Historia de la Corrupción
La antigua corrupción era un sistema por el que la élite se beneficiaba de la venta de cargos, sinecuras (empleos que pagaban un sueldo por poco o ningún trabajo) y pensiones. La vieja corrupción nos enseñó que ni los cargos públicos ni los contratos de servicios públicos externalizados deben obtenerse por medio del patrocinio, el patrimonio o el partidismo; pero también que esas fuerzas son notablemente poderosas, duraderas y difíciles de restringir. Para intentar hacerlo son necesarias tanto las restricciones informales como las formales. La lucha contra la corrupción es un proceso continuo y a largo plazo, pero hay medidas a corto plazo que podrían ayudar. Una de ellas sería aumentar las barreras y restricciones a las formas en que los intereses creados influyen en la vida pública y tratan de determinar el interés público. Las crisis y el gasto público a gran escala aumentan tanto las oportunidades de corrupción como (con las consiguientes subidas de impuestos necesarias para financiarla) las presiones públicas para la reforma.