Este texto se ocupa de la captación de aguas pluviales (aguas de lluvia). La captación de agua de lluvia para funciones no potables, como la jardinería y el lavado de ropa, reduce considerablemente tanto la cantidad de agua dulce total demandada como la presión sobre la infraestructura de aguas pluviales. Dado que las precipitaciones son esporádicas y que sólo una pequeña proporción de las precipitaciones mundiales está fácilmente disponible para el uso humano, la captación de aguas pluviales puede ser un medio eficaz de captar ese precioso recurso. En las ciudades, gran parte de la lluvia que cae sobre edificios, tejados, carreteras y otros paisajes duros no se filtra en el suelo y se dirige en cambio a las alcantarillas de las tormentas para su eliminación. Las superficies impermeables causan inundaciones urbanas en muchas zonas y generan agua contaminada inutilizable que se dirige lejos de los recursos de agua potable. Durante los meses secos, las aguas subterráneas locales pueden agotarse, y muchas localidades luchan por proporcionar constantemente suficiente agua potable para satisfacer la demanda.