Riesgos de Salud

Riesgos de Salud

Este elemento es un complemento de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre los riesgos de salud.

Riesgos de Salud y su Percepción

¿Qué es el riesgo?

El riesgo se define como la posibilidad de sufrir pérdidas o lesiones. En cualquier tarea que implique una acción, las personas suelen evaluar la probabilidad de dicha pérdida o lesión. Si la probabilidad entra dentro del rango “aceptable”, las personas adoptan el comportamiento arriesgado. En caso contrario, se abstienen. Esta valoración de lo que se considera un riesgo aceptable puede variar en función del contexto.

El riesgo se ha estudiado desde diferentes perspectivas: económica, psicológica y de consumo. Los economistas y las aseguradoras definen el riesgo en términos de impago de una empresa, un país o un instrumento (es decir, el incumplimiento de un rendimiento prometido o esperado). Las finanzas definen el riesgo en términos de la volatilidad del precio en torno a una media. Los estadísticos piensan en el riesgo en términos de incertidumbre, o una evaluación probabilística de la probabilidad de que un acontecimiento ocurra frente a que no ocurra, siendo este uso común también en la literatura de la teoría de la decisión conductual. Debido a la naturaleza multidimensional del riesgo, los métodos para estudiar y observar sus efectos han variado dentro y entre paradigmas y disciplinas.

En este texto, y otros relacionados, definimos el riesgo como una valoración negativa de la probabilidad de que se produzca un acontecimiento desfavorable. El riesgo, tal y como lo definimos, difiere de un juicio de incertidumbre de tres maneras distintas:

  • En primer lugar, los juicios de incertidumbre pueden tener una valoración positiva (por ejemplo, ganar un sorteo) o negativa (por ejemplo, tener un accidente), mientras que nosotros definimos el riesgo como algo que siempre tiene una valoración negativa.
  • En segundo lugar, los sucesos que ocurren con una probabilidad de 0,50 son más inciertos que los que ocurren con una probabilidad más cercana a 0 o 1, mientras que, el riesgo aumenta a medida que una probabilidad se acerca a 1.
  • En tercer lugar, los sucesos menos controlables son más inciertos, aunque pueden no ser más o menos arriesgados.

En resumen, definimos el riesgo sanitario como la percepción de la probabilidad subjetiva de que se produzca un acontecimiento negativo relacionado con la salud para una persona o un grupo de personas durante un periodo de tiempo determinado.

Importancia de estudiar las percepciones del riesgo para la salud

Es importante estudiar las percepciones del riesgo para la salud (véase más detalles respecto a los consumidores) porque son teóricamente interesantes, relevantes desde el punto de vista de la gestión y tienen implicaciones para el bienestar de los consumidores y las políticas públicas. El ámbito de la salud proporciona un rico conjunto de constructos que permiten a un investigador de los consumidores examinar cuestiones teóricas más amplias como: ¿Cuál es la interacción de los sistemas cognitivo y afectivo (en la construcción de estimaciones de riesgo)? ¿Qué factores moderan el vínculo entre los juicios (como las percepciones del riesgo) y el comportamiento (relacionado con la salud)? ¿Cómo se utiliza la información basada en la memoria junto con la información basada en el contexto para emitir juicios (de riesgo)? ¿Difieren los individuos en la forma en que procesan la información y emiten juicios? Este texto, como algunos otros de la plataforma digital, se centra en los antecedentes teóricos de las percepciones de riesgo, las consecuencias conductuales de la aceptación del riesgo y los factores que moderan el vínculo entre ambos.

Sin embargo, más allá de las razones teóricas, los antecedentes y las consecuencias de las percepciones del riesgo para la salud tienen una importancia cada vez mayor para la gestión, dado el aumento de la publicidad directa al consumidor, que se basa en la capacidad de los consumidores para autodiagnosticarse o diagnosticarse por aproximación.

Desde el punto de vista del bienestar del consumidor, el aumento casi epidémico de afecciones de salud que van desde la depresión, la ansiedad y el trastorno bipolar hasta la obesidad, el autismo, el alcoholismo, el trastorno premenstrual (TDPM), la disfunción eréctil (DE) y el trastorno por déficit de atención (TDA), sumados a condiciones de salud preexistentes como el colesterol, la presión arterial, las enfermedades cardiacas, el cáncer, la hepatitis y el SIDA, sugieren que una mejor comprensión del nivel de riesgo de una persona le permitirá tomar decisiones de vida mejor informadas para sí misma y para los demás.

Por último, una mano de obra poco saludable tiene implicaciones para las políticas públicas, ya que prevenir, identificar y tratar los trastornos físicos y mentales puede reducir el número de días de trabajo perdidos y los costes de la atención sanitaria en el país.

Enfoques existentes y modelo propuesto de las percepciones del riesgo para la salud

La psicología de la salud es un área amplia y en expansión. Uno de los primeros modelos propuestos fue el Modelo de Creencias en la Salud, publicado en 1974, que propone que el aumento de las percepciones de riesgo debería conducir a un comportamiento de precaución. La principal crítica a este modelo es la creciente evidencia de que aceptar el riesgo es una condición necesaria pero no suficiente para adoptar conductas relacionadas con la salud en ámbitos que van desde el SIDA hasta la depresión.

Uno de los modelos más utilizados para examinar el riesgo para la salud es la “Teoría de la Acción Razonada”, propuesta en 1975. Esta teoría tiene las siguientes características clave:

  • Se predice que el comportamiento sigue una intención conductual, que a su vez se basa en una actitud global.
  • La actitud global se construye utilizando una media ponderada de la creencia de que un objeto de actitud particular tiene un nivel determinado de un atributo, ponderada por la importancia de ese atributo; así como normas subjetivas que se basan en percepciones de las preferencias de otros, ponderadas por la importancia de esos otros.
  • El modelo es predominantemente cognitivo, racional, en el que las creencias y las ponderaciones de importancia de aspectos intrínsecos al objeto de actitud, así como extrínsecos a él, se integran conjuntamente en una actitud.
  • El modelo es compensatorio (es decir, es aditivo), en el que los niveles más bajos de rendimiento en un atributo pueden compensar los niveles más altos de rendimiento en otro atributo.

El modelo se ha probado ampliamente en el ámbito de la salud.  Sin embargo, al igual que se criticó el modelo de creencias sanitarias basándose en que las percepciones de riesgo no siempre se traducen en comportamiento, se critica la teoría de la acción razonada basándose en que las intenciones no se traducen necesariamente en comportamiento.

En consecuencia, es necesario identificar:

  • antecedentes distintos de los basados en creencias cognitivas;
  • factores que moderen los antecedentes cognitivos, motivacionales y afectivos de las percepciones de riesgo; y
  • factores que moderen el vínculo juicio-intención-conducta.

La “Teoría de la Conducta Planificada”, propuesto en 1991, sugiere que el control percibido es un constructo independiente que afecta tanto a las intenciones como a la conducta futura: cuanto mayor sea la controlabilidad percibida de un síntoma, mayor será la intención de adoptar una conducta de precaución o prevención y mayor la probabilidad de adoptar dicha conducta. También se ha demostrado que la controlabilidad percibida afecta a las percepciones de riesgo de las personas y a las intenciones de buscar ayuda (según una muy amplia literatura), aunque se ha cuestionado su papel en los comportamientos automáticos o habituales. De hecho, la investigación actual sobre estas teorías ha sugerido que el “comportamiento pasado” puede ser otro constructo importante que afecte al comportamiento real, las intenciones, el control percibido, las actitudes, las normas, así como las creencias .

Un enfoque diferente para comprender el riesgo para la salud y el vínculo entre riesgo y comportamiento es la teoría de la adaptación cognitiva. Dado que el bienestar psicológico puede ser necesario para alcanzar el bienestar fisiológico, las personas que no aceptan plenamente su riesgo pueden tener una mejor salud mental y, por lo tanto, contraintuitivamente, pueden ser más capaces de aceptar y afrontar el riesgo fisiológico. El argumento básico esgrimido es que aceptar el riesgo fisiológico puede ser potencialmente perjudicial para el riesgo psicológico. Por lo tanto, ser poco optimista en el ámbito de un riesgo para la salud, como el cáncer, puede animar a las personas a buscar un diagnóstico, lo que ayudaría a la prevención y a la curación precoz. Por ejemplo, en los años 90, varios autores descubrieron que los hombres seropositivos que creían de forma inexacta, pero optimista, que podían detener la progresión del sida, practicaban mejores hábitos de salud que los que eran pesimistas .

Respecto a la investigación llevada a cabo en el período 1989-1999 sobre la relación entre el optimismo y el control percibido con la salud mental y física, se puede decir que las creencias optimistas poco realistas, que se asocian con el bienestar mental, también pueden ser protectoras de la salud, ya que actúan como recursos que permiten a los consumidores hacer frente a los acontecimientos negativos de la vida. Esta conclusión o teoría reconoce explícitamente el papel que desempeñan las emociones y el afecto a la hora de evaluar el riesgo y decidir las acciones conductuales. Las adiciones más recientes a la teoría tienen en cuenta el efecto positivo de la simulación mental, en la que las personas pueden imaginar posibles escenarios positivos y, por lo tanto, regular su comportamiento para trabajar para que se produzcan, así como la mentalidad. Su conjunto de trabajos sugiere que las diferencias individuales moderan el efecto de los efectos motivacionales sobre las percepciones del riesgo. Aunque el afrontamiento es un ejemplo, aunque importante, del factor que modera el vínculo percepción del riesgo-conducta de diagnóstico, proponemos que es sólo uno de un género que incluye otros aspectos del riesgo.

Cada uno de los modelos anteriores hace predicciones interesantes y únicas. Sin embargo, su alcance individual es limitado a la hora de exponer el creciente abanico de efectos, factores y procesos que se están documentando en el ámbito de los riesgos para la salud.

Otros autores proponen un modelo teórico que combina las enseñanzas de los modelos anteriores con otras investigaciones sobre la salud y otras más generales sobre el consumidor para ofrecer una hoja de ruta más amplia que permita estudiar la psicología de las percepciones de los riesgos para la salud. Su modelo clasifica los antecedentes de las percepciones del riesgo para la salud en cinco grandes categorías: motivacionales, cognitivas, afectivas, contextuales y diferencias individuales. De forma individual e interactiva, estos factores se integran para formar un juicio sobre el riesgo para la salud. Proponen además que existen varias consecuencias conductuales primarias de la formación de dicho juicio. Éstas se categorizan como concienciación, interés, prueba, adopción, comportamiento repetido y boca a boca, basándonos en la difusión de las innovaciones de productos por parte de los consumidores. Por último, proponen que cuatro percepciones de riesgo relacionadas -riesgo financiero, de rendimiento, psicosocial y fisiológico- moderan la probabilidad de que una percepción de riesgo para la salud se traduzca en una consecuencia conductual.

Percepciones del riesgo para la salud – antecedentes del riesgo

Los aspectos clave de ese modelo que lo diferencian de otros son:

  • Una incorporación más amplia de factores cognitivos, motivacionales y afectivos;
  • Factores individuales propuestos tanto como antecedentes de las percepciones de riesgo para la salud como moderadores de los antecedentes motivacionales del riesgo;
  • Factores contextuales propuestos tanto como antecedentes de las percepciones de riesgo para la salud como moderadores de los antecedentes cognitivos del riesgo;
  • La consideración de una variedad de consecuencias conductuales; y
  • La conceptualización de otros cuatro riesgos percibidos que moderan el vínculo percepción del riesgo-conducta y que incorporan constructos propuestos anteriormente (como el control percibido y el afrontamiento), pero también sugieren otros nuevos.

Una de las principales contribuciones de ese enfoque es examinar los antecedentes contextuales de las percepciones de riesgo, cuyo efecto directo y moderador sugiere que la elicitación de las percepciones de riesgo para la salud puede cumplir una función persuasiva además de una función de medición. Dado que la medición de las percepciones de riesgo es propensa a una variedad de efectos contextuales, una forma de pensar en esta cualidad maleable del riesgo para la salud es categorizar los cambios en las percepciones de riesgo como errores de medición. Así, se podría intentar aumentar la fiabilidad de los datos recopilados. Otra forma de pensar en la maleabilidad del riesgo sanitario es como un efecto de medición. Por ejemplo, otros investigadores han examinado cómo la mera medición de un constructo cambia la probabilidad de que se produzca un acontecimiento en el futuro.

Al considerarlo un efecto de medición, se puede ver el instrumento de medición del riesgo como un dispositivo persuasivo que puede utilizarse estratégicamente para que las estimaciones de riesgo de las personas se ajusten más a la realidad, sean menos sesgadas y tengan más probabilidades de ser utilizadas para emitir un juicio sobre un comportamiento preventivo o diagnóstico. Así, se podrían aprovechar los efectos del contexto para cambiar las percepciones del riesgo y conseguir que los consumidores pasen a la acción. Entrelazados en el examen de los diferentes antecedentes de las percepciones del riesgo, también revisamos las diferentes formas en que se ha medido el riesgo y los pros y los contras de estas técnicas.

Antecedentes de la Percepción del Riesgo por los Consumidores

Aquí se integran varios enfoques existentes para estudiar el riesgo para la salud y proponemos un modelo conceptual de los antecedentes y las consecuencias de las percepciones del riesgo para la salud. Situando la investigación existente en el ámbito de la salud, en otro lado se describe detalladamente los antecedentes, las consecuencias y los factores que moderan su relación.

Revisor de hechos: Chandler

En la República Dominicana

Administadora de Riesgos de Salud (ARS)

Entidades públicas, privadas o mixtas, descentralizadas, con patrimonio propio y personería jurídica, autorizadas por la Superintendencia de Salud y Riesgos Laborales a asumir y administrar el riesgo de la provisión del Plan Básico de Salud a una determinada cantidad de beneficiarios. Las ARSs llenan la función de aseguramiento en el campo de la salud. [rtbs name=”derecho-a-la-salud”] Comprende al IDSS, a las igualas médicas, seguros de salud y seguros auto administrados registrados en el país.

RIESGO ACEPTABLE

El término “riesgo aceptable” describe la probabilidad de un evento cuya probabilidad de ocurrencia es pequeña, cuyas consecuencias son tan leves, o cuyos beneficios (percibidos o reales) son tan grandes, que los individuos o grupos de la sociedad están dispuestos a tomar o ser sometidos al riesgo de que el evento pueda ocurrir. El concepto de riesgo aceptable evolucionó en parte al darse cuenta de que la seguridad absoluta es generalmente un objetivo inalcanzable y que incluso las exposiciones muy bajas a ciertas sustancias tóxicas pueden conferir algún nivel de riesgo. La noción de seguridad virtual correspondiente a un nivel aceptable de riesgo surgió como un objetivo de gestión de riesgos en los casos en que tales exposiciones no podían eliminarse de manera completa o rentable.

Se han utilizado dos medidas de proxy para determinar los niveles de riesgo aceptables. El enfoque de preferencia revelada supone que la sociedad, a través de prueba y error, ha logrado un equilibrio de riesgos y beneficios casi óptimo y, por lo tanto, aceptable. El enfoque de preferencia expresada utiliza encuestas de opinión y consultas públicas para obtener información sobre los niveles de riesgo que justifican una acción de mitigación.

Aunque las autoridades regulatorias son reacias a definir un nivel preciso de riesgo aceptable, los riesgos de por vida en el orden de uno en un millón se han discutido en las aplicaciones regulatorias del concepto de riesgo aceptable. Este nivel de riesgo se considera de minimis, una abreviatura del concepto legal de minimus non curatlex (la ley no se ocupa de nada). También se han hecho intentos para establecer puntos de referencia, como el riesgo de ser golpeado por un rayo, para ayudar a interpretar riesgos tan pequeños. Los niveles más altos de riesgo podrían tolerarse en presencia de beneficios económicos o de salud compensatorios, cuando el riesgo es voluntario en lugar de involuntario, o cuando la población en riesgo es pequeña.

Aunque conceptualmente atractiva, la aplicación del concepto de riesgo aceptable está plagada de dificultades, en última instancia, implica la consideración de valores sociales.

Más Información

Las inequidades en la distribución de riesgos y beneficios en la sociedad complican aún más la determinación de un nivel aceptable de riesgo.

(Vea también: Beneficios, Ética y Riesgos; evaluación de Riesgos, Gestión de Riesgos)

Autor Williams

Recursos

[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]

Notas

Véase También

Salud, Consumidor, Atención Sanitaria, Ciberguerra, Ciencia Actuarial, Destacado, Equidad en la Atención Médica, Estudios Actuariales, Gestión de Riesgos, Riesgos, Seguridad,

Bibliografía

3 comentarios en «Riesgos de Salud»

  1. Sobre el modelo que recoge el texto, falta añadir lo siguiente: Un metaanálisis realizado por Albarracin et al. (2001) de 96 conjuntos de datos de 2 artículos (n = 22.594) que utilizaban este paradigma para examinar el uso del preservativo muestra que el uso del preservativo estaba relacionado con las intenciones (r = 0,45), que, a su vez, se basaban en actitudes (r = 0,58) y normas subjetivas (r = 0,39), con actitudes basadas en creencias conductuales relacionadas con el uso del preservativo (r = 0,56), y normas subjetivas relacionadas con creencias normativas (r = 0,46).

    Responder

Por favor, amplíe el contenido de este texto, o díganos cómo mejorarlo:

A %d blogueros les gusta esto: