Universo
La ley de Hubble, enunciada en 1929, marcó un importante punto de inflexión en el pensamiento moderno sobre el origen y la evolución del universo. El anuncio de la expansión cosmológica se produjo en un momento en el que los científicos empezaban a lidiar con las implicaciones teóricas de las revoluciones que se estaban produciendo en la física. En su teoría de la relatividad especial, formulada en 1905, Einstein había realizado una unión del espacio y el tiempo que modificaba fundamentalmente las percepciones newtonianas de la dinámica, permitiendo, por ejemplo, transformaciones entre masa y energía. En su teoría de la relatividad general, propuesta en 1916, Einstein efectuó una unión aún más notable, que alteró fundamentalmente la percepción newtoniana de la gravitación, permitiendo ver la gravitación, no como una fuerza, sino como la dinámica del espacio-tiempo. En conjunto, los descubrimientos de Hubble y Einstein dieron lugar a una nueva visión del mundo. La nueva cosmología validó empíricamente la noción de un acontecimiento de la creación; asignó una estimación numérica de cuándo la flecha del tiempo tomó vuelo por primera vez; y finalmente condujo a la impresionante idea de que todo en el universo podría haber surgido literalmente de la nada.