Los revolucionarios ordinarios pueden haber leído a los filósofos que citaron los Fundadores, pero cuando se les pidió que declararan lo que creían y por qué lo creían, rara vez se basaron en las mismas tradiciones intelectuales. Se examina la participación de Francisco de Miranda en la guerra de la independencia estadounidense. En 1780, fue destinado a la ciudad cubana de La Habana, como capitán del Regimiento de Aragón y edecán del capitán general de Cuba, Juan Manuel Cagigal. A pesar de los llamados al castigo y al rechazo, la Revolución Americana -a diferencia de tantas otras revoluciones a lo largo de la historia- terminó relativamente pacíficamente.