Glasnost
Desde la revolución de 1917, la Unión Soviética puso un gran empeño en convertirse en un país industrializado comparable a las potencias occidentales. Los cambios políticos necesarios para ello conllevaron un inmenso sufrimiento a la población y décadas de recelos por parte de Occidentes. Al final, acabó en la glasnost (en ruso, ‘apertura’ o ‘transparencia’), política llevada a cabo junto a la perestroika, que se ocupaba de la reestructuración económica de la Unión, por Mijaíl Gorbachov, dirigente de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) desde 1985 hasta 1991, para que pudiera haber democracia en el país.