Desalinización
En muchas zonas del mundo, en particular en las regiones áridas densamente pobladas, el agua desalada es la principal fuente de abastecimiento de agua municipal. La tecnología de desalinización existente requiere una cantidad sustancial de energía, generalmente en forma de combustibles fósiles, por lo que el proceso es costoso. Por esta razón se utiliza generalmente sólo cuando las fuentes de agua dulce no están económicamente disponibles. Además, la cantidad de emisiones de gases de efecto invernadero y de aguas residuales salobres generadas por las plantas de desalinización plantea importantes problemas ambientales. La desalinización del agua de mar es una noción antigua. Aristóteles describió un método de evaporación utilizado por los marineros griegos del siglo IV a.C. Un escritor árabe del siglo VIII A.C. elaboró un tratado sobre la destilación. En el siglo XIX el desarrollo de la navegación a vapor creó una demanda de agua no corrosiva para las calderas, y la primera patente para un proceso de desalinización fue concedida en Inglaterra en 1869. Ese mismo año, el gobierno británico construyó la primera planta de destilación de agua en Adén, para abastecer a los barcos que hacían escala en el puerto del Mar Rojo. El primer gran alambique para suministrar agua con fines comerciales se construyó en 1930 en Aruba, cerca de Venezuela. Para 2019, alrededor de 18.000 plantas de desalinización que producían un total de más de 95 millones de metros cúbicos (más de 3.400 millones de pies cúbicos) de agua potable al día estaban en funcionamiento en todo el mundo.