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Gobernanza de Internet

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Gobernanza de Internet

Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]

Regulación de Internet

Sobre Regulación de Internet, véase aquí.

Gobernanza de Internet

En Estados Unidos, la FCC regula ya a las empresas de telecomunicaciones como portadoras comunes. Estos operadores operan en territorios convenidos con tipos particulares de tráfico, y utilizan tablas de tarifas aprobadas. Esta infraestructura nos permite llamar el uno al otro, y la FCC sirve como vigilante público. La FCC puede tener sus críticos, pero en este papel proporciona un servicio público importante.

Las redes de dispositivos son ahora tan centrales para la vida pública que deben ser tratadas como infraestructura pública. Si las estimaciones son correctas que habrá 30 a 50 mil millones dispositivos en red por 2020, este es el Internet que deberíamos estar planeando. Es probable que la Internet de las cosas sea una infraestructura pública vital y los reguladores no deben esperar a que la próxima CES ofrezca orientación.

Hay múltiples ventajas en el tratamiento de Internet de cosas como un recurso público. Los grupos cívicos participarían en el proceso de establecimiento de normas. Los grupos de derechos civiles podrían seguir el rastro de las maquinaciones corporativas detrás de este proceso. Y entonces podríamos incluso imaginar una Internet de las cosas como un recurso público que dona flujos de datos, tiempo de procesamiento, y el ancho de banda a los no-beneficios, iglesias, grupos cívicos, expertos en salud pública, académicos, y las comunidades en necesidad.

Podría haber un enorme beneficio al permitir que las políticas públicas guiaran la Internet de las cosas. Los encargados de la formulación de políticas podrían realmente establecer normas de privacidad y hacer cumplir el cumplimiento. Los riesgos serían mínimos. La industria tecnológica tiene una capacidad probada para fabricar soluciones innovadoras que respondan a la necesidad del público. De hecho, establecer normas de manera abierta y pública codificaría las normas de privacidad y daría a los startups señales claras sobre los objetivos de diseño.

Autor: Williams

La fragmentación: el fin de Internet

¿Quién es el dueño de Internet? La respuesta es nadie y todos. Internet es una red de redes. Cada una de las redes separadas pertenece a diferentes compañías y organizaciones, y todas dependen de servidores físicos en diferentes países con diversas leyes y regulaciones.Si, Pero: Pero sin algunas reglas y normas comunes, esas redes no se pueden asociar de manera efectiva. La fragmentación -es decir, el fin de Internet- es una amenaza real.

Algunas estimaciones calculan el aporte económico de Internet al PIB global en unos 4.2 billones de dólares en 2016. Una red fragmentada le resultaría muy costosa al mundo, pero ése es uno de los futuros posibles que describió el mes pasado el informe de la Comisión Global de Gobernanza de Internet, presidida por el ex primer ministro sueco Carl Bildt. Internet hoy conecta a casi la mitad de la población del mundo, y se estima que otros mil millones de personas -así como unos 20.000 millones de dispositivos- se conectarán en los próximos cinco años.

Pero no hay garantía de que vaya a haber una mayor expansión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En el peor escenario que plantea la Comisión, los costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) impuestos por las acciones maliciosas de delincuentes y los controles políticos impuestos por los gobiernos implicarían que la gente perdiera la confianza en Internet y redujera el uso que hace de ella.

Se ha calculado el costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) de los delitos informáticos en 2016 en unos 445.000 millones de dólares, y esta cifra podría crecer rápidamente. A medida que se vayan conectando más dispositivos en línea, desde automóviles hasta marcapasos, los hackers maliciosos podrían convertir la «Internet de las cosas» (IOT por su sigla en inglés) en «la armamentización de todo». Las violaciones masivas a la privacidad por parte de empresas y gobiernos, y los ciberataques a infraestructura civil como las redes eléctricas (tal como sucedió recientemente en Ucrania) podrían generar una inseguridad que termine socavando el potencial de Internet.

Un segundo escenario es lo que la Comisión llama «crecimiento raquítico». Algunos usuarios obtienen réditos desproporcionados, mientras que otros no ganan nada. Tres mil o cuatro mil millones de personas siguen desconectadas, y el valor económico de Internet para muchos de los que están conectados se ve comprometido por barreras comerciales, censura, leyes que requieren un almacenamiento local de los datos y otras reglas que limitan el libre flujo de bienes, servicios e ideas.

El movimiento hacia el control soberano de Internet crece, y ya existe un grado de fragmentación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). China tiene el mayor número de usuarios de Internet, pero su «Gran Muralla de Internet» ha creado barreras con partes del mundo exterior.

Muchos gobiernos censuran servicios que, en su opinión, amenazan su control político. Si esta tendencia continúa, podría implicar un costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) de más del 1% del PIB cada año, y también afectar la privacidad, la libre expresión y el acceso al conocimiento de la gente. Si bien el mundo podría arreglárselas de alguna manera si continúa en este camino, la pérdida será importante y muchos quedarán rezagados.

En el tercer escenario de la Comisión, una Internet saludable ofrece oportunidades sin precedentes para la innovación y el crecimiento económico. La revolución de Internet de los últimos veinte años ha aportado algo así como el 8% del PIB global y conectó a tres mil millones de usuarios, achicando las divisiones digitales, físicas, económicas y educativas. El informe de la Comisión establece que la Internet de las cosas puede resultar en hasta 11 billones de dólares en PIB adicional para 2025.

La Comisión concluyó que para sustentar una innovación sin obstáculos será necesario que los estándares de Internet se desarrollen abiertamente y estén disponibles; que todos los usuarios desarrollen una mejor «higiene» digital para desalentar a los hackers; que la seguridad y la resiliencia sean centrales en el diseño del sistema (y no una ocurrencia tardía, como sucede actualmente); que los gobiernos no dejen la encriptación en manos de terceros; que los países acuerden no atacar la infraestructura medular de Internet; y que los gobiernos exijan responsabilidad y un informe transparente de los problemas tecnológicos de manera de ofrecer una industria de seguro basada en el mercado que mejore la seguridad de la IOT.

Hasta hace poco, el debate sobre la estrategia más apropiada para la gobernanza de Internet giraba alrededor de tres campos principales. El primero, la estrategia de múltiples involucrados, con un origen orgánico en la comunidad que desarrolló Internet, que aseguraba eficiencia técnica pero no legitimidad internacional, porque estaba altamente dominada por tecnócratas norteamericanos. Un segundo campo favorecía un mayor control por parte de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, una agencia especializada de las Naciones Unidas, que aseguraba legitimidad pero a costa de la eficiencia. Y países autoritarios como Rusia y China defendían tratados internacionales que garantizaban que no hubiera interferencia con el fuerte control soberano por parte de los estados de su porción de Internet.

Más recientemente, sostiene la Comisión, se está desarrollando un cuarto modelo en el cual una comunidad más amplia de múltiples involucrados ejecuta una planificación (véase más en esta plataforma general) más consciente para la participación de cada parte involucrada (la comunidad técnica, organizaciones privadas, empresas, gobiernos) en conferencias internacionales.

Un paso importante en esta dirección fue la decisión del Departamento de Comercio de Estados Unidos el mes pasado de delegar la supervisión de las llamadas funciones IANA -la «libreta de direcciones» de Internet- a la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números. La ICANN, un Comité de Asesoramiento del Gobierno integrado por 162 miembros y 35 observadores, no es una organización intergubernamental típica: los gobiernos no controlan la organización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Al mismo tiempo, la ICANN es coherente con la estrategia de múltiples involucrados formulada y legitimada por el Foro de Gobernanza de Internet, establecido por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

Algunos senadores norteamericanos se quejaron de que cuando el Departamento de Comercio del presidente Barack Obama delegó la supervisión de las funciones IANA a la ICANN, «se deshizo de Internet».Si, Pero: Pero Estados Unidos no podría «deshacerse» de Internet, porque Estados Unidos no es su dueño. Si bien la Internet original vinculaba computadoras enteramente en Estados Unidos, la Internet de hoy conecta a miles de millones de personas en todo el mundo. Es más, la libreta de direcciones de IANA (de la cual existen muchas copias) no es Internet.

La acción de Estados Unidos el mes pasado fue un paso hacia una Internet de múltiples involucrados más estable y abierta del tipo que impulsó la Comisión Global. Esperemos que se siga avanzando en esta dirección.

Fuente: Joseph S. Nye, Agosto 2016

Internet: Carrera armamentista regulatoria y legal, plagada de nuevas fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) y nuevas tensiones globales

En 2017, el mundo fue testigo de una continua escalada de ataques cibernéticos y violaciones a la seguridad que afectó a todos sectores de la sociedad. No hay razones para creer que el 2018 vaya a ser diferente.

Las implicancias son de amplio alcance.Entre las Líneas En lo más inmediato, debemos lidiar con la gobernancia de Internet así como sobre Internet. De lo contrario, las oportunidades que otorgan las tecnologías digitales podrían despilfarrarse en una carrera armamentista regulatoria y legal, plagada de nuevas fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) y nuevas tensiones globales.

Pero hay una cuestión más amplia: a pesar de la velocidad con la que avanzamos en la era digital, los esfuerzos para garantizar la estabilidad global están rezagados.Entre las Líneas En muchos aspectos, nuestro mundo sigue estando organizado dentro de un marco westfaliano. Los estados con fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) esencialmente reconocidas son los ladrillos del sistema internacional. Sus interacciones, y su voluntad de compartir la soberanía, definen el orden mundial (o global) existente.

Pero la globalización ha cambiado gradualmente las realidades en el terreno. Y mientras su fuerza -que crece y decrece desde las décadas previas a la Primera Guerra Mundial- hoy está siendo atemperada por la geopolítica (más detalles sobre relaciones internacionales y las tensiones geopolíticas en nuestra plataforma), y por el impulso por desacelerar el ritmo del cambio tecnológico, la transformación digital impulsará la globalización para adelante, aunque de una manera diferente. Después de todo, la principal característica de Internet es su arquitectura no-territorial. Al derribar las fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) tradicionales, plantea un desafío directo a los propios cimientos del orden westfaliano.

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Es un desarrollo profundamente positivo, porque facilita la libre expresión y el intercambio transfronterizo de bienes e ideas. Pero, como con todas las invenciones humanas, se puede abusar de Internet, como lo demostró el aumento de los delitos cibernéticos, el acoso online, el discurso de odio, la incitación a la violencia y la radicalización online.

Minimizar estos abusos en los años por delante requerirá una estrecha cooperación internacional para establecer y hacer cumplir reglas comunes. No puede haber ninguna solución aislada, porque ningún gobierno puede enfrentar el problema por sí solo.

Con el tiempo, ha surgido una sopa de letras de organizaciones para reunir a la comunidad técnica, las empresas, los gobiernos y la sociedad civil. Y organismos como el ICANN (Internet Corporation for Assigned Names and Numbers), IETF (Internet Engineering Task Force) y W3C (World Wide Web Consortium) hoy ofrecen gobernancia de facto de la arquitectura de Internet.Si, Pero: Pero la gobernancia sobre Internet es mucho más compleja. Aquí, el paisaje institucional está atestado y es inestable.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

Está atestado porque numerosos actores compiten por dar forma al marco normativo del ciberespacio. Muchos países tienen múltiples ministros relevantes que regulan la actividad online. Los sitios web y los servicios online tienen lineamientos comunitarios y términos de servicio totalmente diferentes.

Informaciones

Los desarrolladores del sector público y privado determinan el diseño de la infraestructura cambiante de Internet. Y numerosos grupos de la sociedad civil están proponiendo sus propios conjuntos de principios cibernéticos, mientras que organizaciones internacionales intentan desarrollar acuerdos multilaterales.

El paisaje sigue siendo inestable porque la cooperación intergubernamental esencialmente se ha detenido, debido a las prioridades en conflicto entre los países. [rtbs name=”mundo”] Para peor de males, todavía existen demasiado pocos espacios para que los diferentes participantes interactúen y diseñen soluciones operativas.

En ausencia de marcos alcanzados de común acuerdo, los gobiernos tenderán a adoptar medidas unilaterales de corto plazo (véase más detalles en esta plataforma general) -localización de datos obligatoria, restricciones excesivas de los contenidos, supervisión invasiva- para abordar preocupaciones inmediatas, o como una respuesta a una presión política doméstica. Al hacerlo, podrían alimentar una dinámica que realza, en lugar de minimizar, las tensiones internacionales.

La gobernancia digital toca todo desde la ciberseguridad y la economía hasta los derechos humanos, y la incertidumbre sobre qué leyes se aplican en diferentes jurisdicciones debilita el cumplimiento en todas ellas, lo que deja a todos peor parados. Es más, las medidas destinadas a abordar una dimensión pueden fácilmente afectar a las demás, lo que significa que decisiones políticas no coordinadas y apresuradas pueden tener consecuencias negativas en todas partes.

Cuando tuve el honor de presidir la Comisión Global sobre la Gobernancia de Internet, nuestro informe de 2016 resaltaba esos riesgos, e instaba a «un nuevo compacto social» que garantizara que la Internet del futuro fuera accesible, inclusiva, segura y confiable.

El progreso desde entonces ha sido limitado. Como los esfuerzos en las Naciones Unidas para establecer reglas cibernéticas globales han alcanzado un punto muerto, tendrán que ser las iniciativas alternativas las que impulsen el proceso hacia adelante.

Afortunadamente, la Comisión Global sobre la Estabilidad del Ciberespacio recientemente emitió un importante «Llamado a proteger el núcleo público de Internet». Y la inminente Conferencia Global sobre Internet y Jurisdicción en Ottawa ofrecerá otra oportunidad valiosa para que los responsables de las políticas sigan trabajando para alcanzar soluciones.

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Esos procedimientos técnicos y legales son esenciales para forjar la transición global de la era industrial a la era digital. Para evitar una carrera armamentista legal, los responsables de las políticas tendrán que desarrollar una estrategia inteligente para una variedad de cuestiones complejas, desde marcos de asistencia mutua para las investigaciones hasta el papel de los administradores de los nombres de dominio y los proveedores de servicios a la hora de abordar el discurso abusivo online.

Alcanzar una coherencia política en las diferentes jurisdicciones debería ser una máxima prioridad. Para lograrlo, harán falta interacciones directas y sostenidas entre los participantes. Sólo entonces podremos crear un marco para preservar la naturaleza transfronteriza de Internet, proteger los derechos humanos, combatir el abuso y sustentar una economía digital verdaderamente global.

Como dijo Kofi Annan en 2004, «Al gestionar, promover y proteger la presencia de Internet en nuestras vidas, necesitamos ser no menos creativos que quienes la inventaron». Westfalia quedó atrás. Lo que sigue depende de nosotros.

Fuente: Carl Bildt, Enero 2018

Un marco de gobernanza de Internet

Esto incluye las siguientes subsecciones:

  • Control de recursos críticos de Internet
  • Diseño de protocolo de Internet
  • Derechos de propiedad intelectual relacionados con la gobernanza de Internet
  • Seguridad de Internet y gestión de infraestructuras
  • Derechos de comunicación relacionados con la gobernanza de Internet.

Véase también:
Foro de Gobernanza de Internet,

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