Partidos Comunistas

Cuando se examinan los or√≠genes y el desarrollo del movimiento comunista chino antes de que tomara el poder estatal en 1949, mientras que el movimiento se periodiza de acuerdo con su tarea principal de lucha respectiva, tambi√©n se puede dividir en cuatro fases distintas en referencia a los dominantes. El esp√≠ritu y el estilo en cada fase. Para evitar las trampas centradas en el movimiento, se puede mostrar c√≥mo las circunstancias estructurales y las ecolog√≠as organizacionales en cada fase condicionaron la configuraci√≥n de su √©tica dominante. En su fase m√°s temprana, una pol√≠tica parlamentaria fallida con una sociedad civil relativamente fuerte e instituciones estatales d√©biles configur√≥ su √©tica como un movimiento social (un organismo colectivo, en general, que se distingue por un alto nivel de compromiso, y activismo pol√≠tico, pero que a menudo carece de una organizaci√≥n clara) liderado por intelectuales, con redes en expansi√≥n pero con una coordinaci√≥n floja. Despu√©s de ser purgado y prohibido por el Kuomintang, el movimiento comenz√≥ a bifurcarse en dos segmentos, uno dedicado a actividades urbanas clandestinas y el otro capitalizar la devoluci√≥n del estado en el campo. Los esfuerzos incrementales de construcci√≥n del estado del KMT redujeron el espacio del movimiento, hasta que estuvo casi al borde de la extinci√≥n organizativa, a pesar de que sus compa√Īeros de viaje intelectuales hab√≠an ayudado a obtener mucho √©xito en los dominios ideol√≥gicos y culturales. El retiro forzado de la Gran Marcha inaugur√≥ una tercera fase de exploraci√≥n y apertura, cuando el movimiento recuper√≥ sus actividades legales y atrajo un amplio apoyo de una variedad de sectores sociales. Sin embargo, la mezcla de recursos como resultado de la estructura de los conflictos tri√°dicos con Jap√≥n y el KMT termin√≥ esa fase de exploraci√≥n y apertura. Una nueva fase de ajuste interno y ablandamiento externo consolid√≥ su hegemon√≠a, pero tambi√©n consolid√≥ e institucionaliz√≥ una cultura organizativa centrada en el l√≠der que en parte reflejaba a su competidor y en parte se tomaba de la plantilla sovi√©tica. Al rastrear su transformaci√≥n de un movimiento social (un organismo colectivo, en general, que se distingue por un alto nivel de compromiso, y activismo pol√≠tico, pero que a menudo carece de una organizaci√≥n clara) a una instituci√≥n con sus propios mitos, rituales y reglas organizacionales, la narrativa teleol√≥gica da paso a un √©nfasis en las interacciones contingentes entre su entorno organizativo y su evoluci√≥n interna. Este punto de vista tambi√©n subraya la pol√≠tica de interpretaci√≥n en la formaci√≥n de su poder y autoridad organizativa.

Sociedad Capitalista

En las sociedades capitalistas, todos los aspectos de la vida y las relaciones sociales de las personas están sometidos a las exigencias del mercado, que se normalizan y se hacen parecer naturales. El prestigio y el estatus de las personas están relacionados con su capacidad productiva; la sociedad valora a las personas por lo que ganan o poseen. Aspectos básicos como dónde vivimos, cómo nos ganamos la vida, quiénes son nuestros amigos y qué acceso tenemos a la sanidad y la educación dependen de nuestra capacidad de producir riqueza y otros recursos. Es posible que la dependencia y el subdesarrollo no fueron un fracaso de la modernización económica, ni se remediarían con una mayor expansión capitalista. En la sociedad capitalista, al desarrollarse rápidamente la productividad de la sociedad de consumo, el capital de los capitalistas se acumuló a mayor velocidad en la etapa primaria del capitalismo privado como fundamento económico. Esta acumulación de capital se convirtió pronto en reproducción social.

Manifiesto Comunista

Este texto se ocupa de uno de los m√°s significativos escritos de Engels y Karl Marx: El manifiesto comunista. Marx se vio obligado a abandonar Par√≠s en 1845 debido a su implicaci√≥n en actividades revolucionarias. Se instal√≥ en Bruselas y comenz√≥ a organizar y dirigir una red de grupos llamados Comit√©s de Correspondencia Comunista, establecidos en varias ciudades, y ese es parte del contexto de este influyente documento. Dise√Īado principalmente como pieza de propaganda, el Manifiesto esbozaba el socialismo moderno. Marx cre√≠a que las leyes reg√≠an tanto los acontecimientos cient√≠ficos como los hist√≥ricos. Para entender la historia y posiblemente predecir el futuro, Marx se bas√≥ en una interpretaci√≥n econ√≥mica y predijo que la distribuci√≥n desigual de la riqueza entre las diferentes clases sociales conducir√≠a finalmente a un conflicto de clases abierto -la revoluci√≥n- en el que finalmente las clases trabajadoras tomar√≠an el poder y crear√≠an una sociedad sin clases.

Heterogeneidad Estructural en el Capitalismo

Cada vez hay más consenso en que el capitalismo se compone de muchas relaciones sociales más allá del trabajo asalariado, pero esta heterogeneidad se explica de maneras opuestas. Una corriente de estudiosos atribuye este estado de cosas a particularidades culturales arraigadas en diferencias ontológicas que supuestamente florecen fuera del capitalismo. La economista feminista J. K. Gibson-Graham afirmaba en 1996 y 2006 que el cuidado y la reciprocidad en las esferas doméstica y comunitaria y la prosperidad compartida en los lugares de trabajo cooperativos son algunas de las prácticas que escapan al valor y la lógica capitalistas. Los ejemplos de no capitalismo son numerosos y son el terreno de pruebas para el ethos igualitario y las nuevas relaciones económicas. Las mujeres indígenas responden a las demandas del capital cuando asumen los costes de la reproducción social con su trabajo no remunerado, pero también se resisten y eluden al capital.

Política de Seguridad Rusa

Pol√≠tica de Seguridad Rusa Este elemento es una expansi√≥n del contenido de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. El Legado Sovi√©tico Nota: Consulte la informaci√≥n relativa a la ca√≠da o disoluci√≥n (o descomposici√≥n) de la Uni√≥n Sovi√©tica (URSS). Despu√©s de que la Uni√≥n Sovi√©tica se desintegrara a … Leer m√°s

Poscomunismo

Poscomunismo Este elemento es una expansi√≥n del contenido de los cursos y gu√≠as de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y an√°lisis sobre este tema. V√©ase: Comunismo en los balcanes y neomarxismo. Poscomunismo: Transformaciones del Estado Nota: Consulte tambi√©n la informaci√≥n relativa a las dimensiones pol√≠ticas de la globalizaci√≥n, el Estado-naci√≥n y la extinci√≥n del Estado. Se … Leer m√°s

Partidos Anticomunistas

Este texto se ocupa de los partidos anticomunistas.

Comunismo Latinoamericano

El marxismo no tuvo mucho impacto en Am√©rica Latina hasta la primera d√©cada del siglo XX. El Partido Obrero de Chile, creado en 1912 por Luis Emilio Recabarren y otros, se convirti√≥ en el Partido Comunista de Chile (PCCh) en 1920 y, con el Partido Comunista de Argentina, fue miembro fundador de la Tercera Internacional (Comintern). En 1928 tambi√©n exist√≠an partidos en Brasil, Guatemala y Uruguay, as√≠ como en M√©xico, donde una revuelta infructuosa en 1929 tuvo poco impacto. Sin embargo, una gran insurrecci√≥n en El Salvador en 1932 fue sofocada con grandes p√©rdidas de vidas (“La Matanza”) y la revuelta de Luis Carlos Prestes en Brasil en 1935 no hizo sino reforzar el creciente autoritarismo en ese pa√≠s. Bajo la nueva estrategia del ‘Frente Popular’, el partido colombiano apoy√≥ al gobierno liberal reformista de Alfonso L√≥pez Pumarejo y el PCCh se uni√≥ a los radicales y a otros para elegir a Pedro Aguirre Cerda como presidente en 1938. Los comunistas tambi√©n formaron parte de la coalici√≥n que eligi√≥ a Fulgencio Batista en Cuba en 1940. Durante la Segunda Guerra Mundial los partidos se legalizaron y ganaron apoyo en todo el continente, y brevemente, en 1945-47, el Partido Comunista do Brasil fue el m√°s grande de la regi√≥n. Sin embargo, con el inicio de la Guerra Fr√≠a, fue prohibido en 1947 y el “Bogotazo” de 1948 dio una excusa a otros gobiernos, especialmente al de Chile, para seguir su ejemplo. Sin embargo, bajo el nombre de Partido Guatemalteco del Trabajo, el partido guatemalteco se mantuvo legal hasta la ca√≠da de Jacobo Arbenz en 1954 y los diputados cubanos permanecieron en el Congreso de Batista hasta 1959. Con la Revoluci√≥n Cubana, la v√≠a de la lucha armada volvi√≥ a ganar adeptos.

Karl Marx

La influencia de Marx no se ha limitado a las sociedades comunistas. Los gobiernos conservadores han introducido reformas sociales para cortar el terreno de los movimientos revolucionarios de oposici√≥n marxista. Los conservadores tambi√©n han reaccionado de forma menos benigna: Mussolini y Hitler fueron ayudados a llegar al poder por conservadores que ve√≠an su rabioso nacionalismo como la respuesta a la amenaza marxista. E incluso cuando no exist√≠a la amenaza de una revoluci√≥n interna, la existencia de un enemigo marxista extranjero sirvi√≥ para justificar a los gobiernos en el aumento del gasto en armamento y la restricci√≥n de los derechos individuales en nombre de la seguridad nacional. En el plano del pensamiento, m√°s que en el de la pol√≠tica pr√°ctica, la contribuci√≥n de Marx es igualmente evidente. ¬ŅPuede alguien pensar ahora en la sociedad sin referirse a las ideas de Marx sobre los v√≠nculos entre la vida econ√≥mica y la intelectual? Las ideas de Marx dieron lugar a la sociolog√≠a moderna, transformaron el estudio de la historia y afectaron profundamente a la filosof√≠a, la literatura y las artes. En este sentido del t√©rmino -que es ciertamente muy laxo- ahora todos somos marxistas.

Comunismo

Concepci√≥n Marxista Sovi√©tica Seg√ļn esta interpretaci√≥n, Comunismo es ‚Äúforma superior de organizaci√≥n de la sociedad humana; se basa en fuerzas productivas altamente desarrolladas. La primera fase de la sociedad comunista es el socialismo (ver). El comunismo, se dice en el programa del […]

Tercer Mundo

Esta expresi√≥n se debe al soci√≥logo franc√©s Alfred Sauvy, quien la formul√≥ en 1952 con la idea de asimilar a los pa√≠ses pobres de la actualidad con el ‚Äútercer estado‚ÄĚ de la estratificaci√≥n socio-pol√≠tica francesa anterior a la revoluci√≥n de 1789, que era la capa social m√°s pobre y marginada. Tercer Mundo, en realidad, se trata de un t√©rmino anticuado para los pa√≠ses en desarrollo. Entre 1950 y 1990, dos bloques hostiles se enfrentaron en el mundo: El “Occidente” (EE.UU. y aliados = primer mundo) y el “Oriente” (Uni√≥n Sovi√©tica [Rusia] y aliados = segundo mundo). Los pa√≠ses en desarrollo que no pertenec√≠an a ninguno de los dos bloques formaban el tercer mundo seg√ļn este recuento.

Comunismo en los Balcanes

Todos los Estados de los Balcanes han realizado importantes progresos econ√≥micos despu√©s de la Segunda Guerra Mundial. Los perjudiciales problemas de entreguerras asociados al subdesarrollo se redujeron mucho, excepto en algunas regiones como Albania y Macedonia. ¬ŅPodemos decir que a los habitantes de los Estados socialistas les fue mejor o peor en comparaci√≥n con Grecia, o con el Estado socialista no convencional, Yugoslavia? Medir la satisfacci√≥n popular sobre la base de las estad√≠sticas econ√≥micas es cuestionable, especialmente teniendo en cuenta los acontecimientos de 1989. El descontento de los consumidores (medido con respecto al est√°ndar de Occidente) desempe√Ī√≥ un papel visible en las revoluciones de 1989 en las zonas del norte de Europa del Este e incluso en Hungr√≠a; en los Balcanes s√≥lo Grecia, con sus v√≠nculos occidentales, escap√≥ a la revoluci√≥n en ese a√Īo. Pero otras cuestiones (de contenido pol√≠tico y no meramente econ√≥mico) fueron igual de importantes en la mayor√≠a de las revoluciones balc√°nicas. El cambio econ√≥mico por s√≠ solo no evit√≥ los disturbios en la d√©cada de 1980, como tampoco lo hizo durante los per√≠odos de actividad reformista en el siglo XIX. Las diferencias en los sistemas pol√≠ticos de los Balcanes rara vez parecen traducirse en diferencias socioecon√≥micas que contrasten con las condiciones de los estados vecinos, al menos a corto plazo. Lo mismo podr√≠amos decir de la situaci√≥n de las mujeres. Grecia muestra pocos contrastes fuertes con sus vecinos socialistas, a pesar de los puntos de vista opuestos sobre el papel de la mujer que se encuentran en el pensamiento marxista frente al occidental. La modernizaci√≥n y la prosperidad general parecen ser las claves para acabar con los l√≠mites tradicionales de la mujer, ya sea bajo el socialismo o el capitalismo. S√≥lo en los Balcanes los antiguos comunistas mantuvieron el control del poder pol√≠tico en el periodo inmediatamente posterior a la revoluci√≥n. Elementos arraigados en Solidaridad y en la Iglesia cat√≥lica derrotaron a los comunistas polacos. La Carta 77 cre√≥ una alternativa en Checoslovaquia. Alemania del Este mir√≥ a Bonn y los antiguos l√≠deres del Partido fueron juzgados por traici√≥n. Pero en los Estados balc√°nicos, los ex comunistas siguen siendo actores importantes en la pol√≠tica nacional, aunque muchos hayan optado por redefinirse como nacionalistas. La violencia generalizada durante las revoluciones de 1989 se limit√≥ a dos Estados balc√°nicos: Ruman√≠a y Yugoslavia. En las revoluciones del norte participaron manifestantes pac√≠ficos, que establecieron reg√≠menes pluralistas. En los Balcanes, la tolerancia y el pluralismo fueron escasos. Esto condujo a respuestas violentas a la disidencia y al conflicto √©tnico. Ambos parecen m√°s bien ecos del pasado balc√°nico, que signos de progreso hacia un futuro mejor.

Historia de la Educación en los Países Comunistas

Este texto se ocupa de la historia de la educaci√≥n y el conocimiento en los pa√≠ses comunistas, incluida la Uni√≥n Sovi√©tica, cuando existi√≥. La historia de la educaci√≥n en los pa√≠ses comunistas comienza en la d√©cada de 1920, cuando se produjo la Revoluci√≥n Rusa. Cuando los comunistas llegaron al poder en las naciones comunistas, asumieron tres tareas educativas de gran importancia: ense√Īar a leer y escribir a muchas personas analfabetas; formar al personal necesario para llevar a cabo el trabajo de organizaci√≥n pol√≠tica, producci√≥n agr√≠cola e industrial y reforma econ√≥mica; remodelar el comportamiento, las emociones, las actitudes y la perspectiva del pueblo. Despu√©s de la Segunda Guerra Mundial, la mayor√≠a de los pa√≠ses de Europa del Este adoptaron sistemas educativos que reflejan rasgos sustanciales de la pr√°ctica sovi√©tica. Otros pa√≠ses comunistas que estaban menos dominados por la presencia sovi√©tica, como Cuba, Vietnam y China, tambi√©n tomaron prestados muchos modelos de educaci√≥n sovi√©ticos. En comparaci√≥n con los pa√≠ses no comunistas, la evoluci√≥n de la educaci√≥n en los pa√≠ses comunistas entre 1960 y 1981 fue relativamente pobre. Las razones de ello podr√≠an interpretarse por las diversas limitaciones y problemas de la educaci√≥n comunista, que eran la delincuencia juvenil, la falta de compromiso con los altos prop√≥sitos sociales y morales, la inflexibilidad del sistema escolar frente a los r√°pidos cambios de las demandas sociales y econ√≥micas, y los problemas de asignaci√≥n de mano de obra. Adem√°s, el aumento de los costes de la educaci√≥n permiti√≥ organizar la pr√°ctica laboral productiva s√≥lo en partes limitadas de los pa√≠ses. Los comunistas chinos no estaban aislados, sin embargo, de todo el conocimiento occidental. Utilizaron la psicolog√≠a e incluso la t√©cnica publicitaria para su invento m√°s conocido, el “lavado de cerebro”. Era un m√©todo mucho m√°s eficaz para tratar a los disidentes que las amenazas, los castigos y las torturas de anta√Īo. (“Golpear, golpear, golpear” hab√≠a sido una de las instrucciones de Stalin.) Era un sistema de adoctrinamiento por repetici√≥n y estr√©s f√≠sico, en particular la negaci√≥n del sue√Īo, que, en √ļltima instancia, mediante la sugesti√≥n, el aislamiento y el agotamiento, hac√≠a que la v√≠ctima accediera a lo que se quer√≠a. La confesi√≥n de un delito concreto era ahora s√≥lo un objeto secundario; la necesidad primordial era convencer al sujeto de que s√≥lo un tonto o un canalla pod√≠a pensar o actuar de otra manera que no fuera comunista. Un fallo en este proceso aparentemente triunfante fue sugerido por la rapidez con la que los extranjeros a los que se les hab√≠a lavado el cerebro, al volver a un entorno occidental, volv√≠an a sus antiguos errores.

Eurocomunismo

Eurocomunismo fue una ideolog√≠a pol√≠tica adoptada por determinados partidos comunistas europeos en los primeros a√Īos de la d√©cada de 1970. Esta v√≠a europea al comunismo estuvo vinculada principalmente al Partido Comunista Italiano (PCI), al Partido Comunista Franc√©s (PCF) y al Partido Comunista de Espa√Īa o PCE. Tras la Segunda Guerra Mundial, los rusos hab√≠an retenido, y plantado con asentamientos rusos, los estados b√°lticos de Lituania, Estonia y Letonia, de los que se hab√≠an apoderado en los d√≠as de su alianza con los nazis en 1940. Pero los estados de Ruman√≠a, Bulgaria, Hungr√≠a, Yugoslavia, Albania, Checoslovaquia y Polonia hab√≠an sido liberados de los alemanes por la guerra y su derecho a la independencia y a las instituciones libres estaba espec√≠ficamente garantizado por los acuerdos con Occidente. En el a√Īo 1948, a pesar de las protestas occidentales, se extingui√≥ la libertad e independencia de todos estos pa√≠ses menos uno y fueron convertidos en sat√©lites rusos, con una estructura social comunista. (Se intent√≥ incluir a Grecia entre las v√≠ctimas, mediante la invasi√≥n de Bulgaria y Yugoslavia, pero los invasores fueron derrotados en enero en un intento de tomar Konitza, en el Epiro). La √ļnica excepci√≥n a la lista de estados esclavizados fue aquella en la que los rusos hab√≠an cometido el error de no estacionar una guarnici√≥n: Yugoslavia. Su intento de hacerse con el control de las fuerzas de seguridad y el desarrollo econ√≥mico de Yugoslavia se vio frustrado por una resistencia inesperada y casi un√°nime de Tito y los comunistas yugoslavos, una resistencia motivada en parte por la adhesi√≥n yugoslava al comunismo primitivo e incorrupto de la √©poca de Lenin, del que el r√©gimen de Stalin les parec√≠a una parodia degenerada.

Espartaquistas

Los Espartaquistas era un grupo de socialistas revolucionarios alemanes, formado en 1916, cuyos principales dirigentes eran Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht. En un principio, fue una corriente izquierdista del Partido Socialdem√≥crata Alem√°n (SPD), a cuyos l√≠deres criticaron. El 5 de enero de 1919, en Alemania, un comit√© revolucionario, compuesto por Liebknecht, Ledebour y el l√≠der de los Delegados Revolucionarios, Paul Scholze, declara que depone al gobierno y asume temporalmente sus funciones. Sin embargo, este comit√© fue ahuyentado por los marineros con los que cre√≠a cobijarse, y posteriormente una mayor√≠a del mismo opt√≥ por negociar con el gobierno, en contra, al parecer, de la mayor√≠a de los propios espartaquistas. El 10 de enero de 1919, el socialdem√≥crata Gustav Noske, con el apoyo de los militares leales, lanz√≥ una contraofensiva en Berl√≠n, dominando las guarniciones rebeldes, arrestando a Ledebour en la noche del 10 al 11, y luego a Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg el 15 de enero – los dos l√≠deres espartaquistas fueron inmediatamente asesinados. La “Comuna de Berl√≠n” lleg√≥ a su fin.

Bolchevismo

Este texto se ocupa, especialmente, de la situaci√≥n cuando los bolcheviques llegaron al poder; no fue provocado por su usurpaci√≥n. Durante un tiempo, en sus intentos por restablecer el orden, se fusilaba a cualquiera que portara armas. Miles de hombres fueron apresados y fusilados, y es dudoso que Mosc√ļ hubiera podido recuperar siquiera una apariencia de orden sin una violencia semejante. La debacle de la Rusia zarista fue tan completa que el marco y el h√°bito del orden p√ļblico hab√≠an desaparecido. En la primavera de 1918, los bolcheviques se hab√≠an asegurado el control de las grandes ciudades, los ferrocarriles y la navegaci√≥n de la mayor parte de Rusia. Una Asamblea Constituyente hab√≠a sido disuelta y dispersada en enero; los bolcheviques no pod√≠an trabajar con ella; estaba demasiado dividida en sus objetivos y consejos, seg√ļn ellos, para una acci√≥n vigorosa; y en marzo se firm√≥ la paz, una paz muy sumisa, con Alemania en Brest-Litovsk. A la cabeza de la dictadura bolchevique, que ahora se propon√≠a gobernar Rusia, estaba Lenin, un hombre muy en√©rgico y de gran lucidez que hab√≠a pasado la mayor parte de su vida en el exilio en Londres y Ginebra, dedicado a las especulaciones pol√≠ticas y a la oscura pol√≠tica de las organizaciones marxistas rusas. Al principio, las ideas de los l√≠deres bolcheviques iban mucho m√°s all√° de Rusia. El proceso de restauraci√≥n de una oligarqu√≠a, si no de una autocracia, fue lento; y las consignas bolcheviques no cambiaron. El primer paso se represent√≥ incluso como una defensa de la democracia; Trotsky, el colega m√°s eminente de Lenin, fue acusado de ambiciones dictatoriales y privado de sus cargos.

Origen del Socialismo

Los diversos tipos de pensamiento social que se convirtieron en las vertientes del socialismo o comunismo modernos surgieron en realidad en la antig√ľedad y han recorrido la historia de la humanidad (a menudo de forma clandestina). Estas ideas han influido poderosamente en las mentes de las personas y, de vez en cuando, han provocado luchas encarnizadas. Se originaron en la profunda rabia y el dolor precipitados por la mezquindad y la estupidez de la acci√≥n motivada por el inter√©s propio. Tambi√©n se deb√≠an a la injusticia de diversos √≥rdenes sociales en los que la mayor√≠a de la gente estaba oprimida y viv√≠a en la pobreza y la miseria. Del dolor y la ira causados por el orden social existente surgieron naturalmente varias corrientes de pensamiento que idealizaban y anhelaban una vida social armoniosa y comunitaria de personas libres. La Historia del Socialismo Brit√°nico de M. Beer (1940) comienza presentando tales corrientes de pensamiento desde la √©poca de los antiguos, y muy anteriores al socialismo moderno. Por ejemplo, en el siglo V a.C. Plat√≥n pregunt√≥ en sus Di√°logos sobre el Estado qu√© es el mal, y respondi√≥ que es la riqueza y la pobreza. Porque la riqueza produce extravagancia y pereza, mientras que la pobreza produce mezquindad e inmoralidad. Por lo tanto, en el Estado justo ideal los que est√°n en la posici√≥n de pol√≠ticos, que representan la virtud de la raz√≥n y la inteligencia, y los que est√°n en la posici√≥n de guerreros, que representan el valor y el vigor, no deben tener ni propiedad privada ni familia para concentrarse en los asuntos del Estado sin inter√©s propio. As√≠, Plat√≥n afirmaba que el comunismo de consumo deb√≠a imponerse a estos dos grupos sociales. En la √©poca romana posterior, surgieron ideas notables en poemas de Virgilio y Horacio, as√≠ como en la filosof√≠a estoica de S√©neca, llena de admiraci√≥n por la vida comunal y el derecho natural. Tales condiciones se daban entre los pueblos en un orden natural puro e incorrupto antes del nacimiento de la propiedad privada. Como el cristianismo naci√≥ inicialmente como una religi√≥n de los humildes y hambrientos, tambi√©n conten√≠a sentimientos comunistas como los de “Benditos se√°is los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios”.

Historia de la Unión Soviética

Aunque los sucesores de Stalin tambi√©n persiguieron a escritores y disidentes, utilizaron el terror policial con m√°s moderaci√≥n para coaccionar a la poblaci√≥n, y trataron de ganarse cierto apoyo popular relajando los controles pol√≠ticos e introduciendo incentivos econ√≥micos. No obstante, la estricta centralizaci√≥n continu√≥ y acab√≥ provocando, seg√ļn algunos observadores, el declive econ√≥mico, la ineficacia y la apat√≠a que caracterizaron las d√©cadas de 1970 y 1980, y contribuyeron al desastre nuclear de “Chern√≥bil”. El programa de perestroika de Mija√≠l Gorbachov fue una reacci√≥n a esta situaci√≥n, pero su √©xito se vio limitado, en buena medida, por su reticencia a abolir los bastiones del poder sovi√©tico -el partido, la polic√≠a y el sistema econ√≥mico centralizado- hasta que se vio obligado a hacerlo tras el intento de golpe de Estado de agosto de 1991. Sin embargo, para entonces ya era demasiado tarde para mantener unidos a los dirigentes comunistas y a la Uni√≥n Sovi√©tica. Tras setenta y cuatro a√Īos de existencia, el sistema sovi√©tico se desmoron√≥.

Historia del Comunismo Americano

El comunismo aparece en Am√©rica Latina poco despu√©s del congreso de fundaci√≥n de la III Internacional (Mosc√ļ, 1919); los primeros partidos comunistas se constituyen a partir de escisiones de izquierda d√© partidos socialistas o de la evoluci√≥n de corrientes sindicalistas y anarquistas. En enero de 1918 un grupo disidente del Partido Socialista Argentino funda el Partido Internacional Socialista que se transforma en 1920 en Partido Comunista; en 1919, el Partido Comunista Mexicano es fundado por Manabendra Nath Roy, comunista hind√ļ enviado por el Comintern. En 1921 el Partido Socialista de los Trabajadores Chilenos se constituye en Partido Comunista; en el mismo a√Īo es fundado por obreros de origen anarquista el Partido Comunista de Brasil, y el Partido Socialista Uruguayo acepta las 21 condiciones de adhesi√≥n a la Internacional Comunista. Otros partidos ser√°n fundados m√°s tarde: el cubano en 1925, el peruano en 1928, etc.

Comunismo Cristiano

En el clima de la Guerra Fr√≠a de los a√Īos 50 y 60, la amenaza del comunismo galvaniz√≥ la atenci√≥n p√ļblica. A medida que Martin Luther King fue adquiriendo relevancia, tuvo que defenderse con frecuencia de las acusaciones de ser comunista, aunque su opini√≥n de que “el comunismo y el cristianismo son fundamentalmente incompatibles” no cambi√≥. Aunque simpatizaba con la preocupaci√≥n central del comunismo por la justicia social, King se quejaba de que, con su “fr√≠o ate√≠smo envuelto en los ropajes del materialismo, el comunismo no da cabida a Dios ni a Cristo”. Dos discursos suyos fueron particularmente influyentes en relaci√≥n al comunismo cristiano. Esta secci√≥n se centra, tambi√©n, en el papel que desempe√Īan Hegel y Marx en dos de sus escritos m√°s recientes y convincentes. En un primer momento, uno no puede dejar de sorprenderse por el modo en que los autores en cuesti√≥n parecen, contra todo pron√≥stico, oponerse repetidamente el uno al otro.