Suicidio Cultural
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Nota: puede interesar la información sobre Historia Cultural y la Historia de la Antropología Cultural.
Suicidio Cultural en las Ciencias Sociales Latinoamericanas
El sentido explícito de este término no se encuentra registrado en ningún Diccionario de Ciencias Sociales o Antropológicas.
Puntualización
Sin embargo, a nivel de contenido implícito, la idea se puede detectar tanto en bibliografía especializada como de divulgación, principalmente cuando se habla de la situación actual que priva entre los indígenas.
El término “suicidio cultural” etimológicamente nos sugiere la idea de aniquilamiento de un grupo ético o indígena, independientemente de su motivación interna o externa, en cuanto que renuncia a su propia identidad cultural en aras de nuevas formas de expresión y de vida.Entre las Líneas En este sentido, paradójicamente el indígena asume, en la historia moderna, el papel de víctima y a la vez el de verdugo de su propio grupo social.
La raíz de este fenómeno cultural, en el caso americano, la encontramos, sin lugar a duda, en el hecho histórico de la Conquista del Nuevo Mundo. Los pueblos aborígenes de América fueron conquistados y más tarde colonizados en términos radicales y absolutos de superioridad e inferioridad, simplísticamente personificados en el blanco y en el indígena respectivamente. A partir de esta fecha, la desigualdad y la subordinación cultural quedó definitivamente implantada como nouna única de vida y. de aspiraciones para los pueblos indígenas vencidos, quedando convertido el modelo occidental de los vencedores, en máxima expresión y meta obligada para los indios de América.
La subsistencia del indígena quedó fundida en su propia negación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). El indio podrá seguir viviendo, pero solo a condición de que deje de ser indio. Otro camino prácticamente no fue planteado como posible, Los mecanismos de dominio cultural sobre el mundo indígena quedaron así establecidos con la presencia racista del hombre europeo en tierras americanas. El presente indígena no es sino consecuencia lógica de un proceso asimétrico gestado por el contacto violento entre la civilización vencedora llegada e oriente y la cultura derrotada de los pueblos de América.
Después de cuatro siglos de herencia colonial, de injusticia y dominación, el indígena comienza a dar signos palpables de renuncia definitiva. Los mecanismos de dominio que sobre él ejerce el mundo occidental, hoy día personificado en el mestizo, ha hecho creer al indio que es, no solamente inferior, sino despreciable.
Agobiado por el terrible peso de su historia y amenazado constantemente por el hambre y miseria, el indígena americano comparte ya, a un nivel casi general, la visión occidental de su condición humana. Cada día son más los indígenas que abierta o disimuladamente se desprecian a si mismos, solo porque son indios. Se les ha convencido, con la eficacia que surge de un dominio constante, que mientras sigan siendo indios, no solamente serán los marginados del “progreso económico”, sino la encarnación vergonzosa de una enfermedad maligna que quita fuerza y obstaculiza el desarrollo normal de su nación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
El indio de América ya no quiere ser indio. El más interesado en no serlo es él mismo. Desesperadamente está dispuesto a abandonar su herencia colectiva de grupo social en aras de una vida mejor. Después de una trágica y secular experiencia, quiere formar parte e integrarse activamente al dinamismo nacional.
El indígena americano ha dejado de creer en sus propias opciones culturales, o para ser más justos, los mecanismos de dominio que le han llegado del exterior han empujado al indígena a renunciar a su propia identidad.
Para alcanzar los beneficios del progreso y no morirse de hambre el indio americano ha tenido que recurrir al “suicidio cultural”, es decir, se ha visto obligado a abandonar Su forma de organizarse y de regirse, sus costumbres, su idiosincrasia, para mendigar de la “civilización occidental” un poco de dignidad humana.
En la actualidad, un gran número de indígenas ha recorrido ya el camino del mestizaje cultural. Los resultados, sin embargo, han sido los mismos. El indígena, ya no en su comunidad de origen, sino en la ciudad, constituye la mano de obra barata y el núcleo alimentador de un sistema económico basado en la explotación del más débil. El indio mestizado no ha perdido su calidad de inferior y de subordinado.
La pregunta surge espontánea: ¿El proceso de cambio económico y social que hoy día experimentan con más fuerza los pueblos latinoamericanos exige necesariamente el aniquilamiento de las culturas aborígenes?¿No es posible otra alternativa?
La respuesta no es fácil. El camino que se ha recorrido, impregnado de móviles pseudopolíticos y humanistas, ya es demasiado extenso y caótico para intentar una sana búsqueda del verdadero problema del indígena.
Jamás en la historia moderna se ha tomado con seriedad la cultura del indígena. Cuantas veces el indio ha aparecido en el escenario nacional lo ha hecho bajo los signos y las exigencias de la demagogia política, de la exhibición folklorista o de la penuria, vergonzante. La verdadera fisonomía y personalidad del indio como ser humano y como ciudadano, con su sentido propio de pertenencia, de unidad y solidaridad de grupo étnico, ha quedado intencionalmente oculta. Junto al indígena han quedado también sepultados sus valores culturales elementales que lo hacían distinto y, por tanto, capaz de aportar más opciones y enriquecer la cultura nacional.
El gran problema de las culturas indígenas radica fundamentalmente en que se ha no solo distorsionado sino erradicado su propio dinamismo cultural. Por motivos raciales, políticos y económicos el indio de América, como exponente de su cultura, muy poco ha tenido que decir en la marcha de su nación. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto). No porque nada tenga que aportar sino porque jamás ha contado con los mecanismos adecuados para hacerse oír por los demás. Su historia, como ya antes se apuntaba, se ha concretado a esperar la dirección de su dependencia tradicional dictada por la benevolencia y aún el estado de ánimo de quienes ostentan el poder político y económico.
La dinamización de las culturas indígenas es verdad, hoy día aparece como imposible. Es tal el grado de contaminación de muchas de ellas que prácticamente han perdido ya sus rasgos característicos.
Puntualización
Sin embargo, muy en el fondo de cada cultura aborigen permanecen latentes los grandes pilares que en otro tiempo daban fuerza, cohesión y creatividad a cada grupo étnico. El indígena de hoy, a pesar de los duros embates que ha experimentado, sigue manifestando su espíritu comunitario. Aún se puede afirmar que el sentido comunitario del indígena constituye el valor supremo y el eje en torno al cual giran los acontecimientos del grupo social.
El indígena, antes que individuo, se siente comunidad. Su ”yo” y su “mío” están profundamente diluidos en el grupo social al que pertenecen. La propiedad privada está fundida en la propiedad comunal.
Otros Elementos
Además, este sentido comunitario se proyecta e invade todos los aspectos y todas las manifestaciones de la vida indígena. Comunitarias son sus bases económicas; Coeditaría es su concepción de la propiedad de la tierra; comunitario es su régimen político; comunitaria es su vida social; comunitaria es su religión. (Tal vez sea de interés más investigación sobre el concepto).
Basado en la experiencia de varios autores, mis opiniones, perspectivas y recomendaciones se expresarán a continuación (o en otros lugares de esta plataforma, respecto a las características en 2026 o antes, y el futuro de esta cuestión):
Es verdad que hoy día este valor supremo de las culturas indígenas se encuentra desvirtuado y aun corrompido. La causa, sin embargo, de esta situación no es el indígena sino, una vez más, el hombre de la civilización moderna que quiere imponer su escala de valores basados y orientados en la afirmación absoluta del individuo y no de la comunidad. Si se quiere “ayudar” al indígena ¿por qué no fomentar la dinamización de su sentido comunitario? ¿por qué no dejar al indio que sea indio?.Entre las Líneas En la definición del indio está la raíz de su cambio y por tanto de su modernidad. [1]
Recursos
[rtbs name=”informes-jurídicos-y-sectoriales”][rtbs name=”quieres-escribir-tu-libro”]Notas y Referencias
- Francisco Talavera Salgado (autor original), adaptado y corregido (por Lawi) de los términos latinoamericanos que debían formar parte del Diccionario de Ciencias Sociales en español de la UNESCO, publicado en 1975 bajo la dirección de Salustiano del Campo y al amparo del Instituto de Estudios Políticos. Es el resultado de la postura crítica y disidente del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) frente al diccionario de la UNESCO y su respuesta con la obra colectiva “Términos latinoamericanos para el Diccionario de Ciencias Sociales”, publicada en 1976.
Véase También
Antropología, Condiciones Sociales, Costumbres Sociales, Europa, Exploraciones interculturales, Historia Social, Perspectivas interculturales, Teoría Social, Vida Social
Conducta Cultural
Evolución humana, oralidad
Bibliografía
Visión de los Vencidos. Relaciones indígenas de la Conquista. Introducciones, selección y notas de Miguel León Portilla, U.N.A. M., México, 1972.
TOLEDANO, Lombardo, El problema del Indio, SEP/SETENTAS, México, 1973.
MELATII, Julio César, Indios do Brasil, Brasilia, Coordenada, Editora de Brasilia, 1970,
GIBSON, Ch, Los Aztecas bajo el dominio español, Ed. Siglo XXI, México, 1967,
MARIATEGUI, José Carlos, Siete Ensayos de interpretación de la realidad peruana, Casa de las Américas, La Habana, Cuba, 1973.
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