Revolución Rusa de Octubre de 1917
La Revolución de Octubre en Rusia de 1917 fue la que el partido bolchevique y los soviéticos obreros, dirigidos por Vladimir Lenin, derrocaron al Gobierno Provisional. Si bien en Moscú y San Petersburgo se produjeron muchos acontecimientos históricos notables, también se produjo un movimiento de base amplia en las zonas rurales a medida que los campesinos se apoderaron de las tierras y las redistribuyeron. La creación de la Internacional Comunista en 1919 fue el fruto de los esfuerzos de los Bolcheviques para extender la Revolución de Octubre. El fracaso de esta estrategia facilitó el ascenso al poder de Stalin y la transformación de los partidos comunistas en instrumentos de la política exterior de Moscú. Consecuentemente, el destino de una sección importante del movimiento obrero -de la que formaron parte muchos de los mejores militantes durante varias generaciones- estaba atado al del estado soviético. El decline de este -y los conflictos entre Moscú y Beijing por el liderazgo del movimiento comunista- contribuyeron a la descomposición del movimiento, si bien cada vez más este se debió a la aceptación por parte de estos partidos de políticas reformistas que en nada se diferenciaban de las de sus rivales socialdemócratas. El colapso de la URSS aceleró este proceso, especialmente con el suicidio del PC Italiano, el más importante en Occidente.