Megalitos
Los megalitos -piedras aisladas, alineadas o monumentos- son sobre todo expresiones arquitectónicas que dan testimonio de un notable logro tecnológico y de un grado de organización social. En la prehistoria, los megalitos son, en efecto, piedras grandes y toscamente labradas, erguidas en solitario o combinadas para formar una estructura, erigidas bien con fines religiosos o bien como lugares de enterramiento o como monumentos conmemorativos de sucesos destacados. Los megalitos suelen estar integrados en la cultura popular de las regiones donde abundan. Las leyendas tradicionales aportan lo maravilloso y lo sobrenatural para explicar su presencia, dándoles una imagen benéfica o diabólica según el lugar, a menudo asociada a la presencia de tesoros ocultos. Las iglesias y los poderes políticos trataron de neutralizar los poderes que se les atribuían, enterrándolos en sus propios monumentos o asimilándolos a ellos (monolito integrado en la catedral de Le Mans, menhires modificados por la adición de una cruz en Inglaterra y Bretaña). De hecho, en toda Europa occidental, han despertado la curiosidad de historiadores y viajeros desde el siglo XVI.