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Democracia en Israel

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Democracia en Israel

Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre este tema. [aioseo_breadcrumbs] Nota: sobre Israel, véase también aquí.

Identidad versus Democracia

La nueva “ley del Estado-Nación” de Israel afirma que “el derecho [a ejercer] la autodeterminación nacional” en el país es un derecho “exclusivo del pueblo judío”, instituye el hebreo como el idioma oficial del país y establece el “asentamiento judío como un valor nacional”, por cuya promoción el Estado trabajará. Los liberales denuncian que la ley infringe los derechos civiles de la minoría árabe.

Puntualización

Sin embargo, esto puede debilitar la democracia israelí de una forma aún más insidiosa.

La nueva ley – la más reciente iniciativa en el impulso imprudente de la coalición de extrema derecha del primer ministro Benjamín Netanyahu por convertir a Israel en una democracia iliberal – contradice la Declaración de Independencia del año 1948 y la Ley Fundamental: Dignidad Humana y Libertad de 1992. Ambas leyes garantizan los derechos individuales de todos, judíos y árabes.

Sin embargo, en la práctica, el gobierno israelí ha venido desafiando esas normas legales durante mucho tiempo. Si bien los árabes-israelíes pueden ser constitucionalmente iguales a los judíos-israelíes, eso no ha impedido que el gobierno los discrimine. La mayoría de las tierras estatales, por ejemplo, se guardan en fideicomiso para el pueblo judío.

Del mismo modo, mucho antes de que la nueva ley estableciera que el gobierno israelí “se esforzaría por alentar y promover” el “establecimiento y desarrollo” de asentamientos judíos, el gobierno ya estaba haciendo justamente eso. No se ha creado ni una sola aldea árabe nueva – y mucho menos una ciudad – desde el establecimiento del Estado de Israel hace 70 años, y las aldeas antiguas carecen de programas de planificación (véase más en esta plataforma general) y zonificación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Esta es la razón por la que las construcciones ilegales son tan común en las aldeas árabes.

Además, una amplia gama de leyes israelíes ya define explícita e implícitamente a Israel como un Estado judío – una definición con la que la comunidad internacional está de acuerdo. El Plan de las Naciones Unidas para la Partición de Palestina del año 1947 define a Israel como el Estado del pueblo judío. Y, el proceso de paz israelí-palestino se ha basado durante mucho tiempo en el principio de que los palestinos deben ejercer su derecho a la autodeterminación nacional en un Estado separado, al otro lado de las fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) anteriores a 1967.

La mayoría de los judíos israelíes creen que debe haber límites a la influencia política de sus contrapartes árabes, y que las “decisiones nacionales cruciales”, como la autodeterminación, se deben dejar para que sean tomadas por la mayoría judía. Esa es la razón por la que el ex primer ministro Isaac Rabin, que hizo que la inversión social en las comunidades árabes sea una prioridad nacional, se resistió a que la aprobación de los Acuerdos de Oslo dependiera del apoyo parlamentario árabe.

A pesar de todo, en el año 2017, más del 60% de los árabes-israelíes indicaron que Israel es un buen lugar para vivir (una disminución del 64% en el 2015), y un 60% preferiría vivir en Israel que en cualquier otro país del mundo (un aumento desde el 58.8% en el 2015).

Otros Elementos

Además, en el año 2012, el 60% de los árabes-israelíes informaron que aceptaban a Israel como un Estado de mayoría judía, con características oficiales judías, como por ejemplo, que el hebreo sea el idioma oficial y que el sábado sea el día aceptado de descanso.

Si los principios de la ley del Estado-Nación ya estaban vigentes, y eran ampliamente aceptados por la población, ¿por qué aprobar esta ley de todos modos? La explicación obvia radica en el hecho de que, tal como el presidente estadounidense Donald Trump y los líderes populistas en toda Europa, Netanyahu amasa el capital político al apelar a los instintos tribales básicos de la población.

Mediante el uso de una retórica ultranacionalista y antiárabe, Netanyahu manipula a los israelíes para que crean que están bajo amenaza, física, demográfica e incluso existencial; de este modo los enfrenta con sus compatriotas árabes. Él ganó las elecciones del año 2015 después de haber publicitado una advertencia sobre que los árabes se dirigían a los centros de votación “en hordas”.

Todo esto, junto con la desaparición del proceso de paz, ha dejado a la mayoría de los israelíes convencidos de que su país no puede ser a la vez judío y completamente democrático. Entonces, ellos han aceptado la erosión de los valores democráticos, misma que Netanyahu ha supervisado, determinando que los israelíes deben poner en primer lugar su identidad. Ante esto, tal vez no cause sorpresa que el reconocimiento de los árabes-israelíes de la legitimidad de Israel como un Estado judío y democrático cayera, en tan solo dos años, del 53.6% en el año 2015 al 49.1% en el 2017.

Pero la ley del Estado-Nación no es solo otro medio de acumular capital político entre un electorado cada vez más centrado en la identidad. Hay otra motivación en juego – una que plantea una amenaza que incluso es más grave para la democracia israelí.

Israel es una economía próspera y avanzada, pero está construida sobre la base de un mercado laboral que es demasiado pequeño. Los árabes-israelíes, sin embargo, representan un grupo considerable de trabajadores (como también lo hace la comunidad judía ortodoxa, entre quienes la tasa de participación en la fuerza de trabajo es mucho más baja que entre los judíos seculares). Para avanzar en su interés por la integración económica y social de los árabes-israelíes, en diciembre de 2015 el gobierno israelí aprobó un plan quinquenal verdaderamente histórico.

Casi tres años después, la integración de los árabes-israelíes avanza rápidamente. Según el Índice sobre las relaciones árabe-israelíes del año 2017 que es preparado por el Instituto de Democracia Israelí, el 70% de los árabes de Israel habla hebreo con fluidez, y el 77% no está interesado en la separación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Es más, Amal Jamal de la Universidad de Tel Aviv ha destacado el aumento constante en el número de académicos árabes en Israel y el surgimiento de una clase media árabe en el país. Esto va de la mano, según sus hallazgos, con un aumento de los sentimientos nacionalistas.

En este punto es en el que entra en juego la ley del Estado-Nación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La creciente integración y prosperidad de los árabes-israelíes los está empoderando para ejercer resistencia frente a las políticas discriminatorias.

Puntualización

Sin embargo, con la ley del Estado-Nación, su recurso legal estará severamente restringido.

Sin embargo, este no puede ser solo un asunto relacionado con el silenciamiento a una minoría cada vez más empoderada; el gobierno de Israel podría estar sentando las bases para reprimir a la mayoría árabe que surgiría en caso de que (o cuando se) anexen los territorios palestinos ocupados.Entre las Líneas En este sentido, la ley del Estado-Nación es una especie de seguro de cobertura frente a lo que podría causar las propias políticas expansionistas del gobierno – y frente a lo que sería un golpe potencialmente devastador para la democracia israelí.

Ya que la solución de los dos Estados está prácticamente muerta, Israel ha decidido que su identidad judía es más importante que su democracia. Esto será perjudicial no solo para sus ciudadanos árabes, sino que, en última instancia, también lo será para los judíos-israelíes.

Fuente: Shlomo Ben-Ami, antiguo ministro de exteriores de Israel, septiembre 2018

Retroceso del Liberalismo

Después de medio siglo de ocupación del territorio palestino, Israel está sucumbiendo a sus más profundos impulsos de etnocentrismo y rechaza cada vez más las fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) reconocidas. El país está ahora en camino a unirse al creciente club de las democracias iliberales y hay que agradecer por esto al primer ministro Benjamín Netanyahu.

Durante los 11 años en los que ha desempeñado el cargo de primer ministro de Israel, Netanyahu ha reformado la psique colectiva del país. Ha elevado al «judío» aislado y traumatizado –que aún no se reconcilia con los «gentiles», sin llegar a mencionar a los «árabes»– por encima del «israelí» laico, liberal y globalizado, conceptualizado en la visión de los padres fundadores del país.

El propio Netanyahu es una persona laica y es un cínico hedonista que se enfrenta a una investigación en curso sobre su supuesta aceptación de lujosos regalos ilícitos de un magnate de Hollywood.

Puntualización

Sin embargo, es experto en jugar la «ficha judía» en su propio beneficio.Entre las Líneas En el año 1996, su promesa de ser «bueno para los judíos» hizo que ganara el poder.Entre las Líneas En 2015, logró el mismo cometido con su advertencia de que los judíos debían correr a votar por él o su destino iba a ser decidido por «manadas» de árabes que supuestamente se dirigían a las mesas de votación.

Así como apelar a la identidad judía de las personas logra que se ganen elecciones, también logra que se bloqueen las negociaciones de una solución al conflicto palestino-israelí. La insistencia de Netanyahu en que los palestinos reconozcan a Israel como un Estado judío en el año 2014 se convirtió en el último clavo en el ataúd de un proceso de paz ya moribundo.

En muchos sentidos, el perfil político de Netanyahu coincide con el de los republicanos estadounidenses de la línea más intransigente. Su esposa dijo una vez, jactándose, que si Netanyahu hubiese nacido en Estados Unidos podría haber sido presidente de esa nación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Probablemente habría preferido esa vida, en gran medida por el inmenso poder que eso le hubiese otorgado. También le habría permitido evitar ocho años frustrantes de desacuerdos con el presidente Barack Obama.

Ahora, sin embargo, Netanyahu está aliviado con la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, un republicano con ideas afines a las suyas y que es prácticamente en todos los sentidos el polo opuesto de Obama. El último presidente estadounidense mostró empatía por las minorías y los inmigrantes; defendió los derechos humanos y civiles; logró un avance diplomático con Irán; buscó la paz en Palestina; y, lo más problemático de todo, intentó que el líder israelí se responsabilizara por sus actos. Uno de los últimos actos de Obama como presidente fue hacer que Estados Unidos se abstuviera de votar en una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas contra la construcción de asentamientos israelíes en los territorios ocupados, en lugar de vetarla.

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Netanyahu prefiere, de lejos, la cruda charlatanería de Trump al liberalismo profesoral de Obama. De hecho, Trump y Netanyahu tienen mucho en común, y también con otros líderes iliberales, como el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan. Los tres consideran la hostilidad abierta hacia los medios de comunicación como una forma de asegurar y consolidar el poder.

Trump ha lanzado, inequívocamente, una «guerra contra los medios de comunicación». Erdoğan, por su parte, ha reprimido la libertad de prensa (véase; y también libertad de creación de medios de comunicación, libertad de imprenta, libertad de expresión, libertad de comunicación, libertad de información, libertades civiles, libertad de cátedra y la Convención sobre el Derecho Internacional de Rectificación, adoptada en Nueva York el 31 de marzo de 1953) y arrestado a periodistas por acusaciones de participación en el fracasado golpe militar de julio pasado. Netanyahu se ha desempeñado como ministro de Comunicaciones en ejercicio de Israel desde finales del año 2014.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

La lógica no es difícil de discernir. Se supone que los medios de comunicación tienen que cuidar que quienes están en el poder se responsabilicen de sus actos.

Una Conclusión

Por lo tanto, aquellos que están en el poder tratan de sofocar a los medios de comunicación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Una forma de hacerlo es amplificar las voces de alternativas que están más de acuerdo con las ideas que ellos tienen, como por ejemplo el Israel Hayom, un periódico gratuito en idioma hebreo que se publica diariamente y se dedica a vocear alabanzas a Netanyahu.

La meta de este folleto de estilo norcoreano no es obtener ganancias.Entre las Líneas En 2014, Sheldon Adelson, un magnate de los casinos estadounidenses que apoya desde hace tiempo a Netanyahu y que también ha ayudado a financiar la campaña de Trump, invirtió unos 50 millones de dólares en el Israel Hayom, que ha perdido más de 250 millones de dólares desde su lanzamiento en 2007. Netanyahu celebró elecciones anticipadas en 2014, con el objetivo de proteger a su periódico portavoz –el mismo que ahora tiene la mayor circulación entre todos los periódicos israelíes– de los proyectos de ley presentados en el Parlamento que amenazaban con imponerle restricciones.

Netanyahu siempre ha negado tener algo que ver con el Israel Hayom, aunque la verdad es que prácticamente es su redactor en jefe. ¿En qué otra capacidad pudo haber discutido con el propietario de su principal competidor, Yedioth Ahronot, la posibilidad de restringir la distribución de Israel Hayom, a cambio de una cobertura más favorable?

Por supuesto, Netanyahu no está haciendo todo el trabajo pesado en cuanto a empujar a Israel hacia el iliberalismo, y la censura y el acoso no están reservados exclusivamente a los medios de comunicación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El ministro de Educación, Naftali Bennett –presidente del partido Casa Judía, un aliado clave en la coalición de extrema derecha de Netanyahu y un destacado defensor de la anexión de tierras palestinas– está impartiendo instrucciones a las escuelas sobre que «estudiar el judaísmo es más importante que estudiar matemáticas y ciencia». Una novela que describe un romance entre un muchacho palestino y una muchacha judía ha sido prohibida en los programas escolares.

La ministra de Justicia, Ayelet Shaked, también miembro del partido Casa Judía, es la segunda persona tras Bennett que muestra su ardor ultrasionista. Actualmente encabeza un ataque contra la última frontera de la democracia israelí, la Corte Suprema, condenándola por acciones como la decisión del pasado mes de abril en la que se sostuvo que las políticas sobre el gas natural de Israel eran inconstitucionales.

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Más recientemente, Shaked aprobó la «Ley de Lealtad Cultural», que haría que el financiamiento cultural del gobierno dependiera de la «lealtad» que tiene el receptor hacia el Estado judío. Los grupos derechistas que apoyan la anexión, mientras tanto, reciben un apoyo abundante del gobierno, así como de donantes judíos del extranjero.

Las nociones de lealtad se utilizan como armas no solo contra los artistas. Un recién aprobado proyecto de ley –claramente dirigido a los representantes de los árabes israelíes en el Knéset (Parlamento)– permitiría que los miembros del Knéset sean retirados por deslealtad al Estado. Las ONG que se centran en los derechos humanos y la búsqueda de la paz son escrudiñadas como agentes extranjeros.

Para Israel, la democracia siempre ha sido un activo estratégico, porque un Israel democrático encaja de manera natural en la Alianza Occidental. Al tiempo que Occidente impuso rápidamente sanciones a la Rusia del presidente Vladímir Putin después de su anexión de Crimea, no ha castigado la ocupación israelí de tierras palestinas.

Puntualización

Sin embargo, a medida que Israel adopta prácticas inspiradas en Putin, su conexión con su retaguardia estratégica en Occidente se torna cada vez más débil.

Queda por ver si el impredecible Trump cumplirá las expectativas de Israel. Lo que está claro es que, al debilitar sus credenciales democráticas, Israel pone en peligro la cuerda salvavidas que lo conecta con Occidente, incluyendo al Estados Unidos post-Trump.

Fuente: Shlomo Ben-Ami, Febrero 2017

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8 comentarios en «Democracia en Israel»

  1. ¿Cuál es la mejor manera de tener un Estado teocrático de Israel en la actualidad?

    ¿Sobreviviría un estado así? ¿Cuál sería la verdadera actitud de este Estado hacia sus vecinos árabes?

    Estoy pensando en un país dirigido por gente como ellos.

    ¿Existe una manera para tal estado o estamos hablando de ASBs?

    Responder
  2. Bueno, tal vez si la mentalidad agobiante de Israel empeora… pero odiaría pensar qué podría pasar para empeorar las cosas.

    Si tal régimen tomara el poder, probablemente todos los musulmanes y cristianos serían deportados. Si esto sucede después de 1967, espere que dicho régimen se anexione formalmente el Golán, Gaza, el Sinaí, Cisjordania, etc. Si destruyen la Cúpula de la Roca, entonces todo el infierno se desvanece, y se podría ver un conflicto gigantesco estallar en el Medio Oriente, y entonces quién sabe lo que la URSS y los EE.UU. terminan haciendo. Israel está mucho más aislado que la IOTL.

    La cuestión es, ¿duraría un régimen así que tomaría el poder, y mucho menos se mantendría en pleno control? Israel es una democracia parlamentaria extremadamente diversa, y al Partido Kach le resultaría difícil asumir el control de tal sistema, y mucho menos desmantelarlo de acuerdo con sus caprichos para basar el gobierno israelí en la ley religiosa judía. Los partidos seculares se alzarían en armas (tal vez literalmente en este escenario…

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  3. Aún no queriendo sonar provocativo aquí, explícame por qué todo se cierra el sábado, o por qué las leyes de kashrut se aplican estrictamente en Israel. También explícame por qué no existe el matrimonio civil en Israel.
    Supongo que porque el derecho de familia israelí es un kludge derivado de los tiempos otomanos y la FDA local tiene una fuerte influencia rabínica (el asunto del Sabbath no es peor que el de Europa según mi entendimiento).

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  4. Tiene razón, ya sabes, la ley israelí se basa en el derecho consuetudinario, no en la halajá ni en ninguna interpretación rabínica. Claro, es el derecho consuetudinario con sabor judío, pero ciertamente ni siquiera es comparable con, digamos, Irán, que es en sí mismo un sistema mixto, no una teocracia pura (combinando la ley islámica con muchas instituciones democráticas y estatistas que no son anticipadas por, ni siquiera, anatema para la ley islámica).

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  5. Una vez tuve una idea para una historia secreta que involucraba a una tribu aislada de judíos que vivían en el área del Monte Hermón/Golán, dirigida por un descendiente de la dinastía Davídica y que preservaba una forma moderna del hebreo Mishnaico. Naturalmente, vivirían sus vidas de acuerdo con el Talmud de la Tierra de Israel. Iba a escribirlo como una colección de notas de campo tomadas por un trabajador de campo llamado Jerome (como un guiño al autor de la Vulgata), pero me temo que no tengo tiempo para seguir adelante con este proyecto.

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  6. En Israel, mientras que no hay matrimonio civil, hay parejas de hecho. Israel es representativo de cualquier democracia laica con un bloque de voto religioso considerablemente poderoso.

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  7. Bueno, hay tres pueblos de habla aramea en las montañas de Qalamun justo al norte, aunque no han sido exactamente afectados por la modernidad (la industria local es aparentemente el transporte, muchos hombres se ganan la vida dignamente como camioneros de largo alcance).

    Sin embargo, a falta de una antigua supervivencia en la Tierra de Israel análoga a la de los maronitas, no puedo ver un Israel teocrático con un POD después de 1948, a menos que estemos hablando de algún tipo de ASB o de un escenario improbable de Historia Futura.

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  8. Quiero añadir, con respecto a tu propuesta de TL sobre los judíos “secretos” que viven según el Talmud palestino – me encantaría verlo. Me gustaría ver especialmente lo que sucedería cuando se forme Israel y su reacción al respecto. Una pregunta: ¿usaría el niqud para vocales el hebreo mishnáico, o sería como es? Sé que en el hebreo moderno hay una opción para usar el niquddim para representar vocales (aunque eso se ve principalmente en los libros religiosos), pero no sé acerca de esa época.

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