Arquitectura financiera internacional es un término que engloba las políticas, los programas y las instituciones necesarias para gestionar un mundo financiero cada vez más globalizado. Este sistema, que ha sido calificado como un nuevo sistema de Bretton Woods, representó un cambio real en la arquitectura financiera internacional, aunque no surgiera del debate que ocupó a los responsables políticos en la década de 1990, y mucho menos de una nueva conferencia de Bretton Woods. El Consejo de Estabilidad Financiera está compuesto por el G7 (con una composición tripartita formada por el ministerio de finanzas, el banco central y un regulador) y un representante de otros cinco grandes centros financieros [Singapur, Suiza, Países Bajos, Australia y Hong Kong], así como una representación de la IFIS (dos del Banco Mundial y del FMI, uno de la OCDE, y el Banco de Pagos Internacionales (BPI)] y de agrupaciones internacionales de normalización y regulación (dos del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS), uno de la Organización Internacional de Comisiones de Valores (OICV), uno del Consejo de Normas Internacionales de Contabilidad (IASB) y uno de la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (LAIS)). En el pasado ha sido presidido por el director general del BPI. Tiene su sede en las oficinas del BPI en Basilea, Suiza. A medida que las operaciones de los bancos se internacionalizaban cada vez más, los países ricos pusieron en marcha el comité en 1974 para crear sistemas de supervisión comparables y, por tanto, compatibles, con el fin de prevenir la inestabilidad financiera.