Estética Oriental
El menosprecio del reino sensorial como mera ilusión (“el velo de Maya”), característico de gran parte de la religión india, iba de la mano de una filosofía de la encarnación (karma), que otorgaba un papel distintivo al arte tanto como instrumento de culto como de deleite terrenal. La música, en China, debe ser majestuosa y digna, contribuyendo a la armonía interior que es la base del buen comportamiento, y todo el arte es más noble cuando se incorpora a los rituales y tradiciones que refuerzan la estabilidad y el orden de la vida social. El dominio de los escrúpulos estéticos sobre la vida japonesa tiene, como instancia culminante, la ceremonia del té -una maravilla de ballet social restringido- a cuyo estudio se han dedicado vidas enteras. Asociado a este triunfo de los modales hay un arte del humor y la evocación, en el que el significado se encuentra en el pequeño gesto concentrado, la repentina revelación de un significado trascendente en lo más ordinario y sin pretensiones.