Ciudad Compasiva
Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre la “Ciudad Compasiva”. Puede consultarse sobre los “Modos de Participación Ciudadana” y la “meritocracia compasiva”; véase también acerca de la ciudad en general.
[aioseo_breadcrumbs]Ciudad Compasiva y Atención Médica
Con antecedentes en las comunidades compasivas, esto se basa en un modelo presentado en “Ciudades Compasivas: Salud pública y atención al final de la vida” (Kellehear, 2005).
Ciudades Compasivas
Las Comunidades Compasivas han logrado transformar el tejido cultural de las comunidades locales y reorientar las actitudes hacia los cuidados al final de la vida en determinados barrios. Su enfoque y sus métodos de desarrollo comunitario toman prestado de intervenciones de salud pública ya establecidas; pero sus diseños de implementación están hábilmente elaborados para utilizar el capital social y, de este modo, satisfacer las necesidades locales. Como observan Sallnow y Paul (2015), el grado de compromiso comunitario que movilizan los programas de desarrollo comunitario en la atención al final de la vida varía considerablemente en función del locus de control y de los objetivos fijados. Algunos programas pretenden informar a los ciudadanos, simplemente consultarles sobre los asuntos que les afectan, coproducir soluciones, colaborar en la obtención de resultados o capacitarles para que asuman el control, tomen decisiones e influyan en su salud y bienestar. Las comunidades compasivas utilizan todos estos principios para lograr su objetivo final, que es la capacitación de las comunidades locales. Puede que tengan que pasar por múltiples ciclos de compromiso comunitario y centrarse en diferentes resultados, antes de que las comunidades locales se vuelvan independientes y se empoderen.
A pesar de su potencial empoderador y de su impacto en la salud y el bienestar de las personas con necesidades de cuidados al final de la vida en entornos locales, las Comunidades Compasivas no pueden apoyar una transformación social a gran escala. En el mejor de los casos, llegarán a los afiliados a la organización coordinadora. Si la capacitación conduce a la creación de redes comunitarias, atraerá a las personas que son voluntarias o utilizan los servicios sociales y participan en las actividades del vecindario y, por este motivo, buscan activamente información y acciones participativas sobre los problemas locales. Los programas de desarrollo comunitario no pueden llegar a todas las personas de una sociedad determinada. Pueden ser adecuados para ciudades y pueblos homogéneos, pero para centros urbanos diversos necesitamos paradigmas de salud pública alternativos.
Para lograr un impacto social a gran escala necesitamos una campaña nacional de salud pública que utilice los medios de comunicación para influir en el conocimiento y las percepciones populares, asentar el consenso sobre la prioridad del final de la vida y sus cuidados, e iniciar acciones paralelas en todos los sectores sociales e instituciones públicas. Estas actividades conducirán a la reorientación de la política, la práctica y los entornos sociales y físicos. También necesitamos acciones de colaboración entre la ciencia, la investigación, la empresa y el empresariado social para desarrollar y aplicar innovaciones sistemáticas que transformen la relación de los ciudadanos con el final de la vida y sus cuidados.
La forma más profunda en que la salud pública transforma las actitudes y promueve la salud y el bienestar en las sociedades avanzadas emplea el mecanismo operativo de los Estados-nación y, en particular, el concepto de ciudadanía que modera la vida social. Al introducir los valores de la salud y el bienestar en el ámbito de las responsabilidades cívicas y cultivar la ética del cuidado en unas relaciones sociales arraigadas y sostenidas, la salud pública consigue reorientar las actitudes y preservar los sistemas sociales. De este modo, la salud pasa a formar parte del aparato de gobernanza, y el bienestar se ofrece como un recurso valioso que garantiza la eficacia y la sostenibilidad. Las prioridades de la salud pública se traducen en acciones que promueven la salud y el bienestar en todos los sectores e instituciones de una sociedad determinada. Estas acciones implican el desarrollo de políticas y prácticas que ofrezcan resultados mensurables en cuestiones de salud concretas. La coordinación de las actividades en los entornos sociales se orienta hacia el bienestar general. Las Ciudades Compasivas emplean los mismos mecanismos para introducir e incorporar el final de la vida y sus cuidados en el ámbito de la salud pública.
Las Ciudades Compasivas (Kellehear, 2005) se inspiran en las Ciudades Saludables (OMS, 1986; Hancock, 1997). Ciudad Saludable es una forma de diseño de salud pública urbana que desarrolla políticas para incidir en la salud y el bienestar. Las Ciudades Saludables se centran en los determinantes sociales de la salud, como los ingresos, la vivienda, la seguridad alimentaria, el empleo y la calidad de vida. Esta forma de innovación social aborda las desigualdades sociales para apoyar la salud, crear entornos saludables, saneamiento y garantizar el acceso a la atención sanitaria. Se basa en el compromiso y la participación de la comunidad local a través de la acción participativa, y en la implicación de las múltiples partes interesadas en la elaboración de políticas con una visión clara, empoderamiento y sentido de la propiedad. La definición de Ciudad Saludable prescribe el uso de los recursos naturales y sociales en un desarrollo colaborativo y participativo que sirva y maximice todo el potencial de la sociedad. Los beneficios demostrables para la salud y el bienestar prescriben la acumulación de “capital comunitario” como una condición previa y un reto en el desarrollo de comunidades sanas y sostenibles en el siglo XXI.
Las Ciudades Compasivas intentan corregir el desequilibrio y el énfasis de las Ciudades Saludables en la salud, e incluir la enfermedad y las desventajas sociales en sus consideraciones. El enfoque propone un marco alternativo de acción social más capaz de dar cabida a las desigualdades sociales, las experiencias marginales y los determinantes sociales que causan la morbilidad y la mortalidad.
Una Ciudad Compasiva cuenta con varios mecanismos que capacitan a los ciudadanos para atraer toda la gama de experiencias de cuidados al final de la vida y desarrollar la resiliencia y el afrontamiento como medio para la salud y el bienestar. Un ingrediente básico de este proceso es el reconocimiento de que las personas pueden morir debido a las dificultades, la pena y el dolor. Para ello, las Ciudades Compasivas atraen una transformación social más amplia lograda en el contexto de la articulación pública de diversas narrativas culturales de pérdida y tradiciones de duelo, y su integración en nuestra comprensión de los factores sociales que socavan la salud y determinan la muerte, el morir, la pérdida, el duelo y el cuidado. La cultura de la compasión se cultiva a través de una empatía informada hacia el sufrimiento. Las políticas se traducen en prácticas culturales establecidas que prescriben un compromiso generalizado hacia los ancianos y aquellos que experimentan la marginalidad y la desventaja social. Las ciudades compasivas son sociedades inclusivas que ofrecen a sus habitantes un abanico de oportunidades de representación en los cuidados, más allá de los cuidados ofrecidos por los servicios profesionales. Los ciudadanos se apropian de las políticas y una serie de servicios, incluidos los de cuidados paliativos, son fácilmente accesibles y están diseñados para una población empoderada que controla sus cuidados al final de la vida.
La Carta de la Ciudad Compasiva
El cambio social y la reorientación del entorno físico y cultural son necesarios para el desarrollo de políticas de salud pública al servicio de los cuidados al final de la vida. Una Carta para la Acción impulsa el desarrollo de políticas y prácticas, así como los procesos de reorientación del entorno. Implica un número determinado de acciones que las Ciudades Compasivas deben facilitar para alcanzar sus objetivos:
1. Las escuelas disponen de políticas o documentos de orientación revisados anualmente sobre el morir, la muerte, la pérdida y los cuidados.
2. Los lugares de trabajo cuentan con políticas o documentos de orientación revisados anualmente sobre el morir, la muerte, la pérdida y los cuidados.
3. Los sindicatos han revisado anualmente las políticas o los documentos de orientación sobre el morir, la muerte, la pérdida y los cuidados.
4. Los lugares de culto religioso tienen al menos un grupo dedicado al apoyo de los cuidados al final de la vida.
5. Los hospicios y residencias de ancianos cuentan con un programa de desarrollo comunitario que implica a los ciudadanos de la zona en actividades y redes de cuidados al final de la vida.
6. Las instituciones culturales (como museos y centros de arte) organizan exposiciones anuales sobre las experiencias del envejecimiento, la muerte, la pérdida o los cuidados.
7. Un desfile conmemorativo anual en tiempos de paz representa las experiencias de pérdida, como cualquier enfermedad que limite la vida, la pérdida de un hijo, los supervivientes de un suicidio, la pérdida de un compañero animal, la pérdida de trabajadores de emergencias y la pérdida de un accidente.
8. Un plan de incentivos celebra y destaca la organización, el evento y las personas compasivas más creativas de la comunidad.
9. Una campaña en los medios de comunicación públicos muestra las políticas, los servicios, las oportunidades de financiación, las asociaciones y los actos públicos del gobierno local que abordan “nuestras preocupaciones compasivas”.
10. Un concurso anual de arte ayuda a concienciar sobre la muerte, la agonía, la pérdida, los cuidados y otras experiencias marginales.
11. Las instituciones, organizaciones y comunidades que apoyan a las poblaciones socialmente desfavorecidas (personas sin hogar, encarcelados, refugiados, inmigrantes y minorías étnicas, grupos de mujeres, grupos de salud mental y comunidades económicamente desfavorecidas) cuentan con planes para los cuidados al final de la vida, incluyendo la pérdida y el duelo.
12. La comprensión de la diferencia y la diversidad impulsa la política, la práctica y el desarrollo cultural en los cuidados al final de la vida. El trabajo en colaboración con las organizaciones comunitarias y las instituciones sociales debe dirigir el desarrollo de políticas y prácticas en direcciones que sean representativas, inclusivas y que mitiguen las desigualdades sociales presentes en los cuidados al final de la vida, la pérdida y el duelo.
Los ayuntamientos, como autoridades cívicas, suelen tener la responsabilidad de supervisar y vigilar la aplicación de la intervención de salud pública en los cuidados al final de la vida en la ciudad. Se aseguran de que todos los sectores sociales e instituciones públicas participen en la ejecución de las acciones e intervienen para proporcionar apoyo, orientación, recursos adicionales e intercambio de conocimientos entre las acciones. El diseño y la ejecución de las acciones son el producto de la cocreación participativa y la atracción de los ciudadanos que se apropian de las políticas, las prácticas y encarnan la reorientación ecológica deseable en la ciudad. Las Ciudades Compasivas pueden desarrollarse de forma gradual y en función de las necesidades locales. Las consultas sobre su diseño y evaluación implican un proceso colaborativo e iterativo entre el desarrollo y la práctica entre múltiples partes interesadas de todos los ámbitos de la vida, sectores sociales, profesiones y comunidades bajo los auspicios de la autoridad cívica.
El reto de la ciudad compasiva
Varias ciudades de Gran Bretaña y Europa han expresado su interés por convertirse en Ciudades Compasivas. Limerick en Irlanda, Sevilla en España, Londonderry y Sheffield en Inglaterra son algunos ejemplos recientes. El reto para las ciudades que aspiran a convertirse en Ciudades Compasivas es multidimensional: el proceso implica un cambio social, durante el cual evolucionan nuestras creencias y percepciones sobre la muerte, el morir, la pérdida y el duelo, se transforman radicalmente nuestras actitudes hacia los cuidados y cambia nuestra relación con la gobernanza.
La transición hacia un modelo coproducido y participativo de atención en entornos comunitarios no puede materializarse a menos que nos enfrentemos a nuestros miedos y dejemos de creer en nuestra incapacidad para cuidar, que nos hace invertir todas nuestras esperanzas y confianza en la atención profesional. Una crítica del desarrollo comunitario en los cuidados al final de la vida realizada por Stajduhar et al. (2010) resume este reto afirmando simplemente que los cuidadores en los cuidados al final de la vida quieren ser atendidos por profesionales y temen el empoderamiento. La crítica también afirma que, en realidad, es peligroso obligar a los cuidadores a asumir funciones que conllevan responsabilidad y privarles de los servicios sanitarios. Una Ciudad Compasiva no priva a sus ciudadanos de asistencia sanitaria y social profesional. Al contrario, los servicios se adaptan a las necesidades individualizadas de una clientela educada, implicada y empoderada que tiene una visión clara de sus derechos y responsabilidades, y es dueña de las decisiones que afectan a sus experiencias de cuidados al final de la vida. Las Ciudades Compasivas fomentan la continuidad de los cuidados antes, durante y después de los servicios sanitarios. Los servicios sanitarios profesionales y los cuidados de salud pública (al final de la vida) son enfoques complementarios porque siempre han sido socios políticos y prácticos. Las Ciudades Compasivas sirven para cultivar una relación diferente con el poder y la gobernanza: representan una forma evolucionada de pensar sobre la salud y la muerte que requiere soluciones sistémicas, colaborativas y participativas.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Para poner en práctica los modelos de Ciudad Compasiva necesitamos ofrecer diseños de acción innovadores basados en la cocreación de políticas y prácticas que coordinen la atención al final de la vida en los centros urbanos. Un elemento integral de esta nueva revolución de la salud pública será la incorporación de consideraciones sobre los cuidados al final de la vida en todas las políticas, en lugar de desarrollar únicamente políticas en el ámbito de los cuidados al final de la vida (por ejemplo, en las políticas para las poblaciones sin hogar, los cuidadores y otros grupos con riesgo de morbilidad y mortalidad, así como en las políticas que regulan la vida cotidiana en escuelas, lugares de trabajo y otros entornos sociales).
Esto nos lleva a nuestro reto final: la reconsideración de lo que consideramos prestación de servicios públicos. En última instancia, las Ciudades Compasivas desafiarán nuestra percepción de los servicios profesionales mediante la introducción de un modelo coproducido y participativo de atención prestada por los propios ciudadanos en colaboración con los profesionales y otras partes interesadas. Las políticas serán flexibles y estarán integradas en los procesos cotidianos de negociación de experiencias complejas que se entrecruzan en múltiples ámbitos de la vida. La adopción de un enfoque incremental y reflexivo del desarrollo que se base en la colaboración y se centre en resultados positivos para la salud y el bienestar en la atención al final de la vida salvaguardará el éxito de la transición.
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La cooptación política fue parte integrante, en Singapur, de la estrategia de gobierno autoritario del Partido de Acción Popular (véase más sobre los partidos sociales conservadores) establecida en la década de 1960.
La estrategia del Partido de Acción Popular consistía en dar forma a la expresión de la sociedad civil en lugar de bloquearla por completo, incluso a través de nuevos modos de participación. La justificación de esta dirección por parte de los dirigentes del Partido de Acción Popular hizo hincapié en la importancia de la participación para la creación de consensos, y en la utilidad para la resolución de problemas de recurrir a conocimientos e información adicionales.
Revisor de hechos: Mix
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”]Véase También
Ciudadanía, Conflictos, Conflicto Social, Derecho Electoral, Derechos Civiles, Derechos Sindicales, Huelgas, Movimiento Obrero, Movimientos de Opinión, Movimientos Sociales, Participaciones, Protestas
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