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Reflexión Filosófica sobre la Belleza

La belleza de las formas de un tigre en actitud de salto está profundamente vinculada con el «ámbito» de predación que tal figura sugiere. En las estilizadas formas de la gacela de Grand, que embellece las llanuras africanas, quedan brillantemente de manifiesto los campos de actividad que ella funda a impulsos de su instinto de conservación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Las actitudes expresivas: tensión, ternura, temor, ayuda, agresividad, etc., son, vistas con la debida penetración genética, actitudes «ambitales», ya que significan la cofundación de un campo relacional de sentido que, en virtud de las leyes de selectividad y evolución, influye decisivamente, a lo largo de los amplios periodos históricos, en la configuración de los seres vivos. Los mismos colores elementales ejercen una especie de función «ambital» en cuanto colaboran a fundar climas de acogimiento, exaltación, depresión, etc.

Belleza en la Historia de la Filosofia

Podemos distinguir en los escritos del filósofo David Hume una teoría de la belleza anterior y otra posterior. La primera aparece en el libro 2 del Tratado de la Naturaleza Humana, publicado en 1739. Hume argumenta que “la belleza no es más que una forma, que produce placer”. Esta afirmación no pretende ser una definición, ya que Hume dice que la belleza no puede ser definida. Sostiene que innumerables ejemplos de objetos bellos apoyan esta opinión, así como el hecho de que solo podemos discernir la belleza sintiendo placer.En el Tratado Hume describe repetidamente la belleza como una cualidad de los objetos. En general, el fenómeno de lo «bello» presenta diversas vertientes de tal modo diferenciadas que no cabe ofrecer una definición precisa y exhaustiva del concepto de belleza sin riesgo de unilateralidad. La belleza, como la verdad, es siempre polifónica, armónicamente compleja y dinámica. Es imprescindible, en consecuencia, conceder a tal concepto un cierto margen de libertad, a fin de que pueda saturarse de sentido a medida que se someten a detenido análisis las diversas formas de lo bello.

Belleza

La fea verdad: todos sabemos que nuestra cultura valora el buen aspecto, ¿significa eso que los feos están oprimidos?. La fea savia de nuestro espíritu y nuestra energía, lo que nos deprime sobre el futuro de nuestra especie, venía a decir Nietzsche. Las personas guapas pueden ser más propensas a caer en el adulterio, por ejemplo, simplemente porque las mira fijamente a la cara tan a menudo.

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