Amistad
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Evolución de una relación amistosa
Los amigos son generosos y cooperan entre sí de un modo que parece desafiar las expectativas evolutivas estándar, sacrificándose con frecuencia el uno por el otro sin preocuparse por los comportamientos pasados o las consecuencias futuras. La literatura, en ocasiones en estudios multidisciplinarios, sintetiza una serie de datos transculturales, experimentales y etnográficos para comprender el amplio significado de la amistad, cómo se desarrolla, cómo interactúa con las relaciones de parentesco y románticas y cómo difiere de un lugar a otro. La literatura argumenta que la amistad es una forma especial de altruismo recíproco que no se basa en la contabilidad del “ojo por ojo” ni en la racionalidad del futuro, sino en la buena voluntad mutua que se va construyendo a lo largo de las relaciones humanas.
La literatura pone en primer plano las formas únicas en que las amistades, definidas aquí como relaciones a largo plazo de afecto y apoyo mutuos, han ayudado a las personas a afrontar las luchas de la vida cotidiana en una amplia gama de sociedades humanas. Dependiendo de la cultura, los amigos comparten la comida cuando escasea, proporcionan apoyo durante las disputas agresivas, echan una mano en la siembra y la cosecha, y abren vías de intercambio entre grupos sociales que de otro modo serían indiferentes u hostiles. El comportamiento entre amigos no está necesariamente regulado de la misma manera que el comportamiento en otras relaciones, como las que se dan entre los parientes biológicos o los compañeros. La literatura sostiene que la ayuda prestada por los amigos está regulada por un sistema basado en la buena voluntad mutua que motiva a los amigos a ayudarse mutuamente en momentos de necesidad.
Los humanos son constructores consumados de nichos, y el cultivo de amistades puede ser una generalización del mismo conjunto de habilidades que permite a los humanos fabricar herramientas, confeccionar ropa, hacer fogatas y construir casas en tantas sociedades diversas. Sólo una mayor investigación determinará si los sistemas psicológicos implicados en el cultivo de una amistad y en la orientación de los comportamientos hacia los amigos son los mismos que los utilizados en tipos más generales de construcción de nichos y formación de hábitos. Una perspectiva comparativa que examine el comportamiento social y la organización cerebral de los parientes mamíferos y aviares será esencial en este empeño (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Frente a esta notable regularidad transcultural, las circunstancias sociales y ecológicas también influyen en las funciones específicas de la amistad y en la importancia relativa de las amistades en comparación con otras instituciones de una sociedad.
Un esquema de la amistad
Las intenciones, los sentimientos y los pensamientos que hay detrás de esos comportamientos también son importantes para diferenciar un acto hostil de un gesto de amistad. En consecuencia, este texto examina la amistad como un sistema social y psicológico integrado, definido no sólo por los comportamientos, sino también por los sentimientos y las motivaciones subyacentes. Hay varios aspectos clave del sistema de la amistad. Por ello, la literatura se centra en el comportamiento y describe cómo dos actividades importantes entre los autodenominados amigos íntimos no se observan en la misma medida entre los desconocidos y los conocidos. Describe por qué tres explicaciones estándar de la mayor generosidad de los amigos no se ajustan a los resultados empíricos de la observación y el experimento. También explora los constructos psicológicos utilizados habitualmente para describir los sentimientos entre amigos. Por último, cierra la discusión examinando cómo las personas muestran y comunican estos estados psicológicos internos a través del comportamiento.
Amistades a través de las culturas
La única manera de averiguar lo que es exclusivo de sociedades específicas y lo que se repite a través de las amistades humanas es revisar de manera sistemática las formas en que la gente ha cultivado las amistades en otros lugares y tiempos. Por ello, este texto examina los informes de antropólogos, misioneros y viajeros que se han encontrado viviendo en una amplia gama de culturas. Cribando estos informes, se plantean varias preguntas sobre la universalidad de la amistad. ¿Se practica algo parecido a la amistad en la mayoría de las sociedades? Y si es así, ¿son las expectativas de los amigos en contextos occidentales, como la honestidad, el compartir secretos, el apoyo emocional y la ayuda material, igualmente importantes en estas comunidades? Ya sea por estas u otras razones, documentar el sistema de parentesco de una cultura se convirtió en una rutina en el trabajo de campo antropológico en el siglo XX.
El desarrollo de las amistades
En este texto se describen los elementos básicos del desarrollo de la amistad, desde el primer encuentro hasta el baile de pistas, señales y cambios de pensamiento que supone la transformación de conocidos a amigos íntimos. Una parte importante de este proceso es un cambio de pensamiento en el que los amigos se ayudan mutuamente sin importar el balance de cuentas o la sombra del futuro. Esta ayuda incondicional puede ser una gran ayuda en tiempos de necesidad. Además de las señales y el comportamiento que pueden aumentar los niveles de cercanía y confianza en una amistad, el texto también describe cómo las personas evitan (o al menos intentan evitar) a los compañeros que podrían manipular estas señales y explotar su buena voluntad. Las defensas son una forma importante de evitar a los falsos amigos, pero las defensas demasiado fuertes pueden destruir prematuramente una amistad beneficiosa.
Revisor de hechos: Carter
Amistad en Relación a Teología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]
Concepto, génesis y definición
Entre las Líneas En la antigüedad clásica fue Aristóteles el gran teórico de la amistad, a la que dedicó un extenso capítulo de su Ética a Nicómaco (libro VIII). Después de hacer radicar en la contemplación la virtud superior que conduce a la felicidad, se pregunta si el hombre en soledad puede ser feliz o tiene necesidad de los demás, y responde diciendo que si bien la felicidad, en sí misma, depende del propio individuo, sin embargo el hombre, como ser social, tiene necesidad de sus semejantes: el feliz necesita del que piensa y actúa como él para comunicarle su felicidad y el infeliz necesita del que puede proporcionarle consuelo en su infelicidad. La amistad es un vínculo de amor (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), pero no todo amor -dice Aristóteles- merece el título de amistad porque el amor de amistad es el amor de benevolencia por el que se quiere el bien para el amigo, mientras que el que ama con amor de concupiscencia desea el bien para sí mismo.
La amistad exige, además, que tal amor de benevolencia sea recíproco o bilateral, así lo hace notar Platón cuando dice «donde no hay reciprocidad no hay amistad» (Lysis, 212 D); no todo amor es amistad, se puede amar sin ser amado y, en este caso, existe amor, pero no amistad porque ésta es amor mutuo (cfr. S. Tomás, Sum. Th. 2-2 q23 al; S (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Francisco de Sales, Introducción a la vida devota, cap. XVI).Entre las Líneas En la amistad dos dinamismos van al encuentro el uno del otro y multiplican sus energías; así se explica la intensidad de atracción y la pujanza de cohesión del vínculo que une a los amigos (cfr. Vansteenberghe, DSAM, col. 504).
Pero no basta la benevolencia recíproca para la amistad, porque también entre dos hombres que apenas se conocen se puede establecer una mutua benevolencia sin que haya verdadera amistad Para ella se requiere, además, cierta comunidad de vida: unidad de pensamiento, de sentimiento y de voluntad: «La amistad es una perfecta conformidad de sentir en todas las cosas divinas y humanas con benevolencia y afecto» (Cicerón, De amicitia, cap. VI): Los amigos se han de amar entre sí, siendo conscientes de su recíproco amor; si lo ignoran habrá amor, pero no amistad; se requiere que entre ellos exista alguna suerte de comunicación que es precisamente el fundamento de la amistad (cfr. S. Tomás, lb.; S (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Francisco de Sales, lb.).
La amistad no nace de lo útil, del cálculo, sino de un sentimiento natural, de la inclinación del alma unida a un sentimiento de amor.Si, Pero: Pero el amor requiere la aprehensión del bien amado, objeto propio del amor, por lo que el conocimiento es causa del amor en cuanto que el bien no puede ser amado si no es conocido (S. Tomás, o. c., 1-2 q27 a2). El amor de amistad entre los hombres procede, por tanto, del conocimiento mutuo y a este conocimiento se llega por el trato, la convivencia, el diálogo.
De lo expuesto se puede establecer la génesis de la amistad diciendo que comienza con un encuentro personal, seguido de un trato que origina el mutuo conocimiento -a través de la comunicación de pensamientos, de sentimientos y de voluntades- del que brota cierta comunidad de vida, que es el fundamento de la amistad, la cuál, progresivamente, se irá consolidando en una ‘vinculación plena y estable por medio de la correspondencia en el intercambio de bienes que es la consecuencia y expresión de la verdadera amistad.
Los amigos están de tal manera referidos uno al otro, que su amistad afecta al núcleo mismo de su ser personal. La amistad se realiza abriéndose el yo para admitir al tú en su mundo, para hacerlo partícipe de su propia vida -«nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. os he llamado amigos porque os he dado a conocer cuanto oí de mi Padre» (lo 15, 13.15); el tú participa del pensamiento, de la alegría y del dolor del yo y se abre y revela para, a su vez, hacer partícipe de su vida al amigo. Gracias a la amistad el hombre rompe el estrecho círculo de su yo; se trasciende a sí mismo en el tú y se enriquece aceptando al tú. Debido a este mutuo ofrecimiento y entrega nace sobre ambos amigos una constante unidad, que abarca y comprende a los amigos (cfr. M. Schmaus, Teología Dogmática, V, 2 ed. Madrid 1962, 152).
Una vez establecida la génesis y la esencia de la amistad, puede definirse diciendo que es el recíproco amor de benevolencia entre personas, fundamentado en un mutuo conocimiento y comunicación de vida (pensamientos, afectos y voluntades) y que tiene como consecuencia y expresión una constante unidad y una íntima correspondencia en el intercambio de bienes.
La amistad como virtud
La amistad es, en sí misma, un bien y lo es asimismo por sus efectos, como se ha visto al considerar su concepto y génesis. Siendo la amistad bienhechora, conduce a la virtud, pero también procede de la virtud en cuanto que se hace amable -sujeto de amistad el virtuoso (S. Tomás, o. c., 2-2 q23 a2); la amistad se mantiene por la virtud -garantía de estabilidad- y se consolida y crece en la medida que se desarrolla la virtud, que hace al sujeto a la vez más amable y más capaz de amar.
Existe una aparente discordancia entre el pensamiento de Aristóteles y el de S. Tomás con respecto a la relación entre amistad y virtud. Aristóteles no considera la amistad ni como virtud moral ni como virtud intelectual (Ética a Nicómaco, VIII, 1) y Santo Tomás, sin embargo, dice (o. c., 2-2 q23 a3) que la amistad es virtud moral. Esta discordancia es aparente porque -como el mismo S. Tomás lo aclaraAristóteles más adelante (VIII, 8) dice que la amistad es virtud o acompaña a la virtud.Entre las Líneas En el plano de la vida real, Aristóteles y Santo Tomás están fundamentalmente acordes. Los criterios morales no pueden hallarse divorciados del mundo empírico, ya que es en 61 donde se realizan externamente los actos humanos.Si, Pero: Pero hay que tener en cuenta que las virtudes aristotélicas tienden a la felicidad natural, mientras que la virtud en S. Tomás se ordena en último término a la felicidad perfecta y ultraterrena. Por eso Aristóteles dice de los amigos que son el mejor de los bienes externos, mientras que S. Tomás da a la amistad una función de bien relativo -«quoddam maximum»más trascendente en cuanto medio, junto con otros medios, para elevarnos a Dios (cfr. amistad Vázquez de Prada, Estudio sobre la amistad, Madrid 1956, 67-68).
Santo Tomás, en el primer comentario al libro VIII de la Ética a Nicómaco, dice que la amistad es una suerte de virtud por ser un «habitus electivus» que se reduce al género de la justicia en cuanto que testimonia una proporcionalidad entre los amigos; conviene, en efecto, con la justicia en su razón de alteridad, pero difiere de ella en que no es exigida por un débito estricto sino por un deber de conveniencia (o. c., 2-2 8104 a2).Entre las Líneas En otro lugar (o. c., 2-2 q23 a3) es más explícito diciendo que la amistad es la virtud moral que tiene por objeto las acciones para con los demás, aunque bajo razón distinta que la justicia, ya que ésta las mira bajo el aspecto de débito legal, y ella bajo el signo de un débito moral, o mejor bajo la razón de beneficio gratuito.
Honestidad
No obstante, no puede afirmarse que sea virtud esencialmente distinta de otras, puesto que no alcanza la formalidad de lo laudable sino por el objeto, es decir, al fundarse en la honestidad de las virtudes; esto es evidente al considerar que no cualquier amistad tiene razón de laudable y honesta, como la deleitable y la útil; de donde la amistad virtuosa es más bien algo consiguiente a la virtud. Por tanto, la amistad puede considerarse, en cierto modo, una virtud general en cuanto que procede y se sostiene de otras virtudes y exige y estimula la práctica de otras: la amistad implica fidelidad, benevolencia, lealtad, autenticidad, gratitud, etc. Esta vinculación de la amistad con las virtudes ha determinado que, entre otros, Enrique de Gante la considere como la coronación de todas las virtudes morales (cfr. Quodlibet X, 12, Utrum amicitia sit virtus).
Normatividad de la amistad
Si bien es cierto que la amistad –en el ámbito natural- no es normativa en cuanto que no está exigida ni determinada por ninguna ley positiva, no lo es menos que la amistad, una vez establecida, engendra la exigencia del cumplimiento de unos deberes recíprocos. Estos deberes (fidelidad, lealtad, sinceridad, etc.) obligan en la medida en que es normativa la práctica de las virtudes morales exigidas por la amistad «El amigo verdadero no puede tener, para su amigo, dos caras: la amistad, si ha de ser leal y sincera, exige renuncias, rectitud, intercambio de favores, de servicios nobles y lícitos. El amigo es fuerte y sincero en la medida en que, de acuerdo con la prudencia sobrenatural, piensa generosamente en los demás, con personal sacrificio. Del amigo se espera la correspondencia al clima de confianza, que se establece con la verdadera amistad; se espera el reconocimiento de lo que- somos y, cuando sea necesaria, también la defensa clara y sin paliativos» (J. Escrivá de Balaguer, Carta, 11 mar. 1940).
La amistad cristiana
Cristo se hizo hombre entre los hombres para darles la vida sobrenatural, que es una participación de la vida misma de Cristo; por esto, todo lo que es específicamente cristiano es sobrenatural, por lo . que la amistad cristiana es sobrenatural y tiene su punto de partida en Jesucristo, progresa según su voluntad y termina en Él (cfr. Aelredo, De spirituali amicitia, PL 195, 659-792).Entre las Líneas En el mundo, tal como Dios lo había creado, la amistad y la caridad se confundían en su universalidad, pero vino la caída, que dañó al hombre con sus «heridas», inclinándole a preferir el bien deleitable al bien objetivo o racional, y el bien propio al bien común; la avaricia y la envidia introdujeron, en las relaciones humanas, la desunión, el odio y la sospecha. Desde entonces la caridad y la amistad se separaron: los buenos se buscaban y se unían por lazos de amistad, mientras que la caridad se imponía para todos, amigos y enemigos, superando la condición de reciprocidad exigida por la amistad La amistad del pagano era exclusivista: amaba al amigo y odiaba al enemigo. El cristianismo trajo el mensaje de la fraternidad de espíritu por la filiación divina: «A cuantos le recibieron dioles poder de llegar a ser hijos de Dios» (lo 1, 12) (se puede estudiar algunas de estas cuestiones en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue el Evangelio de la caridad lo que sorprendió a los paganos; no la amistad humana, que conocían de antiguo, sino la amistad sobrenatural que distinguía a los cristianos: «En esto conocerán que sois mis discípulos: si os amáis los unos a los otros» (lo 13, 35), y que hacía exclamar a los no cristianos: « ¡mirad cómo se aman! » (Tertuliano, Apologético, 39, 7). Este amor de amistad respondía a un imperativo de Cristo: «Un nuevo mandato os doy, que os améis unos a otros como yo os he amado» (lo 13, 34).
La ética cristiana no es sólo remozadora de pretéritas virtudes paganas; hay en ella un nuevo espíritu por el que el amor de Dios desciende a los hombres y se remonta de nuevo al cielo. La amistad debe quedar circunscrita y sublimada por la caridad (véase, si se desea, más sobre este último termino en la plataforma general), sin perder ninguno de sus caracteres típicos, porque _ el orden sobrenatural no niega el de la naturaleza, sino que lo afirma y lo eleva a un plano superior (cfr. amistad Vázquez de Prada, o. c., 66). El cristianismo exige la caridad como condición de salvación y recomienda que sea íntimamente humana para que los amigos se comuniquen el mayor de los bienes: la amistad con Dios, en cuanto que el hombre, por su amigo, llega a ser amigo del Hombre-Dios (cfr. Aelredo, o. c.).Entre las Líneas En consecuencia los hombres deben procurar cultivar la amistad «no ciertamente para instrumentalizar la amistad como táctica de penetración social: eso haría perder a la amistad el valor intrínseco que tiene; sino como una exigencia -la primera, la más inmediata- de la fraternidad humana, que los cristianos tenemos obligación de fomentar entre los hombres, por diversos que sean unos de otros» (J. Escrivá de Balaguer, o. c.). La amistad cristiana facilita la confidencia: comunicación de ideas y de bienes: «Un amigo fiel es poderoso protector; el que lo encuentra halla un tesoro. Nada vale tanto como un amigo fiel; su precio es incalculable. El que teme al Señor es fiel a la amistad, y como él es fiel, así lo será su amigo» (Eccli 6, 14-17).
Si, como se vio, la amistad -en el ámbito natural- no es normativa, para el cristiano, consecuente con su fe, sí lo es. en cuanto que «a todos los cristianos se impone la gloriosa tarea de trabajar para que el mensaje divino de la salvación sea conocido y aceptado en todas partes por todos los hombres» (conc. Vaticano II, Decreto sobre el apostolado de los laicos, 3) y el medio propio y adecuado para la realización de esta tarea consiste en la amistad personal: «De este modo, ayudándose unos a otros espiritualmente por la amistad y la comunicación de experiencias, se preparan para superar los inconvenientes de una vida y de un trabajo demasiado aislados y para producir frutos mayores en el apostolado» (1. c., 17).
Una Conclusión
La actualización de la virtud teologal de la caridad es, para el cristiano, garantía de verdadera amistad que, establecida sobre una base natural (trabajo, profesión, oficio, etc.), se fortalece mediante vínculos sobrenaturales. La verdadera amistad entre los cristianos se funda sobre la común amistad con Dios y sirve para conservarla y aumentarla. Cuando no tiene ese carácter, puede decirse, casi con seguridad, que es amistad desordenada; porque no hay término medio: o bien la caridad informa todo amor natural sincero, o bien falta la caridad, y entonces la voluntad no tendrá la suficiente energía para permanecer establemente en el debido orden natural. Todo amor natural que se opone a la caridad se resuelve en simple y desordenado amor de sí mismo, en cualquiera de sus formas: utilitarismo, delectación. (cfr. B. Háring, La Ley de Cristo, II, Barcelona 1963, 41).
Por consiguiente, si en un cristiano la amistad no estuviera informada por la caridad no sólo dejaría de ser cristiana, sino que incluso perdería fácilmente el carácter de verdadera. y sincera amistad.
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Amistad en Relación a Sociología
En este contexto, a efectos históricos puede ser de interés lo siguiente: [1]
Definición
Relación social privada, normalmente entre dos personas, de carácter afectivo y desinteresado, basada en una atracción y afinidad espiritual y tendente a una colaboración vital. Se deriva etimológicamente de la palabra del bajo latín amicitia, y ésta del vocablo latino amicus, que viene, a su vez, del latín amor. Comúnmente, la amistad se suele definir como afecto recíproco desinteresado. Esta definición expresa preferentemente el contenido de la amistad, el sentimiento en que se funda, pasando por alto su naturaleza radical, es decir, el ser una relación social de carácter específico.Entre las Líneas En esencia, no es propiamente un afecto, sino una relación social que supone el afecto.Entre las Líneas En dicha definición ha influido, sin duda, la íntima conexión, incluso etimológica, entre amor y amistad Sin embargo, el amor no exige necesariamente la reciprocidad y la amistad sí; de aquí que ésta no sea simplemente un afecto, sino una relación social afectiva. Por ello, y por enfocarse en este artículo la amistad desde un punto de vista sociológico, aspecto hasta ahora muy poco estudiado, se sigue en él la definición inicial.
Naturaleza y elementos de la amistad
. La relación en que se basa la amistad es esencialmente social. Además del yo, supone el «otro» y no se puede dar sin el «otro».
No obstante, en ella lo social, aunque esencial, conserva todavía muchos rasgos individuales. Como sucede en la naturaleza, donde no existen compartimentos estancos, el paso de lo individual a lo social es gradual y progresivo, de tal modo que las primeras formas sociales conservan muchas notas individuales e incluso parece que este elemento predomina en ellas. Esto ocurre en la amistad En ella, la relación social es eminentemente personal y concreta, basada en las cualidades individuales peculiares de cada amigo. De aquí que, desde un punto de vista sociológico, la relación amistosa sea para L. Recaséns Siches -Tratado General de Sociología, 5 ed., México 1963, 377una relación «interindividual», fundada en lo que cada uno tiene de «característicamente individual como persona irreduciblemente singular», y para García Morente -Ensayos, p. 166-167- una relación privada que, como tal, se basa en el conocimiento mutuo, íntimo, en oposición a la relación pública, que se da entre dos hombres cuando uno no conoce personalmente al otro. Según la terminología comúnmente aceptada, la amistad es relación social personal y no categórica.
Este carácter social, tan cercano aún a lo individual, se encuentra también en sus elementos. El primero de ellos son los individuos o personas. A la amistad le ocurre como a todos los conceptos que el uso los amplifica y hace elásticos, y así se aplica corrientemente el nombre de amistad a relaciones de más de dos individuos, incluso relativamente numerosas, que en sentido estricto y propio no lo son. La amistad verdadera, íntima y profunda, sólo se puede dar entre dos e incluso excluye el tercero, sin descartar que, en la práctica y en casos muy señalados, puedan existir excepciones.Si, Pero: Pero la relación dos, o pareja social, conforme ha puesto de manifiesto G. Simmel (Sociología, vol. 1, Madrid 1939, 86), es indudablemente social, mas conserva al mismo tiempo un fuerte carácter individual. Puede aparecer ante los otros como una unidad transindividual, pero, dentro de la unión amistosa, cada uno de sus miembros se halla frente al otro y no frente a una colectividad superior a ambos.
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Además, la formación social que supone depende. inmediatamente de uno cualquiera de ellos, de tal modo que desaparece al desaparecer uno de los dos amigos.
El segundo elemento de la amistad es su origen, o causa de que se produzca. Para que surja la amistad no basta con poner frente a frente a dos personas, incluso que se relacionan personalmente. Es necesario que se dé en ellas una afinidad espiritual en gustos y aficiones, sentimientos e ideas, que no necesita ser total para producirse, puesto que pueden reforzarla divergencias accesorias complementarias. Esto significa, en términos sociológicos, la necesidad de un amplio consenso o acuerdo que, sin dejar de ser social, es todavía, en gran manera, individual, pues no se realiza alrededor de ideas y valores generales, sino en relación a convicciones y cualidades individuales muy concretas. Al tercer elemento se le puede llamar formal porque es el que tipifica o distingue la relación amistosa de otras relaciones. Lo peculiar de la amistad no es el sexo, como en la unión conyugal, la ganancia o el interés, como en la lucrativa, o una empresa común, como en otro tipo de sociedad, sino el afecto desinteresado, o el amor de benevolencia, según el cual la define S. Tomás (Sum. Th. 2-2 q23 al) como amor que quiere simple y puramente el amor del amigo. Este amor es, por oposición al egoísmo y dirigido al otro, esencialmente social, pero, al mismo tiempo, hace relación a una persona muy determinada y se apoya en sus cualidades individuales específicas.
Aristóteles (Ética Nicomaquea, lib. 8, cap. 8-9) parece considerar también que lo específico de la amistad es el afecto desinteresado, pues, por una parte, declara que la amistad «consiste sobre todo en los sentimientos afectuosos» y, por otra, afirma que es enormemente exacto que «entre amigos todo es común»; dentro de esta concepción, distingue la amistad fundada en la semejanza en la virtud, de la basada en la semejanza en el vicio y, ambas, de la amistad que se funda en la utilidad y nace, sobre todo, de la oposición o del hecho de carecer uno de lo que otro tiene.
La amistad es vida. No puede quedarse en un bienquerer platónico. Otro elemento esencial es su fin, indudablemente de carácter social, pero también individual y concreto, que consiste, como dice García Morente -o. c., 185- en una «colaboración vital», es decir, en la ayuda mutua en orden al pleno desarrollo del ser y de la personalidad de los amigos. La amistad implica, pues, esencialmente, algo tan social como la comunicación recíproca de los dones individuales y el cambio mutuo de servicios.Entre las Líneas En este sentido, S. Tomás enseña que «la amistad con una persona sería imposible si no se creyera o no se esperara tener alguna comunicación o familiar coloquio con ella» (o. c., 1-2 q65 a5). Se ha de tener en cuenta que la comunicación que supone la amistad es genérica y se extiende, en principio, a todos los aspectos de la personalidad y a todos los bienes poseídos que se puedan comunicar lícitamente.
Valor humano y social de la amistad
La amistad tiene un valor humano y social muy destacado. Representa en sí uno de los aspectos más nobles de la vida humana y uno de sus goces más puros y elevados. La amistad rodea al hombre de una atmósfera de cariño e influye en todas las facetas de su personalidad. El hombre aparece sin secretos ante el amigo y la función esencial de aquél es ayudarle a corregirse y superarse en todos los aspectos. De aquí que sea un factor de primer orden en la formación humana. Se puede afirmar que la autoformación es siempre imperfecta, de donde se deriva que, a este respecto, la función de amigo sea insustituible. Este valor humano de la amistad representa su mejor contribución a la sociedad, pues el hombre es el origen, el fundamento y el fin de la misma. Pero, además, presupone y fomenta virtudes eminentemente sociales: el desinterés, la beneficencia, la comprensión, la condescendencia, el don de sí, el espíritu de colaboración, la unión social.Entre las Líneas En este sentido, se la puede calificar de germen y raíz de la vida social humana, pero no de una vida social impersonal, según patrones abstractos, como impera en nuestra sociedad masificada, sino de una vida social personal, íntima, vital, creadora, que refleja una vez más la naturaleza social e individual de la amistad.
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Recursos
Notas y Referencias
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre amistad en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
- Basado parcialmente en el concepto y descripción sobre amistad en la Enciclopedia Rialp (f. autorizada), Editorial Rialp, 1991, Madrid
Véase También
FIDELIDAD; LEALTAD; CARIDAD; FILIACIÓN DIVINA, COMUNICACIÓN SOCIAL, intenciones, sentimientos, comportamientos, acto hostil, amistad, amigos, conocidos, generosidad, amistades, relaciones, afecto mutuo, sociedades humanas, amigos, comportamiento, parientes, compañeros, buena voluntad mutua
Bibliografía
M. GARcía MORENTE, Ensayo sobre la vida privada, en Ensayos, Madrid 1945; W. AIO;N, Los jóvenes y la amistad, Madrid 1965; amistad G. BIRLAN, El amor y la amistad, Buenos Aires 1954 (antología); H. D. NOELE, La amistad, Bilbao 1966; P. PIIILIPPE, Papel de la amistad en l¿ vida cristiana según S. Tomás, Roma 1938; amistad VÁZQUEZ DE PRADA, Estudio sobre la amistad, Madrid 1956.
Amistad en los tratados de Teología moral (A. LANzA-P. PALAzzINI, J. MAIISEACH-G. ER.;IECKE, H. NOLDIN-D. SCHNEGGER, etc.)’ S. P. CASTÁN, Pensamientos sobre la amistad y el odio, Madrid 1945; amistad VdzQuEz DE PRADA, Estudio sobre la amistad, Madrid 1956; P. PHILIPPE, Le róle de 1’amitié selon la doctrine de S. Thomas, Roma 1937; amistad SERTILLANGES, L’amour chrétien, París 1920; amistad ODDONE, L’Amicizia, Milán 1937; B. OLIVIER, La caridad, en amistad M. HENRY, Iniciaci0n teológica, II, Barcelona 1957, 486 ss.; J. GuiTToN, Sobre el amor humano, 4 ed. Madrid 1965; G. CASTILLO, La educación de la amistad en la familia, Pamplona 1987.
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