Este texto se ocupa del negocio de viajar en primera clase: El truco de las aerolíneas para la clase económica superior. La clase económica premium no se creó para atraer a los viajeros más exigentes, sino que los transportistas la diseñaron originalmente para captar los egos heridos de los antiguos miembros de la clase business cuando el mundo corporativo empezó a autoevaluar seriamente y a reducir los presupuestos de viajes de los empleados. Un reciente informe de Jay Sorensen, consultor del sector, señalaba que “el aparente descubrimiento de un nuevo tipo de viajero de ocio de lujo” es una grata sorpresa para estas aerolíneas. Esto connota un pequeño milagro: Las aerolíneas habían vuelto a exprimir una nueva clase social de los vuelos, como habían hecho con la primera clase y la clase business. Y pudieron hacerlo, en parte, gracias a un fenómeno llamado “dolor de pago”. La gente suele experimentar un “dolor real y físico” al pagar por algo. Pero los humanos pueden tener poca memoria. Si las aerolíneas crean una distancia suficiente entre la compra inicial del billete y la opción de subir de categoría, es más probable que los pasajeros piensen en esta última como un coste independiente. Muchas subidas de clase se producen porque ahora estás en el aeropuerto, o estás facturando, y te dan una opción. Ni siquiera recuerdas exactamente cuánto pagaste por tu vuelo cuando lo reservaste, así que ese dolor desaparece. Básicamente, no tienes en cuenta el importe total porque ya has interiorizado la cantidad inicial.