La Comunicación en Salud
Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la Comunicación en Salud. Véase también acerca de la “Comunicación del Equipo Médico“.
[aioseo_breadcrumbs]¿Qué es la comunicación en Salud?
La comunicación sanitaria, o sobre la salud, por definición, se refiere a todos los aspectos y modos de comunicación que tienen lugar dentro de contextos médicos o que se relacionan de forma amplia con el tema de la salud y la enfermedad. En consecuencia, la comunicación sanitaria es un concepto omnicomprensivo, que tiene en cuenta una enorme y diversa gama de actividades comunicativas relacionadas con la salud y la atención médica, que van desde los relatos personales sobre la salud y la enfermedad y los encuentros con los profesionales médicos hasta la documentación sobre política sanitaria y la información sobre efectos secundarios presentada en los envases de los medicamentos. A pesar de su amplitud temática, la comunicación sanitaria también constituye diversos modos de práctica comunicativa, incluido el lenguaje hablado y escrito, así como formas de comunicación nuevas y emergentes, como el correo electrónico, los tablones de anuncios electrónicos y los foros sanitarios en línea: modos electrónicos de comunicación que podrían caracterizarse por ser “híbridos” o “centauros”, formas discursivas que poseen características textuales tanto del modo hablado como del escrito.
La Comunicación en Materia de Salud
La esfera de la investigación y la teoría de la comunicación en materia de salud se centra principalmente en la aplicación de la teoría, los conceptos y las estrategias de la comunicación al servicio de la mejora de la salud pública, y en la comprensión del funcionamiento de esos procesos. Los enfoques son numerosos y representan una importante erudición en todos los niveles de análisis bio-psico-sociales. La investigación puede abarcar desde la forma en que las personas procesan cognitiva y emocionalmente los mensajes individuales relacionados con la salud hasta los contextos sociales y culturales que influyen en la forma en que se llevan a cabo las campañas de salud. Puede incluir mensajes dirigidos a través de los medios de comunicación de masas o la comunicación interpersonal entre el paciente y el proveedor de atención de la salud. [rtbs name=”derecho-a-la-salud”] Recientemente han surgido investigaciones sobre cuestiones relacionadas con los nuevos medios de comunicación y la tecnología.Entre las Líneas En general, las investigaciones representan esfuerzos desde dos perspectivas: desde el ámbito de la salud pública y desde el de la comunicación. Aunque ambas esferas están interesadas en mejorar la salud pública como objetivo general, los estudiosos de la comunicación hacen hincapié en la teoría y los procesos, mientras que la salud pública hace hincapié en los resultados. Los recientes avances en la comunicación en materia de salud están integrando estos dos enfoques.
Los libros de comunicación sobre la salud giran principalmente en torno a las interacciones entre las preocupaciones de la salud y la industria de la salud con la comunicación interpersonal, organizativa y de masas.
Detalles
Los autores generalmente provienen de las disciplinas de comunicación o de salud pública.
Puntualización
Sin embargo, la naturaleza interdisciplinaria de las investigaciones sobre comunicación de la salud está desdibujando esas distinciones. La investigación en materia de comunicación en el ámbito de la salud se basa en una gran variedad de enfoques teóricos, especialmente los de campos conexos como la psicología, la sociología y la política pública. La investigación también atraviesa los niveles bio-psico-sociales de los análisis e incluye enfoques metodológicos tanto cuantitativos como cualitativos.
Revisión de hechos: Williams
El Discurso de la Comunicación en Salud
Aquí exploramos la interrelación entre el discurso y la atención médica. La comunicación sanitaria es un amplio campo de investigación y práctica, por lo que restringiremos nuestro enfoque a la investigación en comunicación sanitaria que se ocupa de las rutinas lingüísticas que se producen de forma natural (en contraposición a los enfoques teóricos más abstractos de la comunicación sanitaria y a los enfoques que tratan de identificar y describir, si es posible, lo que constituye una comunicación sanitaria eficaz). Tomamos la expresión “discurso” para referirnos a tramos de lenguaje escrito y hablado sensible al contexto y producido como parte de la interacción entre hablantes y oyentes y escritores y lectores. Así pues, nos centramos en el discurso como práctica lingüística y no en el discurso tal y como lo conciben los teóricos sociales, es decir, en el discurso como formas que estructuran áreas de conocimiento y prácticas sociales/institucionales. Al igual que otros profesionales de la lingüística que se interrogan sobre el discurso, desde los años 80, varios autores también conciben el lenguaje no como un mero reflejo de entidades y relaciones de la vida social, sino que contribuye activamente a su construcción y constitución. En lo que respecta a la atención médica y la comunicación sanitaria, el lenguaje desempeña un papel importante en la constitución de las prácticas que tienen lugar dentro de una serie de entornos médicos y, como pretendemos demostrar en este capítulo, el discurso puede considerarse una actividad central dentro del contexto de la atención médica que ayuda a determinar los resultados satisfactorios (o no) y la satisfacción de los pacientes.
Cambios de la comunicación en Salud
Junto a la gran cantidad de actividades discursivas que potencialmente pueden englobarse bajo el paraguas de la comunicación sanitaria, también es importante señalar que la atención médica (y, concomitantemente, la comunicación que tiene lugar en los contextos sanitarios) está en constante cambio, y es a través del discurso como es posible ver exactamente qué cambios se están produciendo y en qué dirección. Por ejemplo, en el contexto de la medicina estadounidense y británica, la última década ha sido testigo de algunos cambios profundos en la política y la práctica sanitarias, cambios, en particular, derivados de los conceptos de capacitación del paciente y de medicina centrada en el paciente, y dichos cambios se materializan en cambios en las prácticas discursivas contemporáneas. Por ejemplo, el término “cliente” ha suplantado, en algunos ámbitos de la atención médica, al apelativo más tradicional, aunque paternalista, de “paciente”, un cambio lingüístico que refleja la ideología consumista e inspirada en la elección que subyace en gran parte de la práctica médica occidental. Del mismo modo, aunque la consulta médico-paciente se limita, por necesidad, a un breve periodo de tiempo (en el Reino Unido, por ejemplo, la duración media no suele superar los 10 minutos), los enfoques basados en el asesoramiento para la interacción médica están siendo adoptados por toda una serie de profesionales sanitarios. Dichos enfoques hacen hincapié en la autonomía del paciente (o “cliente”) y en la toma de decisiones compartida, lo que implica, en algunos casos, el uso por parte del profesional de preguntas abiertas que permiten al paciente tomar la palabra y establecer la agenda temática y la muestra de empatía del profesional hacia el paciente. Así pues, puede considerarse que la asistencia sanitaria contemporánea está pasando de un modelo paternalista de práctica médica, en el que el profesional sanitario se considera responsable de la salud de los pacientes/clientes, a una práctica centrada en el paciente, en la que éste comparte el proceso de toma de decisiones. Estos cambios pueden examinarse en relación con el modo en que se produce realmente la comunicación en los entornos clínicos.
Sean cuales sean los cambios que están afectando a la práctica médica contemporánea, la propia naturaleza de la asistencia médica implica inevitablemente la comunicación entre varios participantes. El encuentro clínico entre profesionales y pacientes es una relación comunicativa. La comunicación es un aspecto central de la salud y la prestación médica, especialmente, como señala Sarangi, en lo que respecta a cómo el discurso produce una causa y un efecto, dado que el profesional hace que el paciente adopte o modifique determinados comportamientos. El enfoque contemporáneo sobre el discurso y la comunicación en la atención médica (tanto desde la perspectiva de los profesionales como de los académicos) ha sido testigo de un “giro comunicativo” en la práctica médica, que reconoce las limitaciones de un modelo biomédico de salud y enfermedad. En consecuencia, en lugar de hacer hincapié en las absorciones técnicas y científicas de la medicina, gran parte de la investigación contemporánea en comunicación sanitaria hace ahora hincapié en las voces y perspectivas de los pacientes, en las narrativas personales de la salud y la enfermedad. Dicha investigación prioriza el papel del discurso en los relatos de los pacientes sobre la salud y la enfermedad, explorando los medios discursivos por los que las personas articulan y dan sentido a su condición. En este capítulo consideraremos algunas de estas investigaciones basadas en el discurso, examinando la función y el significado del discurso en los intercambios médicos.
¿Cuáles son los estudios clave en este ámbito?
Existe una amplia gama de investigaciones basadas en el discurso sobre la comunicación sanitaria. En consecuencia, en esta sección limitaremos nuestra atención a identificar un número limitado de estudios, estudios, no obstante, que pretenden ofrecer una encuesta representativa del tipo de investigación que se está llevando a cabo actualmente en este campo. Concluiremos esta sección ofreciendo una visión más profunda de un ejemplo concreto de comunicación sanitaria en el contexto de la salud mental, que ilustra la relevancia práctica de la investigación basada en el discurso en la atención médica contemporánea.
La comunicación sanitaria ha atraído la atención de un amplio abanico de disciplinas como los servicios sanitarios, la ética, la psicología, las ciencias sociales, la antropología, los estudios sobre los medios de comunicación y la lingüística, por citar sólo algunas. En particular, la investigación sobre la comunicación en entornos médicos ha contribuido de forma significativa, en los últimos 30 años, al estudio de los profesionales sanitarios y los pacientes. Aunque, como han señalado muchos comentaristas, el enfoque analítico de una parte importante de esta investigación se ha centrado exclusivamente en la interacción médico-paciente, existe un corpus diverso y cada vez mayor de indagaciones sobre el discurso médico. Dicha diversificación, por ejemplo, ha considerado las rutinas verbales de una gran variedad de personal no médico, como enfermeras, fisioterapeutas y farmacéuticos, además de explorar el discurso médico escrito en diversos contextos comunicativos como la toma de notas médicas , las historias clínicas y los prospectos de información al paciente. Aunque estos estudios basados en el discurso son diversos y de amplio alcance, lo que tienen en común es una estrecha focalización en el lenguaje in situ y el consiguiente señalamiento del papel del discurso en la práctica de la medicina y la atención sanitaria.
Metodológicamente, gran parte de la investigación mencionada ha adoptado, en líneas generales, una perspectiva lingüística aplicada (que incluye el análisis de conversaciones, el análisis de textos y el análisis crítico del discurso). Estas perspectivas han proporcionado puntos de entrada prometedores en el interrogatorio de la práctica médica. Además, muchos estudios sobre el discurso sanitario han combinado perspectivas, utilizando el eclecticismo teórico para comprender mejor la compleja comunicación humana. Ha habido, por ejemplo, una tendencia reciente a que el análisis conversacional y las metodologías sociolingüísticas interaccionales se complementen con una corriente de análisis crítico del discurso, siendo el ímpetu investigador tanto criticar y cambiar las prácticas en los entornos médicos como describirlas y comprenderlas.
Una buena ilustración de esta corriente de investigación, que pretende alterar la práctica clínica, puede encontrarse en los estudios basados en el discurso que interrogan la comunicación en salud mental, en particular en contextos psiquiátricos y basados en el asesoramiento. Dado que una serie de actividades terapéuticas clave como la evaluación, el diagnóstico y la intervención dentro de la salud mental se llevan a cabo mediante la interacción cara a cara, el análisis del discurso hablado es muy adecuado para examinar empíricamente los intercambios verbales que constituyen estas diversas actividades. De hecho, tanto los investigadores que trabajan fuera de la salud mental como los profesionales que la ejercen han utilizado cada vez más los enfoques del discurso para proporcionar descripciones de una amplia gama de rutinas interaccionales, así como para abordar problemas prácticos específicos con el fin de promover una práctica fluida y eficaz.
Un estudio seminal y a menudo citado basado en el discurso psiquiátrico es el realizado por Bergmann (1992), que examina el discurso de las entrevistas psiquiátricas de admisión. La finalidad de dichas entrevistas es evaluar si los pacientes candidatos, interrogados por los psiquiatras, deben ser hospitalizados en función de su comportamiento observable durante la entrevista. Este autor revela cómo los psiquiatras, además de utilizar preguntas para evaluar formalmente el bienestar mental de los pacientes candidatos, también presentan con frecuencia a los entrevistados información sobre ellos mismos con el fin de obtener de ellos más respuestas. Bergmann describe este proceso de exploración psiquiátrica como “pesca”, un fenómeno interaccional por el que un interlocutor, en este caso el psiquiatra, no construye una pregunta de dirección sino que produce una afirmación, refiriéndose al estado personal del paciente (estado de salud, estado de ánimo) al que él/ella, como observador externo, sólo tiene un acceso limitado (1992: 142). Esta “pesca” o “relato que suscita información” invita al paciente a “formular problemas privados, revelar sentimientos personales y hablar de sus problemas”. El uso de este tipo de estrategia retórica por parte de los psiquiatras evita interrogar directamente a los pacientes y obligarles a responder; en su lugar, se solicita amablemente a los pacientes que hagan descripciones auténticas y que hablen de cuestiones que, en primer lugar, habrían sido reacios a abordar.
Sin embargo, esta estrategia interaccional por parte del psiquiatra dista mucho de ser equitativa, ya que atrapa a los pacientes en lo que Bergmann describe como un “doble vínculo”. Si los pacientes proporcionan información de forma voluntaria, entonces es aceptar lo que el psiquiatra está insinuando en sus afirmaciones (típicamente negativas) relativas al predicamento personal del paciente. Sin embargo, rechazar la insinuación es arriesgarse a enfrentarse al psiquiatra y ser evaluado como necesitado de tratamiento y, en última instancia, ser hospitalizado. Bergmann, por tanto, identifica la estructura de significado contradictoria de la discreción psiquiátrica, relacionando dicha contradicción con el carácter institucional de la propia psiquiatría. Concluye poderosamente afirmando que la psiquiatría como institución está (al igual que los pacientes candidatos que evalúa) “atrapada y retorcida entre la medicina y la moral”. Esta tensión subyacente esencial, o estructura contradictoria, se exhibe en el nivel del discurso, el despliegue momento a momento de la interacción y, en consecuencia, sólo queda al descubierto mediante una atención detallada al uso que los participantes hacen del lenguaje in situ.
Para resumir esta sección, pues, la investigación basada en el discurso en la comunicación sanitaria es extensa y abarca una amplia gama de temas relacionados con la salud y la comunicación sanitaria. La mayor parte de la investigación se ha agrupado en el ámbito de las relaciones entre profesionales y pacientes, en particular las consultas entre médicos y pacientes. En la siguiente sección ofrecemos una exposición detallada de la función en dichos encuentros, además de considerar las rutinas discursivas del personal (que a menudo se pasan por alto en la investigación sobre comunicación sanitaria).
El análisis del discurso sobre la comunicación en salud
Como ya se ha mencionado en la sección “¿Qué es la comunicación sanitaria?”, gran parte de la investigación basada en el discurso en este campo ha tratado de destacar las perspectivas de los pacientes. En el caso del encuentro médico, investigadores desde los años 80 exponen críticamente las asimetrías interaccionales que surgen entre médicos y pacientes, en particular cómo la perspectiva del paciente (el contexto personal y social de su enfermedad) es marginada por el médico en pos de una comprensión médico-técnica del estado del paciente.
En este marco, el encuentro se organiza en torno a las preguntas del médico, a las que luego responde el paciente, y así el médico controla de cerca la organización del diálogo abriendo y cerrando cada ciclo interaccional al tiempo que reconoce/acepta las respuestas del paciente. En consecuencia, el médico controla el sistema de turnos. Las aportaciones de la paciente son, por tanto, restringidas, ya que sólo habla cuando el médico la incita, por ejemplo, haciéndole una pregunta. Al médico, por el contrario, no se le conceden turnos de palabra, sino que los toma cuando la paciente ha terminado sus respuestas o cuando ha proporcionado información suficiente para responder a la pregunta del médico.
Otra característica de la entrevista es la introducción, el mantenimiento y el cambio de tema. El médico establece la agenda temática ya que, normalmente, es él quien introduce nuevos temas o decide si ignora la búsqueda de nuevos temas iniciada por la paciente. Por ejemplo, en la línea 18, la paciente menciona que ha “hecho trampas”, es decir, que ha “bebido”, algo que “no debería haber hecho”. El médico, sin embargo, no da seguimiento a esta admisión personal potencialmente reveladora y significativa, concentrándose en cambio en los detalles médicos del consumo de alcohol de la paciente. Fairclough sugiere (en su trabajo de 1992) que, dado su estrecho enfoque en los aspectos médicos frente a las preocupaciones sociales y personales de la paciente, el médico está limitando los temas de acuerdo con una agenda preestablecida, que la paciente no puede interrumpir. Por otra parte, además de restringir severamente el acceso de la paciente a nuevos temas, el médico limita aún más sus turnos mediante el uso sistemático de preguntas cerradas. Tales preguntas (por ejemplo, “¿Se quema por aquí?” y “¿Se mete por detrás?”) sólo producen respuestas “sí/no” limitadas en cuanto a la información y no permiten a la paciente tomar la palabra del mismo modo que lo harían preguntas como “Hábleme de lo que le preocupa”. Sin embargo, a pesar de todo, el médico emplea una serie de preguntas más abiertas que, en teoría, proporcionarían un acceso más sustancial a la palabra: “¿Cuántas copas por noche?”, “¿Qué tipo de copas?”. Pero estas preguntas están muy centradas en detalles concretos (por ejemplo, el tipo y la cantidad de alcohol) en relación con la forma de beber de la paciente y no la animan (como demuestran sus respuestas) a introducir nuevos temas relacionados con el contexto personal y social de sus problemas.
También es revelador cómo las preguntas del médico interrumpen y solapan a menudo los turnos previos de la paciente, aún incompletos. Esto parece indicar que el médico ha recibido toda la información que considera necesaria de la respuesta particular de la paciente y que simplemente se ciñe a la agenda o rutina preestablecida mencionada anteriormente, una agenda por la que pasa con rapidez y eficacia (al menos en términos de velocidad y economía verbal). Según Fairclough, esta rutina, desde el punto de vista de la paciente, puede parecer una serie de preguntas inconexas e imprevisibles, una estrategia de interrogatorio que bien podría explicar las vacilaciones de la paciente antes de producir sus respuestas.
Este análisis es, como el propio Fairclough reconoce, unilateral en su enfoque sobre la autoridad y el control interaccionales. No obstante, demuestra de forma perspicaz y poderosa cómo el médico domina interaccionalmente el encuentro, limitando los recursos conversacionales de la paciente para perseguir una agenda médica predeterminada. La autoridad del médico se manifiesta en rasgos lingüísticos (como la toma de turnos o los cambios de tema) que se utilizan para promulgar el control interaccional. Controlar el discurso de este modo permite al médico responder a los aspectos científicos y médicos de la queja del paciente, sin apelar a la afección en el contexto de otros aspectos de la vida personal y social del paciente. En este sentido, el médico manifiesta la voz de la medicina, mientras que las respuestas del paciente mezclan la voz de la medicina con la voz de la experiencia ordinaria. La voz de la medicina, según Fairclough, “encarna una racionalidad tecnológica que trata la enfermedad en términos de grupos de síntomas físicos libres de contexto, mientras que el mundo de la vida encarna una racionalidad de “sentido común” que sitúa la enfermedad en el contexto de otros aspectos de la vida del paciente”.
El análisis crítico de la relación médico-paciente ha caracterizado comúnmente el intercambio como un encuentro asimétrico entre ambas partes, en el que el médico muestra una preocupación casi exclusiva por los temas médicos a expensas de atender al contexto social y biográfico de la vida de los pacientes. Esta relación médica descansa en un modelo médico de salud y enfermedad que considera la enfermedad como la patología orgánica del paciente individual. El problema que hay que tratar existe en el cuerpo del paciente -los órganos y las partes del cuerpo funcionan mal de forma mecanicista- y, en consecuencia, los problemas no orgánicos y, por tanto, los contextos sociales de las vidas de los pacientes no encajan cómodamente en este relato médico de la enfermedad.
Lo que las interrogaciones analíticas del discurso sobre los intercambios entre el proveedor y el paciente son capaces de exponer, por tanto, es cómo las perspectivas diversas y contrastadas suelen surgir durante la interacción de la atención sanitaria. El análisis crítico minucioso de la interacción médica controlada por el médico y las voces ideológicas que la conforman son medios que permiten captar las prácticas sanitarias rutinarias y estandarizadas a un nivel microanalítico, lo que ofrece una visión penetrante de la atención sanitaria como modo de profesionalidad y práctica social.
Aunque el médico es sin duda una figura central en el sistema sanitario, muchos otros miembros del personal desempeñan un papel crucial, aunque menos público y con menos autoridad, en la prestación de asistencia sanitaria. En detrimento del resto del personal médico, los estudios discursivos que se interrogan sobre el encuentro médico-paciente han tendido a centrarse en la relación médico-paciente. Sin embargo, el abanico de prácticas discursivas que tienen lugar en los entornos médicos es ciertamente diverso y, por supuesto, no menos significativo que las rutinas comunicativas de los médicos.
A diferencia de la estructura un tanto predecible del discurso médico-paciente, los patrones y la dinámica de la interacción se asemejan aquí más a los de una conversación cotidiana que a los de un intercambio institucional predeterminado. No parece haber una secuencia o agenda preestablecida obvia, que característicamente informa la consulta más estandarizada entre médico y paciente. De hecho, observando este tramo del discurso sin recurrir a detalles contextuales precisos, sería difícil identificar con exactitud el género (y, en consecuencia, los participantes) del extracto; podría referirse a una serie de situaciones comunicativas, por ejemplo, un visitante lego (como un familiar o un amigo) hablando con un paciente. La interacción tiene un sabor más informal, menos institucional, observación confirmada por la distribución regular y relativamente equitativa de los turnos de palabra. Por ejemplo, en un caso estudiado por la literatura, aunque un capellán parece estar en una posición desde la que hacer preguntas y centrarse en temas concretos en relación con el bienestar del paciente, adopta sin embargo un papel de escucha “relajado”, que parece animar a que el paciente dé más respuestas libres y expansivas.
Sin embargo, a pesar de toda su singularidad discursiva, algunas comunicaciones sobre la salud, en la vida real, se solapan con otras formas de interacción hablada. Por ejemplo, a veces tales comunicaciones contienen propiedades del discurso comunes en el discurso de asesoramiento (por ejemplo, el énfasis en fomentar la revelación personal), así como en la conversación informal cotidiana. Sin embargo, la interacción capellán-paciente, aunque muestre propiedades de varios géneros, sigue siendo una forma de discurso institucional y, por lo tanto, está organizada hacia un fin específico; y hay rasgos interaccionales presentes que evidencian un carácter institucional. Obsérvese, por ejemplo, cómo el capellán, además de orientarse hacia sus funciones oficiales (mediante la elicitación de revelaciones personales del paciente y la respuesta de éste en consecuencia), anima al paciente a hablar de su enfermedad, concretamente mediante la estructura sintáctica de elicitación: “¿Podría contarme un poco cómo afecta?” (por ejemplo).
Adoptando la forma gramatical de una pregunta, este enunciado es, aunque construido de forma indirecta, una petición para que el paciente revele información personal. Su forma indirecta y cortés presupone cierta distancia entre los participantes y muestra potencialmente la conciencia de que se trata de una petición amenazadora para la cara, una imposición sobre el paciente que requiere que revele información personal casi con toda seguridad incómoda e íntima. Una petición tan tentativa y atenuada estaría muy probablemente fuera de lugar o sería innecesaria entre íntimos en una conversación cotidiana no institucional, en la que las peticiones de información suelen adoptar una forma más directa y menos cortés. Si, por ejemplo, el capellán estuviera conversando con un amigo en casa que estuviera enfermo, una petición marcadamente cortés de detalles sobre su bienestar (como “¿Podría decirme cómo le afecta eso?”) sería con toda seguridad inapropiada o, como mínimo, algo inusual.
Los datos para estudiar la comunicación en salud
Muchos estudios sobre comunicación sanitaria son puramente cualitativos en su enfoque del análisis y se basan en bases de datos relativamente pequeñas y no tienen su origen en grandes recopilaciones de datos. Esto ha dado lugar a otra evolución reciente en la investigación del lenguaje sanitario, en la que varios investigadores han pedido que los estudios hagan un mayor uso de conjuntos de datos más sustanciales, al tiempo que reconocen que las investigaciones cuantitativas por sí solas, que privan de contexto a los datos lingüísticos, probablemente no sean suficientes para proporcionar una comprensión de la comunicación. En consecuencia, se ha producido un aumento de los estudios sobre el lenguaje sanitario que integran enfoques tanto cualitativos como cuantitativos en el análisis de datos, empleando, en primera instancia analítica, herramientas de corpus como metodología principal, y complementando estos enfoques con una serie de perspectivas teóricas y metodológicas.
Adolphs et al. (2004) ofrecen una ilustración detallada de cómo una metodología cuantitativa y cualitativa combinada que recurre a la tecnología de corpus puede mejorar nuestra comprensión de un entorno médico concreto. Su investigación se basa en una submuestra del Corpus de Comunicación Sanitaria de Nottingham (NHCC). El NHCC es un corpus de un millón de palabras que comprende una variedad de contextos de comunicación diferentes e incluye varios grupos distintos de profesionales sanitarios y pacientes. El corpus es único porque contiene modos de comunicación tanto escritos como orales (aunque principalmente hablados) y representa las rutinas comunicativas del personal no médico: farmacéuticos, enfermeras, matronas, trabajadores de salud mental y capellanes. Dado que los estudios del discurso médico-paciente han dominado la investigación en comunicación sanitaria, con la consecuencia de contribuir a la marginación de determinados proveedores de servicios no médicos, el NHCC pretende representar las rutinas comunicativas desatendidas de dichos proveedores y describir su contribución a la atención sanitaria. Adolphs et al. (2004) investigan el lenguaje utilizado en una muestra de 50.000 palabras de la NHCC que recoge grabaciones transcritas de interacciones entre asesores sanitarios de la línea de ayuda telefónica NHS-Direct del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido y las personas que llaman a este servicio. En primer lugar se utiliza un enfoque de lingüística de corpus para elaborar un perfil del subcorpus. Un análisis de las palabras clave, o palabras que aparecen con una frecuencia significativamente mayor en el corpus de destino en comparación con un corpus de referencia, revela las siguientes 10 palabras clave más significativas en los datos de NHS-Direct:
OK/Vale
Su
Antibióticos
Diarrea
Llamar a
Directo
NHS
Información
Usted
Ayuda
La comparación se realizó con un corpus de 5 millones de palabras de conversaciones principalmente casuales. La lista de palabras clave contiene referencias a medicamentos (antibióticos), dolencias (diarrea), la naturaleza del discurso (información), el modo del discurso (llamada) y el contexto médico (NHS, Direct). Todos estos elementos contribuyen a la caracterización de este corpus. Al mismo tiempo, encontramos palabras clave que marcan las respuestas de los oyentes en un contexto de dar consejos (ok, vale) y los pronombres usted y su, que indican la naturaleza “orientada al otro” del discurso, en este caso hacia el paciente. El análisis posterior de tramos extensos del discurso confirma esta tendencia en el texto a través de la cuidadosa explicación del proceso interactivo por parte del asesor sanitario y la obtención de información de la persona que llama.
Es necesario que el asesor sanitario logre un equilibrio entre la obtención casi mecánica de información y conseguir que la persona que llama se sienta cómoda con el proceso de asesoramiento, según esos autores. Esto último se consigue mediante el uso de marcadores modales y atenuadores (sólo, puede, poco, aproximadamente) y una serie de estrategias de cortesía. Los términos modales como “sólo” y “puede” introducen opcionalidad y tentatividad en la conversación, dando la apariencia de permitir que el paciente tome su propia decisión sobre si seguir o no los consejos que se le dan. En los intercambios NHS-Direct, ‘puede’ se utiliza principalmente para suavizar la enumeración más o menos categórica de los efectos secundarios de determinados tratamientos o afecciones, o para sugerir nuevas medidas por parte del paciente. Como tal, cumple una doble función: como suavizante epistémico y, quizá de forma menos obvia, como recurso de cortesía. También merece la pena señalar que “puede” también se utiliza junto con otros modalizadores que codifican más cortesía y ayudan a evitar que el operatorio suene demasiado autoritario, una consecuencia que probablemente distanciaría interpersonalmente a las dos partes.
El uso de un enfoque basado en corpus como vía de acceso a los datos o, de hecho (posteriormente), al análisis del discurso a cualquier nivel, puede proporcionar, por lo tanto, perspectivas interesantes que ninguno de los dos enfoques podría generar cuando se utilizan de forma aislada. Así pues, la pregunta sobre el tamaño del conjunto de datos debe responderse en relación con la cuestión de investigación que se persigue. Dadas las dificultades asociadas a la recopilación de datos sobre comunicación sanitaria debido a la privacidad, la confidencialidad y las cuestiones éticas que suelen derivarse de tal empeño, es tranquilizador saber que el análisis de conjuntos de datos incluso muy pequeños, tanto en términos cualitativos como cuantitativos, puede ser muy revelador y conducir a nuevas percepciones sobre este ámbito particular del discurso. De hecho, es probable que surjan patrones de comunicación a partir de la interrogación de corpus muy pequeños, sobre todo si dichos corpus representan un ámbito del discurso muy singular y específico.
El Campo del Discurso Médico
Este apasionante campo de investigación es realmente amplio, como es de esperar que el lector aprecie a estas alturas, y sigue expandiéndose con rapidez, a medida que los analistas del discurso (y en algunos casos los propios profesionales) interrogan esferas cada vez más refinadas y marginales de la comunicación sanitaria y arrojan así luz sobre prácticas discursivas que hasta ahora habían evitado el escrutinio lingüístico. Lo que demuestran varios de los estudios examinados en este capítulo es que el uso del discurso en el ámbito médico no es simplemente un medio de transmitir información y representar estados de cosas particulares. De hecho, el discurso constituye procedimientos médicos y, por lo tanto, ayuda a determinar ciertos resultados clínicos, resultados que en algunos casos pueden tener un profundo impacto en los pacientes (considérese, por ejemplo, el papel del discurso en la entrevista de admisión psiquiátrica y cómo algunas respuestas lingüísticas específicas, evaluadas negativamente, pueden conducir a la hospitalización de los pacientes).
En consecuencia, analizar el discurso médico no sólo contribuye a nuestro conocimiento y comprensión de las diversas actividades sociales y clínicas que tienen lugar en los entornos sanitarios -por no mencionar el papel que desempeña el discurso a la hora de transmitir y dar forma a las experiencias personales de los individuos en relación con la enfermedad-, sino que también tiene consecuencias muy prácticas en lo que respecta a engendrar prácticas más equitativas y humanas en la atención sanitaria. Entre sus muchas funciones, el análisis del discurso médico ofrece ricas oportunidades para explorar las rutinas situadas de los profesionales sanitarios y, de este modo, es capaz de llamar la atención sobre las posibles asimetrías entre profesionales y pacientes, asimetrías y otras tensiones interaccionales que podrían no ser evidentes para los participantes en el momento de la interacción. Resulta revelador que los propios profesionales sanitarios muestren un interés cada vez mayor por el análisis del discurso y por las perspectivas que ofrece, llevando a cabo sus propias investigaciones basadas en el discurso (a menudo junto con analistas del discurso) para ayudar a mejorar la comunicación clínica y aumentar la satisfacción de los pacientes en una serie de contextos médicos.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Contenido
Panorama general de la comunicación y la salud
Incluye lo siguiente:
- Argumentos para la necesidad de estudiar la comunicación en materia de salud.
- Definición de la comunicación para la salud.
- Breve historia de la investigación en comunicación para la salud.
- Retos actuales del sistema de atención sanitaria y el papel de la investigación de la comunicación en salud.
Perspectivas Interpersonales
Incluye lo siguiente:
- Comunicación proveedor-paciente.
- Perspectivas de los proveedores y los pacientes sobre la salud y la atención sanitaria.
- Perspectiva de los proveedores.
- Perspectiva del paciente.
- Interacción proveedor-paciente. Mejora de la comunicación entre proveedores y pacientes.
- Resultados de la comunicación entre proveedores y pacientes.
- Comunicación y demandas por negligencia médica.
- Comunicación y cuidados. Cuidados.
- Hospicio y cuidados paliativos. Actitudes hacia la muerte y la agonía.
Contextos sociales, culturales y organizativos
Incluye lo siguiente:
- Apoyo social y salud. Tipos y funciones del apoyo social.
- Modelos de Apoyo Social y Salud. Percepciones de los proveedores de apoyo.
- Lazos fuertes contra redes de apoyo débiles. El papel de la comunicación en el proceso de apoyo social. Grupos de apoyo para personas con problemas de salud. Procesos de comunicación dentro de los grupos de apoyo.
- Cuestiones de cultura y diversidad en la atención de la salud. [rtbs name=”derecho-a-la-salud”] Diversidad de los pacientes.
- Diferencias culturales en los conceptos de salud y medicina. Reconocimiento de la diversidad cultural en las creencias sobre la salud. [rtbs name=”derecho-a-la-salud”] Medicina alternativa. Espiritualidad, cultura y salud. Implicaciones sociales de la enfermedad. Cambio de las percepciones sociales de los temas de salud a través de la comunicación. Diversidad de proveedores.
- Comunicación y organizaciones de atención de la salud. [rtbs name=”derecho-a-la-salud”] Las organizaciones de atención de la salud como sistemas. Tipos de organizaciones de salud. La comunicación en las organizaciones sanitarias. Cultura de las organizaciones sanitarias. Influencias en la comunicación de las organizaciones sanitarias. Estrés, conflicto y apoyo de los proveedores en las organizaciones de salud.
Influencias de las tecnologías y los medios de comunicación
Incluye lo siguiente:
- Nuevas Tecnologías y Comunicación en Salud. Información sobre la salud en Internet.
- Nuevas Tecnologías y Comunicación Paciente-Paciente.
- Nuevas Tecnologías y Comunicación Proveedor-Proveedor.
- Nuevas tecnologías y comunicación proveedor-paciente. Nuevas tecnologías y campañas de salud.
- Comunicación de masas y salud. Dos perspectivas de influencia de los medios de comunicación. Necesidades satisfechas por los medios de comunicación de masas en materia de salud. Uso de los medios de comunicación, representaciones de la salud y comportamientos de salud. Historias de noticias sobre salud en los medios de comunicación.
Riesgo, Campañas, Comunidades y Equipos
Incluye lo siguiente:
- Comunicación de riesgos y crisis. Definición de la comunicación de riesgos.
- Amenazas para la salud mundial (o global) y a gran escala. Comunidades en riesgo dentro de los Estados .
- Estrategias de comunicación para abordar los riesgos sanitarios. Iniciativas de salud basadas en la comunidad para poblaciones en riesgo o marginadas. Estrategias de comunicación de riesgos a nivel de proveedores y pacientes.
- Campañas de salud e iniciativas de salud comunitaria. Objetivos de la campaña. Enfoques teóricos de las campañas de salud. El proceso de realización de una campaña de salud. Evaluación formativa de la campaña.
- Equipos interdisciplinarios de atención sanitaria. Diversidad de profesionales sanitarios. Importancia de los equipos interdisciplinarios. Continuidad de los equipos de salud. Modelo de equipos de atención sanitaria sinérgicos.
Contextos, desafíos y opciones
Incluye lo siguiente:
- Contextos y desafíos emergentes de la comunicación en salud. Alfabetización en materia de salud.
- Comunicando malas noticias.
- Comunicación en materia de salud y adultos mayores.
Revisión de hechos: Cristian
[rtbs name=”salud-publica-global”]Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Véase También
Salud Global, Salud Pública Mundial,
La Comunicación del Equipo Médico
Nota: Puede asimismo interesar los “Beneficios del Trabajo en Equipo“. Véase también la definición de comunicación en el diccionario, la definición de equipo en el diccionario y la definición de trabajo en equipo en el diccionario.
La comunicación es fundamental en el estudio de los equipos médicos (véase un analáisis completo) porque la interacción social crea y sostiene las estructuras y los procesos del equipo. Idealmente, los miembros de equipos médicos eficaces atraen la comunicación para compartir información sanitaria oportuna, cultural y lingüísticamente apropiada para alcanzar los objetivos del equipo. La diferenciación del proceso de comunicación se distingue por la calidad de las interacciones comunicativas del equipo y los eventuales resultados de estos procesos en el contexto en el que se produce.
La comunicación también tiene una relación directa con los resultados de salud de los pacientes derivados de la atención sanitaria en equipo. Además, la naturaleza compleja y las elevadas exigencias de los entornos sanitarios requieren la coordinación entre los miembros del equipo formados en distintos aspectos de la atención al paciente, pero los médicos no suelen recibir una formación formal en habilidades de comunicación en equipo como parte de su educación médica.
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En este entorno, los estudiosos han aplicado otro modelo de colaboración interdisciplinar que demuestra cinco componentes principales:
- interdependencia entre los miembros del equipo, actividades profesionales creadas por el inicio del equipo,
- flexibilidad,
- apropiación colectiva de los objetivos, y
- reflexión sobre los procesos del equipo para abordar la atención al paciente y a la familia.
La práctica reflexiva; situación, antecedentes, evaluación, recomendación (SBAR) ofrece varios beneficios potenciales para mejorar la comunicación del equipo:
- El SBAR puede ayudar a reducir los errores médicos causados por una comunicación de equipo ineficaz al proporcionar una estructura rutinaria y esperada para las interacciones del equipo.
- La carga cognitiva de los miembros del equipo que transmiten información en un traspaso de pacientes o en una reunión puede reducirse a medida que el uso del SBAR se convierte con el tiempo en una práctica rutinaria. La rutinización significa que el uso del marco disminuye la incertidumbre sobre qué información debe transmitirse a un miembro del equipo que atiende al mismo paciente.
- Los miembros del equipo están cada vez más conectados a través de canales virtuales que pretenden mejorar la interacción entre los miembros del equipo, pero ciertos canales de comunicación mediada pueden servir en realidad para limitar la necesidad del contacto interpersonal para alcanzar los objetivos del grupo. Por ejemplo, en la actualidad los proveedores comparten información sobre los pacientes mediante comunicaciones asíncronas como los historiales médicos electrónicos (EMR) para coordinar la atención y la toma de decisiones médicas.
Revisor de hechos: Ellen
[rtbs name=”trabajo-y-empleo”]Recursos
Traducción de Trabajo en equipo
Inglés: Team work
Francés: Travail d’équipe
Alemán: Teamarbeit
Italiano: Lavoro di gruppo
Portugués: Trabalho de equipa
Polaco: Praca zespołowa
Tesauro de Trabajo en equipo
Trabajo y Empleo > Condiciones y organización del trabajo > Organización del trabajo > Trabajo en equipo
Véase También
- Correo electrónico comercial no solicitado
- Correo basura
- Correo electrónico publicitario no solicitado
- Comunicación comercial no solicitada
- Correo electrónico no deseado
- Publicidad en Internet
- Spam
- Central telefónica
- Equipo telefónico
- Material telefónico
- Red telefónica
- Telefonía
- Teléfono portátil
- Equipamiento telefónico
- Telefonía celular
- Trabajo en grupo
Equipos médicos, Cultura organizativa, Atención médica
Recursos
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Ayuda mutua
Aprendizaje cooperativo
Apoyo mutuo
Defensa
Comunicación
Salud comunitaria
Epidemiología
Educación sanitaria
Alfabetización sanitaria
Promoción de la salud
Trabajo social médico
Literatura médica
Redacción médica
Teoría de la integración problemática
Salud pública
Marketing social
Negociación
Grupo de trabajo
Teoría de Juegos
Comunidad internacional
Condiciones de trabajo
Economía del don
Sopa de piedra
Motivación
Colaboración
Debate
Team Building
Liderazgo
Bibliografía
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1 comentario en «Comunicación en Salud»