La cuestión de la asequibilidad de los servicios de agua y alcantarillado no debe considerarse aisladamente de la asequibilidad de la vivienda, los alimentos, la energía, la atención de la salud y el transporte, e incluso puede ser un objetivo engañoso a perseguir. Debido a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, ahora hay esfuerzos de sector por sector para definir la asequibilidad en cada uno de ellos y para avanzar en los programas para proteger a los pobres de pagar demasiado de sus ingresos por los servicios de cada sector. Los debates se centrarán en cómo medir adecuadamente la asequibilidad, y si el 3% o el 5%, por ejemplo, es la proporción adecuada para el agua. [rtbs name=”crisis-del-agua”] Si se elige el 5%, entonces esta decisión afecta al presupuesto disponible para la atención sanitaria o el transporte (esta lógica también se refleja en el enfoque de “ingresos residuales” para medir la asequibilidad). Gestionar inteligentemente estos juicios de valor entrelazados es un reto. Además, estos juicios son intrínsecamente políticos, y parece haber poco consenso sobre cuál debería ser el límite apropiado.