Tras el Precámbrico, se distingue cronológicamente el Paleozoico, antes primario [340 millones de años], el Mesozoico, antes secundario [185 millones de años], y el Cenozoico, antes terciario [65 millones de años], que ahora abarca el Cuaternario. Han pasado más de 4.600 millones de años desde que se formó la Tierra. Sin embargo, el acontecimiento más importante en la cronología de la Tierra es, sin duda, la aparición de los primeros rastros de vida hace unos 3.800 millones de años. Al evolucionar a lo largo del tiempo geológico, la vida ha sido capaz de transformar nuestro planeta en un oasis. La mayor parte de los elementos radiactivos que pueden utilizarse en radiocronología se encuentran en rocas eruptivas y metamórficas, mientras que los fósiles, en los que se basa en gran medida la escala temporal relativa, se encuentran en rocas sedimentarias. Si las rocas eruptivas, como la lava o las cenizas volcánicas, están intercaladas en un conjunto de estratos sedimentarios, la datación absoluta de los sedimentos es relativamente fácil. En otros casos, los geólogos tienen que hacer correlaciones regionales para relacionar las rocas cristalinas datadas radiométricamente con los estratos sedimentarios. Si una formación sedimentaria se superpone a una roca eruptiva de 250 millones de años, es más antigua, pero no sabemos por cuántos años. Si la roca eruptiva está a su vez cubierta por una segunda formación sedimentaria, tiene menos de 250 millones de años, pero aún no sabemos su edad exacta, que sólo puede determinarse si otra formación eruptiva la cubre. La creación de rangos cronológicos de este tipo permite calibrar la escala temporal geológica de forma cada vez más precisa.