Origen del Estado de Bienestar
En 1601, Inglaterra experimentaba una grave depresión económica, con desempleo a gran escala y hambruna generalizada. La Reina Isabel proclamó un conjunto de leyes diseñadas para mantener el orden y contribuir al bien general del reino: las Leyes de los Pobres Ingleses. Estas leyes permanecieron en vigor durante más de 250 años con solo cambios menores. Esencialmente, las leyes distinguieron tres categorías principales de dependientes: el vagabundo, el desempleado involuntario y el desamparado. Las leyes también establecieron formas y medios para tratar con cada categoría de dependientes. Lo más importante es que las leyes establecieron la parroquia (es decir, el gobierno local), actuando a través de un supervisor de los pobres nombrado por los funcionarios locales, como la unidad administrativa para la ejecución de la ley.