Asumir que la forma en que las cosas han sido resultado de las elecciones de las personas o de la naturaleza ayuda a forzar argumentos legales en estas alternativas y a hacer que la reparación legal de las diferencias históricas sea un viaje traicionero a través de alternativas incompatibles. A veces, los jueces han impugnado la presunción de que el statu quo es natural y bueno; ocasionalmente han aprobado decisiones públicas y privadas para tener en cuenta la diferencia en los esfuerzos por alterar las condiciones existentes y remediar sus efectos perjudiciales. Pero, en su mayor parte, las suposiciones no declaradas funcionan de manera sutil y compleja. Cubren una necesidad humana básica de simplificar y hacer que nuestro mundo sea familiar y no sorprendente, pero por su misma simplificación, las suposiciones excluyen puntos de vista contrastantes. Además, contribuyen al dilema de la diferencia al frustrar los compromisos legislativos y constitucionales de cambiar el tratamiento de las diferencias de raza, género, etnia, religión y discapacidad.