Evaluación de Equipos de Trabajo
La perspectiva de la alta dirección se ofrecía como una lente a través de la cual podíamos ver el cómo y el porqué de la influencia de la alta dirección en las organizaciones. De hecho, se ofrecía la elección estratégica como el eslabón perdido entre las diversas explicaciones de la variación organizativa. Así, los modelos teóricos que hemos revisado intentan explicar la estructura organizativa de forma aislada. A los modelos de entonces les faltaba el elemento esencial e insustituible de la interpretación, la valoración, la acción y la elección de los directivos. La perspectiva del nivel superior ofrecía un marco mediante el cual ese elemento esencial podía modelarse, comprenderse e incorporarse a las explicaciones de los resultados organizativos. Sin embargo, lo que parece estar ocurriendo es que la historia se está repitiendo. El equipos de alta dirección es una lente a través de la cual podemos examinar, no sólo cómo funcionan los equipos, sino más bien cómo las operaciones de los equipos influyen en los resultados de la empresa. ¿Cuántos estudios sobre el equipos de alta dirección concluyen con una advertencia sobre la inconsistencia de los hallazgos y los desafíos de abrir la caja negra? En esencia, esa caja negra es la elección humana, elaborada a través de las interpretaciones e interacciones de la coalición dominante. ¿Cuántos estudios de equipos de alta dirección se centran en las tendencias centrales y las variaciones dentro del equipo? Tal vez sea hora de considerar la sustancia que subyace a esas tendencias y variaciones. ¿Son algunas experiencias simplemente mejores que otras? ¿Son algunas personalidades lo suficientemente fuertes como para superar el peso del desacuerdo entre el equipo? ¿Es el propio equipos de alta dirección más o menos relevante en presencia de determinados tipos de CEO? Por último, ¿debemos relajar las restricciones de tamaño y pureza de la muestra, en aras de obtener nuevas e importantes percepciones?