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Filosofía China

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Filosofía China

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Dinastía Zhou La edad de oro de la filosofia china (Historia)

La respuesta intelectual a la extrema inestabilidad e inseguridad dio lugar a la fórmula política y a las filosofías que determinaron el desarrollo del Estado y de la civilización china durante los dos próximos milenios. El primero y, con mucho, el más influyente de los filósofos de este periodo fue Confucio. Hijo instruido de una familia aristocrática menor del estado de Lu (en la actualidad Shandong), Confucio representaba a la nueva clase de administradores y asesores (véase qué es, su concepto jurídico; y también su definición como “assessors” en derecho anglo-sajón, en inglés) que ayudaba a la aristocracia dirigente a tratar los complicados problemas de la administración nacional y las relaciones interestatales. Básicamente, Confucio propugnaba la restauración de las instituciones políticas y sociales de los primeros Zhou. Creía que los sabios reyes de aquella época habían trabajado para crear una sociedad ideal siguiendo el ejemplo de su propia virtud personal. Por ello, trató de crear una clase social de virtuosos e instruidos caballeros capaces de ocupar los altos cargos del gobierno y dirigir al pueblo mediante su ejemplo personal.

Las doctrinas del taoísmo, la segunda gran escuela filosófica del periodo de los Reinos Combatientes, están enunciadas en el Daodejing (Libro de la vía y de la virtud), que es atribuido a la figura semihistórica de Lao-tsé, y en las obras de Zuang-zi. Los taoístas desdeñaban el complejo sistema que defendían los confucianos para el desarrollo de la virtud humana y el establecimiento de un orden social.Entre las Líneas En el terreno político el taoísmo propugnaba una vuelta a las primitivas comunidades agrícolas, en las que la vida podía seguir su curso de forma más natural. La política del gobierno podría definirse como un laissez-faire llevado hasta sus últimas consecuencias, permitiendo todo tipo de respuestas espontáneas de la población.

Una tercera escuela de pensamiento político que surgió durante el mismo periodo y posteriormente ejerció una profunda influencia sobre la civilización china fue el legismo. Comprendiendo que los grandes desórdenes de su tiempo exigían nuevas y drásticas medidas, los legistas defendían el establecimiento de un orden social basado en leyes estrictas e impersonales que rigieran todos los aspectos de la actividad humana. Para poder poner en práctica un sistema de este tipo necesitaban la creación de un Estado rico y poderoso, en el que el gobernante tuviera un poder ilimitado. Los legistas propugnaban la socialización de la riqueza, la constitución de monopolios gubernativos y otras medidas económicas dirigidas a enriquecer al Estado, fortalecer su poder militar y centralizar el control administrativo.

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Consideraciones Jurídicas y/o Políticas

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Filosofía china, denominación colectiva de varias escuelas de pensamiento creadas por investigadores académicos y pensadores chinos. La filosofía china ha pasado por tres etapas históricas distintas: la etapa clásica, periodo creativo que va desde el siglo VI hasta el II a. C.; la medieval, desde el siglo II antes de la era común hasta el siglo XI de la era común, periodo de síntesis y absorción (véase su concepto jurídico) del pensamiento extranjero, y la moderna, que comprende desde el siglo XI hasta nuestros días, tiempo de maduración de las tendencias filosóficas precedentes e introducción de nuevas filosofías tomadas de las culturas occidentales. A través de estas etapas, el pensamiento chino ha tendido hacia el humanismo en vez del espiritualismo, hacia el racionalismo y no hacia el misticismo, al sincretismo en lugar del sectarismo.

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Etapa Moderna: Escuela del saber práctico

Al principio de la dinastía Qing, fundada en 1644, los filósofos confucianos reexaminaron la civilización Ming con la intención de descubrir el punto débil que había provocado su caída. La escuela del saber práctico rechazó tanto la especulación metafísica de la ortodoxa escuela del principio como el idealismo subjetivo de los seguidores de Wang Yang-ming. Impulsaron el estudio renovado de los textos clásicos de la dinastía Han para redescubrir la ética verdadera y las doctrinas socio-políticas del confucianismo. Este estudio provocó un espíritu muy crítico y métodos científicos concretos de verificación de los textos. El mayor filósofo de esta escuela fue Tai Chen que, durante el siglo XVIII, objetó a la enseñanza neoconfuciana que la verdad, o principios, existía en la mente humana y que se podía alcanzar mediante la disciplina mental. Creía que esas enseñanzas habían llevado a una introspección y misticismo excesivos. Además rechazó lo que los demás neoconfucianos habían determinado como verdad o principio por considerarlo como simples juicios subjetivos. Llegó a afirmar que el principio podía encontrarse en las cosas en exclusiva y que solo podía ser estudiado con objetividad a través de la recopilación y análisis de datos basados en hechos. Estos métodos científicos, sin embargo, no fueron nunca aplicados por la escuela empírica para el estudio del mundo natural: esta escuela se centró en el estudio de los asuntos humanos de la misma forma que lo hicieron los clásicos. El resultado fue un notable saber en los campos de la filología, la fonología y la geografía histórica, pero hubo muy poco conocimiento innovador y no se produjo ningún avance en las ciencias naturales.

Etapa Clásica: Confucianismo Han

Basando sus ideas en gran medida en el concepto de Xun-zi, es decir, el del Universo como una tríada formada por el cielo, la tierra y la humanidad, los filósofos confucianos de la dinastía Han crearon un sistema de pensamiento que unía la cosmología del yin y del yang de los naturalistas; la preocupación taoísta de percibir y comunicar con la naturaleza; las enseñanzas confucianas sobre un gobierno benevolente dirigido por soberanos virtuosos y el respeto por el aprendizaje y los principios legistas del desarrollo económico y de la administración. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esperaban que esta filosofía aglutinadora daría al soberano y al gobierno el conocimiento para comprender las partes celeste y terrenal de la tríada y los medios necesarios para regular la parte humana, así como para coordinarlos y establecer una armonía perfecta en el Universo. La sistematización racionalista que sugería esta formulación llevó al fin a acuñar ideas inverosímiles y mezclarlas con supersticiones que permitían explicar de un modo simbólico las misteriosas actividades del cielo y la tierra. Aunque el confucianismo Han contaba con el apoyo del gobierno desde el 136 a.C. y más tarde fue necesario conocerlo para trabajar en las instituciones políticas, su hermetismo excesivo dio lugar a una fuerte oposición en los primeros siglos de nuestra era y la escuela se dividió al dirimir las cuestiones fundamentales sobre la autenticidad (véase qué es, su concepto; y también su definición como “authentication” en el contexto anglosajón, en inglés) de los textos clásicos.

Etapa medieval

Durante los siglos II y III de la era común, un conjunto de causas sociales y económicas llevaron a la caída de la dinastía Han, provocando la desunión política y la invasión extranjera. El vacío filosófico creado por el colapso del confucianismo Han fue resuelto por el taoísmo y también por el budismo, una filosofía entonces nueva en China. Un grupo de pensadores taoístas intentó reconciliar las enseñanzas confucianas de la responsabilidad social con la naturalidad y misticismo del taoísmo, un segundo grupo buscó escapar del agitado clima político existente a través de la creencia en el placer como único bien.

Etapa medieval: Budismo

El budismo penetró en China desde la India y Asia central entre los siglos I y VI de la era común El desconocimiento del idioma dificultó al principio a los chinos la aprehensión de las sutilezas del sistema de Buda. Entre los siglos III y VIII, sin embargo, se tradujo la doctrina budista y ésta fue difundida por todos los niveles de la sociedad china por peregrinos que volvían de la India y por Kumarajiva, el gran traductor de los sutras del sánscrito al chino.

Detalles

Las enseñanzas del budismo fueron ante todo religiosas y planteaban escapar de los sufrimientos de la vida y la reencarnación sin fin, provocados por los deseos humanos, alcanzando un estado indescriptible de ausencia de deseo, conocido como nirvana. El budismo tuvo también mucha importancia porque las fórmulas para conseguir el nirvana que llevó a China incluían meditaciones metafísicas muy complejas sobre la naturaleza de la existencia.

La evolución del budismo en China se ajustó a la predilección china por el sincretismo, la conciliación de credos religiosos opuestos. El budismo hindú se dividía en sectas, algunas de las cuales mantenían que los elementos básicos de la existencia eran reales (realismo) y otras que eran irreales, o que estaban vacíos (idealismo) de fondo. Ninguna de estas posiciones extremas pudo satisfacer a los filósofos budistas chinos de la secta T’ien T’ai que formularon la “Triple verdad en perfecta armonía” para explicar la naturaleza de la existencia. Esta doctrina mantenía que, aunque las cosas están fundamentalmente vacías, tienen una existencia temporal y ésta es la verdadera naturaleza de todas las cosas en el Universo. La metafísica sincrética de la secta T’ien T’ai realizó la mayor contribución doctrinal al budismo, pero la secta de la meditación, que enseñaba el método directo intuitivo para penetrar en la verdadera naturaleza del universo, tuvo un alcance y permanencia mayores en China. Esta secta se conoce mejor en el mundo occidental por su nombre japonés de budismo Zen.

Etapa Clásica: Confucio y discípulos posteriores

El más importante de aquellos sabios fue Confucio, miembro de la aristocracia menor y funcionario del Estado de Lu, en la actual provincia de Shandong, que vivió entre finales del siglo V y principios del IV a.C. Fue maestro itinerante y consejero de los soberanos de varios estados. Para restablecer el orden y la prosperidad, abogó por la restauración del gobierno imperial, de las organizaciones sociales y familiares y de las reglas establecidas en la literatura clásica de principios de la dinastía Zhou. Lo más importante en este sistema, sin embargo, era el individuo. Para Confucio cada ser humano tiene que cultivar virtudes personales como la honestidad, el amor y la piedad filial a través del estudio de los modelos aportados por la literatura clásica. Esto traería la armonía a la jerarquía que conformaba la familia, la sociedad y el Estado. Los individuos más importantes serían sus dirigentes y consejeros, porque sus pautas de conducta virtuosa representarían un ejemplo para los demás.

Confucio no habló en sentido estricto de la naturaleza de los seres humanos, los derechos del pueblo contra los soberanos tiranos y la influencia de lo sobrenatural en los asuntos de los hombres.Si, Pero: Pero dos de sus discípulos de los siglos IV y III a.C., Mencio y Xun-zi clarificaron mucho estos conflictos básicos. Mencio afirmó que la naturaleza humana era buena en esencia y que se podía desarrollar no solo mediante el estudio, como había enseñado Confucio, sino también a través de un proceso de autoconocimiento interior. Al igual que Confucio, Mencio aceptó la sociedad medieval en la que vivía organizada de acuerdo con principios jerárquicos, pero hizo mucho hincapié en la responsabilidad que tenían los gobernantes en el bienestar de su pueblo. Los gobernantes Zhou mantenían su posición gracias a una doctrina llamada Mandato del Cielo, según la cual el Cielo era la autoridad impersonal que regía todas las acciones que tenían lugar en el Universo. Mencio sostenía que el Mandato del Cielo se expresaba por la aceptación de un gobernante por parte del pueblo. Si el pueblo se sublevaba y derrocaba a un tirano, quedaba probado que el Cielo le había retirado su mandato.Entre las Líneas En nombre del Cielo, Mencio reivindicaba el derecho de rebelión del pueblo chino. Xun-zi mantuvo una concepción opuesta por completo a la naturaleza humana. Afirmaba que la rebelión era mala en un sentido intrínseco. Xun-zi, sin embargo, era lo bastante optimista para creer en la ilimitada capacidad del pueblo para mejorar. Enseñó que, a través de la educación, del estudio de los textos clásicos y de las reglas de la propiedad, se podría alcanzar la virtud y restaurar el orden en la sociedad. Así, Xun-zi dotó al confucianismo de una filosofía pedagógica formal y una tendencia hacia las reglas rígidas para regular la conducta humana.

Etapa moderna

El neoconfucianismo tuvo tres escuelas: la escuela del principio (racionalismo), la escuela de la mente (idealismo) y la escuela del saber práctico (empirismo).

Etapa Clásica: Escuela legista

La escuela legista surgió como la filosofía dominante en el reino de Qin durante los caóticos años entre los siglos IV y III a. C (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Dos discípulos de Xun-zi, Han Fei y Li Su, fueron, respectivamente, su principal filósofo y la persona que puso en práctica el legismo. Fundamentaron sus ideas en las enseñanzas de Xun-zi cuando sostenía que la naturaleza humana era mala e incorregible y que era necesario un estricto control sobre cada aspecto de la sociedad humana. Toda libertad personal estaba subordinada a su objetivo de crear un Estado fuerte bajo un soberano con autoridad ilimitada.

La escuela legista facilitó un instrumento efectivo al crear una poderosa y autoritaria maquinaria militar y económica en el Estado de Qin. Hacia el 221 antes de la era común, Qin había conseguido conquistar los otros estados feudales y establecer la primera dinastía imperial de China, un imperio unificado y centralista caracterizado por leyes estrictas, duros castigos, rígido control del pensamiento (como demuestra, la quema de todos los libros no legistas en el 213 a. C.), el control gubernamental (o, en ocasiones, de la Administración Pública, si tiene competencia) de la economía y enormes proyectos de obras públicas como la Gran Muralla china, construida por el empleo masivo de obreros condenados a trabajos forzados y con un elevado coste (o costo, como se emplea mayoritariamente en América) de vidas humanas.

Todo esto ocurrió poco antes de que el gobierno opresivo de la dinastía Qin provocara la rebelión del pueblo chino.Entre las Líneas En el 206 antes de la era común un líder rebelde de origen plebeyo, Liu Pang (luego llamado Gaodi) entronizó a la dinastía Han. Se mantuvo la administración centralista de inspiración legista (ésta se prolongó hasta 1912), pero disminuyó el control gubernamental (o, en ocasiones, de la Administración Pública, si tiene competencia) sobre la economía y la ideología. Muchas de las creencias del último periodo de la dinastía Zhou fueron recuperadas y reexaminadas con la intención de establecer un sistema de pensamiento con un alcance y complejidad adecuados para servir como base filosófica al nuevo y expansivo imperio Han.

Etapa Moderna: Escuela del principio

La especulación metafísica del siglo XI fue sintetizada en el siglo XII por el gran neoconfuciano Zhu Xi, que desarrolló las doctrinas de la escuela del principio.Entre las Líneas En el siglo XIV estas doctrinas fueron adoptadas para las pruebas de admisión en el servicio civil imperial y permanecieron iguales hasta 1905. Esta escuela mantenía que todas las cosas estaban compuestas de dos elementos: principio o ley (li), que era un reflejo del Gran Absoluto (Tai-chi), y materia (ch’i). A través de la investigación de las cosas, que vino a ser el estudio de los asuntos humanos de acuerdo con los clásicos, y a través del autoconocimiento, uno podría llegar a la materia y comprender el principio. Este estudio llevaría a un entendimiento de todas las cosas y, al mismo tiempo, acentuaría el principio (la naturaleza humana buena en esencia) y minimizaría el ch’i (las propensiones físicas) en la mente de cada uno. Así instruido, el individuo podría entender los asuntos del Universo y dominarlos mediante el poder de la virtud personal.

Etapa clásica

La etapa clásica de la filosofía china se originó en los últimos años de la dinastía Zhou, que duró desde el 1027 antes de la era común hasta el 221 a. C (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Durante esta etapa de agitación política y social, los estados feudales, durante largo tiempo subordinados a la casa Zhou, fueron ganando fuerza económica y militar y se encaminaron hacia la independencia. Cuando su poder eclipsó el de Zhou, se rompieron los lazos feudales y estalló la guerra entre los estados en el siglo V antes de la era común, cayendo en el caos político en los siglos IV y III. Mientras tanto los cambios sociales y económicos resultantes de las nuevas tendencias del comercio estaban alterando la sociedad agrícola.Entre las Líneas En este clima de anarquía política y agitación social surgió una nueva clase de funcionarios-sabios, constituida por hombres que aspiraban a reunificar el Imperio y restaurar el orden social a través del conocimiento y el saber.

Etapa Moderna: Escuela de la mente

La neoconfuciana escuela de la mente (hsin) surgió en los siglos XI y XII, pero hasta el siglo XV no encontró un divulgador de excepción en la persona del estadista Wang Yang-ming. Siguiendo las primeras enseñanzas de la escuela, Wang mantenía que la mente no era una combinación de li y de ch’i sino solo li, o principio. Puesto que la mente era principio puro, sin las trabas del ch’i, contenía la bondad esencial de la naturaleza humana.

Una Conclusión

Por lo tanto, todos tenemos conocimiento del bien de forma innata y solo necesitamos buscar en nuestras mentes para encontrarlo. Wang afirmaba también que el conocimiento bueno y verdadero ha de tener una consecuencia práctica. Esto le llevó a la conclusión de que conocimiento y acción forman una entidad inseparable. Abogó por una filosofía que arrancara del descubrimiento del principio o del conocimiento de lo bueno en la mente de uno mismo y llevara los impulsos de la mente hacia acciones benéficas para la sociedad. Tras la muerte de Wang, la escuela de la mente se orientó hacia la práctica de la meditación Zen para alcanzar la iluminación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Más tarde, esto llevó a un grupo de sus seguidores hacia el subjetivismo, una especie de respuesta espontánea a todos los impulsos naturales. Esta tendencia se asoció con el debilitamiento del gobierno chino en los últimos años de la dinastía Ming, que concluyó en 1644.

Etapa medieval: Periodo sincrético

La reunificación de China bajo la dinastía Sui (581-617) y la dinastía Tang (618-907) conllevó varios siglos de sincretismo religioso y filosófico que aglutinaba el taoísmo, el budismo y el confucianismo resurgente. A pesar de que el budismo fue dominante en sus primeros tiempos, entre estas tres escuelas el confucianismo ofreció una filosofía política y social adecuada a las necesidades de un imperio centralista.Entre las Líneas En consecuencia, fue restablecido como el fundamento idóneo para la educación de los futuros funcionarios y esta instruida clase siguió siendo cada vez más confuciana. Este hecho, tanto como el temor del gobierno hacia el poder creciente de la Iglesia, provocó la persecución de los budistas y taoístas y su declive final. El taoísmo, sin embargo, pervivió como una filosofía que practicaban los chinos ilustrados en sus vidas privadas y en su relación con la naturaleza.

El confucianismo no se reinstauró hasta después de la dinastía Song, después de que China hubiera sufrido otro periodo de desunión política desde 907 hasta 960 conocido como el de las Cinco Dinastías. El neoconfucianismo surgió del renovado estudio de los clásicos, necesario para poder optar a un cargo y conseguir un puesto en la administración civil imperial e intentó reforzar la ética confuciana con un sustrato metafísico. Al hacer esto asumió algunas de las ideas del budismo y del taoísmo, aunque en esencia eran muy diferentes, opuestas. El neoconfucianismo enseñaba que existía un principio para todas las cosas en el Universo, buscó descubrir esa noción generadora y mantuvo que el conocimiento del principio uniría al individuo con el Universo y le guiaría en las relaciones personales, sociales y políticas. El budismo, por el contrario, había enseñado que todas las cosas en el Universo estaban, en última instancia, vacías, intentó transmitir a sus seguidores que la iluminación produciría en el individuo el rechazo de los asuntos mundanos. El taoísmo no consideraba que el Universo estaba vacío, pero intentó alejar al individuo de la sociedad humana e incluso transcender la vida y la muerte.

Etapa Clásica: Taoísmo y otras escuelas importantes

La segunda gran filosofía de la etapa clásica fue el taoísmo. El filósofo Lao-tsé, que quizá vivió en el siglo VI antes de la era común, está considerado como el fundador de esta escuela. Mientras que el confucianismo buscaba el pleno desarrollo de los seres humanos a través de la educación moral y el establecimiento de una sociedad jerarquizada, el taoísmo pretendía proteger la vida humana siguiendo el Camino de la Naturaleza (Tao) y volviendo a las primitivas comunidades agrarias y a un gobierno que no controlara o interfiriera en las vidas de los individuos. El taoísmo trató de llevar al individuo a una perfecta armonía con la naturaleza a través de una unión mística con el Tao. Este misticismo también fue seguido por Zuang-zi, filósofo taoísta de finales del siglo IV antes de la era común, para quien, a través de la unión mística con el Tao, el individuo podría transcender la naturaleza e incluso la vida y la muerte.

Entre las otras escuelas importantes de ese periodo se encuentran el mohismo, el naturalismo y los dialécticos. El mohismo, fundado por Mo-tzu en el siglo V antes de la era común, predicaba el utilitarismo estricto y el mutuo amor entre las personas, con independencia de las relaciones familiares o sociales (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Durante el siglo IV antes de la era común, el naturalismo ofrecía un análisis del funcionamiento del Universo basado en algunos principios cósmicos. Los más conocidos son el yin y el yang, que representaban las dualidades que actuaban en la naturaleza, lo femenino y lo masculino, la sombra y la luz, el invierno y el verano. También en el siglo IV antes de la era común, los dialécticos se encaminaron hacia un sistema de lógica mediante el análisis del verdadero significado de las palabras, con el fin de evitar las trampas inherentes al lenguaje.

Etapa Moderna: Especulación de los siglos XIX y XX

Las carencias del neoconfucianismo se hicieron patentes en el siglo XIX. La especulación metafísica no aportó ninguna explicación para los cambios que el impacto de Occidente hizo necesarios en China, y la ética tradicional parecía impedir, cuando no frustrar, los intentos chinos para modernizarse.Entre las Líneas En la década de 1890, sin embargo, el joven y brillante filósofo K’ang Yu-wei hizo un esfuerzo radical para adaptar el confucianismo al mundo moderno.Entre las Líneas En su revolucionario tratado Confucio, un reformista, K’ang afirmó haber descubierto la fuente confuciana para una reforma radical de las instituciones políticas y sociales chinas, reformas necesarias si China quería hacer frente al imperialismo de Occidente. El programa para la reforma confuciana de K’ang, aplicado durante un breve periodo en 1898, se vio frustrado por el poder que tenían en el gobierno los confucianos ortodoxos y el propio K’ang tuvo que exiliarse. El líder nacionalista Chiang Kai-shek hizo, con el Movimiento Nueva Vida en la década de 1930, un intento por reavivar en China la ética de Confucio.

Hacia 1897 la filosofía occidental se había introducido en China a través de las traducciones y durante las décadas siguientes muchas ideas y doctrinas occidentales llegaron de la mano de estudiantes chinos que regresaban de Norteamérica y Europa a su país. La filosofía china del siglo XX ha adaptado una serie de modelos derivados del pensamiento occidental a la vez que ha intentado utilizar ideas de las escuelas orientales tradicionales. La información sobre conceptos orientales del ser se centra en las cuestiones relativas a la naturaleza del ser dentro de las primeras tradiciones intelectuales sánscritas y Pāli. La información sobre la vacuidad en el budismo amplía los debates introducidos en conceptos budistas del ser para abarcar cuestiones más amplias, como lo que significa existir y cómo se relacionan el ser y el no ser. Los textos, en esta plataforma, sobre los conceptos orientales del ser y acerca de la vacuidad en el budismo se centran en la filosofía india, aunque una discusión sobre el budismo chino al final de la información o parte sobre la vacuidad en el budismo conduce a un enfoque sobre la filosofía china en la filosofía de la religión china clásica. En el pluralismo del jainismo se introduce otra importante tradición filosófica india, el jainismo, y se explica por qué esta tradición es especialmente relevante para el creciente movimiento de la filosofía global de la religión que es el tema de los comentarios finales en la filosofía global o mundial.

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Las filosofías occidentales más influyentes en el siglo XX en China han sido el pragmatismo (definido en términos generales, se refiere a las disputas metafísicas que buscan aclarar el significado de los conceptos e hipótesis identificando sus consecuencias prácticas; las ventajas del pragmatismo en la política son que permite un comportamiento de las políticas y las afirmaciones políticas que se configura de acuerdo con las circunstancias y los objetivos prácticos, más que con los principios u objetivos ideológicos) y el materialismo. El primero, recogido en los escritos de Hu Shih, alumno del filósofo estadounidense John Dewey, concebía las ideas como instrumentos para hacer frente a las situaciones reales y puso énfasis en los resultados. Por lo tanto era apropiado para una filosofía de la reforma y desempeñó un papel importante en el Movimiento Nueva Cultura (iniciado en 1917), que pretendía modernizar la vida social e intelectual. Hacia 1924, sin embargo, el pragmatismo (definido en términos generales, se refiere a las disputas metafísicas que buscan aclarar el significado de los conceptos e hipótesis identificando sus consecuencias prácticas; las ventajas del pragmatismo en la política son que permite un comportamiento de las políticas y las afirmaciones políticas que se configura de acuerdo con las circunstancias y los objetivos prácticos, más que con los principios u objetivos ideológicos) empezó a perder popularidad, tal vez porque carecía de un ideario político integrado. El materialismo en China ha consistido sobre todo en su vertiente dialéctica, como fuera descrito por Karl Marx, cuyos trabajos fueron muy conocidos hacia 1919. El materialismo ha sido el poder motor en la reconstrucción económica china y, desde finales de la década de 1920, el materialismo histórico (la interpretación económica de la historia) ha ganado popularidad entre algunos filósofos no comunistas. La mayoría de los materialistas adoptó más tarde el marxismo-leninismo, la línea política ortodoxa del Partido Comunista Chino, expuesto por Mao Zedong (Mao Tse-tung, presidente de China en el período 1949-1976) (Mao Tsé-tung). Aunque los comunistas chinos han afirmado que el maoísmo era un desarrollo del marxismo-leninismo, un análisis pormenorizado muestra que la originalidad de Mao no era tanto teórica cuanto práctica y sostenida por su indudable carisma como líder de masas.

El filósofo confuciano más conocido del siglo XX es Fung Yu-lan, que ha reconstruido la neoconfuciana escuela del principio. Aunque sus conclusiones eran similares a las de los neoconfucianos de la época Song, Fung aportó razonamientos nuevos y lógicos y clarificó el modelo original. Hacia 1960 Fung se decantó por el materialismo histórico y revisó su obra La historia de la filosofía china (1931, 1934; complementada, 1936; traducida, 1948) según las ideas del marxismo-leninismo.

Filosofía China en Relación a Filosofía

En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]

Concepto y orígenes de su filosofía

Abordemos lo que constituye la base fundamental del pensamiento chino, el gran principio permanente que lo dominó en todo tiempo: la Naturaleza no forma más que un solo reino, la Naturaleza es una. El chino lo debe todo al mundo que le rodea: su vida, su equilibrio, la cualidad de su ser. Jamás el pensamiento chino ha aislado al hombre de la Naturaleza. Jamás hubo en China aquella distinción mediterránea de realidades vulgares de la vida, por una parte, y, por otra, de un mundo de esencias puramente espirituales; un alma absolutamente distinta del cuerpo no es concebible en China Un orden único preside la vida universal, y este orden hace sentir su ley inmutable a todas las capas del mundo animado e inanimado. Esta relación de la armonía social a la armonía del universo hace que para el pensamiento chino los seres y las cosas existan y duren en razón de esa armonía (ho), que permite a los unos como a los otros conformarse a su esencia (wu) y realizar plenamente su destino (ming). Esa armonía lleva consigo, además de la gran paz (la¡ ping), un equilibrio que se refleja en todo, un orden único que preside la vida universal.
La expresión más antigua de la filosofía china se encuentra en lo que se llama el taoísmo (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Aunque es susceptible de ser estudiado también como una religión, aquí se considera como una filosofía, ya que el taoísmo llegó a ser una religión bastante tarde. Y esta evolución de una doctrina filosófica hacia la religión no parece demasiado fiel al pensamiento de sus fundadores Laotse (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general) y Chuang-tse. El taoísmo, ya como filosofía, ya como sabiduría que gobierna la vida, se remonta al siglo Vi antes de la era común, a los tiempos de Lao-tse y Confucio (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general). Aunque a Lao-tse, autor del célebre Tao Te King, se le considere como fundador del taoísmo, en muchos escritos anteriores a él se encuentran numerosos principios básicos de esta filosofía y, particularmente, en el Shu o Libro de los documentos. Confucio conocía bien este libro y es probable que fuera familiar a Lao-tse.Si, Pero: Pero no se puede concretar nada, ya que Lao-tse no cita jamás sus fuentes. La influencia de Lao-tse sobre el taoísmo y su transformación en escuela de pensamiento fue doble. Primeramente lo unificó, reunió los elementos de la doctrina que estaban esparcidos en diversos documentos y los recogió en un pequeño libro. Archivero real en la corte de los chu (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), tuvo acceso a los documentos, leyó mucho y meditó sobre los avatares de los imperios. Vio la Historia desde un punto de vista caballeresco. Adivinó el sentido profundo del «tao infinito» que, invariable en sí mismo, no obstante se encuentra en el origen de los poderes y permanece presente en su curso cambiante. Solamente un espíritu claro y ordenado, dotado de una aguda observación, es capaz de haber descubierto las paradojas de la vida esencial.
El yin y el yang. Su concepto fundamental, la base de su metafísica, es el binario del yin y del yang. Se trata de dos símbolos concretos que son los aspectos opuestos y alternantes de todos los contrastes posibles del universo. Ya se sabe que no se debe en China excluir de la noción de universo ningún ser, ninguna cosa; el yin y el yang entran, pues, en juego, tanto para el cosmos como para el ordenamiento de todas las cosas. Puede hacerse la más amplia distinción posible diciendo que todo lo que es yin es femenino, todo lo que es yang es masculino.Si, Pero: Pero la ley de las afinidades del universo aglomera para cada una de estas dos nociones los seres, las cosas, las cualidades, las virtudes, los objetos más diversos. El yin es la sombra, la humedad, el frío, la decadencia, la feminidad, la ignorancia, el odio, el Oeste, la parte inferior del cuerpo humano y su mano izquierda (en China se saluda por el lado izquierdo); el yang es la luz, el calor, lo seco, la ascendencia, la masculinidad, el conocimiento, el amor, el Este, la parte superior del cuerpo humano, la mano derecha que opera.
El yin no puede existir sin el yang (no hay sombra sin luz), y el uno sucede invariablemente al otro en el ritmo perpetuo del universo: la decadencia sucede al crecimiento, la muerte a la vida, el frío al calor, la revolución al orden. La sabiduría china añade, desde luego, que en esta alternancia rítmica el yin contiene al yang en germen y recíprocamente, y que el desenvolvimiento del uno supone automáticamente la presencia latente del otro. Chuang-tse escribe: «Un tiempo de plenitud, un tiempo de decrepitud., un tiempo de sutilización y un tiempo de condensación. Un tiempo de vida, un tiempo de muerte, un tiempo de abatimiento y un tiempo de resurrección.». El pensamiento chino hace innumerables aplicaciones prácticas de este principio, tanto en cosmogonía, en filosofía, en política, como en agricultura, en adivinación, en ritos sociales. La alternancia del yin y del yang es el fundamento del orden universal, distribuyendo rítmicamente las obras naturales.
Sería un error ver en esto esencialmente una idea de oposición; es más bien un concepto de manifestaciones alternantes y complementarias, fórmula rítmica de la vida del universo y, en consecuencia, de la vida social, política y religiosa. Sería falso, como se ha escrito, ver en el binomio yin-yang una especie de figuración «del bien y del mal»; son, ante todo, emblemas que expresan aspectos concretos; no es preciso ver en ellos sustancias, principios, fuerzas, ideas platónicas, sino más bien símbolos evocadores, absolutamente indefinidos y que engloban todos los posibles. (No hay oposición de principio entre el yin y el yang, sino más bien una alternancia rítmica, un «balanceo»; p. ej., el padre es yang, el hijo es yin en relación con el padre, pero, al mismo tiempo, es yang en relación a sus propios hijos. El ministro es yin en relación al soberano, que es yang; pero el ministro es yang cuando sustituye al soberano y ocupa su lugar). El pensamiento chino no los ha aislado jamás en un aspecto particular. El yin y el yang evocan, en su propia categoría, correspondencias a resonancias múltiples, símbolos de oposiciones que basta manejar cuando se quiere obrar y, como su eficacia es tan absoluta como automática, el resultado se sigue inevitablemente.
El tao. El pensamiento chino posee otro concepto muy importante, que está además íntimamente unido al del binomio yin-yang: el del taó. Se trata de una categoría suprema, de una noción más sintética todavía, que evoca un orden ideal y operante, prescindiendo del ordenamiento del mundo material y espiritual. El tao es lo total, dotado de una autoridad absoluta; se le llama en los textos «hombre único», «soberano de arriba», «inteligencia augusta», «providencia», «poder clarividente y justiciero»; es un principio de orden sumamente eficaz y responsable. El tao es tanto la virtud propia del hombre honrado como la potencia infinita e indefinida que domina el conjunto de realidades aparentes, principio soberano de organización y de orden, absolutamente permanente e inmanente a la vez. El tao es rebelde a toda posibilidad de realización determinada. Es la eficacia suprema.
El concepto del tao está ligado al binomio yin-yang; el tao es, en efecto, el total de dos aspectos, totales a su vez y que se sustituyen el uno al otro; no hay, pues, la idea de una suma, sino más bien de un principio regulador de la alternancia del yin y del yang y de su mutación. Hi Tse escribe: «Un (aspecto) yin, un (aspecto) yang; he aquí el tao (yi yin yi yang che wey tao) ». El tao es, pues, una totalidad alternante y cíclica, que se encuentra en cada una de las apariencias; por encima del yin y del yang está el tao, la categoría suprema, el total, el concepto absoluto del orden, de potencia, de lo real. El tao es el saber operante; el que posee el tao puede ordenar el tiempo y el espacio; el príncipe que posee el conocimiento secreto de los emblemas adivinatorios puede gobernar, porque tiene la ciencia del tao, la ciencia de las mutaciones del curso de las cosas, que le permite sumergirse en el futuro y prever los acontecimientos. El príncipe es también el adivino por excelencia, y por el manejo de los emblemas gráficos ordena el destino del universo, cuyo centro es aspecto visible del tao. [rbts name=”filosofia”]

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Recursos

Notas y Referencias

  1. Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre filosofía china en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid

Véase También

Bibliografía

J. Wu, Humanisme chinois, spiritualité chrétienne, Tournai 1965; M. GRANET, El pensamiento chino, México 1959; T (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). DE BABY, Sources of Chinese Tradition, Nueva York 1965; A. FORKE, The world conception of the Chinese, Londres 1925; J. J. M (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). DE GROOT, The religious system of China, Leiden 1892-1931; H. HACxMANN, Chinesische philosophie, Munich 1927; A. SUZUKI, Brief history of early chinese philosophy, Londres 1914; G. Tuccl, Storia della filosofia cinese antica, Bolonia 1922.

Recursos

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Notas y Referencias

  1. Basado en la información sobre filosofía china de la Enciclopedia Encarta

Véase También

Recursos

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Notas y Referencias

  1. Información sobre dinastía zhou la edad de oro de la filosofia china de la Enciclopedia Encarta

Véase También

Otra Información en relación a Dinastía Zhou La edad de oro de la filosofia china

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