Thomas Woodrow Wilson
Este elemento es un complemento a las guías y cursos de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y un análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs]
Thomas Woodrow Wilson (1856-1924), político estadounidense, presidente de Estados Unidos (1913-1921), reformó la legislación y marcó el rumbo del liberalismo del siglo XX, condujo a los aliados a la victoria definitiva en la I Guerra Mundial, contribuyendo al mismo tiempo a aumentar la participación estadounidense en la política internacional, tuvo una destacada intervención en la fundación de la Sociedad de Naciones (SDN, con cuarenta y cinco estados miembros iniciales, creada por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, tras la primera guerra mundial, duró hasta 1939, año que se inició la segunda guerra mundial), y ese mismo año de 1919 recibió el Premio Nobel de la Paz.
2. INICIO DE SU CARRERA POLÍTICA
Hijo de un pastor presbiteriano, nació el 28 de diciembre de 1856 en Staunton (Virginia) y se crió en los estados de Georgia y Carolina del Sur. Asistió al Davidson College en Carolina del Norte antes de ingresar en el College de Nueva Jersey (actual Universidad de Princeton), donde se graduó en 1879. Estudió Derecho en la Universidad de Virginia y ejerció como abogado durante un año en la ciudad georgiana de Atlanta. Asimismo, en la Universidad Johns Hopkins (Baltimore, Maryland) recibió el doctorado en Ciencias Políticas, en 1886. Tras ejercer la docencia en diversos centros, impartió clases como profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Princeton en 1890, convirtiéndose en director de la misma en 1902 y afrontando una profunda reforma de su sistema educativo vigente.
Cuando el Partido Demócrata de Nueva Jersey le eligió candidato para ejercer el gobierno de ese estado en 1910, dimitió de su puesto universitario. Una vez obtenido el cargo de gobernador, demostró ser un dirigente fuerte y reformista, y consiguió acabar con el poder de los clanes del partido y aprobar leyes para regular las elecciones y la actividad mercantil.
Sus antecedentes y su actuación como gobernador le convirtieron en el candidato a la presidencia por el Partido Demócrata en 1912. La división republicana y la candidatura del ex presidente Theodore Roosevelt por el Partido Progresista, junto con la vigorosa campaña realizada por Wilson apelando a nuevas reformas para controlar los grandes negocios e introducir lo que él llamaba la Nueva Libertad determinaron su victoria frente a Roosevelt y al hasta entonces presidente William Howard Taft.
3. PRESIDENCIA HASTA LA I GUERRA MUNDIAL
Durante su primer mandato como presidente, Wilson llevó a cabo una importantes actividad legislativa.Entre las Líneas En 1913 y 1914 puso en marcha su plan de la Nueva Libertad por medio de la Ley Underwood, que reducía los derechos de aduana (ver su definición; pero esencialmente es una oficina pública encargada del registro de los bienes importados o exportados y del cobro de los tributos correspondientes; ver despacho de aduana y Organización Mundial de Aduanas) y aranceles por primera vez en cuarenta años; la Ley de la Reserva Federal, que establecía un nuevo sistema bancario flexible y descentralizado; la Ley Antitrust Clayton, que reforzaba las anteriores leyes limitando el poder de las grandes corporaciones; y la creación de la Federal Trade Commission (Agencia Federal de Comercio).Entre las Líneas En 1916 garantizó préstamos federales y ayudas a los granjeros para comercializar sus productos, estableció la jornada de ocho horas para los trabajadores del ferrocarril y promovió una ley que prohibía trabajar a los niños.
Su política interior le valió el apoyo de granjeros, obreros y de todos los partidarios de las políticas reformistas, en las elecciones de 1916. Ganó por un estrecho margen en la votación del partido para presentar su candidatura, pero en la definitiva elección presidencial obtuvo una gran mayoría de sufragio (el derecho al voto)s frente a su rival republicano, Charles Evans Hughes.
Los asuntos exteriores habían exigido toda la atención de Wilson desde el comienzo de su primer mandato, cuando la Revolución Mexicana se convirtió en una auténtica guerra civil en 1913. Los esfuerzos de Wilson por influir en ese conflicto llevaron a la ocupación estadounidense de Veracruz en 1914 y a la fracasada expedición punitiva contra el líder revolucionario mexicano Francisco Villa en 1916.
El estallido de la I Guerra Mundial a finales de julio de 1914 y su generalización posterior supusieron un problema continuo para Estados Unidos, ya que el bloqueo británico interrumpía el comercio y los submarinos alemanes amenazaban con destruir barcos y vidas humanas. El hundimiento del buque mercante británico Lusitania a cargo de un submarino alemán en mayo de 1915, en el que perecieron entre otras víctimas 128 estadounidenses, creó una crisis tras la cual dimitió el secretario de Estado (ministro de Asuntos Exteriores) William Jennings Bryan, que no solo se opuso a la entrada de Estados Unidos en la guerra sino que incluso criticó la actitud de hostilidad del gobierno respecto de Alemania.Entre las Líneas En abril de 1916 Wilson convenció finalmente a los alemanes para que cesaran sus ataques submarinos, con lo que las tensiones se relajaron por un tiempo.
Entre tanto, intentó poner fin a la guerra a través de diversas mediaciones y finalmente con su propio llamamiento público, efectuado en enero de 1917, para llegar a una paz sin victoria. A pesar de sus advertencias, Alemania reanudó los ataques submarinos en febrero de ese año. Tras una búsqueda desesperada e infructuosa de alternativas, Wilson solicitó al Congreso que declarara la guerra a Alemania el 2 de abril. Estados Unidos entró en el conflicto mundial (o global) cuatro días más tarde.
4. LA I GUERRA MUNDIAL Y EL ESFUERZO POR LA PAZ
Wilson instituyó un reclutamiento que hizo participar en la contienda a casi tres millones de hombres de los cinco que prestaban servicio en las Fuerzas Armadas. Un gran contingente de tropas estadounidenses comandadas por el general John Joseph Pershing entraron en combate en Francia durante el verano de 1918.Entre las Líneas En el interior del país, el War Industries Board (Comité de Industrias de Guerra) y el Committee on Public Information (Comité de Información Pública) aunaron los esfuerzos para mantener una economía de guerra, al tiempo que las leyes de sedición y espionaje restringieron las libertades civiles.
En enero de 1918 esbozó su programa de paz contenido en los que acabaron por ser conocidos como los Catorce puntos de Wilson, que propugnaban el fin del colonialismo y la creación de un organismo que representara a todas las naciones con el objeto de mantener la concordia internacional. Los Catorce puntos no solo despertaron las esperanzas de los liberales en todo el mundo, sino que además contribuyeron a finalizar la guerra, al procurar las condiciones bajo las cuales Alemania pidió en noviembre de 1918 el armisticio.
Al acabar el conflicto, Wilson viajó a Europa, dedicando seis meses agotadores a las negociaciones que culminaron el 28 de junio de 1919 con la firma del Tratado de Versalles (véase un resumen y las condiciones plasmadas en el mismo). Después de la derrota de Alemania en la I Guerra Mundial, los vencedores no llegaban a un acuerdo sobre las reparaciones de guerra que debía pagar la nación vencida. Los líderes de Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia e Italia celebraron la Conferencia de Paz de París en 1919 y elaboraron el Tratado de Versalles (véase un resumen y las condiciones plasmadas en el mismo). Éste imponía a Alemania una serie de medidas restrictivas y compensatorias (reparaciones).
La mayor decepción y derrota que sufrió Wilson en toda su carrera política le esperaba cuando regresó a Estados Unidos a mediados de 1919. La oposición ya se había manifestado en contra del acuerdo de paz, tanto los que temían que formar parte de la Sociedad de Naciones (SDN, con cuarenta y cinco estados miembros iniciales, creada por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, tras la primera guerra mundial, duró hasta 1939, año que se inició la segunda guerra mundial) llevara a Estados Unidos a entrar en nuevos conflictos, como los que se oponían a cualquier restricción a la independencia y actividades militares de Estados Unidos. Los senadores republicanos, encabezados por Henry Cabot Lodge, amenazaron con negar los dos tercios de los votos necesarios para su ratificación y con poner severas limitaciones a la participación estadounidense en la Sociedad de Naciones (SDN, con cuarenta y cinco estados miembros iniciales, creada por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, tras la primera guerra mundial, duró hasta 1939, año que se inició la segunda guerra mundial). Wilson se vio imposibilitado para luchar por esta cuestión frente a los partidarios del aislacionismo cuando en octubre de 1919 sufrió una parálisis que le dejó inválido para el resto de su vida. Mientras tanto, en noviembre de 1919 y marzo de 1920, el Senado rechazó ratificar el Tratado de Versalles (véase un resumen y las condiciones plasmadas en el mismo), y tanto Wilson como sus oponentes se negaron a hacer concesiones para lograr un acuerdo, de tal forma que Estados Unidos nunca llegó a integrarse en la Sociedad de Naciones (SDN, con cuarenta y cinco estados miembros iniciales, creada por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, tras la primera guerra mundial, duró hasta 1939, año que se inició la segunda guerra mundial).
Durante sus dos mandatos (1913-1921), Wilson llevó a cabo significativas reformas sobre los aranceles aduaneros, los trusts, las relaciones laborales, la agricultura y la banca.
Wilson abandonó la presidencia en marzo de 1921.Entre las Líneas En las elecciones de 1920 había resultado elegido el candidato republicano Warren G. Harding, que abogaba por el rechazo global de toda su política interior y exterior. Murió el 3 de febrero de 1924 en la ciudad de Washington.
Lo que no cuentan los libros de Historia sobre Wilson
Estados Unidos intervino en Latinoamérica con más frecuencia durante la época de Wilson que en ninguna otra de nuestra historia.Entre las Líneas En 1914 enviamos tropas a México, a Haití en 1915, a la República Dominicana en 1916, a México de nuevo ese mismo año (y nueve veces más antes de finalizar la presidencia de Wilson), a Cuba en 1917 y a Panamá en 1918. Durante toda su administración, Wilson mantuvo fuerzas en Nicaragua y las utilizó para determinar qué presidente tenía ese país y para obligarle a aprobar un tratado que concedía trato de favor a Estados Unidos.
En 1917 Woodrow Wilson asumió poderes especiales al comenzar a mandar, en secreto, ayuda monetaria a los «blancos» durante la guerra civil rusa. Durante el verano de 1918 autorizó el bloqueo naval de la Unión Soviética y envió fuerzas expedicionarias a Murmansk, Arcángel y Vladivostok para contribuir a la derrota de la Revolución rusa.
‘Patrañas que me contó mi profe’.
‘Patrañas que me contó mi profe’.
Con el beneplácito del Reino Unido y Francia, y uniéndose en un mando conjunto con el ejército japonés, las fuerzas estadounidenses desembarcaron en Vladivostok para dirigirse hacia el lago Baikal con el fin de apoyar a fuerzas checas y blancas rusas que habían instaurado un gobierno anticomunista en Omsk. Después de mantener frentes en lugares tan occidentales como el Volga, las fuerzas blancas rusas se desintegraron a finales de 1919 y nuestras tropas acabaron abandonando Vladivostok el 1 de abril de 1920.
Pocos estadounidenses que no vivieran en esa época saben algo sobre nuestra «desconocida guerra con Rusia», por utilizar el título del libro escrito por Robert Maddox sobre ese desastre. Ni uno solo de los doce manuales de historia de los Estados Unidos de mi primera muestra lo menciona.
Sí lo hacen dos de los seis nuevos Boorstin y Kelley, por ejemplo, dicen: «Los Estados Unidos, con la esperanza de evitar que los arsenales de municiones cayeran en manos alemanas cuando la Rusia bolchevique dejara de combatir, aportaron unos 5000 hombres a la invasión aliada del norte de Rusia desde Arcángel. Igualmente, Wilson envió casi 10.000 hombres a Siberia dentro de una expedición aliada».
Es posible, aunque seguramente difícil, que un estudiante estadounidense pueda inferir de ese fragmento que Wilson estaba interviniendo en la guerra civil rusa.
Por su parte, los libros de texto rusos conceden bastante espacio al episodio. Según Maddox: «La consecuencia inmediata de la intervención fue la prolongación de una sangrienta guerra civil, lo cual costó miles de vidas más y ocasionó una enorme destrucción a una sociedad ya de por sí maltratada. Y hubo también consecuencias de más larga duración. Los líderes bolcheviques tenían pruebas fehacientes… de que las potencias occidentales tratarían de destruir el régimen soviético en cuanto pudieran».
Esta agresión atizó las sospechas que durante la Guerra Fría motivaron a los soviéticos, que hasta la disolución de la URSS continuaron reclamando indemnizaciones por la invasión.
Las invasiones de Wilson en Latinoamérica son mejor conocidas que su aventura en Rusia. Los libros de texto sí se ocupan de algunas y resulta fascinante observar cómo sus autores intentan justificar esos episodios. Sería imposible que una descripción precisa de esas invasiones diera una imagen positiva de Wilson o de los Estados Unidos. Ahora sabemos que las intervenciones de Wilson en Cuba, la República Dominicana, Haití y Nicaragua prepararon el terreno para dictadores como Batista, Trujillo, los Duvalier y los Somoza, cuyos legados siguen vigentes.
Ya en la propia década de 1910 gran parte de las invasiones no fueron bien recibidas en nuestro país y provocaron un aluvión de críticas en el exterior. A mediados de 1920, los sucesores de Wilson dieron la vuelta a sus políticas en Latinoamérica.
Detalles
Los autores de los manuales de historia lo saben, porque un capítulo o dos después del de Wilson ensalzan nuestra «política de buena vecindad», la renuncia al uso de la fuerza en Latinoamérica por parte de los presidentes Coolidge y Hoover, extendida por Franklin D. Roosevelt (FDR).
En comparación, los libros de texto podrían calificar (pero no lo hacen) las acciones de Wilson en Latinoamérica de «política de mala vecindad».
Puntualización
Sin embargo, al enfrentarse a cosas desagradables, los manuales de ayer y de hoy hacen lo imposible por sacar al héroe del aprieto, como en este ejemplo del antiguo Challenge of Freedom: «El presidente Wilson quería que los Estados Unidos cimentaran amistades con los países latinoamericanos.
Aviso
No obstante, le resultó difícil…».
Varios manuales echan la culpa de las invasiones a los países invadidos: «Wilson rehuía las políticas exteriores agresivas», afirma The New American Pageant. «La agitación política en Haití no tardó en obligar a Wilson a tragarse algunas de sus antiguas palabras antiimperialistas… A regañadientes envió a los infantes de marina a proteger vidas y propiedades americanas». Este fragmento es una pura y simple invención. Al contrario que en el caso de su secretario de Marina, que posteriormente se quejaría de que lo que Wilson «[me] obligó a hacer en Haití me resultó difícil de digerir», ninguna prueba documental sugiere que el presidente tuviera escrúpulo alguno en enviar tropas al Caribe.
Todos los libros de texto analizados mencionan que Wilson invadió México en 1914, pero defienden que las intervenciones no eran culpa del presidente. Según el Pageant de 2006: «Las llamadas a la intervención atronaban desde los labios de los patrioteros estadounidenses». Y continúa: «Sin embargo, el presidente Wilson se mantuvo firme ante los que exigían que pasara a la acción».
Evidentemente, Wilson no tardó en ordenar la entrada de las tropas en México, antes incluso de que el Congreso se lo autorizara. Walter Karp ha demostrado que esta idea de un Wilson renuente también contradice los hechos: la invasión, que fue idea suya desde el principio, disgustó tanto al Congreso como a la población estadounidense.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
La intervención de Wilson fue tan escandalosa que líderes de las dos facciones enfrentadas en la guerra civil mexicana exigieron la retirada de las tropas de los Estados Unidos; al final, la presión de la opinión pública en los Estados Unidos y en todo el mundo indujo al presidente a retirarlas.
Los autores de manuales suelen utilizar otro recurso para describir nuestras aventuras en México: ¡dicen que Wilson ordenó la retirada de nuestras fuerzas, pero no concretan quién ordenó su entrada! Ofrecer la información utilizando una voz pasiva impersonal ayuda a aislar a los personajes históricos de sus propias acciones, nada heroicas y nada éticas.
Algunos libros no se limitan a omitir al autor, sino que omiten también la propia acción. La mitad de los manuales ni siquiera menciona la toma de Haití por parte de Wilson. Después de invadir el país en 1915, los infantes de marina estadounidenses obligaron a su parlamento a elegir como presidente al candidato preferido por nuestro gobierno.
Cuando Haití se negó a declarar la guerra a Alemania después de que lo hicieran los Estados Unidos, nosotros disolvimos su parlamento. A continuación, supervisamos la celebración de una especie de referéndum de aprobación de una nueva Constitución haitiana, menos democrática que la anterior. El resultado fue ridículo: se aprobó por 98.225 votos a favor frente a 768 en contra.
Como ha señalado Piero Gleijesus, «no es que los fervientes esfuerzos de Wilson por traer la democracia a esos pequeños países fracasaran, es que nunca lo intentó. Intervenía para imponer la hegemonía, no la democracia».
Estados Unidos también atacó una orgullosa tradición haitiana, la posesión individual de pequeños huertos, que se remontaba a su revolución, para promover la creación de grandes plantaciones. Las tropas estadounidenses obligaron a campesinos encadenados a formar parte de brigadas de construcción de carreteras.
En 1919 los ciudadanos haitianos se sublevaron contra las tropas de ocupación de los Estados Unidos mediante una guerra de guerrillas que costó más de tres mil vidas, en su mayoría de haitianos. Esto es lo que aprenden los estudiantes que leen Pathways to the Present: «Los Estados Unidos entraron en Haití para reinstaurar la estabilidad, después de que una serie de revoluciones convirtieran el país en un lugar débil e inestable. Wilson… envió a las tropas estadounidenses en 1915. Los infantes de marina de los Estados Unidos ocuparon Haití hasta 1934».
Estas insulsas frases ocultan lo que hicimos, sobre lo cual George Barnett, general de ese cuerpo, se quejó a su superior en Haití: «Durante cierto tiempo se han venido produciendo asesinatos de indígenas prácticamente indiscriminados». Para Barnett, este violento episodio era «el más asombroso en su especie de los ocurridos en toda la historia del cuerpo de infantes de marina».
Durante las dos primeras décadas del siglo xx, Estados Unidos convirtió Nicaragua, Cuba, la República Dominicana, Haití y otros países en verdaderas colonias. Y, como ya hemos visto, Wilson tampoco limitó sus intervenciones a nuestro hemisferio. Su reacción ante la Revolución rusa consolidó la alianza de los Estados Unidos con las potencias coloniales europeas. Su administración fue la primera en obsesionarse con el espectro del comunismo, fuera y dentro del país. Wilson fue categórico al respecto.Entre las Líneas En Billings (Montana), de campaña por el oeste en busca de apoyos para la Sociedad de Naciones (SDN, con cuarenta y cinco estados miembros iniciales, creada por la Conferencia de París el 24 de abril de 1919, tras la primera guerra mundial, duró hasta 1939, año que se inició la segunda guerra mundial), lanzó esta advertencia: «Hay apóstoles de Lenin entre nosotros. No puedo ni imaginarme lo que supone ser un apóstol de Lenin. Significaría ser apóstol de la noche, el caos y el desorden».
📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras: Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.Cuando ya la alternativa de los rusos «blancos» no existía, Wilson siguió negándose a reconocer diplomáticamente a la Unión Soviética. Contribuyó a prohibir su participación en las negociaciones de paz posteriores a la Primera Guerra Mundial y ayudó a derrocar a Béla Kun, el líder comunista que había llegado al poder en Hungría.
Su defensa de la autodeterminación y la democracia nunca pudo competir con sus tres férreos «ismos»: colonialismo, racismo y anticomunismo.Entre las Líneas En Versalles, un joven Ho Chi Minh apeló a Woodrow Wilson para que defendiera la autodeterminación de Vietnam, pero Ho tenía en contra esos tres principios. Wilson se negó a escuchar y Francia conservó el control de Indochina.
Parece que para Wilson la autodeterminación estaba bien, por ejemplo, para Bélgica, pero no para lugares como Latinoamérica o el Sudeste Asiático.
Fuente: James Loewen, ‘Patrañas que me contó mi profe’
Referencias
- Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2009. Microsoft Corporation, 2008.
Véase también
Catorce puntos de Wilson
Thomas Hobbes
Tratado de Versalles (véase un resumen y las condiciones plasmadas en el mismo)
Bibliografía
▷ Esperamos que haya sido de utilidad. Si conoces a alguien que pueda estar interesado en este tema, por favor comparte con él/ella este contenido. Es la mejor forma de ayudar al Proyecto Lawi.
Nada nuevo para nosotros, que sufrimos su imperialismo en la guerra de Cuba de 1898. Nos la …
Algo parecido para con los libros de texto de la historia contemporánea de España se echa a …
¡Ay, madre! ¿Quién escribe la historia? Pues eso.
¿Los vencedores?
Y no olvide Vd. el apoyo de Alemania e Italia a Franco durante la guerra civil.
No se como se las apañarán para contar en los libros escolares que España es una democracia …
Será la misma engañosa historia que nos contaban, y nos cuentan, los libros de historia …
¿Vamos a declarar la guerra al estado que mantuvo en el poder a Franco durante 30 años? ¿
Quien crea que estas deformaciones en los libros de historia afectan solo a la historia del país …
Apelarán al “derecho divino” de las dinastías …
Solo hay que ves como se cuenta la WWII en los libros de texto.. EUA el vencedor cuando no …
Algo parecido para con los libros de texto de la historia contemporánea de España se echa a faltar….
Sólo un apunte: Recuerdan Ustedes los libros que explicaban el asesinato de Frederico García Lorca como “murió cerca de su pueblo durante la guerra de España”; y de Manuel Machado, que “se fue a vivir a Francia con su familia”. ¿Por que no se explica el abandono del Sahara Español? ¿O el apoyo de Alemania al PSOE de Felipe y Guerra? Y tantas y tantas cosas acalladas.
Nada nuevo para nosotros, que sufrimos su imperialismo en la guerra de Cuba de 1898. Nos la declararon porque decían que tratábamos mal a los cubanos. A la vista está como les tratan ellos, pero nosotros no les declaramos la guerra y no es por falta de motivos (si pensáramos como ellos).
Y no olvide Vd. el apoyo de Alemania e Italia a Franco durante la guerra civil. Tampoco se cuenta en los libros de historia. Y tampoco nos cuentan como EEUU se apresuró a convertirse en el balón de oxígeno que precisaba la dictadura, con los acuerdos de las bases firmadas con el presidente Eisenhower. La memoria selectiva a veces nos engaña.
A los españoles nos pasa lo mismo. Los libros de texto hacen un exámen exhaustivo de la historia desde los reyes católicos hasta Fernando VII. Lo que viene después se pasa suavemente.
Que España es el segundo país con más desaparecidos en su guerra civil nos tenemos que enterar por otros medios.
Da pena escuchar en general a las nuevas generaciones.
1 ¿Vamos a declarar la guerra al estado que mantuvo en el poder a Franco durante 30 años?
¿Al que nos protegió del “coco” comunista y ahora “pone freno” a las ambiciones expansionistas de Putin?
¿Al que, gracias a sus guerras infinitas en Afganistán, Irak, Siria, Libia, etc., nos protege de la “barbarie integrista musulmana”?
Etc., etc., etc.
Y pensar que J.L. Rodríguez Z. no se levantó de su asiento para rendir pleitesía a las “barras y estrellas”.