Un gueto es una zona de una ciudad en la que un grupo minoritario está muy segregado y se mantiene allí por fuerzas sociales, legales y políticas. El 29 de marzo de 1516, el consejo de la ciudad de Venecia emitió un decreto por el que se obligaba a los judíos a vivir en “il geto”, un barrio cerrado que recibía el nombre de la fundición de cobre que ocupaba la zona. El término se mantuvo. Ha sido muy utilizado en las narrativas sobre los judios perseguidos y diezmados por los nazis. El gueto negro ha suscitado una gran atención por parte de los investigadores y de la sociedad estadounidense. Revisando la trayectoria intelectual de muchos de sus pensadores clave, se examina la consolidación de sus progresivas capas de significado. Un esfuerzo de historia intelectual, política y social. La historia del gueto es una historia olvidada. Muchos alumnos no sólo desconocen que los judíos fueron la primera población que se vio atrapada en un gueto en la Europa medieval, sino que tampoco están familiarizados con los diferentes periodos del gueto negro en América. En su opinión, el valor del gueto como idea radica precisamente en que abarca diversas configuraciones; configuraciones que no se limitan en absoluto a la noción vaga y objetivadora de un barrio desfavorecido mayoritariamente pobre y negro y que, en cambio, implican diversos grados de control sobre las poblaciones y diversos grados de florecimiento entre ellas. Los significados más comúnmente aceptados de “gueto” reducen su profundidad histórica y, en general, pasan por alto el hecho de que la relación social que crea depende de un contexto histórico, social, político e intelectual particular. La historia intelectual y social del gueto de parte de la literatura pretende contrarrestar esta distorsión (que también es una forma de despolitización).