Apostasía
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Apostasía: Consideraciones Generales
En sentido teológico-jurídico, apóstata es el bautizado que voluntariamente rechaza toda la fe, de tal forma que si admite alguna verdad propuesta por la Iglesia como de fe, la acepta solo en su dimensión natural y no como verdad revelada. El apóstata se diferencia del hereje en cuanto que reniega no ya de una o varias verdades de fe, sino de todo el acervo de verdades reveladas, o lo que es igual, de la fe en su totalidad.Entre las Líneas En lo demás coincide plenamente con el hereje, por lo que remitirlos al artículo HEREJÍA para las cuestiones jurídico-canónicas.[1]
La apostasía en el Islam: Un análisis histórico
En Qurʾan se utilizan las palabras ridda e irtidad (en árabe “dar la espalda”, “abandonar”, “retirarse”; normalmente se traduce como apostasía en inglés) para denotar retiro y abandono del Islam. A lo largo de los siglos, la palabra ridda se ha utilizado en la literatura islámica para referirse a la apostasía del Islam en general, a veces acompañada de rebelión política. También se utiliza para la rebelión de las tribus árabes durante el califato de Abu Bakr (hurub al-ridda, que suele traducirse como “guerras de apostasía”).
Según la mayoría de los juristas islámicos, la apostasía conlleva la pena capital obligatoria porque el profeta Mahoma dijo: “Debes matar a cualquiera que cambie de fe”. Nunca ha habido un consenso sobre cómo debe ser tratado un apóstata, a pesar de las afirmaciones en sentido contrario. La escuela Hanafi no clasificó la ridda como uno de los delitos para los que existe un castigo divinamente prescrito (hudud) y no prescribe la pena capital para las mujeres apóstatas. Su prueba es el mencionado hadiz y el aparente consenso de los Compañeros del Profeta para luchar contra los apóstatas durante el califato de Abu Bakr. Los malikis tampoco cuentan la apostasía entre los crímenes del hudud, pero aún así harían matar a los apóstatas, tanto hombres como mujeres. Una posición similar
es mantenida por los Hanbalis. Entre los Suníes, sólo Shafiʿis sostiene que la pena capital por apostasía se basa en Qurʾanic textos de prueba (8:39, 9:5, 2:217, y 39:65). Los Imami Shiʿa distinguen entre un apóstata que nació musulmán y uno que no lo fue. El primero debe ser ejecutado inmediatamente sin posibilidad de arrepentimiento, mientras que al segundo se le debe dar la oportunidad de volver a entrar en el Islam. Una mujer apóstata debe ser encarcelada, no asesinada.
Detalles
Las escuelas de Zahiri, Zaydi e Ibadi difieren en detalles, pero todas prescriben la pena de muerte por apostasía. Mientras que todas están de acuerdo en la pena de muerte para los hombres apóstatas, las escuelas difieren en lo que constituye la ridda, en el tratamiento de un apóstata, y en la calificación de la sanción en sí, ya sea un castigo prescrito o una cuestión de política. Clasificar la apostasía entre los crímenes con castigos discrecionales facilita el cambio de la política de castigos.
Históricamente, las guerras que Abu Bakr libró contra las tribus árabes que se negaban a pagar el zakat o contra los falsos profetas proclamados son los ejemplos más conocidos de castigo por ridda (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Ridda en estas instancias históricas, sin embargo, no fue una mera renuncia al Islam, sino actos de rebelión violenta contra el gobierno de Medina. Hoy en día, la mayoría de los países musulmanes no tienen pena de muerte por la apostasía como tal.
Pormenores
Las autoridades políticas han usado a menudo este castigo para deshacerse de sus oponentes.
El derecho o ley de la apostasía ha sido considerada por la mayoría de los musulmanes como una parte inmutable de shariʿa, y por lo tanto ha habido pocos cambios en su explicación desde su primera conceptualización en el siglo II AH.
Puntualización
Sin embargo, desde el siglo XIX EC, ha habido intentos de revisar este legado. Muchos investigadores académicos se han unido al llamamiento para sincronizar Qurʾanic con el apoyo equívoco a la libertad de religión y los pronunciamientos legales clásicos sobre la apostasía. La lista crece rápidamente e incluye a Rashid al-Ghannushi, Muhammad Salim al-ʿAwwa, Taha Jabir al-Alwani, AbdulHamid Abu Sulayman, Muhammad ʿImara, Mohammad H. Kamali, Hasan al-Turabi, Louay Safi y Abdullah Saeed. Estos académicos insisten en que las pruebas disponibles relativas a la apostasía no alcanzan el nivel de certeza requerido para ser incluidas en las sanciones legales (hudud) que el gobierno islámico está obligado a aplicar en todos los casos.
La primitiva ley de la apostasía, y en particular la pena de muerte, se desarrolló en respuesta a la situación sociopolítica de la primitiva comunidad musulmana. Los textos de Qurʾanic citados en apoyo de la pena de muerte son irrelevantes o se interpretan de manera que contradicen más de 200 versículos que afirman la libertad de religión del individuo (por ejemplo, 2:256, 50:45, 10:99). El Qurʾan no prescribe ningún castigo temporal para la apostasía. Se dice que el Profeta nunca ha matado a una persona por el simple hecho de cambiar de religión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Ese castigo se aplicaba al apóstata sólo cuando la renuncia al Islam iba acompañada de un acto político que implicaba alta traición, rebelión, un crimen de guerra o asesinato.
Pormenores
Por el contrario, el Profeta en el Tratado de al-Hudaybiyya (6/628) permitió a quienes querían abandonar la comunidad musulmana hacerlo sin represalias. Ningún término del tratado habría sido aceptable si hubiera existido un castigo específico para la apostasía en ese momento.Entre las Líneas En cuanto al hadiz que se cita como prueba, se considera que es específico para una situación de guerra (khass) y/o un informe solitario. El supuesto consenso nunca existió realmente porque ʿUmar ibn al-Khattab (d. 23/644), Ibrahim al-Nakhaʿi (d. c. 95/713), Sufyan al-Thawri (d. 161/777), y otros estudiosos no apoyaron tal castigo. Las guerras ridda del primer califa tenían una motivación política más que religiosa porque se trataba de rebeldes políticos, no de apóstatas en el sentido habitual. Juzgar los mejores intereses de la comunidad era parte de su autoridad, no un mandato religioso obligatorio.
Datos verificados por: Marck
Ápostasía en Relación a Teología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1] Etimológicamente del griego apo-istamai, af istamai, separación; incluye una cierta separación debida a una sustitución de algo por otra cosa, o de una persona por otra.
La apostasía en el Antiguo Testamento. La noción de a. y su enjuiciamiento moral, dependen de la noción de creer en el Antiguo Testamento, que se reduce a decir «amén», signo de asentimiento a Dios que es fiel a sus promesas a pesar de todas las apariencias en contra. Las dificultades del pueblo de Israel para creer, le vienen dadas de la dificultad para cambiar su vida nómada por una vida sedentaria; es la tentación proveniente de los pueblos limítrofes y sus dioses. Dios, sin embargo, no admite sustitución ni partición alguna (1 Reg 18, 21). La otra tentación, más peligrosa, es el apoyo en lo humano que le lleva a renegar de su fe en Yahwéh; Israel se esfuerza por apoyarse en la grandeza de los pueblos poderosos, para enorgullecerse de su propia fuerza y para calmar su temblor ante ellos. La historia del pueblo de Israel se entreteje con una serie de traiciones que motivan los desastres nacionales, atribuidos a su propia infidelidad. La predicación de una fe más pura, por parte de los profetas, irá dirigida contra esta a. de los orgullosos y de los pusilánimes (Is 2, 12-17; 30, 15 ss.; 7, 2; 8, 17).
La apostasía entre los primeros cristianos. Ya en tiempos de S. Juan comenzó a haber apóstatas, a los que el apóstol denomina anticristos (cfr. 1 lo 2, 18-19).Entre las Líneas En los siglos sucesivos, el problema de la a., con motivo de las persecuciones a los cristianos (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), tuvo una especial vigencia y fue el motivo de controversias doctrinales y disciplinares. Era frecuente la a. por debilidad, por miedo, al arreciar la persecución, con el propósito de una posterior reconciliación con la Iglesia; es el casó de los llamados lapsi, cuya -posible readmisión dio origen a una conocida controversia (véase en esta plataforma: LAPSOS, CONTROVERSIA DE LOS). Poco después, el sacerdote romano Novaciano (véase en esta plataforma: NOVACIANO Y NOVACIANISMO) provocó un cisma al renovar un error montanista (véase en esta plataforma: MONTANO Y MONTANISMO), según el cual, la a., junto con el homicidio (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y el adulterio, era irremisible.
La apostasía en la Teología tradicional. El planteamiento de S. Tomás de Aquino está en el orden intelectual. Indica que la a. entraña un cierto retroceso de Dios que se actúa según los diversos modos con que el hombre se une a Él. Si se da una unión por la fe, se dará una a. por separación de la fe; asimismo, si existe una unión con Dios por la obediencia a sus leyes o por una entrega especial en el estado clerical o en las órdenes sagradas, se dará una a. en estas respectivas maneras de unirse con Dios. La a. en sentido estricto y absoluto se da en aquel que abandonó la fe y se define como a. de perfidia.
Para S. Tomás, la a., propiamente dicha, pertenece al pecado de infidelidad que «nace de la soberbia, por la que el hombre no somete su entendimiento a las reglas de la fe» (S. Th. 2-2 ql0 al ad3). La infidelidad es calificada como el mayor de los pecados, ya que es «lo que más aleja de Dios, porque priva hasta de su verdadero conocimiento, y el conocimiento falso de Dios no acerca, sino que- aleja al hombre de Él» (ib. q10 a4).
El hombre apóstata se convierte, para S. Tomás, en un ser inútil y muerto. Como en la vida corporal, el miembro muerto, el apóstata infunde el desorden en la vida comunitaria a través de sus manifestaciones, movimientos retardatarios y de su voluntad proclive al mal. Por ello, con la pérdida de la fe, se convierte en un elemento de discordia y de separación para los demás (S. Th. 2-2 q12 al ad 2). La a. adquiere, en este marco, un matiz de infidelidad agravada, que responde a las palabras de S. Pedro: «mejor les fuera no haber conocido la verdad que alejarse después de conocerla» (2 Pet 2, 21). Este planteamiento es recogido posteriormente por los autores tradicionales, hasta nuestros días (cfr. D. M. Prümmer, Manuale Theologíae Moralis, 1, 12 ed. Barcelona 1955, 363 ss.; A. Lanza-P. Palazzini, Principios de Teología Moral, II, Madrid 1958, 31 ss.).
La apostasía en la época moderna. Hoy, sin embargo, no puede plantearse esta cuestión como un mero problema intelectual. Es un problema de hecho, sociológico y masivo, a resolver en un orden más práctico. Los síntomas de sensibilización, en la esfera eclesial, aparecen en Pío XI al hablar de «apostasía de la masa obrera» (enc. Quadragesimo anno, n° 54) preocupada porque «el ateísmo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) ha invadido ya grandes masas del pueblo» (Caritate Christi Compulsi, n° 5). Es un hecho que ha motivado la preocupación de congresos y conversaciones entre cristianos y ateos: «en silencio, sin pronunciar una sola palabra, millones de personas han abandonado la Iglesia y el Cristianismo. Se han despojado de un traje que ya no nos cae bien. Han abandonado la Iglesia como si fuera una ruina, una tumba, un cementerio, adonde se acudirá alguna vez que otra por un motivo concreto, pero adonde no se puede habitar ni vivir» (F. Heer, El Ateísmo, ¿tentación o estímulo?, Madrid 1965, 186). Tiene, a la vez, caracteres de huida industrializada, la más monstruosa que nunca haya podido darse; en esta huida se halla instalada la más terrible maquinaria de la duda y de la a. (cfr. M. Picard, o. c. en bibl., 19 y 210).
La doctrina aplicada en la práctica, se concentra en el fenómeno del comunismo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) como factor principal de la a. actual.Si, Pero: Pero ha de constatarse, no obstante, que la a. es un fenómeno tan importante, o más, en las sociedades en las que no rige el comunismo como sistema económico y social.
El Concilio Vaticano II plantea la cuestión en el terreno práctico-intelectual; recoge el hecho de los profundos cambios producidos en la sociedad moderna que inciden en el pensar y actuar del hombre, incluso en el orden religioso, y que han producido una actitud de negación de Dios exigida por el progreso científico y por un cierto nuevo humanismo (cfr. const. Gaudium et spes, n. 4 y 7). Estas rápidas mutaciones, desordenadas, engendran en la persona un desequilibrio entre inteligencia práctica y pensamiento teórico que impide sintetizar el cúmulo de co. nocimientos actuales y que hacen nacer en ella una división profunda (cfr. ib., 8 y 10). No cabe duda de que a lo largo de la historia de la Iglesia se han dado movimientos de alejamiento masivo, por lo menos regional, debido a motivos semejantes a los actuales, El montanism0 (véase en esta plataforma: MONTANO Y MONTANISMO), el donatism0 (véase en esta plataforma: DONATO Y DONATISMO), los movimientos iluministas (véase en esta plataforma: ILUMINISMo), nacieron de circunstancias anómalas humanas y pusieron como motivo de su alejamiento de la Iglesia razones afines: la Iglesia verdadera, las nociones del Espíritu, la legalidad jerárquica, etc.
En la a. moderna resulta difícil un enjuiciamiento moral recto. No se trata, para hallar la verdad, de recurrir a la definición tomista de verdad: «ensamblaje de entendimiento y objeto», sino a una nueva definición: «ensamblaje de entendimiento. y vida». Ha surgido una voluntad de vida que sitúa la vida vivida en su plenitud, en lo más alto de la escala de los valores midiendo todo, incluso a Dios, con este módulo. Según esto, «el distanciamiento personal» o bien, la «salud» o la «enfermedad», tomadas de lo vital, han sido elevadas a categorías con capacidad para medir todo y, sobre todo, las posturas religiosas. El hombre de hoy está convencido de que no tiene barreras si una educación fuerte moldea las costumbres humanas. Se halla gustosamente enfoscado en un mundo artificial, creado por él y para él. No es consciente del bombardeo corporal y temporal a que está sometido desde todas las posiciones y ofrece su libertad al profundo vasallaje de un vértigo continuo de sensaciones. «En este sentido físico del vértigo en que se siente el hombre zambullido, le es imposible calibrar el valor de la automación. y así llega a incurrir en un estado patológico colectivo» (G. Siegmund, o. c. en bibl., 12 y 65).
¿Qué remedios aplicar a esta enfermedad? Solamente una fe (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) operativa, encaminada hacia la reafirmación de su personalidad, puede salvar al hombre, ya que «una fe auténtica en Dios es señal y expresión de una postura personal sana» (ib. 258). [rbts name=”teología”]
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre ápostasía en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
Bibliografía
S. TOMÁS DE AQUINO, S. Th., 2-2 q12; G. SIEGMUND, Pe en Dios y Salud Psíquica, Madrid 1966; M. PICARD, La huida de Dios, Madrid 1962; M. BELLET, Los que pierden la Pe, Madrid 1966; R. SCHNACKENBURG y OTROS, Creer Hoy, Madrid 1967; R. GUARDINI, La fe en nuestro tiempo, Madrid 1965; H. DE LUBAC, El drama del humanismo ateo, Madrid 1967; 1. PFMhIATTER, Manual de Teología como Historia de la Salvación, II, Madrid 1969, 985 ss.; L. DUFOUR, Grandes temas bíblicos, 2 ed. Madrid 1968, 132 ss.; A. BEUGNET, Apostasie, en DTC, 16021612.
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
Véase También
Abu Bakr (573-634 CE)
Blasfemia
Derecho Religioso
La pena capital
Literatura islámica
Islam
Hadith
Apostasía
La ley islámica
Corán (Obra sagrada)
Muhammad
Abu Bakr, Califa
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Recuerdo las imágenes en televisión del grupo de etudiantes universitarios iraníes protestan por la condena a muerte de un académico disidente, 2002. Estudiantes de Teherán organizan una sentada para protestar por la sentencia de muerte dictada contra el académico reformista Hashem Aghajari. Se le acusó de apostasía por un discurso que pronunció en junio de 2002 en el que criticó algunas de las prácticas islámicas del Irán por no ajustarse a las prácticas originales del Islam. Bajo una importante presión nacional e internacional, el tribunal le conmutó la sentencia y fue liberado de la prisión en 2004.