Tratado de Lausana
Tras haber recuperado su ducado en 1559 (Tratados de Cateau-Cambrésis: la paz concluida entre Francia e Inglaterra el 2 de abril de 1559, y entre Francia y España el 3 de abril, confirmó la hegemonía de España, que conservó Nápoles, Milán y sus territorios en Borgoña (Franco Condado) y los Países Bajos), Manuel-Filiberto de Saboya intentó recuperar las tierras que los cantones suizos habían conquistado en 1476 (Bex, Aigle) y 1536. Renunció a una expedición armada y optó en su lugar por la diplomacia, uniendo a los cantones católicos a su causa y apoyándose en los reyes de Francia y España. Los reyes de Francia y España se opusieron a su deseo de aprobación incondicional del tratado. Por su parte, el duque de Saboya tuvo que ordenar una nueva persecución de los valdenses en Piamonte para obtener el consentimiento de la Santa Sede.