Responsabilidad Social de la Empresa
Este elemento es una ampliación de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] En inglés: Corporate Social Responsibility (CSR)
Noción de Responsabilidad Social de la Empresa en el Contexto del Mercado de Trabajo
En relación a las relaciones laborales españolas, responsabilidad social de la empresa ha sido definido de la siguiente forma: Integración voluntaria por parte de las empresas de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores.
Responsabilidad Social Empresarial
En el contexto actual cabe insistir en la importancia que tiene la Responsabilidad Social Empresarial por lo que representa de muestra evidente de compromiso ante los trabajadores, proveedores, accionistas, clientes y la misma sociedad. Una empresa que no sea completamente responsable no puede ser excelente, teniendo graves dificultades de pervivencia.
Aviso
No obstante, la RS aún no está suficientemente valorada en el mundo empresarial y no es gestionada optimizando los esfuerzos que se realizan. Se limita a algunas acciones de dimensión social, utilizadas muchas veces más bien como marketing social o el también denominado, marketing “con causa”. Algo diferente a lo que debiera entenderse como un verdadero comportamiento responsable, que muchas organizaciones sí que están demostrando, y que este estudio examina y evidencia. La sociedad reclama una rigurosa ética institucional y en la actividad empresarial, no estando la ciudadanía dispuesta a tolerar comportamientos indebidos en las organizaciones, por circunstanciales u ocasionales que fueren.
Hay muchos motivos por los cuales numerosas firmas muestran un especial interés por ser responsables, entendiendo por responsabilidad, el ser exitosos en sus negocios, a la vez que intachables en las prácticas empresariales. Para ello, desarrollan políticas que propugnan y controlan la integridad y el respeto a valores morales, así como la transparencia en sus actuaciones, formando parte la atención a las personas y a sus condiciones de trabajo como algo insoslayable en sus estrategias de negocio. Ha quedado de manifiesto que existen muchas empresas responsables con resultados económicos excelentes, siendo decisivo por tanto conocer como lo logran y qué elementos de gestión aplican para alcanzarlo. Por ejemplo, se ha constatado que las empresas que forman parte del Índice bursátil Dow Jones Sostenibility del Reino Unido, seleccionadas por su buen comportamiento ético demostrado, obtienen más beneficios económicos que las que integran otros índices convencionales (un 40% de promedio de revalorización en los últimos diez años), siendo cada vez más valorados tal tipo de comportamientos por parte de inversores, junto al mayor atractivo que tales empresas generan para la ciudadanía. La continuidad empresarial está cada vez más ligada a la transparencia que demandan: clientes, trabajadores, proveedores y la sociedad en general; no pudiéndose obviar los efectos sobre los resultados empresariales, sean económicos sociales y ambientales, que puedan tener prácticas empresariales que fueran reprobables de la índole que fueran, aunque ello fuera puntualmente. A través de Internet, las redes sociales, y el boca oreja, es conocida de inmediato cualquier práctica no aceptable, incluso más allá de los límites reglamentarios, y con la trascendencia que ello supone.
La reputación de una organización, asociada al valor de marca y generada por el buen gobierno demostrado, es el activo intangible más valioso de una organización, solo alcanzable con comportamientos responsables, continuados y controlados. Mediante una cultura fundamentada en valores y la existencia de códigos de actuación que promuevan lo que hay que hacer y eviten lo que es inaceptable podrán garantizarse decisiones y actuaciones respetables en el seno de las organizaciones. Está suficientemente demostrado que las empresas excelentes van más allá del cumplimiento de mínimos reglamentarios y optimizan sus esfuerzos para generar valor en todas sus actuaciones. […]
Tipos de responsabilidades sociales
Las responsabilidades sociales asumidas por las organizaciones [se puede dividir] en primarias, secundarias y terciarias.
- Primarias: Son inherentes a la actividad específica de la empresa e influyen directamente sobre sus resultados y su supervivencia. Suelen estar relacionadas con requisitos legales y exigencias morales/éticas tales como cumplir con rigor las leyes, reglamentos o normas pertinentes, así como respetar las costumbres y los compromisos adquiridos. No responder adecuadamente a lo que representan podría llegar a tener graves consecuencias para la continuidad de una empresa. Ejemplo: Proporcionar a los trabajadores los equipos de protección individuales adecuados a los riesgos existentes, sin coste (o costo, como se emplea mayoritariamente en América) para los trabajadores, y velar por su uso correcto.
- Secundarias: Tienen incidencia sobre la actividad empresarial y de los grupos sociales con los que se relaciona, si bien la incidencia puede no ser directa. Se sitúan más allá de los mínimos legalmente exigibles y suelen suponer una mejora del entorno laboral y social con repercusión positiva, no solo en los resultados económicos, sino también en el bien común del entorno inmediato de la empresa. Ejemplo: Extender la vigilancia de la salud a la prevención y el tratamiento de patologías comunes de tipo no laboral y desarrollar acciones de promoción de la salud dentro y fuera del trabajo.
- Terciarias: Son actuaciones encaminadas a mejorar determinados aspectos del entorno social no inmediato de la empresa, más allá de su actividad específica. Están claramente muy por encima de los mínimos legales exigibles y no tienen una incidencia directa sobre los grupos sociales con los que se relaciona habitualmente tales como trabajadores, clientes o proveedores. Ejemplo: Participación en campañas benéficas destinadas a víctimas de catástrofes naturales.
El límite entre tales responsabilidades puede resultar a veces difícil de establecer, si bien las responsabilidades primarias son siempre prioritarias frente a las secundarias, y éstas a su vez lo son respecto a las consideradas responsabilidades terciarias.
Grupos de interés
Las responsabilidades se pueden ejercer respecto a diversos colectivos de personas: Los trabajadores, la comunidad, los clientes y/o usuarios, los accionistas y los proveedores.
Puntualización
Sin embargo, no todos ellos deben recibir la misma importancia en una evaluación de las prácticas Responsabilidad Social.
- Trabajadores: Los trabajadores son receptores netos tanto de las políticas de prevención como de las políticas de Responsabilidad Social. Desgraciadamente, es un colectivo que no siempre es tratado de manera responsable a pesar de ser el principal activo de una organización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Debido a ello los trabajadores son el grupo de interés de mayor importancia en la evaluación.
- Comunidad: Lo conforma el entorno social en el que se ubica cada organización. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Si bien no es receptor directo de las políticas de prevención, sí que lo es de las acciones emprendidas en los terrenos medioambientales y/o de seguridad exterior. Actualmente es inexcusable que una actividad empresarial desatienda las demandas de respeto al medio natural y a la salud de las personas de sus alrededores. Por ello, la evaluación otorga una gran relevancia a éste grupo.
- Clientes y/o usuarios: Este colectivo tiende a ser tratado de manera responsable de forma natural, a excepción de empresas o grupos de empresas con gran poder sobre el mercado. Engañar o no tratar debidamente a los clientes pone en peligro la principal fuente de ingresos.
Aviso
No obstante, este grupo de interés recibe una importancia menor en el modelo de evaluación.
- Accionistas: Los accionistas también son tratados responsablemente de manera natural. Una empresa que mienta o esconda información sensible a sus accionistas está arriesgando su propia existencia.Entre las Líneas En la evaluación este colectivo también recibe una importancia menor.
- Proveedores: Toda empresa necesita de los bienes o servicios que otras organizaciones le proporcionan para su actividad propia. Cabe esperar que cada empresa seleccione responsablemente a sus proveedores clave, de lo contrario la calidad de sus productos o servicios podría verse dañada. Se asume que este colectivo también recibe una importancia menor.
Fuente: Nota Técnica de Prevención 1.043, “Eficacia preventiva y responsabilidad social empresarial (I)”, Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, España, 2015.
Responsabilidad Social Corporativa
En los últimos años se ha visto un aumento tanto en la demanda como en la práctica de la Responsabilidad Social Corporativa (RSE), en la cual las empresas asumen obligaciones éticas para con las partes interesadas, la sociedad y el medio ambiente y lo hacen por encima de los requisitos de las leyes y regulaciones. Se ha puesto de moda elogiar la RSE como una práctica de ganar-ganar para los negocios y la sociedad; Sin embargo, es una práctica llena de problemas.
En todas las actividades de RSE en las que se han comprometido las empresas, hemos visto grandes fallas en la conducta ética, que han resultado en una serie de quiebras, quiebras bancarias, rescates gubernamentales, una crisis crediticia y amenazas generalizadas para el sistema financiero mundial. La seguridad económica de miles de millones de personas en todo el mundo se ha puesto en peligro por la conducta supuestamente socialmente responsable de las empresas.Entre las Líneas En el actual clima de miedo con respecto a la inestabilidad económica global, es probable que haya una cierta cantidad de pensamiento irracional y descuido en la construcción de soluciones para los problemas existentes. La RSE ha sido una solución popular para los problemas éticos en los negocios y los problemas de justicia en la sociedad global, y es probable que se confíe en una solución tan descuidada. ¿Debemos contar con la RSE para resolver estos problemas? ¿Cambiará la RSE la corriente de la actual crisis financiera?
Sostengo que no debemos recurrir a la RSE para mejorar las dificultades económicas actuales o para crear una sociedad global justa.Entre las Líneas En su lugar, debemos fortalecer la supervisión gubernamental (o, en ocasiones, de la Administración Pública, si tiene competencia) sobre las empresas y asignar mayor responsabilidad moral a las personas que tienen responsabilidad limitada por el comportamiento corporativo. También debemos diseñar mecanismos para responsabilizar legalmente a las personas por los efectos de sus acciones en los mercados en general.Entre las Líneas En última instancia, los gobiernos deben repensar la estructura de gobierno de las corporaciones para garantizar que las corporaciones se adhieran a los principios de justicia.
Como veremos, la RSE pone en peligro la capacidad de los gobiernos para cumplir su función como guardianes del bienestar público. La RSE se ha convertido en la noción de que las corporaciones deben actuar como estados que reemplazan a los estados nacionales para proteger los derechos de los ciudadanos. La verosimilitud de un estado corporativo se vuelve tanto más evidente una vez que nos damos cuenta de que las corporaciones se entienden mejor como mercados que como empresas privadas. La lógica de esta analogía nos llevará a abandonar la solución de RSE y, en cambio, a forjarnos en el terreno de la justicia para las empresas.
Problemas con la globalización, la RSE estratégica y el estado corporativo
En contra de la intuición, la RSE puede ser más peligrosa cuando la practican las empresas multinacionales y transnacionales que operan en el ámbito económico global. Por un lado, la globalización impulsa la demanda de RSE, es decir, donde los gobiernos no protegen los derechos humanos y el medio ambiente porque son débiles, corruptos o antidemocráticos.
Otros Elementos
Por otro lado, la RSE permite a las empresas usurpar el poder y la autonomía de los gobiernos. La corporación socialmente responsable viene a reemplazar al gobierno como la institución para impartir justicia y promover el bienestar social.
Debido a que la maximización de la riqueza es la función principal de las empresas, los ejecutivos están obligados a buscar la RSE solo cuando es estratégico que lo hagan.Entre las Líneas En tiempos económicos difíciles, la RSE no será una forma confiable de asistencia para los países en desarrollo. Más problemáticamente, el motivo de lucro de las corporaciones crea un incentivo para que interfieran con las actividades de cualquier institución que impida el objetivo de crear riqueza.
De hecho, la RSE podría adoptarse como una estrategia para reducir el ámbito político de la sociedad, debilitar o controlar los gobiernos nacionales y las organizaciones intergubernamentales, y minimizar o eliminar las leyes, regulaciones y restricciones.Entre las Líneas En su documento de 1958 “Los peligros de la responsabilidad social”, Theodore Levitt anticipó esta eventualidad, argumentando que la RSE causa una disolución preocupante de la distinción entre los sectores público y privado y que eventualmente (finalmente) llevaría a un mayor poder corporativo, en detrimento del gobierno.
Otros Elementos
Además, las corporaciones tienen pocos controles contra operar como instituciones injustas que promueven la anarquía global o la autocracia corporativa, violando la libertad y corrompiendo el sistema de mercado. Irónicamente, esta posibilidad es la inversa de la amenaza socialista que el libertario Milton Friedman atribuyó a la RSE en su artículo de 1970.
Los recientes desarrollos en la literatura de Ciudadanía Corporativa (CC) corroboran las preocupaciones de Levitt y Friedman. CC es un concepto relativamente nuevo y la diferencia entre CSR y CC está mal definida.Entre las Líneas En el documento de 2005 de Matten and Crane, “Ciudadanía corporativa: hacia una conceptualización teórica extendida”, argumentan que CC involucra a corporaciones que actúan como gobiernos sustitutos de estados nacionales inadecuados en el sentido de que garantizan los derechos sociales, civiles y políticos de los ciudadanos.Entre las Líneas En su opinión, las empresas no son ciudadanos, sino que promueven los derechos de ciudadanía donde los gobiernos no lo hacen debido a la apatía de los votantes, el desarrollo insuficiente o los problemas supranacionales (es decir, el cambio climático).
Aunque Matten y Crane reconocen que un rol tan expandido para las corporaciones no es deseable porque carece de mecanismos de rendición de cuentas a los ciudadanos, parecen pensar que CC puede ser un recurso para las deficiencias actuales en la gobernabilidad global.
Puntualización
Sin embargo, este recurso puede ser peligroso para la libertad y la democracia a largo plazo. Como reconocen Matten y Crane, los gobiernos a veces no logran garantizar los derechos de los ciudadanos debido al cabildeo corporativo y las contribuciones a los partidos políticos. El problema que no reconocen es que, al hacerlo, las corporaciones crean la necesidad del problema de gobierno que buscan resolver.Entre las Líneas En “The Economic View of Corporate Citizenship” (2008), Ludescher, McWilliams y Siegel han calificado a Matten y Crane en la cuenta de CC como defensor de un “estado corporativo”. ”Y argumentan que los CC deben interpretarse como una versión auto legitimada de una RSE con un empleo estratégico. El argumento es que económicamente, una motivación importante para que las corporaciones se involucren en CC es demostrar el valor de las corporaciones para la sociedad y, por lo tanto, mantener su capacidad de generar ganancias. Desde este punto de vista, el CC que legitima un papel similar al de un estado para las empresas podría ser rentable, pero sigue siendo antidemocrático. Si la CSR o CC se implementaran en forma general, el estado corporativo podría suplantar al estado nación democrático. pero sigue siendo antidemocrático. Si la CSR o CC se implementaran en forma general, el estado corporativo podría suplantar al estado nación democrático. pero sigue siendo antidemocrático. Si la CSR o CC se implementaran en forma general, el estado corporativo podría suplantar al estado nación democrático.
El propósito de las corporaciones es crear riqueza. A pesar de ser comercializados públicamente, son empresas privadas bajo la ley. David Ellerman ha señalado en “Translatio versus Concessio: Recuperando el debate sobre los contratos de enajenación con una solicitud para el contrato de trabajo de hoy” que, dado que los accionistas tienen el derecho definitivo de dirigir las actividades de la firma a través de sus agentes, las empresas se rigen de manera autocrática. A pesar de todo lo que se habla de democracia de accionistas, el hecho importante es que los accionistas gobiernan a los trabajadores y otras partes interesadas a través de su control sobre los ejecutivos. Por supuesto, en la práctica, son los ejecutivos quienes tienen todo el control y se remuneran generosamente con él. Se supone que los ejecutivos deben servir a sus directores, los accionistas.
En contraste, los gobiernos están destinados a promover y defender el bienestar social y asegurar las necesidades y derechos económicos y no económicos del público.Entre las Líneas En las instituciones democráticas, los ciudadanos tienen el derecho final de determinar los objetivos públicos y los medios por los cuales sus funcionarios representados servirán a esos objetivos. Así, las corporaciones sirven a los objetivos de riqueza de sus propietarios, mientras que los gobiernos sirven a los objetivos sociales de sus ciudadanos. Si las corporaciones van a asumir el rol del gobierno, entonces debemos entender la naturaleza de la forma corporativa de empresa y decidir si se debe modificar para incluir las mejores partes de la función del gobierno en la sociedad. ¿Qué es una corporación? ¿En qué debería convertirse?
Reconceptualizando la Corporación
Un breve recorrido a través de algunas teorías de la empresa nos permitirá desafiar la noción de que las empresas son empresas privadas que deben dirigirse para beneficio de los accionistas.
Detalles
Las empresas no siempre han sido valoradas como los mejores instrumentos para la creación de riqueza y su papel en la sociedad ha evolucionado considerablemente con el tiempo. Adam Smith (1723-1790, importante filósofo social y economista) argumentó que la sociedad anónima, un precursor de la corporación de hoy, era competitivamente inviable debido al hecho de que los gerentes no son los últimos responsables del éxito o el fracaso de la compañía y, por lo tanto, pueden verse tentados a gastar dinero. Su visión del capitalismo se basó en el supuesto de que los tipos de empresas que compiten entre sí serían empresas de propiedad privada de empresarios. Durante algún tiempo, las corporaciones podrían recibir una carta del estado solo si su negocio cumplía un objetivo público que ningún empresario privado podría arriesgar o reunir para asegurar la capital. Ha habido un debate de larga data sobre si las corporaciones deberían tener fines privados o públicos.
Un paso importante en la dirección de criticar la naturaleza privada de las corporaciones se dio en 1932 por Berle y Means en The Modern Corporation and Private Property (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Berle y Means observan que el comercio público de acciones da lugar a una “separación de propiedad y control” entre quienes invierten en capital y los ejecutivos que administran la empresa. Esta pérdida de control de los accionistas obliga a preguntarse si sería razonable considerar a los accionistas como propietarios. Clásicamente, la propiedad implica un conjunto de derechos que incluyen el control y la responsabilidad de la propiedad que se posee.
Pero incluso si los accionistas obtuvieran un mayor control sobre las corporaciones, todavía no serían propietarios en el sentido clásico debido a la institución de responsabilidad limitada. A diferencia del empresario clásico, los accionistas no son totalmente responsables del éxito o el fracaso de la empresa; Sólo son responsables en la medida de su inversión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Especialmente sin la total responsabilidad de las operaciones comerciales, los accionistas no deben ser considerados como propietarios privados de corporaciones (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Berle y Means, en última instancia, argumentan que la naturaleza pública de las corporaciones implica que deberían administrarse por el bien del bienestar público, en lugar de para beneficio privado.
Ronald Coase, en el lado opuesto del espectro ideológico, también consideró a las corporaciones como instituciones problemáticas en su importante documento de 1937, “La naturaleza de la empresa”.Entre las Líneas En una corporación, los trabajadores deben ceder el control a los gerentes que luego ignoran el mecanismo de precios y Planificar la actividad económica, que parece ser la antítesis de un mercado libre. Coase explicó la cesión de la libertad económica en las corporaciones de accionistas al postular la existencia de costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) para usar el mecanismo de precios, llamado costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) de transacción. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Dichos costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) incluyen el costo (o coste, como se emplea mayoritariamente en España) de adquirir información relevante y los costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) asociados con la negociación y la ejecución de contratos.
Una Conclusión
Por lo tanto, los trabajadores renuncian a la libertad en las empresas porque generalmente es más eficiente producir bajo la dirección de la autoridad en acuerdos jerárquicos.
El problema con las empresas que expone Coase es que los trabajadores y proveedores de otras formas de capital contratan a la empresa de tal manera que la gerencia dirige el flujo de recursos y determina los precios de los bienes que se venderán. Los trabajadores no actúan como contratistas privados que aceptan entregar los productos de su trabajo a los propietarios de capital; más bien, aceptan ser administrados por agentes de proveedores de capital que luego toman decisiones sobre cómo se debe asignar la mano de obra en toda la organización, es decir, dirigiendo a los trabajadores sobre cómo realizar sus tareas y trasladándolos de una tarea o departamento a otro. La autoridad de los ejecutivos determina en última instancia la asignación de recursos. La asignación de recursos se produce bajo la dirección de control,
La teoría de la agencia y la economía de los costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) de transacción ahora modelan a la corporación como un “nexo de contratos” entre las circunscripciones, como inversores, empleados, proveedores y clientes. La propiedad no es fundamental para esta teoría de la empresa, ya que las empresas se definen por sus contratos, que estructuran la propiedad de diferentes maneras.Entre las Líneas En “Teoría de la empresa: comportamiento gerencial, costos (o costes, como se emplea mayoritariamente en España) de la agencia y estructura de propiedad”, Jensen y Meckling han argumentado que las corporaciones deben compararse con los mercados en lugar de con las empresas de propiedad de empresarios clásicos del mundo de Adam Smith (1723-1790, importante filósofo social y economista).Entre las Líneas En su opinión, las corporaciones son mercados que son propiedad privada de los accionistas. Cuando combinamos las ideas de Coase, Jensen y Meckling, podemos ver que si las corporaciones son como los mercados, ciertamente no son mercados libres. Más bien, son economías planificadas de propiedad privada,
Sin embargo, no es obvio, solo desde este punto, que haya algún problema con las corporaciones. Las corporaciones compiten entre sí en la economía más grande, que en general es gratuita (no hay un gobierno global que regule las transacciones entre ellas). Los mercados laborales, los mercados para la mano de obra administrativa, los mercados de capitales, etc., actúan como importantes controles del poder de cualquier corporación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Si a los trabajadores no les gusta la forma en que se manejan en las empresas, pueden buscar empleo en una corporación diferente. Si los ejecutivos no están satisfechos con su compensación, pueden ir a otra parte. Si los proveedores de capital no están satisfechos con el rendimiento (véase una definición en el diccionario y más detalles, en la plataforma general, sobre rendimientos) de sus inversiones, pueden invertir en otros lugares.
Pormenores
Las adquisiciones hostiles también sirven como un importante control de los abusos gerenciales; Los asaltantes corporativos pueden ofrecer a los accionistas un mejor trato e intentar administrar las empresas de manera más rentable después de comprarlas. La competencia entre empresas también garantiza que la forma más eficiente de empresa se vuelva dominante en el mercado en general. Los economistas explican la prevalencia de las corporaciones de “propiedad” de los accionistas al observar que la competencia entre estas firmas más estándar y las que tienen diferentes estructuras de propiedad, como las cooperativas de trabajadores, proveedores o consumidores, conduce a una preferencia por la estructura de propiedad más eficiente.
Detalles
Las empresas de propiedad de los accionistas emergen como las más fuertes. Los economistas explican la prevalencia de las corporaciones de “propiedad” de los accionistas al observar que la competencia entre estas firmas más estándar y las que tienen diferentes estructuras de propiedad, como las cooperativas de trabajadores, proveedores o consumidores, conduce a una preferencia por la estructura de propiedad más eficiente.
Detalles
Las empresas de propiedad de los accionistas emergen como las más fuertes. Los economistas explican la prevalencia de las corporaciones de “propiedad” de los accionistas al observar que la competencia entre estas firmas más estándar y las que tienen diferentes estructuras de propiedad, como las cooperativas de trabajadores, proveedores o consumidores, conduce a una preferencia por la estructura de propiedad más eficiente.
Detalles
Las empresas de propiedad de los accionistas emergen como las más fuertes.
Sin embargo, el hecho es que el mercado libre global de hoy está dominado por la competencia entre varios mercados de mando. Dada esta conceptualización moderna de la corporación, ¿es una buena idea la RSE?
De la RSE y del CC a la Justicia
Una vez que consideramos a las corporaciones como mercados, nos damos cuenta de que debemos alterar nuestras expectativas de responsabilidad corporativa. Jensen y Meckling sostienen que la RSE es un concepto sin sentido porque los mercados no son el tipo de entidades a las que se puede aplicar de manera significativa el término responsabilidad.Entre las Líneas En cierto sentido, este punto es una versión actualizada de la afirmación de Friedman de que “solo las personas pueden tener responsabilidades”, “pero no se puede decir que“ empresas ”en su conjunto tienen responsabilidades”. Si una empresa es similar a un mercado, entonces, como Negocios en general, no es responsable de nada. Con Friedman, Jensen y Meckling enfatizan la responsabilidad de las personas dentro de una empresa. Por ejemplo, los agentes, los ejecutivos, tienen obligaciones contractuales con los accionistas y otros grupos para maximizar el valor de la empresa.
Pero estos rechazos de la responsabilidad corporativa plantean la cuestión moral de la justicia. Si las corporaciones son economías planificadas de propiedad privada, entonces la relevancia de la RSE retrocede, pero solo porque, comparativamente, las cuestiones de justicia se vuelven prominentes. La razón es que los mercados, a diferencia de las empresas, son esencialmente instituciones públicas y, como tales, son asuntos de interés social y político. Dicho de otra manera, los mercados son instituciones socialmente compartidas, cuya naturaleza se determina a través de procesos políticos.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Una Conclusión
Por lo tanto, surgen preguntas sobre si esos procesos políticos y los resultados de las decisiones para la estructura económica son justos.
Detalles
Las empresas, aunque también son críticas para la vida social en el sentido de que afectan a otras personas que contratan o hacen negocios con la empresa, son de propiedad privada y no son instituciones sociales fundamentalmente compartidas.
Las empresas son esencialmente las empresas de individuos que poseen el capital utilizado para la producción de ganancia o beneficio privado, donde los propietarios controlan y asumen la responsabilidad del uso que se hace de ese capital en otros. Las corporaciones, por otro lado, son esencialmente mercados que adquieren capital a través de un contrato y algunas veces asignan el control sobre el uso de ese capital a los proveedores de capital que renuncian a un derecho contractual a un ingreso fijo a cambio de un control y un derecho a un ingreso residual.Entre las Líneas En las corporaciones, nadie, ni siquiera los propietarios nominales que controlan el uso del capital, es totalmente responsable de los efectos de los compromisos contractuales sobre la rentabilidad de la corporación en general, por no hablar de los efectos de los compromisos contractuales en todos los demás (contratos). y no contratantes) partes.
La transición de la RSE a las cuestiones de justicia es inevitable si la corporación es un mercado. Podríamos responsabilizar éticamente a todos los participantes en el mercado por la forma en que se relacionan entre sí, pero no responsabilizaríamos a ninguno de los participantes por el efecto de sus contratos en el sistema en general. Cuando un mercado se estrella, no culpamos a un solo individuo, aunque la reciente crisis financiera ha revelado una tendencia a culpar a ciertas partes interesadas, corporaciones, industrias, gobiernos e incluso culturas. Podría ser más razonable responsabilizarlos a todos en cierta medida: en cierto sentido, todos los participantes del mercado tienen una responsabilidad limitada por el florecimiento o las fallas de los mercados. [rtbs name=”mercados”] Es la institución de responsabilidad limitada la que hace a las corporaciones funcionalmente equivalentes a los mercados y diferentes a las empresas comerciales.
Las preguntas de justicia se aplican a las corporaciones y otras instituciones del mercado, estén o no estructuradas de tal manera que nominalmente le otorguen la propiedad de un conjunto selecto de individuos que participan en la institución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La asignación de derechos de propiedad privada a los accionistas en una corporación no es la base de la corporación, sino un producto de la toma de decisiones individuales que se produce en el contexto de un sistema más amplio cuyas reglas de operación están legítimamente sujetas a cuestiones de justicia. El hecho de que las empresas sean a menudo de propiedad privada no significa que no sean instituciones públicas a las que se aplican las consideraciones de justicia. Más bien, las corporaciones, que surgen y se forman a través de relaciones contractuales en un mercado libre, son entidades creadas públicamente.
Si las empresas son mercados y analizamos la economía política en términos del concepto de justicia, entonces la cuestión moral relevante acerca de las corporaciones no es si deberían ser socialmente responsables, sino si estas nuevas clases de instituciones de mercado son justas, y si no, qué Sería necesario hacerlos justos.Entre las Líneas En otras palabras, no preguntamos si el trigo o el mercado de valores se están comportando de manera responsable, para usar los ejemplos de Jensen y Meckling, pero sí preguntamos si el trigo o el mercado de valores están estructurados de manera justa, es decir, si la estructura del sistema se adhiere a Principios apropiados de justicia. También podríamos preguntarnos si los participantes individuales que tienen responsabilidad limitada por esos mercados se están comportando de manera responsable.Entre las Líneas En otras palabras, podríamos tener a todos los actores del mercado, que en las corporaciones son sus partes interesadas, responsables de los roles que desempeñan en la mejora o disminución de la justicia del mercado o corporación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esta responsabilidad de defender la justicia sería adicional a la responsabilidad ética de cumplir con las obligaciones contractuales y respetar la dignidad de otros electores.
Por supuesto, la teoría de la justicia con la que uno está comprometido afectará la evaluación de la justicia de los mercados. [rtbs name=”mercados”] Es probable que un libertario diga que un mercado desregulado, liberalizado, que no es de propiedad pública, se debe a que ese mercado protege los derechos de libertad. Un socialdemócrata diría que un mercado regulado, proteccionista, (al menos parcialmente) de propiedad pública es justo, porque ese mercado protege un conjunto ampliado de derechos y promueve otros valores además de la libertad. [rtbs name=”libertad”] Al plantear la cuestión de la justicia con respecto a las corporaciones, el punto no es imponer una concepción específica o partidista de la justicia a las corporaciones, sino observar que la estructura apropiada de sus acuerdos económicos debe estar sujeta a evaluación política.
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Puntualización
Sin embargo, está claro que los gobiernos, en la medida en que son democráticos, tienen un papel importante que desempeñar para garantizar la justicia corporativa. Decir que una corporación es una institución pública no significa que deba ser propiedad de los ciudadanos de una nación determinada, sino que sus propósitos y estructura pueden y deben ser conformados por el gobierno.
La RSE es una doctrina engañosa y distraída que nos ciega a los verdaderos problemas políticos que enfrentamos en una era de globalización económica- o internacionalización de la economía- corporativa. Necesitamos examinar los principios de justicia que creemos que deberían estar operativos en los mercados en general y preguntarnos si esos mismos principios también deberían aplicarse a las empresas consideradas como un subconjunto del mercado más amplio. Mientras las corporaciones se formen a través de estatutos estatales, es responsabilidad del gobierno garantizar que las corporaciones sean solo instituciones. Los gobiernos deben decidir qué tipo de esquemas de propiedad, estructuras de gobierno y distribución de ingresos son justos. Dado que los accionistas no son totalmente responsables, no es obvio que deban tener el derecho de controlar la corporación y gobernar a los otros grupos. Las cooperativas de trabajadores o consumidores pueden ser más justas, y si es así, luego debemos explorar los medios por los cuales el gobierno puede hacer que esas formas de empresa sean más viables económicamente. Si las corporaciones de propiedad de los accionistas se consideran más justas, entonces se debe dedicar una discusión pública seria al problema de fomentar una mayor responsabilidad. O bien se debe abolir la institución de responsabilidad limitada o se deben establecer otros mecanismos que hagan responsables a los accionistas, ejecutivos y otros actores clave de sus acciones en el mercado corporativo en su conjunto. Como no podemos crear una responsabilidad total para los mercados en general, fomentar una mayor responsabilidad en los mercados corporativos puede ser una mejor manera de reforzar la acción responsable en la sociedad en general que simplemente “resolver” el problema convirtiendo a las empresas en instituciones totalmente privadas. Dada una visión optimista de la naturaleza humana, podríamos simplemente pedir a todos los individuos que asuman voluntariamente la responsabilidad moral de las corporaciones. Alternativamente, podríamos diseñar mejores sistemas para responsabilizar legalmente a las personas por los efectos de sus acciones en los mercados en general. De cualquier manera, depende del gobierno decidir el destino de las corporaciones en la sociedad global.
Autor: Williams, abril de 2009
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Bibliografía
- BESTRATÉN, M. Y PUJOL LUIS. Responsabilidad social empresarial y condiciones de trabajo. Revista: Prevención, Trabajo y Salud. INSHT. Nº 31, pag. 25-40.
- BESTRATÉN, M. Y PUJOL LUIS. Ética empresarial y condiciones de trabajo. Revista: Seguridad y Salud en el Trabajo. INSHT. Nº 42, pag. 6-17.
- POY, XAVIER (SGS TECNOS). Estudio de campo sobre la integración de la Preven ción de Riesgos Laborales a la Política de Responsabilidad Social y su contribución al éxito empresarial. INSHT, 2013.
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Sin duda, es un desarrollo positivo que las corporaciones multinacionales estén prestando cierta atención a estos temas. ¿Pero debería ser realmente el monitoreo parte de la RSE? No estoy muy seguro.
Durante varios años, dirigí un programa de cumplimiento para una gran empresa de calzado, y apoyo firmemente a las empresas tenedoras responsables de supervisar sus cadenas de suministro. A lo que me opongo es colocar el monitoreo de fábrica bajo el paraguas de CSR. La mayor parte del monitoreo se relaciona con el cumplimiento de las leyes laborales. Pero al combinar el cumplimiento de las leyes existentes, por un lado, y los objetivos aspiracionales que van más allá de los mandatos legales existentes, por otro lado, la RSC diluye el incentivo para que las empresas mejoren las condiciones. La ubicación de los temas legales y regulatorios bajo la rúbrica de RSE les permite caer en una categoría “opcional”. Diferenciar el cumplimiento de la ley como una expectativa distinta podría fortalecer el caso cuando se solicita a las multinacionales que aseguren estándares básicos, que podrían cumplirse en muchos países cumpliendo Con la normativa laboral vigente.
Las conferencias en todo el mundo ahora se comercializan para contratar a propietarios de fábricas que fabrican para marcas internacionales, con “CSR invariablemente en el título. Sin embargo, las sesiones se relacionan en gran medida con la legislación laboral. Aunque no es en absoluto intencional, este lenguaje combina lo que se requiere con lo que se desea .
Esta confusión se vuelve más perjudicial a medida que crece el debate sobre la RSE. A principios del año pasado, The Economist dirigió una sección especial sobre RSE. Clive Crook, editor adjunto de la revista, expresó su escepticismo sobre la RSE en varios artículos. Pero como la mayoría de los críticos de la RSE, Crook reconoció que es una cuestión que las empresas deben respetar el ámbito regulatorio. (Aunque lamentablemente, una vez escuché a un vicepresidente senior afirmar que el cumplimiento legal es esencialmente un “problema cultural”). Este requisito básico generalmente recibe un gesto benigno, como si se cumpliera con el cumplimiento de las leyes y regulaciones existentes.
El Financial Times cubrió un informe emitido por una organización europea sobre el impacto del monitoreo global de las fábricas y señaló: “Las auditorías sociales de las fábricas de prendas de vestir en los países en desarrollo no detectan horas extras excesivas y forzadas, trato abusivo de los trabajadores y violaciones de la libertad sindical. .. Y Anuja Mirchandaney, de The Hindu Times, citó las violaciones a la ley laboral como un problema importante en la industria de la confección de la India: “A los trabajadores no se les paga ni siquiera a los salarios legales, ya que el pago está vinculado a alcanzar metas de producción excesivamente elevadas; . En resumen, el mundo del outsourcing global tiene un largo camino por recorrer para lograr el cumplimiento legal.
Cuando los subcontratistas, incluso aquellos que están sujetos a monitoreo, siguen violando rutinariamente la legislación laboral local, los programas de RSE y sus defensores pueden estar enturbiando las aguas. La comunidad de defensa presenta demandas salariales, por ejemplo, la exigencia de que los subcontratistas paguen un “salario digno”, que son aspiracionales. Pero instar a las multinacionales a pagar salarios más altos supone que los salarios legales ya se están pagando. Cuando los salarios se consideran únicamente como un problema de RSE Los críticos dentro y fuera de las empresas pueden dejar de lado la discusión salarial rechazando las demandas de “salarios dignos” por poco realistas.
Lograr que las multinacionales y sus subcontratistas cumplan con las leyes laborales locales no será fácil. Muchos países, al norte y al sur, no dirigen recursos suficientes para su aplicación. Persisten las prácticas de manejo que evaden las regulaciones. Además, las leyes laborales pueden ser difíciles de interpretar. Pero los proveedores, las empresas y los países no pueden señalar estas dificultades para eludir la responsabilidad legal. El cumplimiento legal será difícil de lograr, ya sea dentro de la rúbrica de CSR o no, pero extraer el cumplimiento legal de CSR tiene la ventaja de sacar a la luz una serie de problemas laborales y salariales que la ley exige que las empresas atiendan.
Ante la actual controversia de la RSE, fortalezcamos las expectativas de las corporaciones y los gobiernos reiterando su responsabilidad fundamental ante la ley, no ante la comunidad de la RSE. Las empresas, los gobiernos y las ONG continuarán debatiendo sobre la RSE, pero el cumplimiento legal no debería estar sujeto a debate.