Uno de los temas de la filosofía de la física es la interpretación de las teorías físicas en cuanto a sus presupuestos o implicaciones ontológicas: Si una determinada teoría física describe bien nuestro mundo, se deduce, al menos para los realistas científico-teóricos, que estas teorías proporcionan información sobre la estructura de la realidad. La interpretación y reconstrucción racional de la mecánica de partículas clásica (newtoniana) ya plantea problemas en este sentido. Los problemas de interpretación de la física estadística, la mecánica cuántica y la relatividad son aún más complicados. En las décadas de 1980 y 1990 los investigadores empezaron a estudiar la influencia de la estructura de las leyes fundamentales de la física en la cuestión de qué tipo de cálculos son posibles en principio. Además, en la actualidad se acepta ampliamente como condición de adecuación para cualquier teoría física fundamental propuesta que ésta contenga una explicación de cómo los habitantes sensibles del universo que describe podrían llegar a tener razones para creer que la teoría es verdadera. Como ya se ha mencionado brevemente, se ha intentado comprender cómo la estructura de las leyes físicas fundamentales puede dar cuenta de las asimetrías del acceso epistémico humano al pasado y al futuro y de la intervención causal en ellos, asimetrías que son básicas para el papel del tiempo en los asuntos humanos. En algunos círculos se considera que estos avances suponen la apertura de una nueva frontera distintiva en la física teórica.