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Cultura Proletaria

Cultura Proletaria

Véase también Realismo Social

Proletkult en las Ciencias Sociales

Se denomina así a una tendencia que nace en la Rusia revolucionaria a partir de 1905 en función de la idea de una «cultura proletaria» y forma parte de las expresiones de ruptura con las formas de la antigua sociedad que toman cuerpo en ese momento histórico de profundas transformaciones. Entre sus ideólogos se destacan Bogdanov y Lunacharsky.

La discusión y los planteamientos. Este movimiento fue muy discutido en su momento y lo es todavía en la medida en que se planteó polémicamente frente al leninismo, en una discusión que se prolongó varios meses. Esta polémica se centraba fundamentalmente en la idea de la creación cultural, su génesis y sus relaciones con la cultura del pasado.

En efecto, según el ProletKult «la cultura de cada clase está rigurosamente aislada, cerrada en sí misma, y no puede ser comprendida por los representantes de otras clases, ni utilizada por ellos. Los ideólogos del ProletKult vieron entonces su misión en la elaboración de una cultura ‘puramente proletaria’, libre de todo elemento extraño a la clase. Según sus recetas, no podía crearse tal cultura sino después de haberse aislado artificialmente de la vida en laboratorios especiales llamados estudios de creación, donde las condiciones de trabajo estarían ‘libres’ de tendencias no proletarias y de las influencias de la cultura del pasado. » (V. Gorbounov, «Léniile: attitude a l’égard de l’héritage culture)» en: V. I. Lénine et le developpement de la science, de la culture et de l’Education, Académie des Sciences de l’URSS, 1970.)

En los primeros momentos del poder soviético, la actitud del ProletKult se inserta dentro de todas las rupturas con la sociedad burguesa que llevan a cabo las clases populares urbanas. Al comienzo de 1918, un poeta del ProletKult se popularizó cort el poema Nosotros, que expresaba el tipo de problema que estaba en discusión en el momento: «En nombre de nuestro mañana q amemos a Rafael, destruyamos los museos, hay que pisotear las flores del arte. »
Frente a esta actitud, en marzo de 1918, plantea Lenin en el VII Congreso del Partido Comunista en Rusia. ‘Por más grande que sea la destrucción de los valores culturales, ellos no pueden ser borrados de la historia.Entre las Líneas En tal o cual cie sus partes, en tal o cual de sus vestigios materiales, está civilización es indestructible, la dificultad será solamente reconstituirla. » Exigió entonces a Lunacharsky, Comisario del pueblo en la Instrucción, que instituyese una protección rigurosa de los monumentos de la cultura. A través de la discusión, la línea del ProletKult se modificó bastante. Un año después Kirilov planteaba: «Están con nosotros el brillante Pouchkine y Lomonossov y Koltsov. » (Vid Gorbounov, en la obra citada).

A partir de febrero de 1917 la idea de una cultura proletaria toma cuerpo, impulsada por Bogdanov, quien. ya no es miembro del partido bolchevique.Entre las Líneas En 1918 se reúne el Primer Congreso del ProletKult, que habría reunido unos 500.000 miembros. La discusión es intensa y se plantea todo el problema de la génesis cultural y científica en tanto que legado burgués, con métodos de pensamiento burgués, y su utilidad para reconstruir un saber desde el punto de vista del proletariado: «¿Qué representa la ciencia desde el punto de vista del proletariado? Es la experiencia organizada, acumulada, reunida por la humanidad a partir del trabajo. Es a la vez un instrumento para la organización de la producción y de toda la economía.Entre las Líneas En una sociedad de clases la ciencia es un instrumento de dominación de las clases superiores y un instrumento de combate y de conquista para las clases ascendentes. Todas estas características son válidas para todas las ciencias y no solo para las ciencias sociales. » (Bogdanov, Tesis presentadas con ocasión de la la. Conferencia del ProletKult de Moscú, febrero de 1918; en Lindenberg, Dani, L’Internationale Communiste et l’école de classe, Préface de N. Poulantzas, París, Maspero, 1972.) Frente a esta realidad, Bogdanov señala la necesidad de la apropiación de la ciencia por la clase obrera para su lucha, para la construcción social durante todo el camino de la victoria y después. Por lo tanto es necesario reestructurar la ciencia desde el punto de vista del proletariado, es decir del trabajo colectivo: »De este modo las mismas circunstancias imponen, en el campo de la cultura, tareas claras que no pueden ser diferidas: se trata de examinar de manera crítica y desde el punto de vista de la cultura colectivista del trabajo la totalidad de la herencia cultural proveniente del mundo de la burguesía, y completarlo gracias a la potencialidad de creación científica y cultural de la clase trabajadora como asimismo introducir allí nuevos métodos de pensamiento. La realización de esta nueva experiencia cultural requiere toda la potencialidad de los trabajadores en tanto que colectividad. Es ella quien en el momento actual produce los elementos de una cultura socialista. » (M. M. Pouchkine: «Objetivos y tareas de la Universidad proletaria», en: Lindenberg, en la obra citada) En esta reformulación se impone la creación de la Universidad de los Trabajadores, concebida como aparato de difusión de la ciencia proletaria. Allí debe apropiarse el proletariado (la clase obrera industrial; el término pasó a ser de uso general después de que se popularizara en los escritos de Karl Marx) de los descubrimientos científicos, después de experimentarlos desde el punto de vista de la lucha de clases para reafirmar las conquistas de la revolución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).

¿Esta tendencia, que forma parte, junto con los futuristas y otros representantes del arte “izquierdista?’, de los movimientos llamados a crear cada uno por vía diferente, la nueva cultura proletaria, el arte revolucionario, termina por desorganizarse con la N. E. P.

La cultura revolucionaria en América Latina.Entre las Líneas En este continente se han dado históricamente realizaciones en este campo, como es el caso por ejemplo del muralismo mexicano, a comienzos de siglo, donde las obras de Diego Rivera crean una escuela en este arte.
Pero el concepto de cultura retoma nuevos bríos a partir de la Revolución Cubana, donde la discusión de comienzos de siglo en la Rusia Soviética se enriquece, se diversifica, y los planteamientos toman la expresión de América Latina como continente del llamado «Tercer Mundo». Ya Franz Fanon en Los condenados de la tierra (1961) había afirmado con relación al proceso de descolonización del mundo árabe que un proceso revolucionario desarrolla en sí mismo las distintas direcciones de una cultura nacional.Entre las Líneas En el Congreso Cultural de La Habana se planteará: «Toda revolución prefigura en su hacerse una alternativa cultural y de valores» (R. Rosanda, «Problemas de una cultura revolucionaria» en Literatura y arte nuevo en Cuba1 Ed. Estela, Barcelona, 1971.)

En este sentido el proceso cubano ha hecho nacer formas propias de desarrollo cultural popular y masivo, como son la campaña de alfabetización, por ejemplo, llevada a cabo en 1961 y considerada por los técnicos como una grandiosa realización cultural de esta revolución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El desarrollo de la técnica del “afiche”, es también uno de los logros de la revolución cubana en términos de cultura; el impulso que ha tenido el arte cinematográfico, como el arte en general; la actividad editorial es también digna de mención, con trece millones de ejemplares en publicación anualmente. Es conocida la labor que desempeña en este sentido la institución cultural por excelencia de la revolución cubana, Casa de las Américas, cuyo premio literario es el más prestigioso de habla hispano.

En Chile, durante el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973), hubo también intentos en este sentido. Uno de los resultados más concretos y evidentes fue el desarrollo de la pintura mural por brigadas de jóvenes proletarios y profesionales de este arte bajo la conducción política de los partidos y movimientos de izquierda con temas alusivos al proceso de movilización, al trabajo y a la reconstrucción social. Se trató de un proceso de inserción de la pintura de museo en la actividad diaria, a través de frescos realizados con materiales muy rudimentarios y de corta duración. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Del mismo modo, diversas formas del arte y de la comunicación de masas; entre las que también se destaca el afiche y la labor editorial, la música folklórica y «neofolklórica» tomaron un nuevo impulso durante este gobierno popular en que el quehacer cultural revolucionario no se dio tanto en el campo de la discusión teórica como en el de las realizaciones concretas (Vid. Enrique Lihn y otros. La cultura en la viachi no al socialismo, Ed. Universitaria; Santiago de Chile, 1971, a propósito de la discusión).[1]

Recursos

Notas y Referencias

  1. Ana Pizarro (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.

Véase También

Bibliografía

Artes, Comunismo, Guía de Alternativas Económicas, Guía de Sociología, Law and literature, Movimientos Sociales, Siglo XX

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