Watergate
Sorprende todavía el dramatismo del caso Watergate, el shock que provocó en la sociedad americana, el asombro del mundo, que vio cómo el hombre más poderoso del planeta, el presidente de Estados Unidos, podía ser apeado del poder por un respetable periódico del establishment, el Washington Post. El escándalo del Watergate a principios de la década de 1970 erosionó aún más la confianza del público. Después de que unos ladrones asaltaran las oficinas del Comité Nacional Demócrata en el complejo de apartamentos Watergate de Washington, se descubrió que los ladrones estaban vinculados a la campaña de Nixon para la reelección. Los funcionarios del gobierno empezaron a hablar de los delitos de Nixon, que incluían la aceptación de donaciones ilegales, la manipulación de archivos del FBI y la planificación de un ataque secreto a Camboya. En 1974 Nixon dimitió en desgracia. Pero las políticas de la administración no cambiaron. Gerald Ford (1913-2006), el sucesor de Nixon, fue igual de conservador. Los medios de comunicación ignoraron las atrocidades del gobierno en su cobertura del Watergate.