El periodo de la tercera dinastía de Ur (2100 – 2000 a.C.) puso fin a la era en la que la cultura sumeria era un componente de la composición social del sur de Mesopotamia. A menudo se presupone que los sumerios se adhirieron a un sistema de primogenitura al elegir a un heredero; sin embargo, nunca se ha llevado a cabo ningún estudio sistemático destinado a verificar esta sospecha. El periodo de la tercera dinastía de Ur es uno de los más documentados de la historia de la humanidad, con más de 50.000 documentos administrativos publicados en la actualidad, pero los estudiosos no han logrado ponerse de acuerdo sobre la simple cuestión de la sucesión en el seno de la familia real. Los documentos de la ciudad de Umma, por otro lado, han proporcionado datos suficientes para una discusión de los patrones de herencia; por lo tanto, la familia gobernante de esta ciudad ha sido escogida como caso para estudiar la sucesión de finales del tercer milenio. El marco teórico aplicado en este estudio, basado en estudios antropológicos y sociológicos, y ayudado por un “excursus” anexo que cubre la sucesión en la familia real de Arabia Saudita, ha demostrado ser útil para sugerir que la sucesión en la Umma seguía la ascendencia patriarcal, pero que en algunos casos se realizaba a lo largo de líneas fratrimoniales y en otros a lo largo de líneas patrilineales. Un excursus anexo que apunta al uso de términos de parentesco fratrilineal apoya los resultados. La conclusión sugiere varias razones para esta situación, sin alegar la existencia de una ley de sucesión comúnmente aceptada.