La Teoría de las Coaliciones de Partidos
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La teoría de las coaliciones y las coaliciones de partidos
La teoría de las coaliciones y las coaliciones de partidos bajo el ángulo del derecho electoral: La primera aproximación del tema indicaría que una coalición que gane el todo, de hecho liquida al perdedor que queda sin nada, sin embargo, a niveles políticos hay que tener en cuenta que los partidos son agregadores de intereses y que éstos son notoriamente contradictorios, por lo que ganar todo, paradójicamente, puede significar no ganar nada, pues los intereses del total de quienes ganan son contrapuestos y de inmediato se presentara un nuevo conflicto dentro de esa coalición ganadora.
Volviendo a NEUMANN y MORGENSTERN (1944) hay que tener en cuenta que en la teoría de juegos “game” [juego] solo refiere al conjunto de reglas en sí mismas, mientras que las contiendas específicas son “plays of the game” [eventos del juego]. O sea, se trata de definir reglas de juego y no describir juegos en sí mismos.
Reglas
Por consiguiente la primera e importante regla de las coaliciones sería:
“En situaciones sociales, en juegos similares a la participación de n-personas, donde el juego es a ‘suma 0’, con recompensas laterales [side-payments], los participantes crearán coaliciones tan grandes como ellos crean que aseguran el triunfo, pero no más allá de eso” (RIKER, 1963:47).
Si una coalición fuese tan fuerte que, de hecho, elimina a toda otra el juego político, terminando con la posibilidad de seguir practicando el juego, probablemente recomience con la constitución de nuevos actores, a partir de la división de esa coalición excedente, aplastante. RIKER señala como ejemplo de coaliciones aplastantes en los EEUU las siguientes: la formada en los años 1820 que eliminó a los federalistas, la desaparición de los Whig en 1851 y la de los demócratas en 1872.Entre las Líneas En todos los casos le siguió una reconstitución del sistema político.
Nuevo Juego
En otros casos la conformación de la coalición lleva a la desaparición del juego y la creación de uno nuevo, como en México, donde el PRI traslada a su seno la posible competencia bajo reglas completamente diferentes.
En Brasil, para evitar ese propósito, en tiempos de Getulio Vargas se alentó la creación de dos partidos oficialistas, el Partido Trabalhista Brasileiro y el Partido Demócrata Trabalhista, de modo de simular una competitividad y evitar ese tipo de triunfo aplastante que dejaría sin contrincante y una vacancia en el campo de los adversarios, que son muy necesarios para poder llevar adelante cualquier juego. Sin rival éste no existe.
Formas de Competencia
Aun los regímenes de partido único, que cambian totalmente las reglas de juego deben permitir formas de competencia (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Aunque no se autorice la existencia de facciones internas, los contrapesos que supone la existencia de sectores partidarios, de la burocracia estatal, de las fuerzas armadas, etc., llevan a nuevas formas que permiten que el juego no asuma el carácter de suma 0.Entre las Líneas En otros casos se traslada la controversia a quienes se visualiza como enemigos del sistema y se los marginaliza. El juego consiste en no salirse de un marco estricto, prefijado.
Sin embargo, no es fácil determinar cual es el grado en que la coalición alcanza su punto óptimo. El punto matemático exacto depende de la naturaleza de las reglas de juego fijadas. Por ejemplo, si se trata de ganar una elección parlamentaria, obtener el 51% de los votos es lo mínimo necesario y lo más rentable.Entre las Líneas En el caso de necesitarse la aprobación de una legislación especial que requiere 2/3 de votos de los integrantes de un cuerpo legislativo, ese es el número mínimo necesario.Si, Pero: Pero ese mero número puede no ser el necesario porque para conformar la coalición pueden requerirse muy diversas operaciones sobre los cuadros y sobre los adherentes de los partidos.
Detalles
El teorema minimax de NEUMANN dio una de las primeras pistas sobre el tema coaliciones que permitió tratarlo más allá de la descripción histórica de los procesos y las generalizaciones realizadas a partir de esa experiencia y del análisis de los textos jurídicos y de las posibilidades que había en ellos para hacer coaliciones.
El teorema busca bases para analizar la conducta humana sobre la base de posibles juegos alternativos vistas ciertas condiciones invariables.
Pormenores
Las alianzas serían entonces parte de estos juegos. El teorema parte considerando las condiciones necesarias para el juego:
1) Debe haber dos personas, o equipos de personas enfrentados.
2) El juego debe tener una condición de suma cero, o sea todo lo que gana un participante o equipo lo pierde el otro. Se supone que las ganancias y pérdidas son perfectamente mensurables.
3) Todo posible curso de acción debe ser conocido por ambas partes. 0 sea, es posible no solo saber las reglas del juego, sino las movidas del mismo. Esta condición de perfecta información, permite llevar al máximo la potencialidad del juego.
4) La condición de racionalidad supone que los jugadores tomarán un curso de acción que les permita lograr el mayor beneficio posible.
Problemas con el Teorema
Este teorema expresado por NEUMANN y MORGENSTERN (1944), sin embargo, tiene problemas al intentar aplicarse al ámbito de las decisiones políticas y sociales. Los trabajos de SHUBICK (1954), BUCHANAN y TULLOCK (1962), RIKER (1963), ATTALI (1972), para solo citar los más conocidos, señalan que es muy difícil, prácticamente imposible, satisfacer las condiciones primero y tercero y muy raramente ocurre con la segunda, aunque a efectos analíticos puede suponerse que hay un conjunto de dos equipos de jugadores enfrentados. Salvar la condición de racionalidad ha obligado también a operaciones arriesgadas.
LUCE y RAIFFA (1957) recurrieron a una definición tautológica: “Dada una situación social en la que existen dos cursos alternativos de acción que conducen a dos resultados diferentes y asumiendo que los participantes pueden ordenar esos resultados en base a una escala subjetiva de preferencias, cada uno de ellos elegirá el curso de acción de acuerdo con el resultado que más desee obtener”.
Obviamente a partir de esta definición todo curso de acción puede ser perfectamente racional y el tema parece difícil de tratar de acuerdo con una teoría racional de juegos, pues elimina el concepto base de la misma al ampliarlo de tal modo que todo curso puede ser visto como ajustado a las reglas. También elimina la posibilidad de la ‘suma 0’ en el juego al permitir que los cursos sean compatibles con la posibilidad de tener ganancias los participantes según puntos de vista claramente defendibles como adecuados a los intereses de cada participante. Por ejemplo: un grupo de jugadores puede desear perder y otro ganar y consiguientemente las acciones contrarias que harán son perfectamente racionales.
Partido Nacional
RIKER (1963) ha tratado de eludir la tautología y considera que ‘un jugador racional’ podría obtener un premio si se ajusta a ciertas reglas: “Dada una situación social dentro de ciertas instituciones que toman decisiones [decision-making institutions], (de los cuales los juegos de salón, la guerra y las elecciones son notables ejemplos) y dentro de las cuales existen dos cursos alternativos de acción con diferentes resultados en dinero, poder o éxito, algunos participante elegirán la alternativa que lleva al máximo beneficio y la menor pérdida [payoff]. Esa elección constituirá una conducta racional y será aceptada como definitiva mientras que la conducta de los participantes que no lo hagan no será necesariamente aceptada”.
Sin embargo, esta posición tiende a ser solo normativa, dado que no se ajusta a los criterios efectivamente empleados por muchos de los participantes en ‘juegos’. Valores no mesurables cuantitativamente y de gran incidencia en las decisiones no pueden ser tenidos en cuenta en ese marco. Efectos del azar, de la fortuna, tantas veces citada en los textos de MAQUIAVELLO, parecen no tener lugar en estas concepciones.
Puntualización
Sin embargo, debe señalarse que muchos de los que integran la corriente cultural política dominante en el mundo occidental, sin duda han sido penetrados por los valores del Iluminismo y sus diversos continuadores racionalistas, sean en variantes positivistas o aun marxistas y aceptan que puede reglarse el “juego” político.
Suma 0
El segundo punto en cuestión refiere a la condición que el juego tienda a ser “suma 0” (consulte más sobre estos temas en la presente plataforma digital de ciencias sociales y humanidades). Aunque esto difícilmente se da en la vida política, hay casos en los que analíticamente puede plantearse. Por ejemplo, una competencia electoral por cargos parlamentarios en circunscripciones uninominales es evidentemente un juego suma 0.
Indicaciones
En cambio, una competencia bajo reglas de representación proporcional puede no ser visto de este modo, pero, finalmente, dado el número finito de bancas y el conteo general de ganadores y perdedores puede llevar a verlo como ganancias y pérdidas netas para unos u otros.
El más importante avance logrado dentro de este marco teórico refiere al “principio del tamaño de la coalición”. DOWNS (1957) ha referido un aspecto que parece paradojal: todo partido político (tomado en este caso como clase especial de coalición) tiende a obtener el máximo de votos.Si, Pero: Pero contra esta tendencia se alza otra: los votos a obtener deben alcanzar solo un máximo en un punto subjetivamente fijado, el que marca la certeza de ganar, de acuerdo con los objetivos fijados, a partir del cual solo interesa mantener ese tamaño sin crecer.
Acuerdos
Los acuerdos son más fáciles de hacer a niveles de notables, con las cúpulas de las organizaciones, cuyo manejo antidemocrático y la rápida percepción de ganancias y pérdidas en la operación pueden ser patentes.Si, Pero: Pero ellos no actúan en el vacio. Deben tener en cuenta los diversos intereses de sus cuadros medios, de sus militantes de base, de sus adherentes, existentes y de los potenciales. Y para cada uno las percepciones de ganancias y pérdidas pasan a ser notoriamente diferentes.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
A mayor relevancia del tema a acordar seguramente éste deberá tener publicidad, ciertos grados de transparencia que afectarán los deseos de las cúpulas que deberán refrendar o no los acuerdos.
Dos problemas conexos
Esto refiere a dos problemas conexos. El primero es el de la información con que se ejecuta el juego. Las reglas de juego político, suponen, precisamente, ocultamiento de información, ‘bluffeo”, y todo artilugio que permita una mejor negociación, por consiguiente:
Cuanto más incompleta o imperfecta sea la información, es presumible que se conformen coaliciones más grandes de lo necesario para tratar de obtener los objetivos buscados (ganar o perder).
Muchas veces, el modo de vencer resistencias para conformar la coalición supone superar las distancias ideológicas entre los participantes de la misma. Esto implica que existan elementos que procuren la ‘conexidad’ entre los que se necesitan y por ello también se sobrepase el mínimo necesario. (AXELROD, apud ATTALI, 1972).
Distancias Ideológicas
Cuando las distancias ideológicas entre los posibles integrantes de una coalición de partidos sean altas, es posible que necesiten el concurso de otros elementos que permitan conectarlos, lo que puede provocar que la coalición sea más numerosa de lo necesario, para el objetivo previsto.
DOWNS (1957) ha encarado el mismo tema de otra forma, atendiendo a las particularidades de los sistemas partidarios del mundo nordatlántico en los cincuenta y sesenta. Refiriendo al caso de la existencia de dos partidos o dos coaliciones, señala la imposibilidad de asumir conductas racionales por parte de los dirigentes partidarios y de los votantes al mismo tiempo. Los partidos adoptan posturas ambiguas, son fuertemente agregadores de muy diversos intereses, se trata de partidos “atrapa-todo”, y consiguientemente es difícil para el electorado distinguir racionalmente conveniencias con base en el partido en sí mismo. Por lo tanto una conducta “racional” de los partidos, que tiende a diluir su perfil ideológico doctrinario tiende a hacer menos racional la conducta del votante. Por el contrario una conducta más “irracional” del partido tiende a hacer más racional la conducta del votante o adherente.
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Principio del tamaño mínimo y de desequilibrio
Por último, queremos indicar también que el principio del tamaño mínimo debe complementarse con el del desequilibrio.Entre las Líneas En esencia toda coalición es inestable y tendería a la eliminación de participantes en la misma. Dado que una coalición ganadora, por el hecho de serlo, acrecienta su poder o recursos y consiguientemente su número, tiende siempre a volver al tamaño mínimo necesario, aquél que hace más “rentable” gozar de los beneficios, al tener que compartirlos con menos, y, por lo tanto, tiende a expulsar a todos aquéllos que pueden ser considerados innecesarios. [1]
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Información sobre la Teoría de las Coaliciones de Partidos procedente del Diccionario Electoral, 1a Edición, Centro Interamericano de Asesoria y Promoción Electoral (CAPEL), reproducido con autorización
Véase También
Bibliografía
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1 comentario en «Teoría de las Coaliciones de Partidos»