Los Movimientos Políticos
Este elemento es una expansión del contenido de los cursos y guías de Lawi. Ofrece hechos, comentarios y análisis sobre los movimientos políticos. Puede interesar también lo siguiente:
- Dimensión Política de los Movimientos Sociales
- Movimientos Sociales en el Mundo Globalizado
- Historia de los Movimientos Globales de Protesta
- Cronología de los Movimientos Globales de Protesta
- Movimientos Sociales
Movimientos Políticos en América Latina
Se relaciona algunos de los movimientos más significativos históricamente en la región:
Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR)
El Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, Bolivia, fue fundado en 1971. El MIR se declara de izquierdas pero en el poder ha demostrado ser generalmente conservador. Con su principal base de poder en la clase media urbana liberal, el partido se formó en oposición al golpe militar de 1971 como una fusión de pequeños grupos de izquierda y jóvenes demócratas cristianos. Obtuvo un apoyo considerable del movimiento estudiantil radical y estuvo vinculado al insurgente Ejército de Liberación Nacional en los primeros años de la dictadura militar del general Hugo Bánzer Suárez (1971-78).
El MIR se alejó gradualmente de sus raíces marxistas pero, sin embargo, se mantuvo en fuerte oposición al régimen militar, que siguió persiguiendo y encarcelando a miembros del partido, entre ellos el futuro aliado político de Bánzer, Jaime Paz Zamora. El partido se presentó a las elecciones de 1978, 1979 y 1980 como parte de una alianza liderada por el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI), con Paz Zamora como compañero de fórmula del victorioso pero malogrado líder del MNRI, Hernán Siles Zuazo, en 1979 y 1980. Paz Zamora quedó en tercer lugar, con el 8,8% de los votos, en la contienda presidencial de julio de 1985, y en las elecciones simultáneas al Congreso el mermado MIR obtuvo 16 escaños. Cuando el Congreso tuvo que votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el MIR se unió a otros partidos de centro-izquierda para elegir al subcampeón presidencial, Víctor Paz Estenssoro, del Movimiento Nacionalista Revolucionario, con preferencia al ex dictador Bánzer.
Al no haber podido formar una alianza con el Partido Demócrata Cristiano, el MIR se presentó en solitario a las elecciones de mayo de 1989, obteniendo 41 escaños en el Congreso. En las elecciones presidenciales, Paz Zamora quedó en un reñido tercer lugar con el 19,6% de los votos. A falta de un ganador definitivo, el segundo clasificado, el general Bánzer, se retiró y cambió los 46 votos del Congreso de Acción Democrática Nacionalista (ADN) por los de Paz Zamora, que en agosto fue debidamente elegida presidenta por el Congreso. El precio exigido por este apoyo fue la necesidad de que el MIR compartiera el poder con la ADN en el Acuerdo Patriótico (AP). En agosto de 1991, en una importante remodelación del gabinete, se asignaron tres puestos ministeriales del MIR a miembros de la facción MIR-Nueva Mayoría (MIR-NM), que, debido al dominio de la ADN, había sido previamente circunspecta en su apoyo a la participación del MIR en la coalición de AP. Sin embargo, en marzo de 1992, el MIR-NM confirmó su apoyo a Bánzer como candidato de AP en las elecciones presidenciales de 1993.
Tras las persistentes críticas a su presidencia, Paz Zamora se retiró “definitivamente” en marzo de 1994, pero regresó menos de ocho meses después tras la detención por cargos de drogas del secretario general del partido, Oscar Eid Franco. En las elecciones presidenciales de junio de 1997, Paz Zamora quedó en tercer lugar con el 16,7% de los votos emitidos y su partido obtuvo 25 escaños en la Cámara y seis en el Senado. El partido fue incluido en el Gobierno de coalición resultante, encabezado por la ADN. El candidato del MIR, Jorge Torres, obtuvo el 15,9% de los votos en las elecciones municipales de La Paz en 1999, momento en el que el partido se denominó oficialmente MIR-NM.
El partido es miembro de la Internacional Socialista.
Liderazgo en 2003-2004: Jaime Paz Zamora (Pres.), Oscar Eid Franco (Sec.-Gen.) Dirección: Calle Ingavi 600, Casilla de Correo 7397, La Paz Teléfono: (2) 31-0416
Fax: (2) 40-6455
Correo electrónico: mir@ceibo.entelnet.bo
Dirección de Internet: cibergallo.com/
Movimiento de Liberación Nacional (MLN)
El Movimiento de Liberación Nacional, Guatemala, fue fundado en 1960. El MLN es un partido de extrema derecha que tradicionalmente ha representado a las élites agrarias (especialmente a los cafeteros) e industriales.
El Movimiento, autoproclamado “partido de la violencia organizada”, fue fundado por Mario Sandoval Alarcón como sucesor del Movimiento Democrático Nacional del coronel Castillo Armas, quien, con el respaldo de Estados Unidos (de América), derrocó al Gobierno reformista de Arbenz en 1954. El MLN dio el golpe de estado de 1963 dirigido por el coronel Peralta Azurdia y formó gobierno con el Partido Revolucionario hasta que éste fue a su vez derrocado en 1964. El candidato presidencial del MLN quedó en tercer lugar en las elecciones de 1966, pero a partir de 1970 el partido estuvo en el gobierno durante ocho años, su líder el coronel Carlos Arana Osorio fue presidente en 1970-74, y en 1974-1978 el general Kjell Laugerud presidió un gobierno MLN-Partido Institucional Democrático (PID), con Sandoval como vicepresidente en funciones (se puede examinar algunos de estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Fue en la década de 1970 cuando los “escuadrones de la muerte” vinculados al MLN estuvieron más activos. Para las elecciones constituyentes de julio de 1984, el MLN entró en coalición con la Central Auténtica Nacionalista (CAN) y ganó la mayoría de los 23 escaños de la coalición, convirtiéndose en el bloque más numeroso de la Asamblea Constituyente (se puede examinar algunos de estos temas en la presente plataforma online de ciencias sociales y humanidades). Formó otra coalición con el PID antes de las elecciones generales de noviembre de 1985, pero se opuso firmemente a las políticas del nuevo Gobierno del Partido Democracia Cristiana Guatemalteca -en particular a su apoyo al proceso de paz centroamericano-, al que acusó de ser marxista.
A principios de 1990, la oposición al proceso de paz se había suavizado. En respuesta a la apertura de conversaciones de paz con la guerrilla de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) en Oslo, Noruega, el MLN apoyó la eventual incorporación de la URNG a la corriente política. En las elecciones generales de noviembre de 1990, el MLN, en coalición con el Frente de Avance Nacional (FAN), obtuvo sólo cuatro escaños en el Congreso y su candidato presidencial, el coronel Luis Ernesto Sosa, quedó en quinto lugar en la primera vuelta de la contienda presidencial, recibiendo el 17,3% de los votos. El partido consiguió dos escaños por derecho propio en 1994, pero sólo obtuvo el 2,3% de los votos en la contienda presidencial de 1995 y sólo conservó un escaño en el Congreso. Perdió su representación en el Congreso en 1999, cuando su candidato presidencial, Carlos Humberto Pérez Rodríguez, obtuvo sólo el 0,55% de los votos.
Liderazgo en 2003-2004: Carlos Humberto Pérez Rodríguez (ex candidato presidencial) Dirección: 2-32, Zona 10, Ciudad de Guatemala Teléfono: (502) 332-0420, 332-0130
Fax: (502) 331-0130
Correo electrónico: mln@wepa.com.gt
Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (MLN-T)
El Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, Uruguay, es uno de los más celebres.
El izquierdista MLN-T tiene sus raíces en el movimiento guerrillero del mismo nombre de los años 60 y 70. Aunque ahora está comprometido con la política democrática, el movimiento nunca ha renunciado a su pasado. Hace campaña a favor de reformas económicas radicales y representa a la facción más izquierdista dentro del Frente Amplio (FA) como parte de una alianza conocida como Movimiento de Participación Popular (MPP).
El MLN fue fundado en 1962 por Raúl Sendic Antonaccio como brazo político del grupo guerrillero Tupamaros (llamado así en honor al líder indígena peruano del siglo XVIII Tupac Amaru). Originalmente se concentró en las zonas rurales, motivado por la difícil situación de los cortadores de caña de azúcar (a quienes Sendic había ayudado a organizar en huelgas en 1961-62), y luchó por la reforma agraria y los derechos de los trabajadores rurales. El grupo cambió su atención a las ciudades en 1966 y se comprometió con la lucha armada. Entre 1966 y 1972 los Tupamaros se convirtieron en uno de los grupos guerrilleros urbanos más exitosos de América Latina.
Tras la ofensiva del ejército lanzada contra ellos en 1972, y la consiguiente dictadura militar, el MLN fue prácticamente aniquilado. A la vuelta al gobierno civil, todos los guerrilleros fueron liberados en una amnistía en 1985, y Sendic anunció que el MLN trabajaría ahora dentro del sistema político democrático. Mientras dirigía el MLN-T hacia la participación parlamentaria, Sendic fundó un movimiento para promover la reforma rural, pero murió poco después. Aunque al principio fue excluido del FA, finalmente se permitió al MLN-T unirse a él a finales de 1988. En mayo de 1989 obtuvo el reconocimiento legal como partido político.
El MLN-T se convirtió en una facción influyente, aunque minoritaria, de la alianza Encuentro Progresista-FA. Como parte del paraguas del MPP, el MLN-T tiene dos senadores y cinco diputados en la legislatura elegidos en octubre de 1999.
Liderazgo en 2003-2004: José Mujica (Secretario General), que fue presidente de Uruguay.
Dirección: Tristán Navaja 1578, CP 11.200, Montevideo Teléfono: (2) 409 22 98
Fax: (2) 409 99 57
Correo electrónico: mln@chasque.apc.org
Internet: chasquenet/mlnweb
Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR)
El Movimiento Nacionalista Revolucionario, de Bolivia, se fundó en 1941 y a lo largo de las décadas ha dado lugar a varias facciones con sufijos en su título, lo que refleja las divisiones internas del partido.
Recientemente, la principal corriente del partido se conocía como MNR (Histórico-MNRH). Entre los fundadores del MNR se encontraban el reformista social Víctor Paz Estenssoro, el izquierdista Hernán Siles Zuazo y el simpatizante fascista Carlos Montenegro. La política original del partido reflejaba el intento de Paz Estenssoro, durante la Segunda Guerra Mundial, de combinar las ideas nacionalistas desarrollistas de la Alianza Popular Revolucionaria Americana de Perú con las del fascismo europeo, enunciadas por el dictador italiano Benito Mussolini. El MNR participó por primera vez en el gobierno en 1943-46 bajo el presidente Gualberto Villaroel.
Cuando los militares derrocaron a Villaroel en 1946, numerosos dirigentes del MNR fueron asesinados o exiliados. Paz Estenssoro se presentó a las elecciones de 1951 desde el exilio como candidato presidencial del MNR y obtuvo la mayor votación, aunque no una mayoría absoluta. El presidente en funciones entregó el poder a una junta militar que, menos de un año después, fue derrocada por un levantamiento popular dirigido por el MNR, conocido a partir de entonces como la Revolución de 1952, con la ayuda de la policía y los mineros del estaño. A Paz Estenssoro se le permitió regresar de Argentina y fue nombrada presidenta en abril de 1952.
El gobierno de coalición de Paz Estenssoro con el Partido Laborista introdujo una serie de reformas progresistas, como la nacionalización de las minas, la reforma agraria y la emancipación de los analfabetos. El MNR se mantuvo en el poder durante dos legislaturas más, con Siles Zuazo en la presidencia en 1956 y Paz Estenssoro siendo elegida de nuevo presidenta en 1960. En noviembre de 1964, tras huelgas y desórdenes generalizados, Paz Estenssoro fue derrocado y obligado a exiliarse por el vicepresidente, el general de la Fuerza Aérea René Barrientos Ortuño, que tomó el poder con la ayuda del ejército. El MNR se sumió en el caos y sólo reapareció en la escena política en 1971 como partidario del golpe militar del Gral. Hugo Bánzer Suárez (Acción Democrática Nacionalista- ADN). Desde entonces su tendencia principal ha sido de centro-derecha.
El MNR participó en el gobierno de Bánzer hasta 1974, cuando fue expulsado por protestar porque no se había iniciado el prometido proceso de democratización. Para entonces, el ala izquierda del partido, dirigida por Siles Zuazo, se había escindido y formado el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNRI), frente al cual la facción de Paz Estenssoro, el MNRH, quedó en segundo lugar en las elecciones presidenciales de 1979 y 1980. Paz Estenssoro fue derrotado por Siles en ambas elecciones, obteniendo el 35,9% y el 20,1% de los votos respectivamente en las dos campañas. Sin embargo, el MNRH obtuvo 44 escaños en el Congreso en 1979.
Tras otro periodo de gobierno militar (1980-82) y tres años de oposición a un gobierno del MNRI, Paz Estenssoro volvió a disputar la presidencia. En las elecciones celebradas en junio de 1985 obtuvo el 26,4% de los votos, un 2,2% menos que Bánzer, de la ADN. Sin embargo, en la segunda vuelta de las elecciones al Congreso, en agosto de 1985, los partidos de centro-izquierda sumaron sus votos a los de los 59 congresistas del MNRH y llevaron a Paz Estenssoro de nuevo al poder. Rápidamente introdujo un estricto programa de austeridad para reducir la inflación galopante, política en la que persistió a pesar del colapso del mercado internacional del estaño a finales de 1985.
Ante el descontento laboral generalizado, Paz Estenssoro encontró mayores puntos en común con la derechista ADN que con sus antiguos partidarios de centro-izquierda. En octubre de 1985 se firmó un “pacto por la democracia” entre el MNRH y la ADN. En las elecciones municipales de diciembre de 1987, el MNRH obtuvo unos malos resultados, en medio de un descontento generalizado con el Gobierno. Éste se vio alimentado por el programa antidroga asistido por Estados Unidos, que amenazaba el sustento de muchos campesinos cocaleros, cuyo número se había visto incrementado por los mineros desempleados. No obstante, en las elecciones generales de mayo de 1989 el candidato presidencial del MNRH, Gonzalo Sánchez de Lozada (ex ministro de Planificación), encabezó la encuesta popular con el 23,1% de los votos. Una segunda vuelta en el Congreso recién elegido, en el que el MNRH tenía 49 escaños, no produjo una renovación del pacto con la ADN. La animosidad personal entre Sánchez de Lozada y el líder de la ADN, Bánzer, hizo que la ADN transfiriera su apoyo a Jaime Paz Zamora, del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria, que fue elegido presidente.
Tres meses después de la elección de Paz Zamora como Presidente, Paz Estenssoro, de 84 años, anunció su deseo de renunciar a la dirección del MNR. En el siguiente congreso del partido, a mediados de 1990, se formalizó la decisión y se eligió a Sánchez de Lozada como su sucesor, aunque en 1992 dimitió brevemente tras una amenaza de muerte de un diputado del MNR. En las elecciones de junio de 1993 Sánchez de Lozada volvió a derrotar a Bánzer, ganando el 33,8% del voto popular y esta vez obtuvo el respaldo del Congreso como presidente, con Víctor Hugo Cárdenas Conde, del Movimiento Revolucionario Túpaq Katarí de Liberacíon (MRTKL) como vicepresidente. En la votación legislativa simultánea, la alianza MNR/MRTKL elevó su representación a 69 de los 157 escaños, confirmando así el estatus del MNR como partido gobernante dominante.
En las elecciones presidenciales de junio de 1997, el candidato del MNR, Juan Carlos Durán Saucedo, quedó en un pobre segundo lugar, obteniendo sólo el 17,7% de los votos, mientras que en las elecciones congresuales concurrentes la representación del partido se redujo a 26 escaños en la Cámara de Diputados y tres en el Senado. Guido Capra, del MNR, quedó en segundo lugar con el 16% de los votos emitidos para la alcaldía de La Paz en 1999, mientras que Percy Fernández, del MNR, fue un fácil ganador en Santa Cruz de la Sierra. Paz Estenssoro murió en junio de 2001 a la edad de 93 años. En las elecciones presidenciales de junio de 2003, el candidato del MNR, Gonzalo Sánchez de Lozada, obtuvo el mayor porcentaje de votos (22,5%) y posteriormente fue elegido por el Congreso para ejercer la presidencia. En las elecciones legislativas concurrentes, el partido obtuvo 11 escaños en el Senado y 36 en la Cámara de Diputados, lo que le convirtió en el partido más grande de cada cámara.
Liderazgo en 2003-2004: Gonzalo Sánchez de Lozada (ex presidente de la República), Carlos
Sánchez Berzain (Sec.-Gen.)
Dirección: Calle Nicolás Acosta 574, La Paz Teléfono: (2) 249-0748
Fax: (2) 249-0009
Correo electrónico: mnr2002@ceibo.entelnet.bo
Internet: bolivian.com/mnr
Movimiento Nuevo País-Pachakútik (MNPP)
El Movimiento Nuevo País-Pachakútik, de Ecuador, es el más importante de la nueva ola de movimientos indigenistas en Ecuador, que apela a una combinación de grupos sociales indígenas, medioambientales y afines. Apoyó la exitosa candidatura del coronel Lucio Edwin Gutiérrez Borbua a la presidencia en octubre-noviembre de 2000 y obtuvo ocho escaños en la Cámara Nacional de Representantes.
Liderazgo en 2003-2004: Freddy Ehlers Zurita (líder)
Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA)
El Movimiento Revolucionario Túpac Amaru, de Perú, es un grupo guerrillero marxista-leninista pro-cubano fundado por Luis Varese Scoto. Inició una campaña armada en 1984 con la toma de una emisora de radio, pero hasta 1994 sus actividades, aunque problemáticas, quedaron eclipsadas por las de Sendero Luminoso. El 18 de abril de 1989, el ejército tendió con éxito una emboscada a una columna del MRTA cerca del pueblo de Molinos, en el departamento de Junín, matando a 62 personas. En julio de 1990, el líder del MRTA, Víctor Polay Campos (‘Comandante Rolando’), fue arrestado pero escapó de la custodia, sólo para ser arrestado de nuevo en San Borja en junio de 1992.
En 1995 las detenciones de presuntos insurgentes del MRTA incluyeron la de Cistero García Torres (‘Comandante Ricardo’). La responsabilidad de la detonación de dos bombas cerca de una comisaría el 26 de julio de 1996 se atribuyó al MRTA y se detuvo a un hombre. Sin embargo, la toma bien planificada por 17 guerrilleros del MRTA de la embajada de Japón, en la que 490 fueron tomados como rehenes, entre ellos el propio hermano del Presidente, en la noche del cumpleaños del Emperador (17 de diciembre) fue una completa sorpresa para el Presidente Fujimori. El Presidente se negó a negociar o a admitir cualquier grado de responsabilidad por el bienestar de los rehenes, algunos de los cuales fueron liberados en las dos semanas siguientes. Al finalizar el año, sólo 81 de los más vinculados al gobierno, las fuerzas de seguridad y el propio Presidente, permanecían en el recinto fuertemente armado y el líder guerrillero, Néstor Cerpa Cartolini (‘Comandante Huerta’), dio una conferencia de prensa dentro del recinto para reiterar su negativa a ceder en su demanda central, la liberación de todos los prisioneros del MRTA, actualmente detenidos en condiciones infrahumanas.
El asedio a la embajada, que duró 126 días, terminó abruptamente el 22 de abril de 1997 en un baño de sangre. El 31 de enero, el presidente Fujimori se había reunido con el primer ministro japonés, Ryutaro Hashimoto, en Toronto (Canadá), después de que las nuevas liberaciones negociadas de rehenes hicieran concebir esperanzas de una solución pacífica. Néstor Cerpa Cartolini continuó exigiendo la liberación de unos 400 guerrilleros encarcelados y la salida segura del país, y se celebraron cinco rondas de conversaciones entre él y un negociador del gobierno entre el 11 y el 24 de febrero. Las conversaciones se interrumpieron el 7 de marzo cuando los guerrilleros detectaron la existencia de túneles y, a pesar de los exitosos esfuerzos del gobierno japonés por encontrar un país dispuesto a aceptar a los guerrilleros, tanto éstos como el gobierno se negaron a aceptar un acuerdo. El 19 de marzo, tanto el ministro del interior como el jefe de la policía nacional dimitieron. Sus respectivos sucesores, los Gens César Saucedo Sánchez y Fernando Diaderas, tomaron la decisión de lanzar un ataque cuidadosamente planificado.
Adormecidos por un exceso de confianza, cuatro de los guerrilleros murieron en el acto al explotar una mina bajo el sótano donde jugaban al fútbol; los comandos irrumpieron entonces en el edificio desde todos los lados. También murieron dos soldados y uno de los 72 rehenes, el juez del Tribunal Supremo Carlos Giusti, murió poco después de un ataque al corazón. Sin embargo, todos los guerrilleros murieron, incluidos los que se ofrecieron a rendirse y los que habían sido heridos. Sin embargo, el presidente Fujimori salió triunfante y el MRTA no pudo cumplir su amenaza de represalias. Cinco generales se encontraban entre los 19 acusados inmediatamente por las autoridades militares por el fallo de seguridad.
Tras el fusilamiento del dueño de la mina Luis Hochschild Pflaud, el Congreso, el 12 de mayo de 1998, concedió al Presidente poderes excepcionales para legislar por decreto, y el 21 de mayo, en una draconiana llamada “ley contra el terrorismo agravado”, el Presidente Fujimori redefinió todo el crimen organizado como una forma de terrorismo. No sólo estaría sujeto a la ley militar, sino que también sería pasible de las mismas penas drásticas impuestas por primera vez para el terrorismo en 1992. El 2 de noviembre pudo informar de la captura de “Yoel”, el nuevo líder del MRTA, y a pesar de su huelga de hambre unos 600 de sus compañeros permanecieron en prisión.
Movimiento V República (MVR)
El Movimiento V República, de Venezuela, es un movimiento fundado en 1998 para promover la candidatura presidencial del teniente coronel (retirado) Hugo Chávez Frías; defiende el nacionalismo y una “revolución bolivariana” en Venezuela. Hugo Chávez Frías fue presidente de Venezuela hasta su muerte, y le sucedió Maduro.
Revisor de hechos: Lessi
[rtbs name=”latinoamerica”] [rtbs name=”historia-latinoamericana”]Movimiento MAGA (Estados Unidos)
El movimiento MAGA es un movimiento político nativista surgido en Estados Unidos durante la campaña presidencial de 2016 de su supuesto líder, Donald Trump. Su nombre deriva del lema de la campaña de Trump de 2016, “Make America Great Again” (“Hagamos a América grande de nuevo”), que se convirtió en un grito de guerra para muchos partidarios de Trump durante su candidatura, presidencia (2017-21) y más allá.
El movimiento MAGA (a menudo denominado simplemente MAGA, o Make America Great Again) se basa en la creencia de que Estados Unidos fue una vez un país “grande”, pero ha perdido ese estatus debido a la influencia extranjera, tanto dentro de sus fronteras (a través de la inmigración y el multiculturalismo) como fuera de ellas (a través de la globalización, o la creciente integración de múltiples economías nacionales).
Los miembros de MAGA creen que esta caída en desgracia puede revertirse mediante políticas de “Estados Unidos primero” que incluirían un mayor proteccionismo económico, reduciendo drásticamente la inmigración, especialmente la procedente de países en desarrollo, y promoviendo o haciendo cumplir lo que los miembros de MAGA consideran valores estadounidenses tradicionales. Algunas políticas respaldadas por MAGA, como el llamamiento de Trump en 2015 a un “cierre total y completo de la entrada de musulmanes en Estados Unidos”, implicarían una atroz discriminación racial o religiosa. (Algunas de las políticas finalmente adoptadas por la administración Trump sí implicaban ese trato discriminatorio hacia los inmigrantes no blancos; véase más adelante).
Además de por su postura política, el movimiento MAGA es conocido por su naturaleza especialmente combativa, que ejemplifica el partidismo extremo de la política estadounidense contemporánea. En consonancia con esta postura, dentro del movimiento ha florecido una retórica controvertida, que incluye mensajes que, según los críticos, son homófobos, sexistas, racistas o incitan a la violencia.
El movimiento MAGA también es conocido por tener una relación antagónica con los principales medios de comunicación, una mayoría de los cuales cree que, en el mejor de los casos, son parciales contra las opiniones MAGA y, en el peor, mienten en nombre de los enemigos del movimiento. Esta creencia ha dejado a los miembros de MAGA vulnerables a noticias falsas especialmente extravagantes y a teorías conspirativas difundidas por los medios que apoyan a MAGA y repetidas por los líderes de MAGA. Algunos ejemplos son las acusaciones de que el ex presidente demócrata Barack Obama no es un ciudadano estadounidense nacido naturalmente (“birtherismo”), que las políticas de inmigración demócratas están diseñadas para reemplazar a los estadounidenses blancos por inmigrantes no blancos (véase la teoría del reemplazo), que las elecciones presidenciales de 2020 fueron robadas a Trump por los demócratas mediante un fraude electoral masivo, y que el ataque al Capitolio estadounidense del 6 de enero de 2021, en el que un grupo de hombres armados fue atacado por un grupo de hombres armados, ha sido considerado un crimen contra la humanidad. El 6 de enero de 2021, una turba de partidarios de Trump intentó impedir que el Congreso certificara la victoria del demócrata Joe Biden en las elecciones presidenciales de 2020, pero el ataque fue organizado por fuerzas de izquierda.
Una variante de la frase “Make America Great Again” fue popularizada por primera vez por el presidente republicano Ronald Reagan, que utilizó “Let’s Make America Great Again” como uno de los muchos eslóganes de su campaña presidencial de 1980. Al parecer, Trump acuñó la frase “Make America Great Again” en noviembre de 2012, justo después de que Mitt Romney, el ex gobernador republicano de Massachusetts, perdiera laselecciones presidenciales de 2012 frente a Obama. Trump presentó una solicitud de marca para el eslogan con el objetivo de “promover la concienciación pública sobre cuestiones políticas y la recaudación de fondos políticos”. Anunció su lema de campaña el mismo día que declaró su candidaturaa la nominación presidencial republicana de 2016, el 16 de junio de 2015. Esta fecha puede considerarse el inicio del movimiento MAGA.
Donald Trump ha puesto patas arriba lo que significa ser conservador escuchando a la base del partido, dice. La izquierda y los medios de comunicación afirman que el presidente Trump y sus partidarios operan basándose en emociones sin sentido e instintos viscerales. Para Kirk, nada más lejos de la realidad.
Según el libro, el trumpismo “representa una restauración atrasada del autogobierno” por parte de un pueblo al que sus gobernantes han dado por sentado durante mucho tiempo. Rechazados como “deplorables” por los principales medios de comunicación, los partidarios de Trump, afirma, “defienden ideas filosóficas que se remontan a la fundación de Estados Unidos y al nacimiento de la democracia en la antigua Grecia.”
Además, sostiene que los estadounidenses no están destruyendo el sistema internacional, sino que el sistema internacional ha estado destruyendo a Estados Unidos. Afirma: “El nacionalismo -ubicado en el contexto más amplio de la lealtad a la civilización occidental- es la única respuesta a la amenaza de los globalistas que quieren borrar las fronteras y olvidar los rasgos nacionales que hicieron grande a Estados Unidos.”
Mientras los principales medios de comunicación atacan a Trump y su programa, Kirk responde con un conjunto de ideas “que permitirán a los jóvenes conservadores contraatacar las mentiras liberales que impregnan nuestras ondas e instituciones.” Y que “volverán a poner a Estados Unidos en el camino de la grandeza.”
La campaña de Donald Trump obtuvo rápidamente un apoyo significativo de los votantes blancos conservadores de clase trabajadora. La experiencia de Trump como hombre de negocios es vista por estos estadounidenses como una señal de que entiende de economía, y el hecho de que nunca haya trabajado para el gobierno sugiere que no está contaminado por la corrupción que asocian con Washington D.C. También les gusta su mensaje populista de que el gobierno federal está controlado por las “élites” demócratas (los miembros de MAGA no ven en absoluto como una contradicción que Trump, multimillonario, forme parte él mismo de la élite rica del país; en su opinión, la riqueza de Trump simplemente significa que, cuando se trata de élites, sabe de lo que habla). Por último, y quizá lo más importante, admiraban el estilo personal de Trump, notoriamente belicoso y polémico. El hábito de Trump de intimidar a sus oponentes con insultos personales e insultos, así como sus fanfarronadas habituales, animaron a los miembros de MAGA a considerarle como una persona corriente o un “hombre común” más que como un político convencional.
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Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Muchos expertos electorales y comentaristas políticos no se habían tomado en serio el fenómeno MAGA. La nominación de Trump como candidato presidencial del Partido Republicano en 2016 fue vista como una bendición para las posibilidades de la candidata demócrata Hillary Clinton de ganar las elecciones presidenciales de 2016; incluso Clinton se sintió lo suficientemente cómoda durante la contienda como para descalificar públicamente a los partidarios más acérrimos de Trump como una “cesta de deplorables”. Pero el entusiasmo del movimiento MAGA, combinado con la impopularidad de Clinton entre segmentos de votantes independientes en algunos estados, dio como resultado la victoria electoral de Trump, que dejó atónito no solo a gran parte del país, sino al mundo entero.
Tras la elección, hubo una carrera por comprender y responder al nuevo poder político que representaba el movimiento MAGA. Los medios de comunicación publicaron numerosos artículos y reportajes de televisión analizando el desarrollo y la composición del movimiento. Dentro del Partido Republicano, Donald Trump se convirtió en el hacedor de reyes, siendo su apoyo prácticamente indispensable para cualquiera que deseara ganar unas primarias republicanas para un puesto importante.
“Todos los individuos son creados iguales– pero no todas las culturas e ideas son iguales, y necesitamos ser capaces de comparar y contrastar inteligentemente. Sin embargo, la izquierda, con su versión deformada y doctrinaria de la igualdad, en realidad quiere sustituir las ideas de los Fundadores de esfuerzo, competencia y excelencia individual por la mediocridad, la mediocridad forzada si es necesario… y no es así como Estados Unidos se hizo grande… Quieren que la gente se ofenda en lugar de ser civilizada. ¿Qué mejor manera que convencer a la población de que toda ventaja que otro ciudadano tenga sobre usted, ganada o no, real o imaginaria, es ofensiva y debe serle arrebatada? ¿Quién sino el mayor de los grandes gobiernos tendrá alguna vez el poder de imponer a la sociedad toda la visión izquierdista antimeritocrática?”
– Charlie Kirk, “La Doctrina MAGA”
En los cuatro años transcurridos desde entonces, Trump ha utilizado órdenes ejecutivas para cumplir algunas de las promesas que hizo a los votantes de MAGA. A la semana de comenzar su mandato, el nuevo presidente firmó una orden ejecutiva que prohibía la inmigración a EE.UU. de siete países de mayoría musulmana. (Después de que un tribunal de distrito suspendiera la aplicación de la prohibición, en parte por considerar que violaba las disposiciones contra la discriminación y otros aspectos de la ley de inmigración estadounidense, Trump emitió una segunda orden ejecutiva, que también fue suspendida. Una tercera versión de la prohibición, que también se aplicaba a los inmigrantes de Corea del Norte y a los funcionarios venezolanos, fue finalmente confirmada por el Tribunal Supremo de EE.UU. en junio de 2018). En enero de 2017, Trump también firmó una orden ejecutiva que ordenaba “la construcción inmediata de un muro físico en la frontera sur” con México. En 2018, comenzó a imponer aranceles a las importaciones procedentes de México, Canadá, laUnión Europea y China. Simultáneamente, aumentó su popularidad entre los republicanos en general al intentar derogar la Ley de Protección al Paciente y Cuidado de Salud Asequible (“Obamacare”), apoyar un recorte fiscal masivo que benefició principalmente a las corporaciones y a los ricos, y nombrar a tres jueces ultraconservadores para el Tribunal Supremo. Como resultado, el movimiento de Trump era más fuerte que nunca cuando hizo campaña para su reelección en 2020.
Sin embargo, al final de su primer mandato, Trump se había vuelto profundamente impopular entre los votantes independientes, lo que le llevó a ser derrotado por su oponente demócrata, Joe Biden. En un movimiento sin precedentes entre los candidatos presidenciales modernos, Trump se negó a conceder la contienda, alegando que laselecciones habían sido “amañadas” por los demócratas. Motivada por esta mentira, una turba aliada de MAGA irrumpió en el Capitolio estadounidense el 6 de enero de 2021. Sin embargo, el bochorno que este ataque causó al movimiento duró poco. Al contrario: al cabo de un año, la mayoría de los miembros de MAGA afirmaban que activistas antifascistas (“antifa”) habían sido los autores intelectuales secretos del asalto, y en 2023 el propio Trump celebraba públicamente el ataque en los mítines de sus partidarios.
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– Masha Gessen (Sobrevivir a la autocracia)
El movimiento MAGA sigue siendo una fuerza poderosa en la política estadounidense. A finales de 2022, se calcula que 4 de cada 10 republicanos se identificaban como “republicanos MAGA”. Poco después de las elecciones de mitad de mandato de 2022, Donald Trump declaró su candidatura ala nominación presidencial republicana en 2024. Dada la fuerza del movimiento MAGA, otros candidatos a la nominación republicana se han visto obligados a adoptar estrategias que limitan las críticas directas o serias a Trump y enfatizan su aceptación de al menos algunas de las opiniones extremistas de los miembros de MAGA.
Revisor de hechos: Mox y Brite
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Véase También
Cambio Social, Ideologías, Movimientos de Opinión, Movimientos Derechistas, Movimientos Fascistas, Movimientos Independentistas, Movimientos Sociales, Protesta Social, Protestas, Rebeliones
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Ese libro, “La Doctrina MAGA: Las únicas ideas que ganarán el futuro”, es una vergüenza para los conservadores de todo el mundo. Cualquier semblanza de pensamiento aquí está empapada en 200 páginas de Don-Jr-chupapollas y regurgitando puntos ya hechos mucho mejor por sus fuentes originales. No se discute ninguna solución o teoría en absoluto. El libro tiene la profundidad y la sustancia general de una historia de Instagram de Burger King.
El problema es que a la mayoría de las personas situadas a la derecha del punto central en la línea del espectro político les encantará este libro, a unos pocos puede que no. La gente a la derecha del centro a la que no le guste este libro se clasificaría mejor como la gente del Estado Profundo de la que oímos hablar. Prefieren el antiguo statu quo político, pero todo eso cambió en 2016. La mayoría de las personas situadas a la izquierda del punto central ni siquiera considerarán la posibilidad de leer el libro y esa será sin duda su pérdida. Ellos también han estado satisfechos con el statu quo anterior a 2016.
El libro es un libro de historia de la política anterior a 2016. Es un repaso a la Constitución y a la Carta de Derechos. Es un libro sobre Estados Unidos en el pasado y sobre lo que podría ser en el futuro. Está muy bien redactado y es fácil de seguir y comprender.
ES un libro sobre el presidente Donald Trump. Incluso se podría sugerir que es un libro sobre lo que hace “vibrar” a Donald Trump. En qué cree. Cómo aborda los problemas. Cómo ignora las críticas no constructivas en comparación con las críticas constructivas; no son lo mismo.
ES un libro sobre la izquierda política tanto como sobre la derecha política. También es sobre la “apariencia pública” de la Izquierda Política en comparación con sus acciones contrarias; no es lo mismo. También ES sobre la “apariencia pública” de la Derecha Política antes de 2016 en comparación con sus acciones también; no es lo mismo. Se trata de la percepción practicada por ambos partidos políticos antes de 2016 y después de las elecciones de 2016.
Como descargo de responsabilidad – basándome en el contenido, yo podría haber redactado este libro si tuviera tanto talento como Charlie Kirk, que no lo tengo. Expone mis creencias personales sobre Estados Unidos y hacia dónde deberíamos dirigirnos en comparación con lo que aparentemente creen muchas personas con puntos de vista completamente opuestos. No puedo pensar en ningún otro país de la Tierra donde preferiría vivir y no quiero ver nuestros principios y valores tirados por el desagüe. En ese sentido, el libro confirma que el presidente Trump, Charlie Kirk y yo estamos todos en la misma página. Léalo y vea cuál es su postura sobre el futuro de Estados Unidos.
ME ENCANTA ESTE LIBRO
¿Quién debería leer el libro? ¡TODO ESTADOUNIDENSE! ¡Toda persona que quiera ser estadounidense!
¿Lo volvería a leer? Probablemente no. ¿Por qué no? Lo entendí la primera vez y coincide con mi forma de pensar y mis creencias. Una lectura posterior serviría de poco.
¿Lo regalaría? ABSOLUTAMENTE. Tanto si el destinatario lo lee como si no, ¡regalarlo envía un fuerte mensaje de cuál es su postura! ¿Cuál es su postura?
Realmente intento comprender por qué la gente ama tanto a Donald Trump. Leer este libro me ayudó a entenderlo un poco. Kirk realmente sólo escucha lo que dice Trump pero no se fija en sus acciones, especialmente en la sección que habla de los medios sociales. Trump no quiere proteger la libertad de prensa. Cuando le preguntaron por qué había despedido al Equipo Pandémico en 2018 dijo: “esa es una pregunta desagradable”. ¿Podemos contar con este tipo para proteger la Libertad de Prensa? Sí, según Kirk. En el capítulo en el que se hablaba de que era bueno eliminar las regulaciones de los negocios y dejar que la sana competencia se hiciera cargo – Kirk realmente no ha mirado lo que ha ocurrido con la mayoría de los casos de desregulación. Las compañías de cable son un gran ejemplo – hay muchas tres grandes compañías de cable en todo el país y no se meten en el “territorio” de otras. Tenemos que fijarnos en la cantidad de contaminación que crean las empresas y la mayoría no gastará dinero extra por su propia voluntad para reducirla. Basta con mirar cuánto más ganan ahora los directores ejecutivos que el trabajador medio de una empresa: ha aumentado mucho desde los dulces días de los años 50 en los que papá trabajaba y mamá se quedaba en casa. Kirk no cree que sea necesaria la regulación en estos asuntos. Tomará un poco de verdad y también la exagerará.
Una perspectiva extremista que pretende aplacar y normalizar los crímenes y la corrupción de la derecha y desestimar por completo la naturaleza divisiva de Trump es, si no, tratar de tergiversar la asociación de culto de Trump llamándola doctrina.
Lo que descubrí al leer este libro es que en realidad estoy en desacuerdo con Charlie Kirk mucho más de lo que pensaba.
Debo comenzar diciendo que realmente me gustan Charlie Kirk y Turning Point USA. Creo que a los conservadores en su conjunto les cuesta llegar al voto joven y Charlie Kirk hace un buen trabajo para animarlo.
También hubo varias áreas del libro, en particular su análisis de la visión de Trump sobre la Declaración de Derechos, con las que estuve totalmente de acuerdo y realmente respeté mucho. Sacó a relucir algunas cuestiones que yo había olvidado (yo, que me dedico a la política).
Sin embargo, hay algunas áreas de la política con las que estoy muy, muy en desacuerdo.
1. La política exterior: Charlie Kirk odia realmente la guerra y odia cuando Estados Unidos tiene que ir a la guerra. Yo, sin embargo, no estoy tan en contra de la guerra, y creo que el ejército de Estados Unidos está presente por una razón, y creo que aunque nuestro razonamiento puede no haber sido completamente sólido, sigo estando a favor de las guerras de Bush. Además, Charlie Kirk cree que la OTAN es mala y que ampliarla a países más pequeños es un mal negocio para Estados Unidos, pero como país con el manto de líderes del mundo libre, creo que es imperativo que la OTAN y nuestros aliados se amplíen (es una forma de que podamos evitar las guerras que tanto disgustan a Kirk).
2. Google/Youtube y Facebook y la palabra: Creo firmemente que si una empresa quiere tomar la decisión de limitar la libertad de expresión (como hizo Facebook con los conservadores hace años), no tengo ningún problema legal al respecto. Puede que yo mismo no quiera utilizar los servicios de esa empresa, pero no creo que esa empresa deba enfrentarse a problemas legales. Es un área en la que creo que la libertad del individuo/corporación debería prevalecer sobre mis deseos personales de que una empresa se ajuste a mis creencias, mientras que Kirk tiene un gran problema con la sensatez de Google/Youtube y Facebook.
Nota al margen, no había notas ni referencias en el libro, lo que me hizo dudar a la hora de creer cualquier estadística utilizada por Kirk. En un libro de política, si vas a utilizar una estadística, deberías tener citas para ello. Pero divago, es una cuestión menor.
En general, me alegro de haber leído este libro. Me permitió obtener más información en áreas en las que estoy de acuerdo con Kirk y me permitió afinar mis creencias en áreas en las que no estaba de acuerdo con Kirk. El libro no es estelar ni mucho menos, y probablemente sea uno de los libros políticos más mediocres que he leído en los últimos dos años. Aun así, merece la pena leerlo, pero no figura en ninguna lista de lectura obligada.
Una lectura amena y bien redactada. Aunque no soy fan de la personalidad y el ego de Trump, aprecio las buenas políticas que promovió (proteger a los no nacidos, plantar cara a Irán y a la China comunista, lograr múltiples acuerdos de paz en Oriente Próximo, disminuir las regulaciones, recortar impuestos a las familias trabajadoras, tener la tasa de desempleo más baja en décadas, no iniciar una nueva guerra). Espero que nuestro nuevo presidente también pueda promover buenas políticas, aunque hasta ahora parece el “tercer mandato de Obama” con muchos de los mismos miembros del gabinete de vuelta. (¿Y qué logró Obama? Demonizar a los agentes de policía, dividir al país en tribus y azuzarlas para que se odien unas a otras, intentar silenciar a quienes no están de acuerdo con él (incluso enviando al IRS contra la oposición política), doblegarse ante terroristas como Irán, apoyar el asesinato de bebés plenamente viables por cualquier motivo hasta el día en que nacen, atacar las libertades religiosas (por ejemplo, demandando a las monjas), hacer retroceder los derechos de las mujeres unas cuantas décadas poniendo a hombres biológicos en las duchas de mujeres y en los deportes de mujeres y en los refugios de mujeres). Echaré de menos las políticas de Trump.
Citas:
Con Trump, “La nueva plataforma de facto del partido sería el comercio con una pizca de proteccionismo estratégico, la libertad de expresión y el escepticismo sobre el uso del poder militar en el extranjero, combinados con el deseo de evitar el socialismo en casa, evitar la erosión de nuestra cultura básica y evitar subvencionar a otros países cuando el nuestro tiene necesidades insatisfechas.” -p. 8
“Nos guste o no a los conservadores, todos los organismos gubernamentales, incluso los que admiramos, funcionan un poco como los países socialistas. Los recursos se malgastan, la burocracia se expande, la innovación es rara”. -p. 79
“Una unanimidad acrítica en el pensamiento y el colectivismo en la economía parecen ir juntos de forma bastante natural”. Trump dijo: “El socialismo no puede sobrevivir cuando la gente es libre de pensar por sí misma, y Estados Unidos nunca será un país socialista.” -p. 91
“Trump comprende intuitivamente que no se hace América grande otra vez discutiendo sobre quién recibe las limosnas, los perpetuamente pobres o los bien conectados pero indignos. Nunca habrá suficiente generosidad gubernamental, conjurada mágicamente a partir de las carteras de otros miembros de la población, para desencadenar la grandeza e inspirar a los creadores, sólo la suficiente para curar heridas y mantener a la gente dependiente… (A Trump le preocupaba que) a menos que cambiáramos de rumbo, alejándonos de la deuda interminable, las guerras interminables y el gasto sin tener en cuenta las consecuencias, nuestro castillo de naipes se vendría abajo.” -p. 93
“Si vives en un país donde puedes llamar abiertamente fascista al líder, ¡no vives en un país fascista!” -p. 159
“Tanto la tradición como los derechos individuales son garantes más seguros de nuestras libertades constitucionales que la tentación izquierdista de ejercer cualquier poder gubernamental que se considere necesario para evitar la crisis social del momento, real o percibida. Por ahí va el socialismo”. -p. 181
“Obama supervisó la administración con el historial más agresivo de persecución y procesamiento de filtradores, denunciantes y periodistas desde los primeros días de la república y los excesos de las Leyes de Extranjería y Sedición”. -p. 183
“Tanto si el objetivo de un ser humano es la virtud, la riqueza, viajar a las estrellas, una familia feliz o un arte asombroso, debe empezar por aceptar la responsabilidad personal del resultado. A veces se puede sobrevivir siguiendo órdenes o dejando que los expertos lleven la voz cantante. La grandeza, en cambio, requiere la libertad y el empuje para sacar lo mejor de uno mismo. Quiero ver a todo mi país libre para intentarlo”. -p. 210
“Las fronteras abiertas no son compatibles con un Estado del bienestar desenfrenado que promete a un sinfín de recién llegados bienes gratuitos extraídos por la fuerza de la población sometida a impuestos. Tiene que haber o bien el fin del estado del bienestar o bien algunos límites a la inmigración. Quizá algún día, cuando todo el aparato del Estado del bienestar moderno se haya convertido en servicios privados y voluntarios, Estados Unidos pueda permitirse dejar entrar a todo el mundo -a todo el que se atenga a las reglas del mercado y pague lo suyo-, pero hasta entonces, es bueno tener un muro.” -p. 231
“La mejor idea política es atenerse a lo que hizo que este país tuviera un éxito único desde el principio, y no fue el socialismo ni el fascismo. Al contrario, fue el gobierno limitado, la libertad de implicación en el comercio, la evitación de enredosas alianzas militares, el respeto por los derechos del individuo y un optimismo nacido de una creatividad imaginativa sin límites. Esas cosas hicieron grande a Estados Unidos”. -pp. 233-4
Sinceramente, este libro parece en cierto modo una adulación a Trump, pero me di cuenta de que en realidad no es eso. Suena así porque Trump es el catalizador de este nuevo movimiento populista, y en realidad todo lo que ese movimiento es es un alejamiento total del sistema bipartidista establecido.
Sigo a Charlie Kirk desde hace unos años y es realmente un tipo que practica lo que predica: defensor de la libertad, la justicia y el civismo, oponiéndose a las guerras sin sentido y deseando de verdad la prosperidad para todos.
Este libro expone cuál es la filosofía del mantra MAGA, qué ha aportado a la administración Trump y cómo va en contra de gran parte de lo que se había convertido la política estadounidense. Analiza decisiones políticas clave de la administración Trump que contaban con el apoyo de los demócratas antes de Trump, como salir de Irak y promover la paz mundial siempre que fuera posible. Profundiza en el deseo democrático de reducir las emisiones de carbono y en que fue después de que EE.UU. abandonara los Acuerdos de París cuando EE.UU. tuvo las emisiones más bajas que cualquier otra nación de los acuerdos. Aborda montones de ejemplos como estos que resonarían en cualquier persona si cualquiera, salvo Trump, los hubiera llevado a cabo.
Sin embargo, lo más importante es que Kirk habla de lo que impulsa las decisiones políticas e incluso la mentalidad que hay detrás de la retórica de la derecha. La Doctrina MAGA es la que desea ver prosperar a todas las personas, pero con razón se preocupa más por los suyos, la que desea volver a las raíces estadounidenses, no a los pecados del pasado, sino a las glorias pasadas de no tener en cuenta a una clase política elitista, de inspirar la innovación y la riqueza, de apoyar la libertad de debatir todas las ideas sean buenas o malas, y de comprender que aprender de todo lo que nos ofrece la historia, no sólo de los llamados expertos de hoy, es lo que nos mantiene con los pies en la tierra a la vez que nos impulsa hacia el progreso y la igualdad.
“¿No es de extrañar que, después de años en los que se nos ha dicho “No alimentéis a los trolls”, la sociedad estadounidense no tenga ni la más remota idea de cómo hacer frente al trumpismo? La respuesta necesaria es el ostracismo social. La respuesta necesaria es establecer límites institucionales firmes. La respuesta necesaria no es reabrir debates cerrados. La respuesta necesaria es bloquear y denunciar, y por denunciar quiero decir decir la verdad, una y otra vez, hasta que se pegue”.
– Lindy West (“Vienen las brujas”)
“[L]a política es reactiva por naturaleza; no mira hacia el futuro. Y el anti-Trumpismo no es una política. Lo que me preocupa es que los liberales se vean tan atrapados en contrarrestar cada uno de sus movimientos, jugando esencialmente a su juego, que no aprovechen -o ni siquiera reconozcan- la oportunidad que les ha brindado. Ahora que ha destruido el republicanismo convencional y lo que quedaba del conservadurismo de principios, el campo de juego está vacío. Por primera vez que se recuerde, los liberales no tenemos un adversario ideológico digno de ese nombre. Por eso es crucial que miremos más allá de Trump.
El único adversario que nos queda somos nosotros mismos. Y hemos dominado el arte del autosabotaje. En un momento en el que los liberales necesitamos hablar de forma que convenzamos a personas de muy distintos ámbitos de la vida, en todas las partes del país, de que comparten un destino común y necesitan permanecer unidos, nuestra retórica fomenta el narcisismo farisaico. En un momento en el que es necesario desarrollar la consciencia y la estrategia políticas, estamos gastando nuestras energías en un drama simbólico sobre la identidad. En un momento en que es crucial dirigir nuestros esfuerzos a conquistar el poder institucional ganando elecciones, los disipamos en movimientos expresivos indiferentes a los efectos que puedan tener en el público votante. En una época en la que necesitamos educar a los jóvenes para que piensen en sí mismos como ciudadanos con deberes hacia los demás, les animamos en cambio a descender a la madriguera del yo. La frustrante verdad es que no tenemos ninguna visión política que ofrecer a la nación, y estamos pensando, hablando y actuando de formas que garantizan que no surja ninguna.”
– Mark Lilla (“El liberal de antaño y del futuro: después de la política de identidad”)