Ciudad Libre de Danzig
El compromiso territorial impuesto de una Ciudad Libre, que no satisface ni a Polonia ni a Alemania, ni a los propios habitantes de Danzig, estaba condenado al fracaso. La adopción de la tradición de autogobierno de Danzig no pudo durar en el siglo XX. Con su debilidad económica y la amenaza de la anexión polaca, Danzig dependía de su estrecha relación con el Imperio Alemán (1871-1918). No hay lugar para establecer un Estado independiente. Además, Alemania no podía aceptar el Tratado de Paz de Versalles: Danzig era considerada como una ciudad que había sido arrebatada a la nación alemana y que ahora se extendía más allá del territorio polaco; y como un símbolo comprensivo de la derrota en la Primera Guerra Mundial, este “corredor” polaco se convertiría en un recordatorio ineludible de Versalles sobre el que, casi físicamente, uno seguía tropezando.