▷ Sabiduría semanal que puedes leer en pocos minutos. Añade nuestra revista gratuita a tu bandeja de entrada. Lee gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Liderazgo, Dinero, Startups, Políticas, Ecología, Ciencias sociales, Humanidades, Marketing digital, Ensayos, y Sectores e industrias.

Etapas de la Revolución Rusa

▷ Lee Gratis Nuestras Revistas

Etapas de la Revolución Rusa

Este elemento es una profundización de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre las etapas de la revolución rusa. [aioseo_breadcrumbs]

Primera Etapa de la Revolución Rusa

El llamado Domingo Sangriento expandió la fiebre revolucionaria a todos los estratos de la población e hizo de la revolución un verdadero fenómeno de masas; si el Congreso de los Zemstvos de 1904 fue los Estados Generales rusos, el Domingo Sangriento fue su toma de la Bastilla. (…)

El 18 de febrero, el zar firmó tres documentos. El primero era un manifiesto en el que se urgía a la población a contribuir al restablecimiento del orden; el segundo era una invitación a los súbditos del zar a presentar «sugerencias» sobre «asuntos concernientes a la mejora del Estado y el bienestar de la nación», y el último era un «reescrito» a Buliguin en el que se le informaba de que el zar había decidido «involucrar a los hombres más valiosos, dotados de la confianza de la nación y elegidos por el pueblo, en la elaboración y evaluación preliminares de proyectos legislativos».

Mientras un grupo de expertos redactaba la propuesta de creación de una asamblea consultiva (zakonosoveshchatelnaya) o Duma, a lo largo y ancho del país se celebraban centenares de reuniones para elaborar peticiones. La respuesta a su invitación superó cualquier previsión del gobierno:

El diario contenía descripciones de las reuniones y de ese modo daba publicidad a las reclamaciones y demandas que planteaban una cantidad creciente de personas.Entre las Líneas En vez de refrenar la agitación, el ucase del monarca demostró ser [el] catalizador para movilizar a masas de individuos que antes no se habían atrevido a manifestar sus opiniones sobre cuestiones políticas. Dominada por los liberales y sus demandas, la campaña de peticiones significó en los hechos la reiteración, de una forma más intensa, de la ofensiva liberal del otoño y el invierno de 1904-1905.

Los liberales aprovecharon la oportunidad brindada por el edicto del 18 de febrero para impulsar su programa, y reanudaron así la campaña de banquetes bajo la apariencia de una «campaña de peticiones». Ahora era posible, no solo en reuniones privadas sino también en asambleas públicas, pedir una Constitución y un Parlamento con facultades legislativas. Los zemtsi celebraron su segundo congreso en Moscú, en abril de 1905; la mayoría de los delegados solo estarían satisfechos con una Asamblea Constituyente. Varias asociaciones profesionales se reunieron y aprobaron resoluciones que reflejaban el espíritu de la Unión de Liberación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los burócratas, temerosos del efecto del manifiesto en las aldeas, trataron de que este documento no estuviera al alcance de los campesinos, pero los liberales frustraron sus planes al valerse de los zemstvos provinciales y de distrito para distribuir centenares de miles de copias. Como consecuencia de ello, en la primavera de 1905 60.000 campesinos inundaron con sus demandas San Petersburgo. (Salvo un puñado, permanecen inéditos y no han sido estudiados.) La campaña de peticiones contribuyó de manera inadvertida a la politización de las aldeas, aun cuando los cahiers de los campesinos parecían ocuparse principalmente de la tierra y cuestiones económicas asociadas a esta.

En el transcurso de esta campaña, los liberales crearon su tercera y más poderosa organización nacional, la Unión de Uniones, que iba a desempeñar un papel decisivo en la etapa culminante de la Revolución de 1905. La Unión de Uniones (Soiuz Soiuzov) fue la más radical de las organizaciones liberales y se situaba a la izquierda tanto del Congreso de los Zemstvos como de la Unión de Liberación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). La decisión de crear este órgano se tomó en el congreso de la Unión de Liberación celebrado en octubre de 1904; su objetivo era difundir el mensaje liberal entre los numerosos votantes profesionales, así como entre los trabajadores manuales y administrativos, a fin de comprometerlos en la lucha política. La intención no era que las asociaciones profesionales y gremiales constituidas bajo el patrocinio de la Unión velaran por los intereses específicos de sus miembros, sino que participaran en la campaña por la libertad política. Vasili A. Maklákov, un destacado liberal, recordaba que la Unión de Abogados, a la cual pertenecía, no promovía los intereses colectivos de sus miembros ni la causa del derecho, sino que utilizaba el prestigio de la profesión jurídica para contribuir al clamor por un Parlamento y una Constitución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Y lo mismo ocurría con las otras uniones. El movimiento por la creación de organizaciones de este tipo se aceleró de manera significativa tras la publicación del manifiesto del 18 de febrero.

Observación

Además de la de abogados, se crearon uniones del personal médico, los ingenieros y técnicos, los profesores, los agrónomos y estadísticos, los ayudantes de farmacia, los empleados y contables, los periodistas y escritores, los veterinarios, los empleados gubernamentales, municipales y de los zemstvos, los activistas de los zemstvos y los maestros. Se formaron organizaciones independientes para trabajar por la igualdad de los judíos y las mujeres. [rtbs name=”historia-de-las-mujeres”] La Unión también organizó asociaciones de masas y cosechó su mayor éxito con la creación del Sindicato de Empleados y Obreros Ferroviarios de Todas las Rusias, la organización sindical más grande del país. Más adelante desempeñó un papel esencial en la formación de la Unión Campesina. Todas estas organizaciones se adhirieron a un programa de mínimos que proponía sustituir la autocracia por un régimen constitucional y la plena vigencia de los derechos civiles de la población. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).Entre las Líneas En otras cuestiones, como la de la Asamblea Constituyente, tenían notables divergencias. El 8 de mayo de 1905, un congreso de catorce sindicatos organizado por la Unión de Liberación en Moscú se afilió a la Unión de Uniones bajo la presidencia de Pável Miliukov. Por entonces, este, la principal figura del movimiento liberal, solo era liberal de nombre, porque estaba dispuesto a utilizar cualquier medio, incluida la huelga general, para derrocar la autocracia.Entre las Líneas En los cinco meses siguientes, la Unión de Uniones fijó prácticamente el curso de la Revolución rusa.

En el Lejano Oriente, las cosas iban de mal en peor. (…) La amplitud que había alcanzado esta demanda de cambio después de (la derrota ante los japoneses en) Tsushima puede apreciarse en el hecho de que un congreso de los mariscales de la nobleza (12-15 de junio) llegó a la conclusión de que Rusia estaba a las puertas de la anarquía porque solo tenía un gobierno «fantasma». Para restablecer la autoridad estatal, el zar tenía que dejar de contar exclusivamente con el funcionariado y valerse de la asistencia de «representantes elegidos de todo el territorio».

En esos momentos, la totalidad del movimiento opositor se encontraba bajo la dirección de liberales y liberal-conservadores, que veían en la Constitución y el Parlamento una manera de fortalecer el Estado e impedir la revolución. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Los revolucionarios seguían desempeñando un papel marginal e iban a remolque de los liberales. Así sería hasta octubre. (…)

Las apariencias no engañaron a Witte. No solo el gobierno era incapaz de reafirmar su autoridad, sino que la sociedad rusa estaba bajo los efectos de una psicosis que la hacía convencerse de que «las cosas no pueden seguir así». Witte creía que toda Rusia estaba en huelga. Y, en efecto, una huelga de alcance nacional estaba en ciernes.(…)

El 14 de octubre, a última hora de la tarde, Witte recibió un telegrama de Peterhof en el que se le solicitaba presentarse a la mañana siguiente con el borrador de un manifiesto. Según afirma el propio Witte, no pudo escribirlo porque no se sentía bien, por lo cual encargó la tarea a Alexéi Obolenski, un miembro del Consejo de Estado que casualmente pasaba la noche en su casa. Como es improbable que se le escapara la importancia de dicho documento, y dado que tanto antes como después del acontecimiento parecía gozar de buena salud, la explicación más verosímil de su renuencia a aprovechar la oportunidad única de hacer historia es que temía cargar con la responsabilidad de una medida que, lo sabía, el zar tomaba con el más profundo disgusto. Si le damos crédito, su primer contacto con el manifiesto se produjo a la mañana siguiente a bordo de un barco que lo llevaba, junto con Obolenski, a Peterhof (recuérdese que los ferrocarriles (existen varios acuerdos multilaterales internacionales bajo el auspicio de las Naciones Unidos en este ámbito: Convenio internacional para facilitar el paso de fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) a pasajeros y equipajes transportados por ferrocarril, Ginebra, 10 de enero de 1952; Convenio internacional para facilitar el paso de fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) a mercaderías transportadas por ferrocarril, Ginebra, 10 de enero de 1952; Acuerdo europeo sobre los principales ferrocarriles internacionales (AGC), Ginebra, 31 de mayo de 1985; Acuerdo sobre una red ferroviaria internacional en el Machrek árabe, Beirut, 14 de abril de 2003; Convenio sobre la facilitación de los procedimientos de cruce de fronteras (véase qué es, su definición, o concepto jurídico, y su significado como “boundaries” en derecho anglosajón, en inglés) para los pasajeros, el equipaje y el equipaje de carga transportados en el tráfico internacional por ferrocarril, Ginebra, 22 de febrero de 2019) estaban en huelga).

Para redactar a grandes líneas el texto, Obolenski se basó en las resoluciones del Congreso de los Zemstvos celebrado en Moscú entre el 12 y el 15 de septiembre. Los zemtsi habían rechazado la Duma de Buliguin por juzgarla completamente inadecuada, y exponían su propio programa:

1. Garantías en cuanto a los derechos personales, libertad de expresión (véase; y también libertad de creación de medios de comunicación, libertad de comunicación, libertad de información, libertad de cátedra y la Convención sobre el Derecho Internacional de Rectificación, adoptada en Nueva York el 31 de marzo de 1953) y publicación, libertad de reunión y asociación.
2. Elecciones a la Duma sobre la base de un sufragio (el derecho al voto) universal.
3. La Duma tendría una voz determinante tanto en la legislación como en el control del presupuesto del Estado y la administración.

Obolenski tomó, para redactar el texto, no solo los contenidos, sino también el formato de las resoluciones del Congreso de los Zemstvos de septiembre.Entre las Líneas En consecuencia, la parte fundamental del Manifiesto de Octubre resultó ser poco más que una paráfrasis de las demandas de dichos órganos.

El zar pasó la mayor parte del 15 de octubre en compañía de Witte y otros dignatarios, discutiendo y corrigiendo el manifiesto. Entre los consultados estaba Trépov, en cuyo juicio y buena fe Nicolás seguía teniendo una confianza ilimitada, por lo que le envió el memorándum de Witte y el borrador del manifiesto y le pidió su opinión sincera. Aun cuando se aprestaba a firmar el documento, el zar debía de considerar la posibilidad de recurrir a la fuerza militar, porque también le preguntó a Trépov cuántos días creía posible mantener el orden en San Petersburgo sin derramamiento de sangre, y si era acaso factible reafirmar la autoridad sin que hubiera numerosas víctimas.[120] En su respuesta del día siguiente (16 de octubre), Trépov coincidía en general con las propuestas de Witte, si bien recomendaba limitarse en las concesiones a los liberales. A la pregunta de si podía restablecer el orden en la capital sin correr el riesgo de provocar una matanza, respondía que «no podría dar una garantía semejante ni ahora ni en el futuro; la rebelión [kramola] ha alcanzado un nivel en el que es dudoso que pueda evitarse [el derramamiento de sangre]. Todo lo que nos queda es tener fe en la misericordia de Dios».

Todavía sin estar convencido, Nicolás pidió al gran duque Nicolás Nikoláievich que asumiera poderes dictatoriales. Al parecer, el gran duque respondió que las fuerzas para ejercer una dictadura militar no existían y que, a menos que el zar firmara el manifiesto, él se pegaría un tiro.

El 17 de octubre, Witte presentó al zar un informe (doklad) donde se sintetizaban los fundamentos del manifiesto, y que debía publicarse junto con este.Entre las Líneas En dicho informe, Witte volvía a plantear su convencimiento de que la agitación que afligía a Rusia no era el resultado de defectos específicos del sistema político del país ni de los excesos de los revolucionarios. Había que buscar la causa en un nivel más profundo, «el perturbado equilibrio entre los esfuerzos intelectuales de la sociedad pensante de Rusia y las formas externas de su vida». El restablecimiento del orden, por tanto, requería cambios fundamentales.Entre las Líneas En el margen Nicolás escribió: «Tómese como guía».

Esa noche, tras persignarse, Nicolás firmó el manifiesto. Su parte operativa consistía en tres artículos paralelos a la resolución en tres partes del Congreso de los Zemstvos de septiembre de 1905:

Imponemos al gobierno la obligación de ejecutar nuestra voluntad inflexible:

1. de otorgar a la población fundamentos inviolables de libertad civil [basada] en los principios de la genuina inviolabilidad de la persona, las libertades de conciencia, expresión, reunión y asociación;
2. sin posponer en la medida de lo posible las elecciones programadas a la Duma del Estado, en vista del escaso tiempo que resta antes de la convocatoria de dicho cuerpo, de incluir en su labor las clases de la población que hasta ahora han estado completamente privadas del derecho al voto, y ampliar en el futuro, por medio de la nueva legislatura, el principio del sufragio (el derecho al voto) universal, y,
3. de establecer en toda su pureza la regla de que ninguna ley entrará en vigor sin la aprobación de la Duma del Estado, y de que los representantes del pueblo tendrán la oportunidad concreta de participar en la supervisión de la legalidad de las acciones de las autoridades designadas por Nosotros.

Antes de retirarse, Nicolás escribió en su diario: «Después de semejante día, la cabeza pesa y los pensamientos son confusos. Quiera el Señor ayudarnos a salvar y pacificar Rusia».

La proclamación del Manifiesto de Octubre, acompañado del informe de Witte del 17 de octubre, desató tumultuosas manifestaciones en todas las ciudades del imperio; nadie esperaba tamañas concesiones.Entre las Líneas En Moscú, una multitud formada por 50.000 personas se congregó frente al teatro Bolshói. También otros miles se reunieron espontáneamente en las otras ciudades, con vivas y cantos. El 19 de octubre, el Sóviet de San Petersburgo votó a favor de poner fin a la huelga general. El paro también concluyó en Moscú y otros lugares.

Dos aspectos del Manifiesto de Octubre exigen una explicación, porque de lo contrario gran parte de la historia política de la última década del régimen imperial será incomprensible.

En primer lugar, el manifiesto se le arrancó a Nicolás bajo coacción, prácticamente a punta de pistola. Por esa razón, el zar nunca se sintió moralmente obligado a respetarlo.

En segundo lugar, en él no se mencionaba la palabra «Constitución». La omisión no era producto de un descuido. Aunque se ha afirmado que Nicolás no comprendió que se había comprometido a aceptar una Constitución, las fuentes de la época no dejan lugar a dudas de que era consciente de lo que hacía. Así, el 19 de octubre le escribió a su madre que el otorgamiento de autoridad legislativa a la Duma significaba, «en esencia, una Constitución». Aun así, quería evitar a toda costa la detestada palabra para mantener la ilusión de que seguía siendo un autócrata. Los partidarios de reformas liberales le habían asegurado que bajo un régimen constitucional él continuaría siendo la fuente exclusiva de las leyes, y que siempre podría derogar lo que hubiera concedido.

▷ Lo último (en 2026)
▷ Si te gustó este texto o correo, considera compartirlo con tus amigos. Si te lo reenviaron por correo, considera suscribirte a nuestras publicaciones por email de Derecho empresarialEmprenderDineroMarketing digital y SEO, Ensayos, PolíticasEcologíaCarrerasLiderazgoInversiones y startups, Ciencias socialesDerecho globalHumanidades, Startups, y Sectores económicos, para recibir ediciones futuras.

Nicolás creyó en esa explicación porque lo ayudaba a aliviar su conciencia, perturbada por la idea de la posible violación del juramento de coronación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). Este autoengaño —el absurdo concepto de un autócrata constitucional— provocaría en los años venideros un sinfín de problemas en las relaciones entre la Corona y la Duma.

Pero al proclamarse el Manifiesto de Octubre, estos problemas no eran evidentes para los liberales y los liberal-conservadores, confiados en que estaban en los albores de una nueva era. Incluso los altos oficiales de la policía se decían unos a otros, solo a medias en broma, que pronto no tendrían nada que hacer.

▷ Propuesta de la Constitución de 1936
La Constitución fue el producto de una comisión nombrada por el VII Congreso de los Soviets de toda la Unión en febrero de 1935. Presidida por Stalin, la comisión estaba formada por treinta y un miembros, cada uno de los cuales formaba parte de una o más de las doce subcomisiones. Tras un año de trabajo, la Comisión Constitucional elaboró un borrador que fue sometido a debate nacional. Las cifras oficiales sobre la magnitud de este debate son asombrosas: 623.334 reuniones celebradas, más de cuarenta y dos millones de asistentes y 169.739 propuestas, comentarios y propuestas de enmienda. La impresión de una opinión pública activamente atraída por el estudio y el debate del borrador queda en cierto modo desmentida por los informes que hablan de personas obligadas a asistir a las reuniones y de que el Comité Central del Partido ha decidido de antemano aprobar el borrador «en principio». No obstante, no cabe duda de que la discusión de la constitución brindó una oportunidad poco frecuente en la era estalinista para que los ciudadanos expresaran sus opiniones sobre asuntos de importancia tanto estatal como personal, y que muchos la aprovecharon. Los artículos que más llamaron la atención en los debates y las enmiendas propuestas se referían a los derechos de propiedad personal y de herencia, la igualdad civil concedida a los campesinos independientes y la proclamada libertad de conciencia que permitía a los creyentes religiosos presentarse a cargos públicos. Muchos de los que comentaron estas disposiciones se opusieron a ellas, mientras que otros propusieron enmiendas para consagrar el derecho a viajar al extranjero, abolir la pena de muerte, permitir la formación de partidos múltiples, etc.

Witte aceptó asumir la presidencia del Consejo de Ministros con la condición innegociable de que se le permitiera actuar como un auténtico primer ministro y escoger su gabinete. Como Yermólov, Krizhanovski y otros funcionarios experimentados, pensaba que un ministerio unido y disciplinado era absolutamente necesario con vistas a la inminente confrontación del gobierno con un Parlamento electo. Aunque no había motivos para que ese ministerio no estuviera integrado en exclusiva por burócratas, Witte creía que el gabinete sería mucho más eficaz si incluía a algunas figuras públicas respetadas.

Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):

El 19 de noviembre inició las conversaciones con Dmitri Shípov, Alexánder Guchkov —un industrial prominente—, el príncipe Yevgueni Nikoláievich Trubetskoi —profesor de filosofía y hermano del recientemente fallecido rector de la Universidad de Moscú— y otras figuras públicas. Las personas a las que ofreció cargos en el gobierno eran de tendencia liberal-conservadora y mantenían una buena relación tanto con la oposición como con la burocracia. El mero hecho de que un ministro eligiera un gabinete carecía de precedentes (y de secuelas, cabría agregar). «Por primera vez en la historia zarista, una persona que no fuera el zar decidía por sí sola la identidad de la mayoría de los ministros.»

Las negociaciones fracasaron al cabo de una semana. Las personas abordadas por Witte rechazaron el ofrecimiento con el argumento aparente de que no podían trabajar con Piotr Durnovó, a quien aquel había ofrecido el Ministerio del Interior. Durnovó había estado envuelto en un asunto sórdido que también involucraba a su amante y al embajador español. Se desconfiaba de él, además, por su vieja relación con la policía.Si, Pero: Pero el país estaba sumido en el caos, al borde de una guerra civil, y para restablecer el orden hacía falta un administrador experimentado. Y daba la casualidad de que Durnovó tenía la experiencia y la inteligencia práctica imprescindibles para la tarea. Witte se negó a ceder ante quienes lo criticaban, porque comprendía que el destino de las reformas dependía de su capacidad de pacificar el país lo más rápidamente posible. Aun así, a juzgar por la suerte corrida por los ulteriores intentos de incorporar figuras públicas al gobierno, también fracasados en su totalidad, es incuestionable que Durnovó no era más que un pretexto. Hasta los líderes de la oposición moderada y liberal-conservadora temían ser acusados de traición por los liberales y socialistas, para quienes el Manifiesto de Octubre era solo un trampolín hacia la creación de una República rusa. Si entraban en el gobierno corrían el peligro de aislarse de la sociedad sin que aumentara su influencia sobre las políticas, dado que no tenían garantías de que la burocracia no los utilizara en su propio beneficio.

Pero la preocupación por la seguridad personal también desempeñaba un papel importante. «No sería sincero», escribió Witte en retrospectiva, si no señalara la impresión, tal vez plenamente infundada, de que en la época las figuras públicas estaban atemorizadas por las bombas y las Browning que eran de uso habitual contra los que estaban en el poder, y de que ese era uno de los motivos internos que susurraban a cada cual, en lo más recóndito de su alma: «Lo más lejos posible del peligro».

📬Si este tipo de historias es justo lo que buscas, y quieres recibir actualizaciones y mucho contenido que no creemos encuentres en otro lugar, suscríbete a este substack. Es gratis, y puedes cancelar tu suscripción cuando quieras:

Qué piensas de este contenido? Estamos muy interesados en conocer tu opinión sobre este texto, para mejorar nuestras publicaciones. Por favor, comparte tus sugerencias en los comentarios. Revisaremos cada uno, y los tendremos en cuenta para ofrecer una mejor experiencia.

Fuente: libro de Richard Pipes

Congreso de los Zemstvos en la Revolución de 1905

Sobre el Congreso de los Zemstvos en la Revolución de 1905, véase aquí.

Véase También

2 comentarios en «Etapas de la Revolución Rusa»

    • Reenviado: (Explicado) ‣ Todo sobre Revolución Rusa de 1905 ‣ 2024 😀

      Witte se comportaba como un primer ministro occidental no solo en la elección de su gabinete, sino también al solicitar a los gobernadores y las autoridades militares, que en Rusia tenían responsabilidades administrativas, que presentaran informes diarios. Asimismo, creó una oficina de prensa para promover una cobertura informativa favorable a él. Estas prácticas no eran del agrado de la corte, recelosa ante la posibilidad de que Witte se valiera de la crisis para acumular poder personal y erigirse en un «gran visir». Tenemos un testimonio de lo insegura que era la posición de Witte en una carta de Nicolás a su madre, en la que se aludía al primer ministro, que tenía que negociar con banqueros judíos del exterior a fin de obtener préstamos para Rusia, como un «camaleón» en quien solo confiaban «hebreos extranjeros».

      Responder

Foro de la Comunidad: ¿Estás satisfecho con tu experiencia? Por favor, sugiere ideas para ampliar o mejorar el contenido, o cómo ha sido tu experiencia:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

▷ Recibe gratis nuestras revistas de Derecho empresarial, Emprender, Carreras, Dinero, Políticas, Ecología, Liderazgo, Marketing digital, Startups, Ensayos, Ciencias sociales, Derecho global, Humanidades, y Sectores económicos, en Substack. Cancela cuando quieras.

Descubre más desde Plataforma de Derecho y Ciencias Sociales

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo