Conferencia de Berlín
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Conferencia de Berlín (Historia)
Conferencia de Berlín, reunión de representantes de catorce países europeos y de Estados Unidos, celebrada entre 1884 y 1885 para tratar asuntos relacionados con las reclamaciones comerciales y territoriales sobre lo que se dio en llamar el reparto de África. Durante la reunión, que tuvo lugar en Berlín (entonces capital del II Imperio Alemán (1871-1918)), las potencias llegaron a un acuerdo sobre la posesión de las tierras de la cuenca del río Congo y establecieron las bases generales y la justificación de posteriores ocupaciones.[1]
Conferencia de Berlín: Los origenes de la reunión (Historia)
La Conferencia fue convocada debido a la rivalidad entre distintos estados europeos y a la preocupación por el equilibrio de poder colonial (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A finales de la década de 1870 y principios de la década de 1880, el rey de Bélgica, Leopoldo II, trató de satisfacer sus intereses personales utilizando los servicios del explorador anglo-estadounidense Henry Morton Stanley para hacer valer sus derechos en la región del curso bajo del río Congo, un área que ya había sido reclamada por Portugal. Basándose en los tratados negociados por el explorador francés Pierre Savorgnan de Brazza en 1880, Francia también disputaba sus derechos sobre las tierras próximas al río (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A su vez, Gran Bretaña y Francia eran competidoras potenciales en el comercio fluvial del curso bajo del río Níger.
Los comerciantes europeos apremiaron a sus gobiernos para que protegieran sus respectivos intereses comerciales en çfrica frente a sus rivales (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Ante esta presión, el canciller alemán Otto von Bismarck reclamó el control sobre tres colonias africanas (Togo, Camerún y çfrica Suroccidental Alemana) a mediados de 1884. Este creciente afán por el dominio de territorios africanos, conocido como el reparto de çfrica, estuvo a punto de provocar un conflicto entre las naciones europeas. Bismarck, con el apoyo de Francia, convocó una conferencia para dirimir las rivalidades de las potencias coloniales. La mitad de los países que acudieron a la reunión, entre ellos Estados Unidos, carecían de intereses coloniales en çfrica; no obstante, fueron invitados para aportar una perspectiva ecuánime ante las disputas de países rivales y para sentar las bases de la aprobación internacional con respecto a conquistas territoriales futuras.[2]
Conferencia de Berlín: Los acuerdos adoptados (Historia)
La Conferencia se reunió en Berlín a partir de noviembre de 1884. Las negociaciones sobre los derechos de la zona del río Congo se celebraron de forma independiente en Londres, París y Bruselas. Tras su conclusión en febrero de 1885, los representantes enviados a la Conferencia reconocieron la soberanía del rey Leopoldo II sobre la mayoría de los territorios de la cuenca del río Congo, que comprendían gran parte de lo que posteriormente sería el Estado Libre del Congo (Congo Belga desde 1908 y actual República Democrática del Congo). También se otorgó legitimidad a la reclamación de Francia sobre los territorios de la margen oriental del Congo, que pasarían a ser el Congo Francés (actuales Gabón y República del Congo).
A Portugal solo se le concedió un pequeño territorio en la desembocadura de este río. Los miembros de la Conferencia también reconocieron la reivindicación de Togo, Camerún y el África Suroccidental Alemana (actual Namibia) realizada por Alemania.Entre las Líneas En una de las cláusulas finales, los representantes acordaron el libre comercio fluvial en el río Congo y la libre navegación en el río Níger (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Asimismo, establecieron las bases para ulteriores reclamaciones territoriales en África: cada país estaba obligado a notificar a los restantes su reivindicación, que debía ir seguida de la “ocupación efectiva” del territorio en cuestión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los participantes también se propusieron metas como el cese del tráfico de esclavos y la expansión de la civilización, el comercio y el cristianismo entre los pueblos africanos.
El legado de la Conferencia de Berlín ha quedado ensombrecido con el tiempo. Numerosos estudiosos consideran que los representantes europeos se repartieron el territorio africano durante este encuentro. Lo cierto es que las potencias europeas habían emprendido la conquista del continente africano varios años antes; el resultado de la Conferencia de Berlín fue únicamente el reconocimiento de las reclamaciones sobre la zona del Congo y las colonias alemanas (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Asimismo, las reglas establecidas para la reclamación de territorios eran injustificadas y no fueron aplicadas.
Aviso
No obstante, la Conferencia de Berlín tuvo un valor simbólico. Su celebración en una capital europea, a miles de kilómetros de çfrica, sin la presencia de ningún representante africano, refleja la incuestionable actitud de superioridad mantenida por Europa, una actitud latente en el reparto y en la anterior práctica del colonialismo (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Aunque la mayor parte del continente quedó en poder de los africanos inmediatamente después de la Conferencia, ésta fue la primera demostración pública de que los países europeos estaban decididos a tomar el control en çfrica, proyecto que llevarían a cabo durante los veinticinco años siguientes.[3]
Consideraciones Jurídicas y/o Políticas
[rtbs name=”politicas”] África seguía siendo un continente desconocido y “oscuro” en la primera mitad del siglo XIX (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A excepción de su litoral mediterráneo, con el Magreb bajo el dominio europeo, la colonización del continente negro se reducía a las franjas costeras y la desembocadura de los grandes ríos. Desde allí, las potencias coloniales venían trazando desde el siglo XVIII una tupida red de factorías comerciales que competían entre sí por la explotación de las materias primas y el lucrativo negocio del comercio de esclavos.La realidad africana empezó a cambiar con los viajes de exploración. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Siguiendo el curso de los grandes ríos -Níger, Congo, Zambeze, Nilo-, aventureros como Mungo Park, Hugh Clapperton o David Livingstone hicieron más profunda la penetración del hombre blanco en el corazón de África (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). A través de las sociedades geográficas que les prestaban apoyo, estos pioneros advirtieron sobre las riquezas inagotables que albergaban aquellos territorios vírgenes. Fue entonces cuando las cancillerías europeas comenzaron a escribir el prólogo de lo que iba a ser la gran colonización del continente africano.
Las zonas de influencia
Antes de esta gran colonización, que sería sancionada con la división y reparto de África entre las potencias europeas en la Conferencia de Berlín de 1884-1885, la penetración imperialista a lo largo de la primera mitad del siglo XIX había delineado ya varias zonas de influencia.Entre las Líneas En África austral, la política de liberación de esclavos y reparto de tierras llevada a cabo por Gran Bretaña multiplicó sus conflictos con los bóers (véase guerra de Gran Bretaña contra los bóers de Sudáfrica en 1899-1902) -colonos holandeses- de la colonia del Cabo, ocupada por los británicos desde 1806. Entre 1834 y 1839, más de 10.000 bóers (véase guerra de Gran Bretaña contra los bóers de Sudáfrica en 1899-1902) protagonizaron la “Gran Migración” hacia el interior, donde fundaron, tras feroces luchas contra las tribus nativas de matabelés y zulúes, la República de Transvaal, el Estado Libre de Orange y la República de Natal.
El descubrimiento de ricos yacimientos de oro y diamantes en Transvaal estimuló la llegada masiva de emigrantes ingleses, los uitlanders.Entre las Líneas En 1890, la Compañía Británica de Sudáfrica, controlada por Cecil Rhodes, obtuvo los derechos de explotación de aquellas minas. Este nuevo motivo de fricción degeneró en 1899, en la Guerra Anglo-Bóer, que finalizó con la firma del Tratado de Vereeniging en 1902 y la incorporación de los nuevos territorios al Imperio británico. Los enfrentamientos entre colonizadores desplazaron a los hotentotes al desierto de Kalahari, y a los griquas al norte del curso medio del río Orange. Los bantúes -xhosa, zulúes y swazi- quedaron diezmados a causa de las guerras; los indómitos zulúes perdieron su hegemonía local ante los hombres blancos.
En África occidental, al norte de la costa de Guinea, Gran Bretaña poseía bases comerciales desde finales del siglo XVIII en Gambia, Sierra Leona y Costa de Oro.Entre las Líneas En Ghana, los británicos, aliados de los fanti de la costa, se enfrentaron a la Confederación Ashanti, perjudicada en su economía por la abolición (nota: el abolicionismo es una doctrina contra la norma o costumbre que atenta a principios morales o humanos; véase también movimiento abolicionista y la abolición de la esclavitud en el derecho internacional) del comercio de esclavos decretada en 1806 por Londres. De otra parte, la sumisión del reino Yoruba a los fulbe en 1825 y su posterior partición, permitió en 1861 el establecimiento de los británicos en el estratégico puerto de Lagos y, más tarde, hacerse con el control del país de Benin, en el este.
A diferencia de la dominación británica, que en África impuso colonias de explotación como fórmula de administración interpuesta, los franceses fundaron su expansión colonial en el centralismo administrativo y en la plena asimilación cultural de los pueblos sometidos, que integrarían una gran Nation Française.
Senegambia ejemplificaba esta idea. Bajo jurisdicción francesa desde 1815, estaba representada por un diputado en la Asamblea Nacional francesa. Con la abolición (nota: el abolicionismo es una doctrina contra la norma o costumbre que atenta a principios morales o humanos; véase también movimiento abolicionista y la abolición de la esclavitud en el derecho internacional) de la esclavitud, en 1848, surgieron los primeros intentos de una economía tropical basada en el cultivo del maní.Entre las Líneas En Costa de Marfil, Francia creó las factorías de Grand Bassam (1843) y de Assinie, y en África Ecuatorial, donde también España mantenía colonias -Río Muni, Fernando Poo y Annobón-, la marina francesa fundó en 1848, en la desembocadura del río Ogowe, la ciudad de Libreville (Gabón) para acoger a los esclavos liberados. Gran Bretaña había hecho lo propio en Freetown (Sierra Leona). Desde 1847, Liberia era un Estado independiente con una población de esclavos libertos de Estados Unidos.
Los Estados africanos
Antes de la Conferencia de Berlín, subsistían en África Estados y reinos que configuraban el perfil sociopolítico de la etapa precolonial.Entre las Líneas En la cuenca meridional del Congo, sobrevivían los reinos baluba, balunda y bakumba. Más al norte, en la región de los Grandes Lagos, el reino batutsi de Ruanda y el Estado de Buganda, del rey Sunna II, lucharon contra la penetración árabe que avanzaba desde la ciudad costera de Zanzíbar.Entre las Líneas En Madagascar, el soberano Radama I, apoyado por Gran Bretaña, sometió dos terceras partes del vasto territorio insular, mientras que los zulúes estuvieron a punto de truncar la expansión occidental en África del Sur.
Más Información
Las islamizadas tribus fulbe lanzaron una exitosa yihad contras las comunidades hausa de Gobir y Kano, llegando a dominar el territorio comprendido entre Darfur y Senegal inferior, Tombuctú y Adamawa. Entre 1847 y 1861, los franceses atajaron la invasión fulbe de Senegambia. Décadas después, los sudaneses, bajo el liderazgo (véase también carisma) de Muhammad Ahmad, el Mahdi -Restaurador del Islam en la Tierra-. opusieron una feroz resistencia a las tropas británicas de Gordon Pachá.
Reunión en Berlín
Entre 1847 y 1877, el británico Henry Morton Stanley, en nombre de la Asociación Internacional Africana, fundada por el rey Leopoldo II de Bélgica, pasó a controlar la cuenca del río Congo.Si, Pero: Pero aquella región también era disputada por Portugal, con el apoyo de Gran Bretaña y Francia, que había enviado allí a otro explorador, Pierre Savorgnan de Brazza. El canciller alemán Otto von Bismarck impulsó una gran conferencia en Berlín para arbitrar el asunto. Participaron doce Estados europeos, el Imperio otomano y Estados Unidos. La conferencia, realizada entre 1884 y 1885, reconoció el Estado del Congo Belga, bajo la soberanía personal del rey Leopoldo II, fijó los límites del Congo francés y los enclaves portugueses, y proclamó la libertad de comercio y navegación por los ríos Níger y Congo.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
La intención explícita de las actas de la conferencia, anticipada ya en los acuerdos alcanzados quedó recogida en un principio que alteró dramáticamente las estructuras sociales, políticas y económicas tradicionales del continente: un territorio pasaba a estar bajo el “dominio efectivo” de la colonia que se había apoderado de él. Este principio, que invalidaba las exploraciones como fórmula para obtener derechos territoriales, autorizaba a esa potencia a proseguir su expansión hacia el interior hasta topar con el dominio del otro Estado europeo. Quedaba fijado el Reparto de África, que sería fuente de agrias disputas entre las potencias coloniales y de revueltas anticolonialistas.
El sueño de África
Los sueños imperialistas británicos se proyectaban en una cartografía idílica. Buscaban trazar un gran Imperio colonial desde Egipto a la colonia del Cabo, pero en su camino chocaron con los intereses de otros imperios rivales. Por ejemplo, en Tanzania, territorio bajo dominio alemán en virtud de la Conferencia de Berlín. El incidente se resolvió con la firma del Tratado de Helgoland en 1890, por la que Gran Bretaña renunció a sus aspiraciones sobre el territorio.
Tal vez la crisis de Fachoda (1898) fue uno de los episodios que ejemplificó con mayor claridad la colisión entre los intereses europeos en África. Francia también abrigaba su sueño de formar su Imperio desde Senegal a Somalia. Este proyecto transversal encalló en Sudán, donde los británicos se enfrentaban a la rebelión islamista. Los franceses, interesados también en sofocar la revuelta para controlar Sudán, mandaron un cuerpo expedicionario que fue obligado a capitular en Fachoda ante los británicos. El conflicto anglo-británico concluyó con la firma de la Entente Cordiale en 1904. Francia reconocía la soberanía británica en Egipto y Sudán, a cambio de tener manos libres en Marruecos. Por lo demás, Francia forjó gran parte de su Imperio en África occidental.Entre las Líneas En 1895 se crea el gobierno general de África Occidental Francesa, donde anexionaron los protectorados de Costa de Marfil y Dahomey.Entre las Líneas En 1908, se forma el gobierno general de África Ecuatorial Francesa, con la incorporación de los territorios de Gabón, Congo central, Ubangi y Chad. La ocupación, casi siempre pacífica, de estos territorios fue obra de Brazza, quien se opuso a una colonización ejercida por empresas privadas. El área francófona quedó completada con la Somalia francesa, Madagascar y las islas Comores.
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Cronología
1815. El tratado de Viena concede a Reino Unido la posesión de la colonia del Cabo, la liberación de esclavos y el reparto de tierras.
1836. Los bóers (véase guerra de Gran Bretaña contra los bóers de Sudáfrica en 1899-1902) se internan en Sudáfrica para fundar colonias propias en lucha contra las tribus zulúes.
1881. Muhammad Ahmad, el Mahdi, funda un Estado islámico en Sudán, que resistirá los ataques británicos durante una década.
1884. Inicio de la conferencia de Berlín, que fijará el reparto de África entre las potencias europeas.
1898. El enfrentamiento entre franceses y británicos en Fachoda (Sudán) desata una crisis internacional.
1913. Liberia y Abisinia, únicos Estados independientes en África.
Fuente. Historia Universal. Industrialización e Imperialismo, Editorial Sol 90, Barcelona
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Información sobre conferencia de berlín de la Enciclopedia Encarta
- Información sobre conferencia de berlín los origenes de la reunión de la Enciclopedia Encarta
- Información sobre conferencia de berlín los acuerdos adoptados de la Enciclopedia Encarta
Véase También
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