Acuñación
En la década de 1770 las máquinas de vapor de Matthew Boulton y el inventor escocés James Watt pusieron a disposición nuevas fuentes de energía que pronto se adaptaron al proceso de acuñación. Inicialmente utilizados para golpear tokens comerciales, estos métodos fueron finalmente adoptados por la Royal Mint en Londres. Los experimentos produjeron nuevos aceros que podrían hacer frente a las tensiones mucho mayores implicadas, mientras que un invento francés, el pantógrafo, o máquina reductora, permitía la fabricación de un diseño estandarizado para cada denominación, todos reproducidos de manera idéntica pero a diferentes escalas. (Véase también acerca de la macroeconometría, y la economía monetaria en esta plataforma digital.)