaces de razonar y por lo tanto nacidos con algunos derechos naturales jugaron un papel.